VALLEJO UN POETA DEL CHAUPI/ Carlos David Larraondo Chauca

Resumen:

La propuesta de este trabajo es buscar posibilidades interpretativas a la identidad andrógina identificada en la escrita de César Vallejo desde una óptica andina/amerindia a partir del concepto del chaupi, concretamente, se analizará Trilce IX. Mi intención es leer le texto vallejiano a partir de otras lógicas fuera de la episteme heleno-eurocéntrica, por ese motivo, me valgo de la filosofía andina/amerindia muy alineado a la metodología propuesta por Viveiros de Castro[1] de pensar desde y con el pensamiento indígena en su potencialidad de transformación. Considero que esto es posible, en vista que, la sensibilidad vallejiana se atraviesa por un discurso amerindio que transparece en sus figuras poéticas mediante la rememoración ritualista andina, así como, en sus pactos éticos y luchas políticas en defensa de las comunidades indígenas. Inicialmente, es importante destacar que el espacio chaupi, es una posición privilegiada y performática debido a que corresponde a un espacio liminal. Este concepto puede ser expandido al entendimiento de que, aquel que escribe desde el chaupi, es un mediador multicultural que produce discursos “entre las dos culturas de contacto colonial”. Según Horswell, ese lugar era ocupado por los escritores ladinos (indígenas quien aprendieron a leer y escribir lenguas coloniales y fueron evangelizados en las enseñanzas del catolicismo) estos, “encarnan simbólicamente este espacio de “corazón”, el chhima chaupi entre culturas”.[2] Mi propuesta de lectura destaca algunos aspectos estructurales y semánticos del poema que me permiten entender los procesos performáticos de la textualidad liminal del yo-lirico y su  feminización privilegiada por el espacio chaupi que ocupa. En lo que se refiere al aspecto morfosintáctico de frases como “volvver”; “golpe a golpe”; “vol ver”; “bolver”, “golpe a golpe”, en los versos que encabezan las tres primeras estrofas del poema, que bien pueden considerarse los ejes centrales del mismo, me parece que el yo-lirico está en busca de una simetría, es decir, quiere ir al encuentro de un par complementario, espejando palabras simétricas que se reflejan a sí mismas. Aquí hay una dinámica diferente en la construcción del verbo volver, que se da en tres sentidos. Un “volvver” reflejado, un “vol ver” rajado al medio y un “bolver” transmutado o convertido por la mudanza de la consonante que en un plano fónico produce el mismo sentido. Propongo que estas tres distinciones establecerán la performance del yo-lirico en el espacio metafórico del chaupi en tres actos a lo largo del poema.

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Juego de manos

Juego de manos (Lima: Los Reyes Rojos,1984)

Cumpleaños

En el último crepúsculo
de mis veintisiete años
estuve cruzando el agua hirviente de mi ciudad,
inexperto entre otros pelagatos,
me sorprendí ante el nacimiento
de una muchacha
y sentí el lento rodar del mundo,
el lento rodar de las muchachas,
el lento rodar de las instituciones,
mi lento rodar
mirón
roedor de migajas.

A Tilsa Tsuchiya

No hay color que no palpite
y no nos abra a la vida,
no hay rosa, no hay oficio conocido
o desconocido
que no nos diga de detrás, de siempre,
que no nos llame discretamente
en las sienes.

Hay rosas, hay sensaciones extrañas
como un collar radiante,
como un abrigo tibio,
como una precipitada cascada
que persigue a los peces más jóvenes
para acariciarlos.

No hay extremo, no hay orden
ni desorden ni aventura
ni recuerdos,
todo es un solo oficio,
todo es un solo puente,
todo es un solo brillo de sol en el agua,
en la lengua, en los dientes.

No hay partida, no hay retorno,
no hay lejanía.

Sólo una hermosa col
con sus hojas frescas y calladas.

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VALLEJO SIN FRONTERAS (PDF)

ISBN: 978-612-45733-1-6

El presente volumen incluye ilustrativos textos como:

“Mujer, fatal, compañera y madre en la poesía de César Vallejo”;

“El Taller Literario César Vallejo en la República Dominicana”;

“Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”;

“El diálogo Borges-Vallejo: un silencio elocuente”;

Compromiso y magia en la poesía de agitación política: El caso de Roque Dalton (y César Vallejo)“; y

Trilce y Georgette”.

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Recuerdo de Carlos Edmundo de Ory (1923 – 2010 )

“Pero volviendo a nuestro testimonio, y para añadirle complejidad al panorama, en aquel I Curso de Verano de la Universidad Complutense [1988] también se reivindicó, muy merecidamente, la obra de uno de los fundadores del Postismo: Carlos Edmundo de Ory. Recordamos que en aquella ocasión –una vez que la charla se abrió a los asistentes– le preguntamos (en realidad sólo para complacer a Fanny Rubio que había sido una de nuestras profesoras y que en esa oportunidad se hallaba entre los panelistas) por su lector ideal; el poeta nos respondió: -“los delfines”. El público, como es obvio, premió su ocurrencia con prolongados aplausos; Fanny Rubio nos reconoció entre la multitud y, al menos ella, nos congratuló con la mirada; pero a alguna fascista –nunca faltan, incluso en los recitales de poesía– le divirtió enormemente, en toda la cara, que nuestro acento sudamericano o nosotros mismos (nuestra persona en su totalidad) quedáramos apabullados por respuesta tan ingeniosa. Mas Ory, por supuesto, no es un Alberti –con lo que nos gustan los versos de la paloma equivocada– ni, menos, es un García Montero. De cara a la poesía que escriben ahora mismo los más jóvenes, creemos que su obra –como la de Vallejo, de un vanguardismo no deshumanizado y con sentido del humor– junto con la de Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma son las más gravitantes en todo el ámbito de la poesía española. No son los polos, entonces, y por lo tanto las simplificaciones didácticas las que se perpetúan; sí, las personas –complejas y contradictorias– que saben aproximársenos en sus poemas. No son, por lo tanto –y hablando sólo de España–, ni los consabidos pregones de José Hierro ni los tics de Octavio Paz, clonados por José Angel Valente, los caminos a seguir. Ni uno ni otro merecen darle cuerpo a ninguna de nuestras desconcertadas almas”

Tomado de Desde otra margen: La última poesía española

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Humanidades de César Vallejo: Centenario de Trilce/ César Vallejo’s Humanities: Trilce Centennial/ Humanidades de César Vallejo: Trilce Centennial

Nuestra investigación sobre la presencia o rol de las Humanidades en la poesía se inició el 2007 con una ponencia titulada, “Las humanidades en los talleres de creación literaria” (Coloquio Interdisciplinario de Humanidades “El futuro de las humanidades, las humanidades del futuro”, 27 al 29 de agosto en la PUCP).  A partir de aquí no nos hemos detenido en nuestra pesquisa, la misma que ha indagado y ha desembocado en describir las distintas nociones de las Humanidades –en tanto libros, pueblos, narrativas y pos antropocentrismo– en la obra de César Vallejo; por ejemplo, en “Periodismo y humanidades en César Vallejo”, “Ciudad Trilce y ¿trilceanas ciudadanías?” o “Trilce: el sujeto del acto“.

A partir de estos antecedentes, y para celebrar los 100 años de un poemario fundamental como Trilce (1922), proponemos un curso (“Humanidades de César Vallejo: Centenario de Trilce”) que ofrecemos a la comunidad académica internacional.  Es decir, nos allanamos a implementar y dictar dicho curso, virtual o presencial, en la institución que nos lo solicite.

Our research on the presence or role of the Humanities in poetry began in 2007 with a presentation entitled, “The humanities in the workshops of literary creation” (Interdisciplinary Colloquium of Humanities “The future of the humanities, the humanities of the future”, August 27 to 29 at the PUCP). From here we have not stopped in our research, the same that has investigated and has ended up in describing the different notions of the Humanities –like books, peoples, narratives, and post-anthropocentrism– in the work of César Vallejo; for example, in “Journalism and humanities in César Vallejo”, “Ciudad Trilce and ¿trilceanas Ciudadanías?” or “Trilce: The subject of the act”.

Based on these antecedents, and to celebrate 100 years of a fundamental collection of poems like Trilce (1922), we propose a course (“Humanities of César Vallejo: Centennial of Trilce”) that we offer to the international academic community. That is, we agree to implement and dictate said course, virtual or face-to-face, at the institution that requests it.

Nossa pesquisa sobre a presença ou o papel das Humanidades na poesia começou em 2007 com uma apresentação intitulada “As humanidades nas oficinas de criação literária” (Colóquio Interdisciplinar de Humanidades “O futuro das humanidades, as humanidades do futuro”, 27 a 29 de agosto na PUCP). A partir daqui não paramos em nossa pesquisa, a mesma que investigou e acabou descrevendo as diferentes noções das Humanidades –como livros, povos, narrativas e pós-antropocentrismo– na obra de César Vallejo; por exemplo, em “Jornalismo e Humanidades em César Vallejo”, “Ciudad Trilce e ¿trilceanas Ciudadanías?” ou “Trilce: O sujeito do ato”.

Com base nestes antecedentes, e para celebrar 100 anos de uma coleção fundamental de poemas como Trilce (1922), propomos um curso (“Humanidades de César Vallejo: Centenário de Trilce”) que oferecemos à comunidade acadêmica internacional. Ou seja, concordamos em implementar e ditar o referido curso, virtual ou presencial, na instituição que o solicitar.

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CORRECCIONES A LO QUE SE HA CONTADO SOBRE MI GENERACIÓN. Por Vladimir Herrera, poeta (n. 1950)

1
Debieran los artículos en que se impone la memoria ser también un ejercicio de estilo. No esa cosa soporífera que termina siendo lo que en quechua decimos un ccharwi. Sin ninguna tensión, sin ninguna gracia tocan el tiempo de una generación la del 70 que mereció el olvido y la pena y sin embargo perdura como la desesperanza de unos años sin excusa. Porque fueron los años sin excusa los que de pronto se agolpan y se vuelven una trampa cuando de relatar los hechos y el tal como éramos se hace necesario.
Pienso en Alberto Hidalgo y en Pedro Granados partidos por la mala leche pero siempre animados por la lucidez y el estilo. Lo que hace de la literatura un acto de humor insoslayable. En el que lo que no se dice o no se recuerda bien existe tras bambalinas como verdad y mentira. Allá el poeta que se encuentre con su propia obesidad y decida renunciar al tal como éramos.
2
Y cómo éramos. En setiembre del 75 tomamos un barco italiano llamado Donizetti Fernando Ampuero y el suscrito. O sea yo. Que dejaba en el muelle del puerto a una desconsolada actriz envuelta en su poncho de guerra. Ella y mi desordenada vida de entonces habían logrado que meses antes uniera los destinos de Carmen Ollé y mi querido Enrique Verástegui, dicha así la cosa suena muy fuerte. Fue en el zaguán de La Crónica. Le dije en la sala de redacción Zambo te voy a presentar a una hembrita a la que le gusta tu poesía y además es blanquita. Los ojos del zambo brillaron a pesar de las empañadas gafas. Simpatizaron mientras me iba yo a paso redoblado a ver a mi actriz que trabajaba en la farmacia de sus padres a dos cuadras de La Crónica. Lo cuento porque no es cierto lo que dice Santiváñez que Carmen Ollé trabajó en la Crónica. No es cierto. El joven pervierte los hechos y me saca deliberadamente de escena. Lo he dicho en otra parte, a La Crónica nos llevó Reynaldo Naranjo por encargo de Cesar Calvo, Nos pilló en una mesa del Palermo y haciendo el ademán de un látigo clamó en voz alta POETAS A TRABAJAR. Los escogidos fuimos Verástegui, Pimentel y yo. Trabajamos con Hildebrandt y Lauer bajo la sombra de Abelardo Oquendo. Meses antes Verástegui y yo habíamos trabajado en la Revista Vistazo dirigidos por Taquito Tamariz y Rina Barea. Eso duró muy poco. Vivíamos en un cuartito del pasaje Velarde 113 junto con Oscar Málaga. En ese cuartito se escribieron Los Cantos a Aloer, Los extramuros y Mate Cedrón. Luego sigue una historia larguísima.
3
En el cumpleaños de Helena Usandizaga del año 77 concurrieron a la fiesta en mi casa de Valle Hebrón en Barcelona, Roberto Bolaño, Mario Santiago, Bruno Muntane, Verástegui y Ollé mas algunos barceloneses como Cristina Fernández Cubas y Carlos Trias. La borrachera fue descomunal. Llegamos a bailar la música de los sikuris de Puno en completo extasis. Los catalanes no nos tomaban en serio y nos hundimos en las tinieblas del paraíso. Yo con algo de culpa acompañé a la pareja de peruanos ilustres en lo que pude. Me sentía responsable por haberlos presentado en Lima. Hasta viaje a Menorca acompañado de Karen para ver cómo estaban. En invierno Mahón es horrible por lo que los alquileres son muy baratos. Pero fui y nos hicimos compañía. Por otro lado mi amistad con Bolaño floreció entre los camping de Gavá y el Café de Colombia donde Herralde hacía las fiestas de Anagrama. Nunca supe de alguna disputa entre Bolaño y el Zambo. De la pareja de peruanos ilustres no supe nada por un buen tiempo.
4
Volviendo al viejo pasado como reza el tango debo anotar el primer internamiento de Enrique en el Emilio Valdizán camino a Chosica. El me contaba cómo perseguía a las loquitas y yo le llevaba fruta. Pero eso es la protohistoria junto con el paleteo en la procesión del señor de los Milagros del que prefiero no acordarme.
5
Hace poco, harán dos años ya, en mi Hacienda del Cusco y con Carmen Ollé de visita en una navidad tranquila, hablábamos del viejo y del nuevo pasado. Fue un verdadero goce nuestra mirada al mar del tiempo. Parecíamos estar en los detalles de esa novela de Italo Calvino El castillo de los destinos cruzados. Creo que debimos haber bebido de más.
6
Debo confesar que todo lo que se escribe sobre mi generación me irrita por su inexactitud y falta de estilo. Y ya se ha escrito mucho y todo es falso.
Mi amistad con Santiváñez corre el riesgo de no florecer nunca. No creo que se haya olvidado que lo eché de una fiesta en casa de Marina Schreiber en el jirón Chota hace miles de años. Además qué hago con esto que un importante crítico me escribe ¨ Lo que te copia él, Santiváñez, es tu sintaxis quebrada, el léxico y el tono. Y con los mismos ingredientes hace una poesía mucho peor.¨ O sea que entre dos poetas malos, el más malo es el que copia.
7
Otra cosa es la patraña de Hora Zero, que es la mayor patraña de la literatura peruana actual. Un cuentazo vil que ha chorreado sobre muchos jóvenes incautos. Y que ahora dispara desde El Comercio. Pobreza conceptual, poca poesía, patería y bulla son la sustancia de todo lo que tenga que ver con ese rótulo. Me odiaron desde el dos mil cuando dije en una entrevista en razón de mis Poemas Incorregibles de Tusquets , a la agencia EFE , y se publicó en el Comercio, que eran fujimoristas. Y resulta que sí, que Mora Zero era fujimorista. Además se encargaron de ocultar todo lo que yo había publicado en Europa en veinte años. Maldad de una pandilla de ancianos que perdieron hasta la dentadura postiza mordiendo la teta de la mala poesía.
8
Sobre Vallejo & Company diré que son chicos de nuestra época, con mucha información y poco gusto literario. Sobre todo no le juegan a nada. Sobre nada no le juegan a todo. Ni fu ni fa. Se nutren del prestigio ajeno. Ni son cosmopolitas ni dejan de serlo. Sufren la tragedia de pertenecer a esa clase media limeña colgada del fin del mundo y a punto de desaparecer. Pertenecen pero no logran representar a esa clase. El problema es que ya están en la crisis de los cuarenta cincuenta es decir problemas sexuales, falta de dinero, fracasos amorosos, falta de identidad en una Lima donde hace mucho ha dejado de importar el quien es quien del cómo si cabe cuándo. Viven de oídas y hablan por boca de ganso. Cualquier cosa es poesía para ellos. Les hace falta un país ineficiente y una guerra civil. Adolecen de un pensamiento débil como decía Vattimo y son felices así. Baudrillard o Santiago Lopez Maguiña serían su estandarte pero no Stendhal ni Restif de La Bretonne. Dejémosles correr.

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¿Qué pretendía Juvenal Agüero?

Juvenal y amigos en Marcahuasi, hace un huevo de años.

A modo de Daniel Alcides Carrión, aunque en el área de las Humanidades o de la poesía peruana, Juvenal Agüero se auto-inoculó el virus del anonimato.  Entiéndase, el manejarse sin grupete de amigos o de colegas en esta área y, lógico, lo esfumaron de ciudad y campo.  Corre ya el año 2022 y, al menos en el Perú (su patria), Juvenal es un total desconocido y, en respuesta a esto, debe ganarse tenaz y meticulosamente la existencia.  Objetivo cumplido, entonces.  ¿Qué pasó, qué demostró?  Que la literatura no la hacen los individuos, sino las instituciones por más equivocadas o periclitadas que éstas sean.  Que cuando un determinado autor (si es que esta categoría aún debe permanecer) se adapta o se maneja en consonancia con alguno de aquellos clanes o grupos todo puede ir sobre ruedas; es decir, uno entra en el canon y se coloca en algún punto del partidor.   Pero si no.

Un  desencuentro clave de Juvenal, iba a decir una de las principales fugas en la sinuosa cañería de sus desgracias, se produjo de modo muy puntual.  Corría el año 1994 y a  Juvenal no le agradó la poesía de una colega.  No recuerda qué gesto improvisó en la cara; pero éste no le gustó  en absoluto al yerno de aquella poeta, uno de los dueños de El comercio, que le devolvió la mueca elevada al cubo y deletreando entre los labios algo aquí indeletreable.  Obvio, Juvenal se jodió ante el 80 o  casi 90% de las comunicaciones en el Perú.  Aquella suegra de yerno tan suspicaz y Juvenal, junto a otros dos poetas locales, leían en el “Encuentro con la Poesía Hispanoamericana” organizado por la Universidad de Lima aquel mismo año.  Dicho sujeto se  sentaba en primera fila y, para ser más precisos,  justo frente al lírico escenario.  Festival del dramático –arrivederchi, sobre una  silla de ruedas, de Emilio Adolfo Westphalen ante un numeroso y compungido público; aunque el autor de Las ínsulas extrañas sobreviviría, gordito y contento y por unos diez años más, por las oportunas y múltiples atenciones que le prodigaron en la clínica Maison de Santé del distrito de Chorrillos.  Ahora, ya no con El comercio, sino frente a la ancha base de la pirámide del Perú que constituye la  Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), no nos explicamos por qué Juvenal cayó de pronto tan mal allí.  Hasta el extremo que ni compartiendo semejante vaso de chicha morada y respectivo pan con palta, en análogos kioskos del campus, sus colegas de Letras  –por un par de años (2018-2019) el protagonista de Prepucio carmesí enseñó redacción en EE GG Ingeniería– no lo hubieran invitado siquiera para hablar de  “Huaco”, de Los heraldos negros, poema vallejiano sobre el que Juvenal era muy elocuente y no menos persuasivo.  Pregunta acaso demasiado extensa para respuesta sumaria.  Juvenal jamás acreditó en orientaciones  neo-hispanas ni neo-indigenistas; ni en, programáticamente, pitucas o damnificadas.  Ambas actitudes, creía Juvenal,  atentaban contra el libre pensamiento y la inmotivada alegría; auténtica medida de lo humano, añadía para sus adentros aquel ex vecino del barrio de Breña.  El problema estriba siempre en cuanto, a costa de tanta anuencia, nos vamos cargando de poder y poco a poco transformamos  nuestro complejo, único  y expresivo rostro en una vulgar cara de poto, perdón, de palo.

Por otro lado,  ¿cómo iba la química de Agüero con las actuales hornadas peruanas de escritores o periodistas o curadores o acróbatas de la cultura?  Amnésicas, orgánicas a la hora  del vitute y nerviosas por todo, obvio, ignoraban al arrecho irredento que fuera el del accidente con la cremallera (Prepucio carmesí) y el cual –¿acaso lo ignoraban?– precipitara el deceso del escurridizo beato, Martín Adán, justo en llegando al su postrer domicilio en el hospicio Canevaro (Juan Mejía Baca dixit).   Nada, pues, con los para siempre sub veinticincos ni sub treintas; ni con aquellos que pretenden ser filósofos a la hora de pergueñar sus versos, sin jamás haber aprendido, de modo paralelo y constante, del insondable arte zen de tender cotidianamente su cama.  Y en esto Juvenal no discrimina entre X e Y.  Mucha barba, la parafernalia de alguno de estos nuevos tabloides, para tan poca quijada…  chateaba Juvenal  hace poco con uno de los poquísimos amigos que le quedaban…refiriéndose a V & C, mosquitos aturdidos por su propio zumbido y atentos a la venia de los que mueven el asunto en Argentina o en México…  al otro lado del wasap alguien se cagaba de la risa.  Porque Mingo cada día y cada vez más, tormentosamente, sabe que es un farsante; como cada uno de los kloakas y, un poco más atrás, cada uno de los canillitas de HZ.  La cuarentena tendrá el mérito de obligarnos a sumir el estómago y despojarnos de lo prescindible, que es casi todo.  Otro sabroso libelo; aunque, esta vez, de parte de su harto desocupado interlocutor.  Coincidencias, más bien, que compartían de vez en cuando y de puro aburridos ambos amigos.

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