Archivo por meses: Enero 2018

Poemas de Juan Gonzalo Rose

Gastronomía 

Para comerse un hombre en el Perú
hay que sacarle antes las espinas,
las visceras heridas,
los residuos de llanto y de tabaco.
Purificarlo a fuego lento,
cortarlo a pedacitos
y servirlo en la mesa con los ojos cerrados,
mientras se va pensando
que nuestro buen gobierno nos protege.

Luego:
afirmar que los poetas exageran.

Y como buen final:
tomarse un trago.

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Escriba sin temor: Teoría, metodología y consecuencias de un Taller de Creación Literaria

Como podemos apreciar, el presente trabajo es apenas una cala en una labor que
en el Perú se halla aún pendiente; la del desmontaje de nuestras instituciones literarias
vigentes o todavía significativas.  Trabajo que nos permitirá ser conscientes de lo nuevo y de la rémora; no
sólo del estado de la crítica; sino, y sobre todo, de la situación y nivel de nuestra
creación literaria… de lo que se premia, auspicia, acepta o ayuda… y la del desamparo
en que quedan otras propuestas que no calzan en el marco de dichas –al menos a decir
de Enrique Ballón–precarias o ridículas instituciones. Adentrarnos en el “caso de
Cristóbal Tobi Kanashiro” nos ha permitido visualizar lo que, de modo literal, ocurre
con la manipulación que en este ámbito de cosas todos estamos sometidos. Pacto
institucional, el de los productores y consumidores de literatura, que se halla instalado y
gravitando en nuestras aparentemente libres evaluaciones y elecciones en este campo.
Influencia institucional a buena hora también, lo hemos podido observar en este breve
trabajo, ni impermeable ni tampoco blindada. El asunto pendiente es hacerla más
perceptible todavía, ponérnosla ante los ojos, para tomarla por asalto e influir sobre ella;
y propiciar una gestión más democrática y, deseablemente también, mucho más
creativa.

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Los heraldos negros, 1918-2018

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

El «charco» (v. 16) es la imagen por excelencia de este poema y de esta parte del poemario, con sus análogos pozo, de «empozara» (v. 4); «zanja(s)» (v. 5); «caída(s) honda(s)» (v. 9); «puerta del horno» (en cuanto al contorno, sobre todo si pensamos en un horno rústico o tradicional andino) (v. 12). De esta manera, pues, y tal como nos lo ilustra el diccionario, «charco» es una unidad léxica cuya ‘agua u otro líquido’ semánticamente implica los conceptos de detenimiento y cavidad ‘de la tierra o del piso’ (Diccionario de la Lengua Española). Es decir, aquellos conceptos están opuestos de modo correlativo al movimiento circular de las aguas en el mar, y a la verticalidad de las aguas de la lluvia; dinámicas ambas fundamentales, sobre todo la del mar, en el caso de Trilce. Y, también, conceptos opuestos al movimiento dialéctico que informan, en general, los poemas de París, fruto de la última etapa en la creación poética de César Vallejo(1).

En «Los heraldos negros» asimismo está ya implícita su inversión semántica, «Los heraldos blancos», sobre todo si reparamos en la palabra «resaca» (v. 3)(2), que nos revela lo transitorio de todo el estado mental o afectivo que se refleja en aquel poema y primera parte del libro de 1918. En realidad, «Los heraldos negros» nos instala de una vez en la fenomenología de lo cíclico o de la repetición, ilustrado por antonomasia por el movimiento de las ondas marinas; es decir, el mar de «la resaca» [«de todo lo sufrido»] y el de la ola que llega a la orilla, aunque opuestos, son complementarios, uno y el mismo.
A partir de esta explicación es fundamental también reparar que este poema es liminar no sólo estructuralmente, sino también semánticamente al instalarnos en el ámbito de una «orilla», frente a un umbral o entrada al mar. El último poema de Los heraldos negros, «Espergesia» de «Canciones del hogar», semejante en su contenido metafísico o religioso al poema que nos ocupa —«Yo nací un día que Dios estuvo enfermo» (vv. 1-2, 6-7, 13-14, 19-20, 35-36), en aquel, «Golpes como del odio de Dios» (v. 2) en este—, también aparece vinculado a una escenografía marina: «luyidos vientos» (v. 25). Mas, veremos luego, esta estructuración circular del poemario en relación al elemento marino estará mucho mejor definida en Trilce donde, por ejemplo, su primer y último verso guardan una muy estrecha relación: «Quién hace tanta bulla y ni deja/ Testar las islas que van quedando [atrás]» («Trilce I»); «Canta lluvia, en la costa aún sin mar» («Trilce LXXVII»). Sin embargo, y esto resulta muy significativo, el mar liminar que percibimos en ambos poemarios es muy diferente. El del poema «Los heraldos negros» nos conduce, con «la resaca de todo lo sufrido» (v. 3), hacia la profundidad marina, espacio interior y líquido cuya opacidad u oscuridad es el color —prácticamente en todo el poemario de 1918— concomitante al adolorido sentir del yo poético y, en este sentido, la palabra «resaca» aquí también es análoga a «charco». En cambio, «Trilce I» nos hace permanecer en la superficie de las aguas y pareciera hacernos partícipes de un viaje, básicamente gozoso y lleno de luz: «seis de la tarde/ DE LOS MAS SOBERBIOS BEMOLES» (vv. 12-13).

NOTAS
(1) Dialéctico sobre todo en cuanto a una síntesis entre «inclusión» y «circularidad», las poéticas vallejianas anteriores a España, aparta de mí este cáliz. Aunque en esta última etapa de la poesía de Vallejo pueda observarse, como luego veremos, un relieve particular de las teorías darwinianas (teoría de la evolución), mas fusionadas asimismo con un principio dialéctico implícito en la importancia que por la época cobra el marxismo en la obra del poeta. Al respecto, observa Antonio Melis: «en su marxismo [el de la poesía de Vallejo] se percibe un énfasis en el materialismo biológico, concebido como algo anterior, por supuesto no cronológicamente sino ontológicamente, al materialismo histórico» (1994: 242).
(2) ‘Movimiento en retroceso de las olas después que han llegado a la orilla’ (Diccionario de la Lengua Española).

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“Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo” (JALLA 2018: Simpósio Temático)

Acaso es tarea de la academia, hoy más que nunca, intentar superar –a modo de un salto cualitativo– las clasificaciones y taxonomías y atrevernos a evaluar la «poesía nueva» (César Vallejo) en cuanto y en tanto «sensibilidades nuevas» en o para un contexto determinado. Y, asimismo, atrevernos a trabajar en el aspecto cultural con opacidades (mixturas, hibridaciones, simultaneidades) ya que, de modo casi unánime, partimos de esencialismos o privilegiamos temas o motivos: esta poesía es andina –incluso “quechua”– porque habla de determinados temas o con determinado vocabulario; esta otra es del “lenguaje” porque es más o menos metalingüística; o esta otra es “meramente” coloquial o anticuada; etc. Así no llegamos a ninguna parte; salvo a que nos editen el libro o la antología porque cumple de antemano con una agenda de intereses más o menos políticamente correctos; peor aún, más o menos concertados con la institución literaria vigente o dominante.
Por lo tanto, se trata de insistir (nunca clausular) sobre los textos –poemas, canciones, traducciones, biografías, cuentos, novelas breves, etc.– que vienen del nivel horizontal (los múltiples repertorios o series: social, histórica, retórica, psicológica, de género, etc.); pero también –y esto es poco mencionado– los que vienen del nivel vertical y suben hacia las palabras. Es decir, y en principio, permitirnos ensayar a través del ejercicio de la escritura automática y la creación colectiva –ambos, modos de intentar trascender el narcisismo y el nihilismo– nuestro reencuentro con lo colectivo y con el mito: “no es nunca de su lengua, es una perspectiva sobre otra lengua” (Lévi-Staruss). Esto último, privilegiando– antes que la metáfora– la metonimia en tanto estado transitorio de identificación del sujeto poético con una ecología, una historia o un “mito inscrito en el paisaje”; de allí lo de “multinaturalismo” (Viveiros de Castro). Para, luego de habernos ejercitado en lo colectivo, intentar encontrar nuestro propio ritmo (Rubén Darío) o ecualizarlo.
Cabe precisar que aquello de “transfronterizo” no se limita a describir un “taller de creación literaria” diseñado expresamente para la amazonía o, por ejemplo, para la frontera peruano-brasileña. Si intentáramos postular su alcance –por cuencas culturales– y sus metas puntuales tendríamos una síntesis como la siguiente:
Caribe, para sacudirse de Pablo Neruda.
Cono Sur, para que en nuestro pacto con el lector no intentemos, desde un principio, pasar por sujetos poéticos listos.
Brasil, para que nuestro performance (cuerpo y ritmo) aterrice mejor en nosotros mismos y luego, y con más potencia, en el papel u otro soporte a través de la escritura. No estamos conminados a la poesía de autoayuda (“acción poética”); ni, tampoco, limitados a trascribir en portunhol selvagem.
Área andina, para que leamos en su real dimensión y expresión, de modo gozoso, a nuestro César Vallejo.
Amazonía, para sacudirse del espejismo y culto de los formatos –exotismo, multiplicidad de lenguas u otros mimetismos– y optemos siempre, más bien, por las sensibilidades (ejemplo, la poesía de Luis Urteaga Cabrera); éstas, nuestra lengua común.
Latina (USA), para, al modo de Tino Villanueva, dialoguemos más fluidamente con las demás cuencas culturales; y encontremos que nos ligan más afinidades que nos separan diferencias.
España, para que una vez superadas la “poesía de la experiencia” y la “poesía de la conciencia” y la “poesía de la chocolatina”, etc., percibamos todo ello como desde otra margen, la de América Latina; para, luego, permitir filtrarse a borbotones toda esa oralidad y poesía –a cada paso y a cada minuto y también a cada lectura de los clásicos– del territorio de España.
México, porque no todo fue Octavio Paz ni todo debe ser ahora infrarrealismo o un Bukowski, no de sótano, sino de vitrina. Porque en nuestro contrato con el lector no empecemos por apuntarle con un revólver.
Finalmente, “Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo”, va dirigido a investigadores, estudiantes, profesores de enseño medio y público en general. Cada uno de estos públicos sabrá aprovechar lo que mejor esté a su alcance; la teoría, la metodología, el gozo de la práctica de la escritura.

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Algo inteligente sobre la poesía de Edgar Artaud Jarry/ Carlos Santibáñez Andonegui

Echar una mirada seria sobre lo cotidiano pareciendo que bromeamos, va a dar directamente a la literatura, “lo que se dice en broma, se dice en serio”. El señor Artaud atraviesa sus personajes como Alfred Hithcok gustaba aparecer de incógnito en escena, pero la voz del poeta en este tipo de textos es todo menos autobiográfica, la voz poética está en otra parte, aunque no fuera del texto, pero hay que hallarla […] El libro me dejó con el ¡bravísimo!, en la boca. Los ricos espacios de indeterminación, la pista falsa, hacen ver que, en efecto, la clonación ya dio con la fórmula, y un día se sabrá la fórmula exacta de estar aquí y sin embargo, será solo el camino para obtener otra fórmula más allá de la equivalencia einsteniana mc cuadrado.

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Spirit Emerante/ Indran Amirthanayagam

In thought and prayer, off stage, in the air,

everywhere, Emerante de Pradine Morse,

dancer and singer in Port Au Prince

and New York, in the voices and steps

of children and grandchildren, in students

stepping through retinas, mixing visions

of Isadora Duncan and Martha Graham

adopted, adapted to vaoudou rhythms,

carnival inventions, by Emerante,

the dancer, your graceful step, stepping

up Oloffson stairs to share a coffee

with me and Richard on Thanksgiving,

a memory I frame here, in this objet d’art,

this gift. I recall we spoke of turkey

that day in Haiti. You said the bird

lay prepared at home, ready to eat.

You, a bird yourself, of a much lighter

species, rustling the air, almost foldable

in my hands. To honor you I will

exercise always, eat less meat, return

to those steps ready to genuflect

first then pirouette on a pin reciting

the words of this Emerante spirit passing.

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Para siempre/ Alan Smith Soto

Alan, al centro.  Foto de Rosario 

Para siempre

que venga,

que paren sin consuelo

para siempre las nieblas

que patean el suelo del caballo,

el silencio,

el martillo del bueno

y el diapasón de pálidos

callejones mojados

por donde llora el tiempo por toda la Magdalena de su pelo,

o el relámpago que la raíz entierra.

¿No saben lo que pasa?

¿No pueden ver el caso?

Hay algo que reclama nuestra tierra

en cuyo fondo

yace un fuego que mordimos con delicia.

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Más sobre poetas peruanos vivos y más vivos

Los poetas vivos y más vivos del Perú (y también de otras latitudes)” es un texto de 2002, aunque creemos que luego de todos estos años sigue fresco.

Escribimos esto en ocasión de los premios de poesía otorgados, el año pasado, tipo Premio Nacional de Literatura o Premio José Watanabe.  No cabe duda que la institución literaria, en su conjunto, atraviesa desde hace años una crisis profunda.  Los mismos tipos –o uno u otro de ellos en particular a manera de monitor– deciden finalmente aquellos premios.  El monitoreo no es necesario ejercerlo en vivo ni en tiempo real, basta la deformación profunda que en el campo de la poesía campea entre los que se educaron en San Marcos o en la PUCP; salvo, felizmente, muy honrosas e individuales excepciones.  Esto para quedarnos, si es ello posible, en el terreno de la literatura o de los libros y no calar o urgar en lo político (política circunstancial o menor más bien) y empezar a percibir lazos e influencias o acomodos ante vacancias-indultos que hoy mismo y en un inmediato futuro convenga llevar a cabo.

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La hipótesis de Dios/ Edgar Artaud Jarry

Leído por el autor en el “Bar del puerto”, Acapulco

Richard Dawkins afirma que Dios es una falsa ilusión
y que el Universo y la especie humana como la 
conocemos hasta hoy, son el resultado de una
larga y dilatada evolución.
Es decir, el universo y la vida no fueron creados
deliberadamente por una inteligencia sobrehumana
a la que identificamos como Dios.
La nueva teoría general de la evolución afirma que
todas las formas de vida surgieron de un solo origen
que en sí mismo proviene de materia no viva.
En los libros escolares de bioquímica se específica
al inicio que los organismos vivos están compuestos
por moléculas sin vida, de ese modo inicia el estudio
del origen y evolución de lo que llamamos vida.
Esto no es nuevo, ya el poeta romano Tito Lucrecio
hace más de 2000 años, afirmó en su libro 2 de su
poesía épica sobre la naturaleza de las cosas:
Si posees una firme comprensión de estos principios
observarás que una vez que la naturaleza es libre
de todo lo que ella hace, y lo construye por sí misma
sin que ningún Dios tome parte en ello…
Pero las investigaciones científicas abordan ahora el
problema sobre el origen y la evolución de la conciencia.
De este modo se avanza en las hipótesis posibles que
proponen como lo hace Addy Pross, hacia una teoría
general de la evolución que extienda la teoría de Darwin
para incluir la evolución de la materia inanimada, no viva.
Incluso algunos como Matt Ridley van más allá de la evolución
del Universo para incluir la evolución de sus productos
materiales o no, como la Cultura, Economía, Tecnologías,
Educación, Gobiernos, Sociedades y demás, hasta llegar
a la evolución del futuro que estamos construyendo
Otros como Freeman Dyson llegan a incursionar en la
hipótesis acerca de que también los átomos individuales
o interconectados poseen alguna forma de conciencia.
La evolución de la especie humana tiende a dejar de ser
únicamente construida por organismos celulares para
incursionar en una especie de ciborgs sobrehumanos
mezclando dispositivos materiales, computadoras
y organismos vivos renovables.

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