Archivo de la categoría: Ensayo

Ensayo

El futuro de la literatura/ Patricio Pron (Rosario, 1975)

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Ante la evidencia de la sumisión de cierto tipo de literatura a su soporte, quizás fuese deseable el desarrollo del soporte a consecuencia del de la literatura, mucho menos habitual pero presente en la aparición del cómic y también en el de cierto tipo de videojuego que, a su vez, empieza a producir efectos en la literatura. Puesto que toda nueva tecnología revierte en la tecnología que la precedía desnaturalizando su relación con el mundo (como sucedió con la aparición de la fotografía, que desligó a la pintura de su obligación de representar y dio paso a la experimentación pictórica, y el cine, que abrió la puerta a las vanguardias literarias), también es posible que la producción de textos en la Red y su lectura en pantalla acaben otorgando a la literatura la libertad inusitada de ya no tener que ser la memoria de nada, pero tampoco el desaguadero de las aspiraciones y los proyectos fracasados en el presente, que algunos atribuyen erróneamente a un futuro del que nada sabemos aún. Aunque a menudo dirimimos nuestros argumentos literarios apelando a una cierta posteridad que pondrá las cosas en su sitio, no hay ninguna certeza de que la posteridad no vaya a estar tan perpleja como lo estamos nosotros; tampoco, de que llegue algún día.

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João Adolfo Hansen conversa sobre crítica e literatura brasileira contemporânea

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A POESIA

Não acredito que a poesia caminhe para a irrelevância. Acredito que há poetas e poemas irrelevantes. Também que há sociedades irrelevantes, como a nossa. Hoje a poesia não é um valor. O que a boa poesia sempre fez? Produzir vazio, evidenciando a ficção que é o eu, impedindo que se delire com a linguagem das instituições, dando forma eficaz às maiores dores, fazendo a gente ficar espantado com a alternativa de outra vida etc. A grande poesia é sempre o exílio de uma recusa do que se dá como natural. Pensei, quando os norte-americanos causaram essa crise do capital, que finalmente os últimos vinte anos de tucanagem-yuppismo-politicamente-correto-multiculturalismo podiam finalmente morrer e que seria o momento de pensar por exemplo que arte queremos, pondo de lado a chateação insignificante das instalações, o repeteco dos pastiches, as coisas neo-neo-retrô escritas “à moda de”. No caso da poesia, sempre acreditei com Nietzsche e sem nenhum romantismo que ela se faz com o sangue da experiência. Que experiências temos hoje? O imaginário minguou com a Grande Saúde que veio com a desistoricização de tudo, fazendo eterno o presente da troca mercantil. Não temos passado e os passados se acumulam como arquivos de signos citáveis. E o futuro, principalmente ele, desapareceu da nossa competência. O jornalista toma a palavra. Quando a linguagem cotidiana é degradada e degrada as mínimas relações, qual a possibilidade de existir um Dante pra pôr os que cometem crimes contra a linguagem no Inferno? Temos uma ou duas gerações de poetas formados pela imprensa e pela TV. Não acredito que possamos, sem injustiça, culpá-los totalmente pela má poesia, pois também são homens e mulheres vivendo o mesmo estado de coisas. Alguns tentam, e acredito que muitos com honestidade, praticar seu ofício. Evidentemente, muitos são falados pelas coisas. E muitos são afetados, parecem blasés, leram todos os livros, acham que a carne é triste porque é gorda e fuma. Querem emagrecer e fazer exercícios. A ideologia da Grande Saúde + desistoricização + narcisismo + despolitização + plenitude = a cultura como a viadagem yuppie. Ora, grandes poetas são absolutamente impessoais. Todos eles inventam coisas que negam sistematicamente o dado imediato da experiência. Todos eles sabem que vamos morrer e falam da perspectiva da morte apostando que o presente passe logo. Como diz um deles, imaginemos uma nova ordem; ainda que seja uma nova desordem, não será bela? Não tenho nada a propor pra melhorar as coisas. Acho justo que essa sociedade tenha a arte que merece. Desejo que o presente passe. O que podemos é pensar a destruição.

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Contra Luis García Montero/ Harold Alvarado Tenorio

Breve testimonio del bloggista

Desde hace tiempo hemos sido, ya poco nos interesa, conscientes y críticos de cómo se la montaba Montero … y también otros por el estilo (entre los más vivos: Cisneros, Kozer, Zurita… y paramos de enumerar). Esto ha traído como consecuencia, por supuesto, más tiempo para que escribamos con calma y libertad; aunque acaso no tanto para que se difunda más ampliamente nuestra poesía (¿o nos equivocamos?). En realidad, no es que ellos se la monten; sino que su visita efímera al parnaso representa intereses de específicos sectores sociales… y de las instituciones literarias que estos grupos de poder social también controlan. Vaya un ejemplo del 2003, dedicado a España, que se remonta a lo acahecido allí desde mediados de los 80; y, si tienen paciencia, uno del 2002 dedicado a los cincuenta penúltimos años de la poesía en el Perú:

Desde otra margen: La última poesía española

Los poetas vivos y más vivos del Perú

 

ARTÍCULO DE HAROLD ALVARADO TENORIO

“Es posible que en toda la historia de la poesía española no haya otro vate con mayor poder que García Montero. Apenas comparable con el que ejercía durante el franquismo el secretario del tirano y su primo hermano, mejor conocido como Pacón, que sometió desde su oficina del Prado a todo cuanto poeta quería figurar en las comitivas hispanoamericanas de entonces. Garcia Montero codirige la colección pija de una de las tres editoriales de poesía más grandes del mundo, controla el 90% de los grandes premios económicos y los festivales de poesía más importantes de España, maneja a su antojo los medios de comunicación de izquierdas y derechas, es junto al déspota Chus Visor un Virrey de la Nueva España en América Latina, con su grandísimo mercado atizado por ministros y gobernantes corruptos de bancos centrales hispanófilos, mientras cientos de pobres poetas acuden de rodillas y en romería a su regazo, estableciendo un criterio estilístico del cual no se pueden salir sus incondicionales y cierra las puertas con candado a quienes no se postran ante él… Y por supuesto tiene en su contorno un grupo de pelotas nutrido y considerable que deben alabar todos sus versos a cambio de las babas de la efímera gloria. Jamás un mediocre ha sido tan poderoso y a la vez tan peligroso para la poesía (en cuanto a su capacidad para fomentar la endogamia). Cualquier posible lector que llegue a la poesía contemporánea a través de Garcia Montero, pensando que debe ser el mejor poeta del globo terráqueo dada la inflamación mediática, se dará de bruces con libros que alejan para siempre al lector y al poeta. Una “poesía” monótona, aburridora, carente de hondura lírica, con textos interminables, ahítos de ombliguismo, tedio y una ausencia de autocritica que revela la incapacidad de un avivato para reconocer su enorme fracaso literario.”

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Madrugada trilingüe: La poesía de Douglas Diegues

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Para un peruano que desde la escuela primaria, de modo obligatorio, ha leído Trilce; que se ha hechizado, también de muchacho, con los 5 metros de poemas; que, un poco más grandecito, ha leído en voz alta y grabado –para ver cómo suenan en su propia voz– los versos de Diario de poeta de Martín Adán; que ha conocido las novelas kitsch de Luis Hernández Camarero; que ha crecido, como ciudadano y encandilado con la literatura durante los años 70, en el ambiente de Hora Zero: los desplantes de Jorge Pimentel o de Enrique Verástegui; y, algo después, ha ejercido sistemáticamente la tolerancia con Kloka y la Kultura Kilka. No puede constituir ninguna sorpresa la escritura de Douglas Diegues. Pero sí, con gozo, la “madrugada” que entreveemos entre su performance.

Obvio, si fuere el caso hacerlo explícito, Diegues es un extraordinario piromaniaco con los monemas que le llegaron –gratis– a sus oídos desde chiquito; sonidos en guaraní, portugués y español y en la jerga correspondiente a cada una de aquellas lenguas: yiyi, pendex, pirá kuerá… para echarle un poco de almíbar a este, me temo, aburrido brevísimo ensayo. Él mismo, a su aire, somete el lenguaje en lo que toca a los oficios del karnicero de Milwaukee, poema-relato –central– por ejemplo en Triplefrontera dreams (Asunción: Yiyi Jambo, 2010), cito:

Si nel kondado de Wisconsin, ou en Asunciónlandia city, houbesse pena de muerte, el karnicero de Milwaukee seria condenado a morir en el maldito sillón eléctrico. Kuando perguntassem kuál era suo último desejo, el karnicero de Milwaukee pedería uma budweisser, que según Miguel Pacifico es la pre-ferida de Homero Simpson, una heineken ou una bavária, que están entre las más chupadas por los chuchis del Paseo Carmelitas, ou una pilsen ño-ño, que era la mejor y la más barata en toda la mesopotâmia triplefronter.

“Madrugada”, por ahora un tanto guarra y aderezada de excesos; es decir, más bien “utopía” (antes de amanecer) sería lo que sostiene, como un hilo sutil, las cuentas de esta pantagruélica poética trans-fronteriza. Douglas Diegues, aunque fálico y exhibicionista, no es erótico; tierno sí, más bien; y, ante todo, crítico y gozador del presente. Ejerce, y nos reiteramos en celebrarlo, su desmontaje semiótico de modo casual y con el cauterio del humor:

Daqui a pouco van a ser ocho de la noche. La mayoría de las personas en Campo Grande, Curitiba, Asunción, Sam Paulo ou Rio di Janeiro assistem a la novela en la televisione. Kuasi todos crȇem em tudo que vȇem y ouvem. Pero ninguém temcerteza de puerra ninguma. Non, non bale la pena ver di novo. Merda com sotaque carioca. Magias kapitalistas. Problemistas idiotas. Falsas loucuras… Nunka vale la pena ver de novo.

“por quanto tempo pode alguém se dar ao luxo de ser livre? Por quanto tempo uma poesia sem passaporte poderá escapar da batida policial?”, se pregunta Myriam Ávila en un ensayo (Poesía & Kontrabando) dedicado a la obra de Diegues. Acaso alguna fórmula o respuesta a esta radical pregunta nos la haya proporcionado, también, un poeta como el peruano Pablo Guevara, fallecido el 2006: “para que dure, hay que meter el performance adentro”; glosamos de este modo algo que le escuchamos decir en un recital (hacia fines de los años 90) frente a un enorme grupo de muchachos –punky-andinos– que lo escuchaban casi embobados. Como embobado queda, cada uno, luego de leer el portunhol selvajem del amigo Diegues.

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José María Arguedas y mi mamá

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Devota. Cuando de niño me llevaba con ella a la iglesia de nuestro barrio pasaba yo una vergüenza sin nombre. Incluso a veces, aunque me cueste reconocerlo, me alejaba de ella justo en aquellos momentos para mí de los más bochornosos. Resulta que mi madre alcanzaba las notas más altas de los cantos de la misa con una voz que no parecía de este mundo; al menos, del de los citadinos y citadinas que se congregaban en aquel rito dominical. Muchos años después, y en uno de mis viajes al “Perú profundo”, descubriría con estupor que los campesinos en sus procesiones –en honor a la Virgen o al Cristo Crucificado– daban de alaridos en un runa simi muy parecidos a los del castellano que –en tanto repasar el cancionero de la iglesia– echaba mano mi madre los domingos en Lima. Es decir, de modo análogo –aunque distinto– a la hazaña de la obra de José María Arguedas (aquello de verter al español el espíritu del quechua), con su reticencia o falta de encandilamiento hacia la obra de su “paisano” mi madre en la práctica –y de modo no menos sutil– me estaba demostrando lo siguiente: Que era viable transvasar de otro modo las lenguas. Sin utilerías. Ni exóticas escenografías o referencias. Que yo mismo era, por más limeño o cosmopolita –y sin saber el quechua– acaso su más demorada traducción.

Texto presentado al VI Congresso Internacional Roa Bastos: Arquivos de Fronteira.
Universidade Federal da Integração Latino-Americana. Foz do Iguaçu, Brasil, sept. 28-30
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Juvenal Agüero/Juan Carlos Mústiga

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Juvenal dice que es posible inventarse un futuro a través de la escritura, inventarse una vida, múltiples identidades, amores, tragedias, gestos y épicas convenientes, pero es imposible para él desligarse del recuerdo de su padre, de su abuelo, de su hermano a los que tal vez les inventó otra vida también, otra identidad quizás, pero todos ellos arrojando los huesos del poeta Granados.

Poeta peruano y granadino porque ahí en Granada descubrió su corazón y la fragilidad de su corazón y es allí donde inventó y reinventó a la Manoli – hoy Manuela – que ya no está salvo que algún día a ésta le sea posible aparecer convertida en cable, en chip, colgada de la cola del signo arroba. Vuelta carne y deseo por los incómodos, pero deliciosos favores de la literatura y la creación y sus infinitos actos.

Luego de este introito personal qué me queda decir: No mucho, no mucho, porque aparentemente no hay mucho que leer en esta breve “novela”, como la llama Juvenal y no se atreve a llamar Pedro ni la editorial. Pero sí, creo que podemos llamarla así, porque la densidad con la que Granados (Juvenal) comprime el tiempo me hace recordar las alucinaciones de Johnny Conter, el personaje gigantesco de “El Perseguidor” de Cortazar. Y lo hace a riesgo y a crédito del inmejorable título “En tiempo real”. Siempre denso, significativo y preciso en la elección de las palabras.

Esta es una novela en el tiempo real que ocupa un click en el ratón de la computadora. Ahí, en el texto inicial, en la transcripción de un correo electrónico:

-No sé si esta es tu dirección de correo o la cambiaste. Confírmamelo para que estemos en contacto.
Besitos: Manuela (Desde Granada),

está toda la novela y la posibilidad de resumir la vida, las múltiples vidas, las físicas y las imaginativas.

Esta referencia directo o indirecto al uso de la tecnología y el recuerdo de la prehistoria no es gratuita ni tampoco indesligable. Como tampoco lo es la poesía y los referentes literarios, ni la vida de sus amigos escritores o no. Entonces casualmente, como un viejo amigo Borges nos visita (y digo “nos” porque a mi también me ha convertido Juvenal en pasa de su bizcocho), y Gómez Jattin también, y hasta un invasivo y llega, como siempre, bienvenido escabroso Freud, se nos cuela en la masa, todos con sus ocurrencias, citas, palabras, textos, para construir como dice Pedro con una metáfora marina “el tinglado” de su corazón y de su existencia. (El tinglado es la armazón de los cuadernos con la quilla y las carteras de una embarcación de madera por si acaso).

El recuerdo y el poema dedicado al poeta Pablo Guevara y su compañera Jane es la quilla de esta embarcación:

¿Qué tan profundo es el océano?
Para Jane y Pablo
¿Qué tan profundo es el océano?
¿Qué tan altas las estrellas?
¿Cuántas rosas traes contigo ahora?
¿Cuánto es lo que, esta vez, he de llorar?
Canta Billy. Tú recoges.
La aproximas como una manta
para cubrirte.
Aunque el frío sea interior.
Y también el temor.
Anoche visité un poeta
en su lecho de enfermo.
Me dice que pudo escribir Hospital.
Que si no hubiese ido allí
no habría podido escribir aquello.
Que en un momento, y por algunos interminables días,
colocaron a cuatro enfermos dentro de una reducida habitación.
Uno a cada lado del poeta
y otro a sus pies.
Que ninguno dormía por las noches.
Que el de la derecha deliraba con culos
y tetas. Y que el de la izquierda
le silbaba, para acallarlo,
ya que no tenía fuerzas para ponerse en pie.
Que el que estaba a sus pies
era la viva representación
de uno de los grabados de Doré.
Que en aquella habitación, aun sin las ventanas,
sentía que cruzaba la vía láctea con ellos.
Un ancho tirabuzón
hecho de felicidad y dolor
incomprensibles.
Y que su esposa lo rescataba de allí
todos los días. Que lo había rescatado de allí
desde el principio.
Que de ello íntimamente se percató.

Hecho de amor y nostalgia sostiene toda la experiencia dedicada a la creación y creo que establece un calco a futuro de la vida del poeta Agüero, no de Granados, pero esos son los misterios sugeridos por el escritor a través del salón de espejos que nos hace recorrer. Creo que este libro soportaría muchas lecturas, desataría también significativos silencios y a la vez, como siempre he creído en los libros de mis amigos, abrirá nuevos caminos por donde andar en tiempo real; en el tiempo que quieran.

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Los autobiografemas de Cícera*


Heloisa Buarque de Hollanda

Obras citadas

Barnet, Miguel
1985 La canción de Rachel. Habana, Cuba : Editorial Letras Cubanas.
1984 La vida real. Madrid: Alfaguara.

Caballé, Ana
1987 “Figuras de la autobiografía”. Revista de Occidente (74-75) 103-119.

Fernandez de Oliveira, Cícera y Prado, Danda
1981 Cícera, um destino de mulher (biografia de uma operária nordestina no Rio de Janeiro). Sao Paulo: Ed. Brasiliense.

Sommer, Doris.
2005 Abrazos y rechazos : cómo leer en clave menor. Traducción de Carlos José Restrepo. México, D.F. : Fondo de Cultura Económica.

* Breve ensayo inédito. Presentado, en una versión anterior y ahora ligeramente modificada, para un curso sobre literatura brasileña que dictó, en calidad de profesora visitante, Heloisa Buarque de Hollanda (Brown University, 1991).

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Fernando Rivera: Dar la palabra

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Puntual e interesante deconstrucción de la recepción arguediana hasta el momento. William Rowe, en su sugestiva lectura utópica del llanto arguediano, y Julio Ortega –en tanto entiende el sacrificio como comunicación o mito de futuro– le permiten a Fernando Rivera indagar en el “exceso afectivo” del autor de El zorro de arriba y el zorro de abajo para intentar superar ciertas lecturas “antropológicas” –predominantes, aunque limitadas– sobre la obra de este último autor:

“el discurso de la transculturación [Rama] y el de la heterogeneidad socio-cultural [Cornejo-Polar] leen la identidad en la cultura y la literatura. Es por ello, me atrevo a decir, que no se interesaban, y no podían, leer la muerte de Arguedas: si se asumía la obra de Arguedas afirmativamente como un espacio simbólico de construcción y articulación de identidad, y si se tenía en cuenta que el suicidio de Arguedas textualizaba su muerte, entonces, no se podía leer esta muerte” (60).

Impase ante el cual –y acaso de un modo no menos antropológico– Rivera postula su “escritura de la reciprocidad”:

“este exceso afectivo, cuya presencia es fundamental y constante en la escritura de Arguedas, no sería tal (un exceso); sino que el fluir del afecto estaría regulado por la lógica de la reciprocidad y la donación andinas” (66). De modo tal que, aunque ateniéndonos también a la sintaxis del párrafo:

“Este límite donde el autor es llevado al punto extremo de retirarse del mundo de la experiencia (suicidándose) para dejar que la escritura se haga posible también en este mundo, para hacerse él mismo escritura y dejarse escrito en una suerte de escritura silenciosa e infinita, que dice sin decir, y que hace de la ficción o de esta nueva forma de ficción, la única manera de escribir el mundo de la experiencia: borrándose de ella para que las voces de los otros la restituyan” (312).

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PARADIGMAS LITERARIOS

Lo mejor de estas láminas lo constituyen mis apuntes de las clases de Julio Ortega, en Brown University, allá por 1991 o 1992. Obvio, hoy por hoy, ante el peso o gravitación de lo local los paradigmas de este tipo andan en crisis; “humanistas”, por lo menos, acaso se nos ocurra juzgarlos. Incluso, es muy probable que no representen sino ciertas parcelas o comarcas cultural-literarias y debamos intervenir, al menos sobre este Power Point, para hacernos justicia. En fin, proponemos estos paradigmas como un instrumento pedagógico, nada más; un pretexto para dialogar sobre literatura; algo que servirá, de modo inevitable, a algunos más que a otros. P.G.

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Autismo comprometido: Cuarto aniversario del blog de pedro granados

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El 16 de junio último este blog cumplió cuatro años. Siento que publico no para la Internet, sino para el aire mismo. Para el aire van poemas y ensayos breves, de algunos otros y también míos, y alguien los recoge desde el más allá de lo previsible, lo cierto, lo existente. Publicar por esta vía es sinónimo de estar conectado con el más allá. Más temeraria que la guija, la Internet me ha deparado sueños reiterativos con mis parientes fallecidos: madre, padre, hermanos que presiento más cerca que nunca… como la humedad de esta lluvia a ratos escampada en Foz do Iguaçu. La Internet había sido un tabú desconocido hasta el día de hoy. Una lámpara de Aladino fuera de control. El juego de caleidoscopio, aquél, que tanto nos fascinaba y hechizaba en la niñez. Desde la Internet es irrelevante la literatura nacional; lo que digan sea tu generación; la recepción de los que agrupan las cosas a su imagen y semejanza. Catarata gigante y liberadora –íntima a pesar de sus colosales dimensiones– con la que hemos salido a rociarles desde hace ya cuatro años. A inundarlos de aire para que salgan flores nuevas. Flores como las de la poesía de Yaxkin Melchy Ramos (México), Carlos Eduardo Quenaya (Perú) y mis alumnas y alumnos de la UNILA (Brasil). Espejos de aire, todos estos jóvenes, como la promesa de un mundo algo más justo y acaso un tanto más coherente. Sin Keikos de por medio y sin los azuzadores y avivatos de siempre. Contra toda política que pretenda reducir y manipular el aire. Y a favor, insomne, de nuestro autismo comprometido.

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