Archivo por meses: Diciembre 2017

Poesía peruana y mediación “conceptual”

La capacidad mediadora de la poesía peruana –en perspectiva conceptual o multinaturalista– alcanza su plenitud con Trilce.  Logro que tiene sus antecedentes en el mito de Inkarrí, Dioses y hombres de Huarochiri  y la Nueva corónica y buen gobierno de Huamán Poma de Ayala.  Además, en su reacción a la poesía “mundonovista” del Modernismo (José Santos Chocano) o “telurista” del tipo “Alturas de Machu Picchu” de Pablo Neruda .  Así como, por otro lado, en cuanto aquel poemario de 1922 constituye una elaboración propia del costumbrismo limeño (Granados 2007) –tipo Ricardo Palma, Clemente Palma o José Diez Canseco–; lo mismo que del criollismo o ruralismo del grupo Colónida y Abraham Valdelomar (Granados 2017).

Trilce que tiene en los 30′, a través de la poesía de Martín Adán, a su mejor glosador multinaturalista en clave barroco-coloquial.  Y ya en la generación del 50, dado el interés por la cultura precolombina entre la mayoría de sus miembros –sobre todo entre los motejados “puros” (Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, etc.) y no tanto así entre los “sociales” (Alejandro Romualdo, Washington Delgado, Pablo Guevara, etc.)– al poemario Estancias (1960) de Sologuren como un auténtico heredero de su poderosa mediación conceptual.  Obviamente, una vez catalizada la lectura de este último poemario con la antropología de Claude Lévi-Strauss, el budismo Zen (Susuki) y, no menos, con lo que ha elaborado Eduardo Viveiros de Castro sobre el pensamiento amerindio.  Estancias, entonces, cual un concatenado repertorio de ideogramas o discretos diseños con los cuales entablar, desde el Perú, un diálogo intergaláctico.

Seleccionamos a Javier Sologuren, a quien dedicamos nuestra tesis de Bachiller en Humanidades por la PUCP (“Estancias, síntesis de imágenes aéreas en la poesía de Javier Sologuren, 1944-1960”) (Granados 1987) y no, por el contrario, a Jorge Eduardo Eielson o Blanca Varela –habiendo estos últimos incluso rescatado de modo explícito la herencia precolombina en sus poemas– porque en el primero de ellos prima el existencialismo tanto como, en la poesía de Varela, predomina el expresionismo. Ahora, no es que no sea posible, implicando a Lévi-Strauss o a Viveiros de Castro en nuestra tarea, levantar una topografía multinaturalista a partir de la lectura de aquellos poetas peruanos; sino que la deslumbrante fanopea de Javier Sologuren –acaso de modo paradójico en tanto poeta “puro” o en menor grado “ideologizado”–  mapea y sintetiza aquella mediación de manera simple y sorprendentemente elocuente (Rebaza Soraluz 2000).

Por otro lado, y de manera secuencial, generación poética peruana de los años 60-70 que, a semejanza del subgrupo de los poetas “sociales” del 50′, estuvo intensamente interesada, acaso con la solitaria excepción de Luis Hernández Camarero, en la real politik y no en lo post-humano (otra manera de aludir al multinaturalismo).  Así como los poetas peruanos –del 90 y del 2000– escasamente se concibieron amerindios.  Y, más bien, estos últimos ventilaron en sus obras diversos tipos de problemáticas globalizadas y urbanas como la de la identidad (género, etnicidad), ecología e incluso multiculturalismo –el cual no debemos confundir con el multinaturalismo–, además de ensayar un desmontaje semiótico generalizado: “giro lingüístico”, “giro visual”, etc.  Ante este panorama, es recién hasta la poesía de la denominada generación de los años 80 (por ejemplo, Magdalena Chocano) y, también, la de dos poetas contemporáneos y al mismo tiempo marginales  de Hora Zero (años70) como José Watanabe y Vladimir Herrera, cuando la mediación conceptual vía el “giro ontológico” o el multinaturalismo o el post-humanismo –aunadas a la extraordinaria irradiación de Trilce— se torna marcadamente relevante e influyente en toda nuestra región (“Vallejo en español selvagem y portunhol trasatlántico”).

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“La poesía es el acto más lúcido de la política”: Alexis Gómez Rosa

El Barroco constituye, nada más y nada menos, la auténtica Coartada (Santo Domingo, República Dominicana: Editorial Búho, 2017) de Alexis Gómez Rosa; pero su poesía o aquello que debe pagar por el delito que encubre, es una bala, ya fue una.  Ni meandros  ni vaticinios ni jitanjáforas la acercan al lector; la alejan más bien.  La escritura de Alexis, tal como el vivo juego de  piernas del pugilista sobre el ring o el lento acecho del rifle en la obscuridad, simplemente retarda –intenta distraernos– lo inminente, lo que ya fue.  En otras palabras, nunca sucede finalmente nada allí porque, de antemano, estamos todos muertos o –a lo Rulfo– ya todos lo estuvimos.  La flora, la fauna, el cuerno alegre y emplumado de la abundancia, entonces, evidentes en su poesía, constituyeron siempre el ardid –más bien,  y tal como el Quijote– de un auténtico enderezador de entuertos (en la poesía, en el cariño, en la más “lúcida política”).  Poesía y país que se encontró un día sobre una paca, apilados por ahí, y –tal como su camisa Mac Gregor de segunda mano– consiguió igualmente a un par de dólares.  

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Poesía “peruana” post-Vallejo: De los indigenismos a las opacidades

César Vallejo (1892-1938) sepultó con su obra poética -aunque también con sus persuasivas crónicas y ensayos- todos los indigenismos. Con esto sacó adelante un concepto y una práctica que podríamos motejar como Indigenismo-3, pero que preferimos -junto con Édouard Glissant- denominar “opacidad”. Bajo este lente, en nuestro estudio, identificamos poetas -y poéticas- “extranjeros”, transfronterizos, o de nacionalidad asimismo “opaca” (“peruana”); por ejemplo, la relación entre el “portunhol selvagem” (Brasil-Paraguay) y el Grupo Kloaka (Perú, años 80). Además, se debaten aportes recientes de importantes vallejólogos: Stephen Hart, Michael Clayton, Amálio Pinheiro, Julio Ortega, entre otros. Debate que resumiríamos en uno: enfoques tradicionales -humanistas o positivistas- versus posthumanistas o multinaturalistas, una vez englobado en esta última perspectiva crítica el concepto de “opacidad” aquí manejado. Nos dirigimos al investigador de las humanidades o de las ciencias sociales, tanto como al lector interesado en ponerse al día en torno a estas complejidades -literarias, sociales, culturales- hoy por hoy tan vigentes en nuestro metamorfoseado presente.

PEDRO GRANADOS (Lima, Perú). Ph.D (Hispanic Language and Literatures), Boston University. Autor de libros de ensayo, poemarios y novelas. Bloguero. “Trilce/Teatro: guión, personajes y público”, mereció el Prêmio Mario González (2016) de la Associação Brasileira de Hispanistas. En la ctualidad preside “Vallejo sin Fronteras Instituto” (VASINFIN).

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Ayllu Orkopata vs. Ayllu Trilce

Sumilla

En principio, este breve ensayo nace como una reseña al libro de Elizabeth Monasterios Pérez, La vanguardia plebeya del Titikaka.  Gamaliel Churata y otras beligerancias estéticas en los Andes (La Paz, Bolivia: IFEA/ Plural, 2015).  En específico, nos ocupamos de la polémica entre Gamaliel Churata (Grupo Orkopata) y la poesía de César Vallejo ventilada allí por Monasterios –la “Introducción”, el “Capítulo III” titulado “La diferencia vanguardista del Boletín Titikaka” y referencias o alusiones desperdigadas en varios otros pasajes de su libro–.  Debate bien documentado y formateado, el que establece Monasterios, aunque para nada simple o transparente; sino, por el contrario, demorado, complejo y sinuoso.  Lo cual, precisamente, nos llevó a pasar de la reseña a la elaboración de un texto algo más amplio.  En general, la autora intenta llevar de modo un tanto apresurado agua para su molino el cual, entre otros sugestivos argumentos, consiste en exponer las bondades –o, más bien, “beligerancias” descolonizadoras– e incluso preeminencia –a nivel regional– de la “poética” de Gamaliel Churata sobre la de César Vallejo o, de lo que hemos denominando aquí: Ayllu Orkopata vs. Ayllu Trilce.

Palabras clave: Gamaliel Churata y César Vallejo; Grupo Orkopata y Trilce; vanguardismos andinos.

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“El Vallejo de Granados”

Este año que concluye, luego de “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana” (2007) o Trilce: húmeros para bailar (2014), ha sido particularmente fructífero en cuanto a publicaciones  alrededor de “El Vallejo de Granados” (frase acuñada por Amálio Pinheiro, desde una perspectiva de “transcriação y trasculturalidade”).  Los trabajos son los siguientes:

Trilce/ Teatro: guión, personajes y público (Aracaju, Brasil: Editora ABH, 2017). Série Hispanismo, v.5.  Prêmio Mario González.  Categoria: Literatura. 

[http://www.hispanistas.org.br/wp-content/uploads/2017/09/TrilceTeatro%20ABH%202017.pdf]

“César Vallejo en español selvagem y portunhol trasatlántico”.  Sibila, 26 out 2017.

[http://sibila.com.br/critica/cesar-vallejo-en-espanol-selvagem-y-portunhol-trasatlantico/13205]

“Lomismo/Islismo: Poéticas gemelas de César Vallejo”.  Revista Laboratorio, No 16, 2017.

[http://revistalaboratorio.udp.cl/lomismoislismo-poeticas-gemelas-de-cesar-vallejo/]

Poesía peruana post-Vallejo: de los indigenismos a las opacidades”.  Mitologías hoy, No 15, 2017.

[http://revistes.uab.cat/mitologias/article/view/v15-granados/411-pdf-es]

Publicaciones a las cuales, en unos pocos días, y en exclusividad para este blog, se ha de sumar “Ayllu Orkopata vs. ayllu Trilce”; texto del que, más abajo,  anticipamos la Sumilla:

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