El “gesto” de César Vallejo/ Giorgio Agamben

Agamben

Veamos la poesía que comienza Padre polvo que subes de España. Nosotros sabemos -o al menos así se dice- que esa poesía fue escrita un día de 1937 por un hombre llamado César Vallejo, que había nacido en Perú en 1892 y está ahora sepultado en el cementerio de Montparnasse en París, junto a su esposa Georgette, que lo sobrevivió muchos años y que es la responsable, según parece, de la mala edición de esa poesía y de otros escritos póstumos. Tratemos de precisar la relación que constituye esta poesía como obrade César Vallejo (o a César Vallejo como autor de esa poesía). ¿Deberemos entender esta relación en el sentido de que un día determinado, ese sentimiento particular, ese pensamiento incomparable pasaron por un instante por la mente y por el ánimo del individuo de nombre César Vallejo? Nada es menos cierto. Es probable, incluso, que sólo después de haber escrito -o mientras escribía- la poesía, ese pensamiento y ese sentimiento se volvieron para él reales, precisos e imposibles de negar como propios en todos sus detalles, en todos sus matices (así como se hicieron reales para nosotros sólo en el momento en el cual leímos la poesía).

¿Significa esto que el lugar del pensamiento y del sentimiento está en la poesía misma, en los signos que componen el texto? ¿Pero de qué modo una pasión, un pensamiento podrían estar contenidos en una hoja de papel? Por definición, un sentimiento, un pensamiento exigen un sujeto que los piense y experimente. Porque ellos se hacen presentes, ocurre entonces que alguien toma en sus manos el libro, se arriesga en la lectura. Pero eso sólo puede significar que este individuo ocupará en el poema exactamente el lugar vacío que el autor había dejado allí, que él repetirá el mismo gesto inexpresivo a través del cual el autor había testimoniado sobre su ausencia en la obra.

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[Miro la herida]

Dama de Cao

La voz hidrata el texto más reseco

Kenneth Goldsmith

 

Miro la herida

Que me inflingió la correa

De la cual por un momento

Mi perro se liberó

Mi muñeca sobre el césped

La correa quemando

Mi cabeza hacia mi perro

Y un poquito más allá

Hacia el niño

Al que se dirigía mi perro

Que no muerde pero ladra

Muy feo

Y es como si mordiera

Mi muñeca sin piel

Hasta hace ahora mismo que

–y luego de varios días– cicatriza

Donde justo iría la correa del reloj

Una costra  humana  en vez de la esfera

De la que me ha liberado mi perro

 

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Elogio de la Internet/ Kenneth Goldsmith

Goldsmith-Ocsar-Turco

Internet es el poema más grandioso jamás escrito, imposible de leer más que nada por su extensión.

El código alfanumérico, indistinguible de la escritura, es el medio que ha utilizado Internet para consolidar su control sobre la literatura.

La re-concepción del arte como un poder interconectado –no contenido– es la verdadera muerte del autor.

La red –y por extensión, el mundo– está llena de contradicciones. Es un estado que hago mío. La red es estuplime, una cruza entre estúpida y sublime, y creo que es en esa tensión donde se halla el dinamismo de la red.

El Internet nos muestra realmente qué tan grande es el mundo. No importa cuántas veces digamos algo, siempre hay alguien escuchándolo por primera vez. A veces somos conscientes de que repetimos lo dicho una y otra vez, de que nos repetimos sin fin. Pero no hay de qué preocuparse. Siempre hay un nuevo público.

Si no puede ser compartido, no existe.

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“César Vallejo’s Ars Poética of Nonsense: A Deleuzean Reading of Trilce”/ Rolando Pérez. PDF

Rolando Pérez

“La obra está en la obra” (Severo Sarduy), es la tesis que defiende aquí –aplicada en específico a Trilce I, y en contra de todo positivismo– el profesor Rolando Pérez (Hunter College, NY).  En este sentido, tal como Alicia en el País de las Maravillas, la poética del Nonsense nos invitaría a interrumpir nuestro arduo entretamiento –y consiguientes conquistas de escalafón– como funcionarios del sentido común e ir a la conquista de otra lógica.  No sólo preferible esta última por lo alternativa, es lo de menos; sino, sobre todo, por más acorde con nuestra libertad y dignidad en tanto seres humanos. Menos “territorialización” y más imaginación –cuando leemos a Vallejo– parecería invocar este sugestivo y, no menos, siempre oportuno tipo de perspectiva como en la del presente ensayo.

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“Ahora mismo estoy solo”/ Entrevista por Carlos Quenaya

MIKE

¿Qué cambios percibes en el ambiente literario de finales de los 70s respecto al que se vive, digamos, en esta primera década del siglo XXI?

Es lo mismo, pero los actores se han multiplicado geométricamente… tal como la población general actual respecto a la de aquel entonces. Desde cierto populismo monitoreado, tipo Festival de Medellín, esto es un índice positivo de inclusión y de desarrollo de la democracia. Pero la poesía no se mide por ninguna agenda teórica o postura políticamente correcta; es arte (también) y, por lo tanto, es perversión, derroche o exceso. Y exige de los que la cultivan —y esto es acaso incomunicable, verbigracia, en un taller de poesía— un comportamiento atípico, ante todo frente al conformismo y la mediocridad. Me encanta hallar cada vez menos problemas de autoestima entre los jóvenes poetas, o al menos eso pareciera, pero continúa vigente aquello que urgía Rubén Darío a sus contemporáneos: conocer más el arte al que nos dedicamos.

¿Te sientes adscrito a la generación poética del 80?, ¿en qué compañeros de ruta reconoces alguna afinidad literaria?

Llegados a los cincuenta años, si tienes demasiada afinidad con lo que hacen tus colegas, mejor deja de escribir. Hacer poesía es cultivar una concha porque tienes allí una perla preciosa; es jugártelas por tu propio corazón… no es para ser un ventrílocuo o un parásito de nadie. Ahora mismo estoy solo.

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“Spasmo-Dolviran”: ¿el último cuaderno de Luis Hernández?

Espasmo

“Poesía es evitar el dolor”
(Vox horrísona)

Lo que en un sentido se escribe; en el otro, se intenta borrarlo: sería la poética general que distingue y acerca ambas partes de “Spasmo-Dolviran”.  Como si al humo, de la ofrenda, ya se lo estuviera llevando el viento; y con éste al propio sujeto levísimo que levanta precariamente esta escritura.  Las numerosas páginas en blanco de esta libreta, no incluidas en su totalidad en esta edición, señalarían los auténticos efectos bienhechores del analgetikum; la paz, la calma  No así la escritura, propiamente dicha, disputada –a semejanza de la poesía de César Vallejo– por círculos concéntricos crecientes de oximorones; desde la reiterativa boutade o la paradoja, la contraescritura del dibujo, los márgenes que asedian constantemente el centro de la página… hasta este pretender borrar lo poco que se ha escrito, aunque ello quiera ser –cómo no– siempre grato al lector.  Dar es mejor que comunicarse, no se puede escribir sobre las flores, preferible es el dulce del olvido –entre otros memorables versos de Luis Hernández que con libertad glosamos– es lo que más se parecería a ese silencio, a esa plenitud efímera de la poesía.  A ese “estar en flor de la hora marchita” –inminencia, antesala, primicia– que por todos lados exhala este extraordinario ¿último cuaderno?

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Guillermo Niño de Guzmán: “Me atrae, cual condena, el lado oscuro de la existencia”/ Mijail Palacios Yábar

ESCRITOR GUILLERMO NIÑO DE GUZMAN OBRA ACTUAL CABALLOS DE MEDIA NOCHE

ESCRITOR GUILLERMO NIÑO DE GUZMAN OBRA ACTUAL CABALLOS DE MEDIA NOCHE

La que reproducimos, abajo, es una buena entrevista concedida por Willy (Guillermo Niño de Guzmán).  Compartimos mucha literatura cuando jóvenes; entendámonos, mucha vida aderezada de ficción.  Y nos agrada ahora mismo reencontrar, luego de más de cuarenta años, al joven escritor –y antes que nada apasionado y voraz lector– que a la larga siempre ha sido  nuestro amigo Willy:

“No me conformo y la literatura para mí es eso, es una forma de decir que no estoy de acuerdo, que me revelo contra las limitaciones que impone la condición humana y que quiero ir más allá de los límites que me han marcado, por eso escribo”

Esto, y también va en esta entrevista, aparte de su melomanía por el jazz; y, ergo, su muy buen oído para la poesía.

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No he nacido no he de morir

Diana Araujo

I

Pensaba hacer otra cosa

Y no escribir

Salir para puerto iguazu

Desde foz

O irme al paraguay

Que es como quien dice

Para los brasileños

En fin ir a mis pesadillas

De la noche pasada

E intentar enmendar

Aquello horrible

Y tan injusto para los que amamos

Limitado estoy

Aunque ilimitado va mi deseo

Que no muere esta mañana

Aunque me quiten esta piel

Y mis agradables recuerdos

Lágrimas involuntarias

Ícaro andino

Ave oscura de ojos

Tomados ya por el fuego

II

Una muchacha muy joven

Un cachorro que mira las musarañas

Intentan cruzar la avenida

La auténtica frontera

De nuestra casa

No busco el remedio

No intento hallar el camino

No tengo razón, qué duda cabe

Pero la felicidad anda enredada

Entre nuestros pies la salida

La rozan en el aire todos los días

Nuestras manos

Lengua de perro contra huesos y musarañas

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