“Trilce/Teatro: guión, personajes y público” en el Paraninfo de la UNT, Perú

Inkarrí-5

CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA, Trujillo, 25 de mayo

PONENCIAS
 
10:30 am-12:45pm
 
– Beethoven Medina Sánchez (Trujillo)
– John Gualteros (Colombia)
– Blasco Bazán (Trujillo)
Luis Alberto Ambroggio (EEUU)
– Juan Félix Cortés (Trujillo)
– Pedro Granados (Lima)
 
Local Jornada 4: Paraninfo
Universidad Nacional de Trujillo
Esquina Jr. Independencia y Almagro
Plaza de Armas de Trujillo

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TESIS DOCTORALES DEFENDIDAS Y CALIFICADAS

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NOMBRE DE LA DOCTORA: Ainhoa Segura Zariquiegui.
DIRECTORES: Tomás Albaladejo, José David Pujante Sánchez y Pedro Granados Agüero

TÍTULO: “La melancolía en la poesía modernista peruana”.
CALIFICACIÓN: Apto cum laude.
UNIVERSIDAD: Universidad Autónoma de Madrid.
FACULTAD: Facultad de Filosofía y Letras.
AÑO: 2012.
Es tesis de doctorado internacional.

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Coda a los “poetas vivos y más vivos del Perú”

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“Los poetas vivos y más vivos del Perú (y también de otras latitudes)” es un texto de 2002, aunque creemos que luego de 14 años sigue fresco.  En general, me reafirmo en lo que escribí allí.  Aunque añadiría que también ya me hastió, en tanto poeta, Carlos López Degregori (el cual se “salvó” en el texto primigenio), por unidimensional; es decir, por no dar pistas de que saldrá algún día de su monólogo y conflictos de clase media, de su narcisismo ya rancio.  Y, también, agregar que el mayor aporte de Mario Montalbetti a la literatura y al pensamiento del Perú, fue el haber llevado –hacia los años ochenta– los recitales de poesía al Olivar de San Isidro.  Asimismo, que la noria del “Taller de poesía de San Marcos” –que dirigen o dirigieron Marco Martos con Hildebrando Pérez por cerca de medio siglo– fue lo segundo peor que le ocurrió a la poesía peruana; por contentarse y fomentar –bueno, acaso los tiempos no daban para otra cosa– el hipo-realismo bajo todas sus formas, prototipos de poetas incluido.  Decimos lo segundo peor, porque lo primero siguen siendo los versos y la crítica de poesía o de arte que publica los domingos El Comercio; verbigracia, los párrafos de porfiado de J.C. Yrigoyen o los del invariablemente precoz S. Pimentel.  Lo que urge más en nuestra poesía trasatlantica es talento y, en seguida, valentía, imaginación y buen humor para sacarlo adelante.  La poesía es un don, pero al mismo tiempo “la poesía es dignidad” (acaso el mejor verso de Luis Hernández Camarero).  Por lo tanto, debemos hacernos dignos de ese don que constituye, a la larga, una sensibilidad que se sabe colectiva –como en su radical individualidad lo supo siempre César Vallejo– aunque ni políticos ni asesores de alguna cosa ni comerciantes ni profesores, de puro metidos, van a reconocer que no son poetas.  Por más teoría de la recepción que en su descargo los socorra o post-autonomía de la literatura que intente ampararlos.

En fin, de cara al futuro, me provoca establecer un balance de la crítica de la poesía peruana, digamos, post-Mariátegui.  Y, también, de la crítica a nivel de la región o, más bien, trasatlántica.  La poesía es su crítica.  Labor por ahora complicada porque –para variar– carezco de auspicios; aunque de algún modo mi manuscrito engavetado, “Autismo comprometido: sobre poesía hispana reciente”,  brinda ya algunas luces.  Lo que sí podría anticipar es que en este periodo hemos tenido la suerte de tener pésimos lectores de poesía; gracias a los cuales reaccionamos e intentamos cultivar  nuestro propio huerto.  Entre tozudos reaccionarios/ as –que no aceptan, por ejemplo, sea el “cholito” César Vallejo, y no el clan Cisneros, el que realmente da la cara al mundo por el Perú — o lectores “comprometidos”  que, de modo invariable,  confunden la poesía con un discurso de ocasión.  Fascistoides que trajinan a Eguren, hombre humilde y poeta probo, lo jalonan de aquí para allá para oponerlo a Vallejo; como si  éste no hubiera sido el primero en reconocer la grandeza de Eguren, y dejara a nosotros percatarnos que este último está ya íntegro como una parte de Vallejo.  Sim embargo, es justo advertirlo, en el periodo también hemos contado con algunos excelentes lectores  de poesía: Beatriz Sarlo, Julio Ortega, Amálio Pinheiro, Boris Schnaiderman o Teresa Guillén, a modo de muestra.

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Tiempo al tiempo, de Issac Goldemberg

IsaacGoldembergTiempoaltiempo

En Tiempo al tiempo [1985] (Lima: Tribal/ Perro de ambiente, 2016), Issac Goldemberg rinde homenaje a la narrativa peruana.  En particular, a la factura del habla clasemediera, juvenil y de collera de Los cahorros de MVLL.  Asimismo, a ese discurso partido (diglósico), en sordina y como omniabarcador –entre los que son y no son de “color modesto”, y cuya ideología puede alcanzar incluso al propio narrador (Guillermo Nugent dixit) — de La palabra del mudo de JRR.  Y, por último, al formato, prosodia y función que le compete a los “Diarios”  –coloquio de los “zorros”–  en El zorro de arriba y el zorro de abajo de JMA, ensanchando el escenario de los hechos hasta  lo mítico o, al menos,  lo indeterminado.   “Círculos del tiempo” particularmente logrados  en esta novela de Issac Goldemberg; los cuales, finalmente, anidan en una –o  en quizá la principal– de las metáforas que sugiere la presente novela.  Ampliación, complejidad y vértigo –personal o colectivo, el mío y el de mi herencia andina– cuando a nuestro tiempo, de por sí vasto, lo vemos a través de otra lupa milenaria.  En este caso específico, la lupa del colectivo que –nada más y nada menos– inventó el concepto mismo de tiempo lineal y el cual, además, se congrega en torno a Adonái, uno de los nombres de su divinidad.  Otra de las metáforas podría ser el de ‘tomarse las cosas con calma’; es decir, no desesperar por nada; entre esto último, y en primer lugar, por la mismísima identidad.  Y corolario: metidos de uñas en un cronotopo que puede resultarnos asfixiante o absurdo, ser flexibles y saber –y aquilatar– articularnos a otros y, por ende, a otras diferentes y nuevas comunidades.  Por lo tanto, poesía, la de Tiempo al tiempo, en tanto lanzas por una más lúcida ciudadanía y una mejor convivencia universal.  Simultaneidad y yuxtaposición, frente a linealidad y jerarquías, parecería sugerir aquí el autor del ya clásico, La vida a plazos de don Jacobo Lerner.

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Juicio final

Dino

I

Luces enamorado antes de partir

La bruma la noche un recuerdo

Son lo único que te ata

Una mirada de frente a tu destino

Mucha vida hubo entre tus manos

Entre tus dedos también

Al escribir

Sobre si aquélla tu enamorada

La que te salvó de la soledad

La que te rescató de la muerte

La que se puso a tu lado

Y te hizo compañía de modo

Incondicionado

Y sin calcular el tiempo

II

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Rubén Darío: Cosmopolita arraigado

Cosmopolita arraigado

Jeffrey Browitt y Werner Mackenbach (editores)

-¿Por qué el juego de contrarios en el título? ¿Cómo conjugan en el libro comopolitismo-arraigamiento?
(Ambos sonrieron cómplicemente y Browitt tomó la palabra): “A veces se considera el arraigamiento en sentido estrictamente geográfico, pero Darío era un cosmopolita arraigado en la lengua y la cultura hispánica transatlánticas. Estaba en movimiento constante, pero siempre sabía dónde estaba su norte, por eso se podía desplazar de Buenos Aires a Madrid, París, Managua, pero siempre se sentía en casa, porque vivía en las letras y las culturas hispánicas. Entonces si limitamos arraigamiento a simplemente estar anclado en un lugar, entonces Darío estaba desarraigado. Nos gusta la paradoja que presenta el hecho de que el cosmopolita es el que supuestamente no tiene lazos orgánicos con nadie, y está flotando en el aire, pero no es así, porque se establece una falsa antítesis entre cosmopolitismo y nacionalismo; la gente puede ser cosmopolita y a la vez nacionalista, regionalista..”
“El título es una polémica en contra de cierta crítica literaria que tilda a Darío y a otros modernistas de cosmopolitas frívolos y que no tenían arraigo en sus culturas de origen, de enajenados de Latinoamérica, y nuestra tesis es que siempre hay intercambio entre culturas y no podemos reducir la obra de Darío en una corriente ni en un enfoque nacionalista”, agregó Mackenbach.

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Correo del astronauta/ Edgar Artaud Jerry

Astronauta

Retirarme de las formas en que se nos exige realizar investigación me dará ahora la oportunidad de estudiar lo que ya he iniciado, y ya te había comentado, el origen de la vida y el Universo, abordaje formal y científico, y repercusión en los contenidos del quehacer poético, una nueva línea creo, más bien una evolución de lo que escribo, derivado no como preocupación por la Poesía sino por los descubrimientos científicos que me (nos) han cimbrado, quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos y nuestra fragilidad como especie rumbo a una extinción probable, ahora cada vez que camino, no puedo quitarme de la cabeza la idea que soy un cúmulo de 100,000,000,000,000 células vivas, que comen, defecan, se reproducen, respiran, se enferman, envejecen, se suicidan, cada día mueren más de un millón de nuestras células, tenemos la piel llena de suicidios, tenemos vocación suicida, somos efímeros pero lo peor, me siento como un nuevo Licenciado Vidriera y mi cuerpo es una máquina muy compleja de seres vivos que controlo o que imagino controlar, ¿qué es el pensamiento? ¿la conciencia? Nuestras células ¿tienen conciencia de sí mismas, piensan? En fin, todo esto me preocupa y ocupa, lamentablemente hasta esta edad… debí entenderlo antes.

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Reseñas de las Actas del Congreso “Vallejo Siempre”, Montevideo 2016

Brindis Vallejo

Reseña III

La sensibilidad vallejiana

Tema que, si acertamos a resolverlo, podemos cerrar el kiosko vallejiano.  Y tanto Bernat Padró Nieto, “Los salones parisinos de César Vallejo (1924-1926)”, como también Joseph Mulligan, “El arte de ir en contra: la vanguardia histórica y el programa emulador de César Vallejo”, echan luces sobre esto.

Padró empieza planteando muy bien el asunto: “A ojos de Vallejo, tanto los falsos vanguardistas como los neoclasicistas padecían un grave error: reducían el arte y la poesía a una mera cuestión de formatos, que es el aspecto del arte más fácil de imitar y el que antes se banaliza” (278); y enseguida agrega: “Con el desplazamiento del espíritu nuevo de la forma hacia la sensibilidad que la orienta, Vallejo sintetizaba la cuestión de la poesía nueva sin necesidad de asumir como propia la dicotomía vanguardismo-clasicismo […] Lamentablemente, no encontraba modelos literarios.  Aparte de Picasso [o, el Cubismo, en el que Vallejo reconoce alienta una vitalidad universal que recorre todas las manifestaciones de la vida moderna, desde el arte a la industria], dos son los nombres que al parecer de Vallejo apuntan el camino: Juan Gris [por el rigor y la conciencia de su arte] y Tristan Tzara [no en tanto escritor, sino en cuanto haber sido quien mejor captó el sentido de los tiempos modernos… ahora todos estamos locos y atacados de epilepsia… y contra la “lentitud” de Jean Cocteau]” (279).

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Reseñas de las Actas del Congreso “Vallejo Siempre”, Montevideo 2016

CCEM

Reseña II

Vallejo en Uruguay

La frase reproduce la que sirve, a Andrés Echevarría, uno de los que coordinó el evento, para poner breve marco al Congreso “Vallejo Siempre” de Montevideo, 2016.  Se repasan sumariamente aquí, entre otros, múltiples vínculos culturales: Juan Parra del Riego y Blanca Brum, Xavier Abril, Pablo Abril de Vivero, Haya de la Torre, Julio Herrera y Reissig, Ángel Rama; y, sobre todo, se pone de relieve “la inmensa y unánime admiración” que concita hoy mismo en el país oriental el poeta de Santiago de Chuco.  De este modo, las Actas del Congreso, reflejan esto mismo; es decir, numerosa presencia de ensayistas uruguayos, y que viven aquí o en la Argentina, entre la cual  –entre sus aportes– vamos a intentar  hacer un balance o establecer un tentativo común denominador.

De esta manera, Gerardo Cancio, luego de casi un cuarto de siglo, puede ver recién publicado su artículo, “La escritura poética en el espejo: en torno al discurso lírico de Vallejo”.  Se insiste aquí en el concepto de la “verbocreación”, lo cual no es otra cosa que puntualizar que la escritura poética vallejiana: “se refleja en una suerte de espejo textual que ella misma genera” (145).  Y, a espacio seguido, rescata una fuente casi insólita como respaldo de su propuesta teórica: “Nuestra deuda es con el crítico Juan Espejo Asturizaga quien, hace unas décadas, destacó la clave tópica, que hoy nos ocupa… la habilidad del poeta para ‘meterse dentro del poema y jugar en su interior’”.  Decimos deuda casi insólita en la medida en que César Vallejo: Itinerario del hombre, 1892-1923, de Espejo, ha trascendido básicamente como un intento de biografía, más bien testimonio, que insiste en el dato exacto –positivista, policial y no menos arbitrario– a la hora de leer los poemas de su amigo César.

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Astronauta/ Edgar Artaud Jarry

Edgar

Estaba internado en el hospital

cuando entró el médico de guardia

hola astronauta, ¿cómo estás?

tenía infección en las vías urinarias

en invierno gasto mi aguinaldo aquí.

Podrías solicitar un transplante

de órgano, sugirió el galeno

y dejó en el buró un catálogo de ofertas

mi esposa que siempre me acompaña

pasó la noche revisando el libro

al despertar su rostro estaba iluminado

un miembro de negro, pago a plazos, dijo.

Así sucedió, no hubo modo de evitarlo

y estuve en el quirófano

salí con un pañal cubriendo todo

al final me dijeron que tocara

y no encontraba nada

es el pene de un bebé fallecido

explicó el cirujano, no crecerá

pero resuelve su problema.

Mientras tanto las enfermeras

merodeaban y tocaban

es muy lindo, me decían.

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