Lomismo/Islismo: Poéticas gemelas de César Vallejo

Dibujo de Norka Uribe, pintora peruana

Islismo (Trilce I)/Lomismo (Trilce II) en tanto poéticas consecutivas y complementarias, no sólo del poemario de 1922, sino también de la poesía póstuma de César Vallejo. Aunque aquí nos concentraremos en Trilce II o, más bien, este último poema será la puerta de entrada para extendernos a las islas o pensamiento “Archipielar” y, no menos, a la “Poética de la Relación” y al “Derecho de la Opacidad”. Conceptos, estos últimos, todos de Édouard Glissant; pero que consideramos podrían ser también vallejianos. Es decir, elaboramos aquí un tamiz común de empatía o entrecruzamiento entre el “meta-archipiélago” que levanta el poeta y filósofo martiniqueño, Glissant, y la poesía “meta-andina” que, finalmente, postula el autor de Trilce. Andes y Caribe van, pues, aquí entrelazados, aunque esto último no constituya culturalmente, en sí mismo, una novedad; basta escuchar la tan difundida “chicha”, mezcla de ritmos andinos y caribeños (Canclini). Finalmente, y tal como lo ensayó este último autor en Culturas híbridas, nuestro ensayo también va en “busca de un método” (Franco) para lo que podríamos denominar el estudio de las culturas complejas u opacas.

https://biblat.unam.mx/hevila/Revistalaboratorio/2017/no16/3.pdf

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[A ver vamos a probar]

Para mi esposa Charo

I

Te amo como si fuera un viejo

Que hubiera muerto

Sonrío solo viendo a la niña

En que te has convertido

Sonriendo a los niños que somos

II

Caminé por donde antes caminara

Percibí idéntico sabor de antaño

En un arroz con leche

Ni en Lima ni en otra zona del Perú

Sino en un quiosco impensado

Sobre una carretera Paraná adentro

Así, entre todas las veces,

Amé una sola vez

Y a mi amor he regresado

Como el cabello o como la uña

Así mismo he regresado

III

Me amó la poesía

Amo a la poesía

Se parece a mi amor

Pero no es mi amor

Se parece a mi madre

Pero no es mi madre

Se parece a la poesía

Pero no es la poesía

La curiosidad nos mantiene en vilo

Y en vida

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POESÍA PERUANA POST-VALLEJO: DE LOS INDIGENISMOS A LAS OPACIDADES

Resumen: César Vallejo sepultó con su obra poética –aunque valiéndose también  de  sus  persuasivas  crónicas  y  ensayos—todos  los  indigenismos; y sacó adelante un concepto y una práctica que podríamos motejar como Indigenismo-3,  pero  que  preferimos –junto  con  Édouard  Glissant—denominar  “opacidad”. En  segundo  lugar,  aunque  acaso  sea  lo  más importante  aquí,  proponer  una  metodología  de  lo  “opaco”  lo  más discreta  posible  y,  esperamos,  lo  más  productiva  también. Por  último, aplicar  dicho  método  en  nuestro  análisis  de  algunos  hitos  de  la  poesía post-Vallejo: Magdalena  Chocano  (1957),  Vladimir  Herrera  (1950), Rocío  Castro  Morgado  (1959)  y    Juan  de  la  Fuente  Umetsu  (1963), fundamentalmente.

Palabras  clave:  Poesía  peruana  post-Vallejo,  opacidad  cultural,  post-indigenismos.

Abstract: César  Vallejo,  in  first  place,  buried  all  the  indigenisms  with his  poetic  work,  and  also  with  his  persuasive  chronicles  and  essays.  And carried   out   a   concept   and   a   practice   that   we   could   speculate   as Indigenismo-3,  that  we  prefer -together  with  Édouard  Glissant -todenominate  “opacity”.    In  second  place,  although  perhaps  the  most important,  we  are  proposing  a  methodology  of  “opaque”  as  discreet  as possible  and,  hopefully,  the  most  productive  too.  Finally, we  apply  this methodology  in  our  analysis  of  some  milestones of  post-Vallejo  poetry: Magdalena  Chocano  (1957),  Vladimir  Herrera  (1950),  Rocío  Castro Morgado (1959) and Juan de la Fuente Umetsu (1963), fundamentally.

Keywords:   Peruvian   post-Vallejo   Poetry,   Cultural   Opacity, Post-indigenism.

https://raco.cat/index.php/mitologias/article/view/v15-granados/418724

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CUATRO POEMAS DE ISAAC GOLDEMBERG

 

(del libro inédito “El gusano saltarín y otros poemas”. Las traducciones al inglés son de Sasha Reiter)

EL GUSANO SALTARÍN

El gusano

saltarín

aterriza

en la cuenca

del ojo

que no vela.

Casa

de una sola

pieza,

apretadita.

Espacio

de un único

cuerpo,

decúbito.

Sin vistas

panorámicas

en la cabeza,

calva

por la edad,

bastante

amarillenta.

Le huelgan

el pantalón,

el saco

y la camisa.

Una flor

el pecho

le marchita.

Lo miran

las puntas

de los zapatos.

 

THE LEAPING WORM

The leaping

worm

lands

in the socket

of the eye

no longer watchful.

House

of one room

only,

quite snug.

Space

of a single

body,

decubitus.

No panoramic

views

in the head,

bald

from age,

quite

yellowish.

His pants,

jacket

and shirt

hang loose on him.

A flower

withers

his chest.

The tips

of his shoes

are watching him.

 

DESPERTAR

Abierto el ojo,

está oscuro,

no ve

las sombras.

Escucha el eco

de siseos

que llaman

al descanso.

Quietud,

refleja

el pensamiento.

Fluye

el tiempo

en alados

alaridos.

Sobre la piel,

casi hueso,

se chantan

los recuerdos,

pajarillos sobre

el tendido

eléctrico.

Se siente

a punto

de no más,

aquí me quedo.

Polilla

cenicienta

sobre

la lámpara

apagada,

revolando.

 

AWAKENING

Open eye,

it’s dark,

he does not see

the shadows.

He hears

the hissing

echo

calling

rest.

Stillness

is reflected

in thought.

Time

flows

on winged

howls.

Over the skin,

almost bone,

memories

are planted,

birdies

atop the power

lines.

He feels

on the verge

of enough,

here I stay.

Ashen

moth

over

the unlit

lamp,

hovering.

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Luego de 15 años y más de 4 millones de visitas a este blog

Percibimos que nos han visitado tres tipos de lectores.  Aquellos llegados aquí por casualidad o destino.  Otros, los que de modo más o menos  frecuente acuden o por específica información o por puesta al día sobre ciertos asuntos; entre estos últimos, el estado de nuestros “debates” con el canon overseas.  Y, por último, aquellos –por ahora no muchos– que asimismo nos frecuentan y consideran que una de las tareas más importantes, sino la más importante, de la literatura peruana y de la región constituye la urgente atención a nuestra obra.  Entre otros motivos, porque esta última conjura varios lugares comunes o de inercia respecto a la poesía y crítica que se ha venido practicando, por lo menos, desde mediados del siglo pasado; en particular en el área andina.  Que, desde la academia,  sólo se lee, estudia y traduce lo políticamente correcto y lo que está de moda; en cambio, Granados y su heterodoxia se han colado por la puerta lateral de aquella tan cómoda agenda.  Por ejemplo, tienen allí su Prepucio carmesí (2000); primera novela del siglo XXI –escrita por un migrante peruano– trasandina, archipiélica o multinaturalista (Eduardo Viveiros de Castro).  Sin melancolías ni con el espíritu –típico o, peor todavía, profesional– de  un sujeto andino damnificado.  Post-exótica y post-indigenista  (Indigenismos 1 y 2); y que apuesta, más bien, por la complejidad desde el origen, por la opacidad.  Para no referirnos a su poesía, un tanto más conocida, a pesar de los orquestados y ya para nada solapados cabes a su camino; o a las tachaduras a su nombre en casi todas las antologías e, incluso, recientemente en cierto directorio académico.  Para no hablar de su vallejismo crítico –de nuevos temas y renovada metodología– el cual, poco a poco aunque de manera inexorable, se expande también como “mantillo líquido” (Trilce I) por el mundo.

Muchas gracias, por vez enésima, al aglutinado de nuestros variopintos visitantes.  A cada uno un abrazo en el talante de sus buenas o malas intenciones y de su cercanía.  Tempus breve est!

Y porque una sola golondrina sí hace un verano.

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La soledad impura de Pedro Granados/ Juan de la Fuente Umetsu

Desde el inicio, Granados nos habla sin medias tintas, apuntando al blanco y dándonos en el centro del pecho. Su narrativa y sus reflexiones se valen de las ideas como vehículo de contención y de la emoción como una puerta abierta para la sensibilidad, sin límites (quien pueda sentir, que sienta). Un tajo de verdad, de autenticidad, de sinceridad en el punto vital de este reino de las apariencias y de los estados unidos virtuales.

No hay nada político en lo que dice, pero todo es político. Como los herméticos italianos se vale de la poesía para denunciar, pero se asienta más allá de lo panfletario, en la esencia de la poesía, en ese lugar que trasciende épocas como un río perpetuo, y que va recorriendo las diversas realidades históricas a través de un hilo conductor: custodiar la belleza-verdad, cuya peculiaridad es cambiar siempre de rostro: somos uno siempre, y esta es la razón por la que podemos realmente ser todos.

En la primera parte “De nuevo a casa”, hay un poema notable el número 3 (A Germán, i.m.). Me tomo la libertad, de citar un fragmento:

“Estás muerto. Muertísimo.
Hecho todo un cadáver
No lo niegues.
Muertos tus recuerdos.
Muerto el amor
desde hace mucho tiempo.
Mano que se abre
y exhibe las entrañas.
Mano que se cierra
y escribe,
Has dosificado las palabras.
Pero tu corazón gira
sobre la estepa. Va dando tumbos.
Pero ahora es solo la muerte.
Te llamo porque me muero.
Te digo adiós para siempre.
Juntos y disciplinados
todos. Calzados incómodamente
para esta nueva civilización.
Te llamo desde una ventana.
El Perú ha sido una trampa.
Trampa para los afectos,
para dejar la lengua
a la intemperie.”

En la nota de prensa que nos invita a la presentación del libro, el poeta Julio Heredia señala sobre Pedro Granados, lo siguiente: “Desde que publicará en 1978 su primer poemario, “Sin motivo aparente”, no ha dejado de producir guiado por una ética de la justicia y una vocación innata por explorar las entrañas de la palabra. “Soledad Impura” es su más reciente aventura literaria y el décimo libro de poesía que publica. Se trata, una vez más, de constatar la realidad mediante la inasible palabra. Nombrar las cosas y el acontecer es aquí otorgarles unas alas que llevan más allá de lo tangible”.

http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/2009/06/la-soledad-impura-de-pedro-granados.html

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[La palabra no es lo de menos]

La palabra no es lo de menos

Por cierto

Nadie quiere acostarse

Con una pequeña

Que ya no está una en el colegio

Según aquella porn star

En medio de las redes

Para qué empequeñecer

Por qué decir que somos buenos

O sobre lo bien que pensamos del otro

Y de los malos poetas y de los mezquinos

A los cuales siempre hemos aborrecido

Jamás me acostaría con una palabra de ellos

Se están por morir se acaban de morir incluso

Luego de celebrar la manera en cómo ahorraron

Un par de monedas en combustible

De lo astutos que fueron

Porque a ellos aunque podríamos ser nosotros

Sí que la chingada se los llevó

Que la pelona se los hundió hasta el tuétano

Así que poetas queridos los amo a todos

Hasta que no demuestren lo contrario

Si logran mover el perfil de los cerros

A las cinco de la tarde

Aprueban

Asimismo si las ramas de los árboles

Absorben cada una de sus palabras

Como si de agua como si de sol

Como si de una mirada humana se tratara

Si no lo logran

El premio consuelo

Es que aparezcan en la Internet o en la Tele

Y absuelvan con brillo

Todas y cada una de las preguntas

De los displicentes periodistas

Y se beban para el futuro

La andana de flashes reservados

Y que con su pan se lo coman

Si pan encuentran para ello

Los desaprobados los diletantes los confusos

Los desde chiquitos apegados a la letra

No teman

Ustedes sí o sí verán a Dios y ocuparán

Las primerísimas filas al rededor

A ver si de este modo

Aprenden a no escuchar se ejercitan en no ver

Tampoco en sentir de modo obligatorio

El poema viene de los derrochadores

Desde aquello que sobra y se levanta

Solito

Gratuita natural impensadamente

De gratis de dádiva de tozudo regalo

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METANOIA No.6

Saludamos este nuevo número de Metanoia (UARM).  Grosso modo, cuidado y orientaciones ontológicas focalizan la presente entrega.  Junto a un renovado interés  –hoy por hoy tanto aquí como acullá– por la estética.  En tanto y en cuanto, esta última, campo acaso idóneo para sopesar o evaluar la intra-acción (situaciones en donde distintas entidades se crean mutuamente dentro de una relación),  en oposición a una inter-acción (donde las entidades son pre-existentes a su relación).  Estas ideas de Catherine J. Allen, las gloso y aplico aquí intra-activamente.  Felicitaciones, a estos jóvenes filósofos, por este esfuerzo y logro.

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Sumaria historia ontológica de un siglo de poesía peruana

Entre Manuel González Prada, el cual quiso escribir poesía europea, y José María Eguren, quien en el Perú por primera vez aquello lograra, y César Vallejo que la hizo más bien amerindia; en términos de la historia de la China, han pasado veinticuatro horas: de Minúsculas (1901) a Trilce (1922).  Y eso fue todo.  Es decir, de escindidos entre la política y la belleza e intentar refugiarnos de cola en un piano; andar hechizados ante un paisaje que sí es el nuestro, pero no se acepta como tal y se le empastela sobre un cuento de hadas; y vernos y reconocernos apuñalados por la estela del sol de Trilce; pero si todo esto ha sucedido ayer nomás.   ¿Sin embargo, estamos ya en 2022 y no ha sucedido más nada?  Bueno, algo más ha pasado y rapidísimo allí mismo también se ha quedado.    Primero, que la poesía no la hacen los gremios, desde Colónida hasta Hora Zero o Kloaka o la Generación Nutella (mil disculpas, esto es en España); hay siempre algún zambito por ahí que se vale del grupete para trepar en los medios o en la cátedra, da exactamente lo mismo.  Es más de lo usual, el yo-yo con afeites populistas o no; con auténticos o impostados arrestos parricidas o no; con ganas de largarse de una vez de este país o no.  Desde que las universidades, antes los “buenos” colegios, nos entrenaran únicamente para una política menor (inmediata, arribista, angurrienta o incluso “reivindicativa”), menores también han sido nuestras relaciones y metas con la cultura y, obvio, no menos con la flor del pensamiento que es siempre la poesía (Martí dixit).   Segundo, mil disculpas otra vez, pero de esto hablaremos mejor otro día chino; es decir.

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