Salve Jerusa!

“A ensaísta e tradutora baiana Jerusa Pires Ferreira morreu este domingo de Páscoa, aos 81 anos, sem ter usado todo o estoque de vida de que julgava dispor. Inumerável Jerusa, sempre esboçando textos futuros para trapacear a morte. Mas, estudiosa dos romances de cavalaria, do mito de Fausto e sua infinita repercussão na literatura popular, ninguém mais do que ela sabia reconhecer as vestes severas da morte real ou alegórica. Era a erudita sem frescuras, a sertaneja sem aridez, a filha de Iansã sem proselitismo. Compartilhamos tantas causas suicidas: a defesa da baía de Todos os Santos, das catedrais, dos casarões, das bibliotecas e da poesia. Eu a conheci em 2008, ao entrevistar seu marido, Boris Schnaiderman, pioneiro das traduções de romances russos no Brasil. Depois nos reencontraríamos graças a Dayse Porto, minha amiga e sua orientanda. Daí não deixaríamos mais de confabular, como nas tardes de chá e torrada em que cantávamos sambas-canção e boleros, enquanto Boris sorria e fazia silêncio. Contrariando alguns teóricos, penso que o silêncio dos intelectuais significa apenas silêncio. E Boris soube certa vez rompe-lo para proteger a amada dos ventos frios: “Jerusa, por favor, não vá à padaria. Você está resfriada!”. Subitamente em pé, Jerusa envolveu o pescoço de Boris com uma echarpe e recitou Ary Barroso, rosto colado: “Boris, creia: toda quimera se esfuma, como a beleza da espuma, que se desmancha na areia. Eu vou!”. Esses encontros integram as minhas memórias mais felizes de São Paulo. Faz quatro meses que ela me chamou ao hospital, em Salvador, e passou a me traçar novos projetos em comum, um deles tão misterioso quanto as confrarias medievais. “Tenho amigos em várias partes do mundo, inclusive no Nepal” – ela introduziu, com dificuldade. “Assim que eu sair daqui, vamos nos reunir em casa, pois quero montar um mapa de todas essas amizades. Só eu sei de cada uma delas. Não quero que esses vínculos sejam perdidos”. As oscilações de sua saúde impediram a montagem dessa cartografia amorosa. Desinformados, os membros orientais da irmandade imaginária continuarão amando-a como se viva estivesse. No Nepal haverá quem siga a esperar a sua resposta.”

»Leer más

Manuel Velásquez Rojas, César Vallejo (1892 – 1918)

Manuel Velásquez Rojas, César Vallejo (1892 – 1918) (Lima: Edición del Autor, 2018)

“El propósito de este libro es que la vida de César Vallejo ingrese a los hogares peruanos para que sea leído y admirado” (MVR)

Al topónimo prehispánico “Chuco” [vocablo culle] se le suma, luego de la conquista, el de “Santiago”; es decir: “cabal combinación lingüística que no eclipsa a ninguno de sus dos componentes: Santiago de Chuco” (13).  Un oxímoron, fundacional, de los muchos que se trenzan –y a varios niveles– en la vida y obra de Vallejo.

“En sus poemas iniciales César Vallejo les habló a los niños peruanos; en su último poema [“España,…] les habla a los niños del mundo.  Su poesía ha crecido y ya es universal” (159).  En paralelo al decantamiento o metamorfosis de lo femenino –de LHN a España, aparta de mí este cáliz— en la voz poética de nuestro autor.

“Afirmo que César Vallejo hasta 1918 posee un alma romántica: su única manera de estar en el mundo es ser romántico.  Los temas del romanticismo que se han hecho carne en la vida de César Vallejo son a) idealización de la mujer amada; b) búsqueda y encuentro de amores imposibles; y c) nostalgia por una civilización periclitada” (188).  Bien por a) y b); pero la cultura precolombina no es mera “nostalgia” en esta poesía.  Sino, desde una perspectiva actual, constituye un caso de mediación conceptual entre el pensamiento amerindio y el de overseas; un espléndido ejemplo de multinaturalismo.  Desde esta perspectiva, además, la tesis doctoral del propio Manuel Velásquez Rojas, “La zoología poética de César Vallejo” (1976), se torna particularmente sugestiva y pertinente para ponerla en diálogo con estas nuevas teorías.

»Leer más

Los poetas vivos y más vivos del Perú (recargado)

Exactamente el 1 de febrero de 2010, bajo el lema de arriba y para ilustrar nuestro texto, no se nos ocurrió mejor imagen que echar mano de esta foto.  El poeta, por antonomasia, más vivo del Perú; aquél que –sabedor de la muy poca monta y de lo mal pagá de la literatura o, peor, de la poesía entre nosotros– logró asir de veras y con los brazos bien abiertos el poder.  Fantasma o deseo solapado o fetiche de todos los poetas más vivos; de los que jamás han entendido ni, en realidad, tampoco les interesa entender porque les importa un comino –salvo por los versos de circunstancias– la  poesía.  Pero su megalomanía y narcisismo, extremos, pertenecen al coto poético; qué duda cabe.  Al ámbito acaso de alguna poesía, pero nunca de la historia; ésta última se halla reservada y se reparte, siempre, entre los poetas vivos.

»Leer más

Armando Almánzar-Botello/ Ramón Saba

Finalmente, el escritor Pedro Granados asegura que la poesía de León Félix Batista junto con la de Armando Almánzar-Botello, debería ser el auténtico ícono de la generación dominicana de los años 80. Ambos son, a su modo de ver, complementariamente neobarrocos: más culterana la de Almánzar-Botello (analógica y llena de referencias eruditas), más conceptista la de Félix Batista (analógica y centrada en la elipsis de la frase y el cultismo del vocabulario).

»Leer más

Trilce/ Teatro: guión, personajes y público

En constituir la anagnórisis de un ritual simple y cotidiano  –y no la “lejanía” de un mito ni propiamente la “promesa” de una  utopía– allí mismo se comprueba la eficacia de Trilce/ Teatro: guión, personajes y público (“Prêmio Mario González” 2016, Associação Brasileira de Hispanistas).  Por ejemplo, cómo el sol –a cierta hora del día–se vuelve anfibio; o cómo una ola del mar puede ser una “edición en pie,/ en su única hoja el anverso/ de cara al reverso”.  Trilce/ Teatro nos convida a participar activa e imaginativamente en este juego inagotable de intersecciones –y a la larga gratificaciones– que constituye nuestra cotidianidad. Con el añadido de que esta invitación trilceana, en tanto su cronotopo es solar-andino, tiene un sesgo cultural específico y, no por ello, menos universal. Trilce/Teatro, en suma, nos convida a constituir juntos un múltiple y complejo “archipiélago”.

»Leer más

Escriba sin temor: Teoría, metodología y consecuencias de un Taller de Creación Literaria

Dedicado, particularmente, a mis estudiantes de la UNMSM

Como podemos apreciar, el presente trabajo es apenas una cala en una labor que en el Perú se halla aún pendiente; la del desmontaje de nuestras instituciones literarias vigentes o todavía significativas.  Trabajo que nos permitirá ser conscientes de lo nuevo y de la rémora; no sólo del estado de la crítica; sino, y sobre todo, de la situación y nivel de nuestra creación literaria… de lo que se premia, auspicia, acepta o ayuda… y la del desamparo en que quedan otras propuestas que no calzan en el marco de dichas –al menos a decir de Enrique Ballón–precarias o ridículas instituciones. Adentrarnos en el “caso de Cristóbal Tobi Kanashiro” nos ha permitido visualizar lo que, de modo literal, ocurre con la manipulación que en este ámbito de cosas todos estamos sometidos. Pacto institucional, el de los productores y consumidores de literatura, que se halla instalado y gravitando en nuestras aparentemente libres evaluaciones y elecciones en este campo. Influencia institucional a buena hora también, lo hemos podido observar en este breve trabajo, ni impermeable ni tampoco blindada. El asunto pendiente es hacerla más perceptible todavía, ponérnosla ante los ojos, para tomarla por asalto e influir sobre ella; y propiciar una gestión más democrática y, deseablemente también, mucho más creativa.

»Leer más

Pedro Granados/ Revista Cronopio

VALLEJO EN MARTE, MARTE EN VALLEJO: LA POESÍA DE EDGAR ARTAUD JARRY

CÉSAR VALLEJO, UNA BIOGRAFÍA LITERARIA DE STEPHEN HART

AGUAS MÓVILES DE LA POESÍA PERUANA: DE LOS FORMATOS A LAS SENSIBILIDADES

TLC (TRADUCCIÓN, LECTURA Y CRÍTICA)

AJUSTE DE CUENTAS, UNA ANTOLOGÍA «A CUCHILLADAS» 

BIBIANA VÉLEZ COBO (Y YO) EN EL ESPLENDOR DE LA MARIPOSA, DE RAÚL GÓMEZ JATTIN 

»Leer más