Archivo de la categoría: Docencia

Docencia universitaria

PUERTO EL HUECO: PARA LA HISTORIA BLOGUERA DE LA LITERATURA PERUANA

Se cumplen seis años sin “PUERTO EL HUECO” (2006-2011), alimentado por el incognito y más bien odiado Dintilako. Fue un blog carnavalizador –por arbitrario, provocador y, no pocas veces, también honda o místicamente acertado– de la literatura peruana de los últimos años. Arremetía, sobre todo, contra las argollas; quizá contra lo que Georgette de Vallejo denominó alguna vez “hampa letrada”. Lo suyo abordaba el tema serio, pero su tratamiento del asunto resultaba más bien desopilante. Aunque aquello que convertía al blog en algo excesivo e incluso de mal gusto era, sobre todo, el doble continuado de comentarios anónimos que cobijaba; lo cual, a la larga, acaso provocó su clausura. Conectado a la vieja tradición –ya desde nuestra Colonia– de lo satírico y el libelo; supo sin embargo conectar aquello al lenguaje de la Internet: textos breves e imágenes de por sí harto elocuentes. Para un lector extranjero, PUERTO EL HUECO, constituirá un artefacto literario postmoderno en sí mismo; entre el kitsch, la novela negra y la crítica postbarrial. Para los peruanos, algo que de modo inquietante reflejaba nuestra actualidad literaria y, obvio, también una porcion de nosotros mismos. Se deja extrañar.

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Respuestas a Claudia [Gonzales Yaksic]

1.- ¿Conoce o estuvo alguna vez por Bolivia?

1994 lo pasé en Santa Cruz de la Sierra donde enseñé literatura en el colegio San José, cuyo dueño era un conocido psiquiatra-empresario de la misma región.  Ese año, de modo simultáneo al trabajo en el aula, colaboraba tanto con El Deber, donde difundí valores que recién empezaban (hoy muy conocidos); como con Presencia Cultural de El Espectador, donde me invitó a publicar el recordado Jesús Urzagasti.  También de esa época conozco a Homero Carvalho.  Y alguna vez,  de paso por Cochabamba, busqué a Luis H. Antezana para hablar de Borges.  Luego he vuelto a Bolivia varias veces.  Una de éstas acompañando a Andrés Ajens, el de la revista Mar con Soroche, por un recorrido por varias ciudades mientras, por mi parte, presentaba también alguna de mis novelas breves (reunidas en 2013 bajo Prepucio carmesí y otras novelas cortas).  Recuerdo que en el “Boca y Sapo” leímos poesía junto a Jessica Freudenthal, Juan Carlos Ramiro Quiroga y Jorge Campero; y que otro día bebimos cerveza con Humberto Quino mientras me mostraba los incunables de su querida biblioteca.  Fruto de este periplo escribí “Chairo con alguna notable poesía boliviana última”, ensayo entre halagador, paródico o incluso urticante, según el talante de cada desocupado lector.  En fin, mi última visita a Bolivia fue en marzo de este mismo año [marzo 2015] para dar unas conferencias sobre César Vallejo en el Centro Simón Patiño de La Paz.

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César Vallejo y Tristan Tzara

París, 2 de febrero 1938

Hablando con Tristan Tzara, se me ocurre que un viaje de este amigo a América, podría sernos útil, desde el punto de vista de las ideas universales que nos son comunes. Le ruego, por eso, tentar con la dirección de la Universidad de Montevideo, que Tzara sea invitado para un ciclo de conferencias en ese claustro, De allí, Tzara pasaría a Buenos Aires y luego a Chile, al Perú, Ecuador, Colombia y Cuba. Naturalmente, la gestión personal de usted habría que hacerla aprovechando su permanencia en Montevideo,  a fin de ganar tiempo. Ojalá me conteste usted pronto sobre el particular y con buenas noticias. Sobre la personalidad de Tzara, creo que será obvio que usted insista cerca de la Universidad uruguaya, dado que se trata de uno de los escritores de mayor irradiación mundial en estos momentos.

(Carta de César Vallejo a Luis E. Valcárcel)

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“Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo” (JALLA 2018: Simpósio Temático)/ Pedro Granados

Acaso es tarea de la academia, hoy más que nunca, intentar superar –a modo de un salto cualitativo– las clasificaciones y taxonomías y atrevernos a evaluar la «poesía nueva» (César Vallejo) en cuanto y en tanto «sensibilidades nuevas» en o para un contexto determinado. Y, asimismo, atrevernos a trabajar en el aspecto cultural con opacidades (mixturas, hibridaciones, simultaneidades) ya que, de modo casi unánime, partimos de esencialismos o privilegiamos temas o motivos: esta poesía es andina –incluso “quechua”– porque habla de determinados temas o con determinado vocabulario; esta otra es del “lenguaje” porque es más o menos metalingüística; o esta otra es “meramente” coloquial o anticuada; etc. Así no llegamos a ninguna parte; salvo a que nos editen el libro o la antología porque cumple de antemano con una agenda de intereses más o menos políticamente correctos; peor aún, más o menos concertados con la institución literaria vigente o dominante.
Por lo tanto, se trata de insistir (nunca clausular) sobre los textos –poemas, canciones, traducciones, biografías, cuentos, novelas breves, etc.– que vienen del nivel horizontal (los múltiples repertorios o series: social, histórica, retórica, psicológica, de género, etc.); pero también –y esto es poco mencionado– los que vienen del nivel vertical y suben hacia las palabras. Es decir, y en principio, permitirnos ensayar a través del ejercicio de la escritura automática y la creación colectiva –ambos, modos de intentar trascender el narcisismo y el nihilismo– nuestro reencuentro con lo colectivo y con el mito: “no es nunca de su lengua, es una perspectiva sobre otra lengua” (Lévi-Staruss). Esto último, privilegiando– antes que la metáfora– la metonimia en tanto estado transitorio de identificación del sujeto poético con una ecología, una historia o un “mito inscrito en el paisaje”; de allí lo de “multinaturalismo” (Viveiros de Castro). Para, luego de habernos ejercitado en lo colectivo, intentar encontrar nuestro propio ritmo (Rubén Darío) o ecualizarlo.
Cabe precisar que aquello de “transfronterizo” no se limita a describir un “taller de creación literaria” diseñado expresamente para la amazonía o, por ejemplo, para la frontera peruano-brasileña. Si intentáramos postular su alcance –por cuencas culturales– y sus metas puntuales tendríamos una síntesis como la siguiente:
Caribe, para sacudirse de Pablo Neruda.
Cono Sur, para que en nuestro pacto con el lector no intentemos, desde un principio, pasar por sujetos poéticos listos.
Brasil, para que nuestro performance (cuerpo y ritmo) aterrice mejor en nosotros mismos y luego, y con más potencia, en el papel u otro soporte a través de la escritura. No estamos conminados a la poesía de autoayuda (“acción poética”); ni, tampoco, limitados a trascribir en portunhol selvagem.
Área andina, para que leamos en su real dimensión y expresión, de modo gozoso, a nuestro César Vallejo.
Amazonía, para sacudirse del espejismo y culto de los formatos –exotismo, multiplicidad de lenguas u otros mimetismos– y optemos siempre, más bien, por las sensibilidades (ejemplo, la poesía de Luis Urteaga Cabrera); éstas, nuestra lengua común.
Latina (USA), para, al modo de Tino Villanueva, dialoguemos más fluidamente con las demás cuencas culturales; y encontremos que nos ligan más afinidades que nos separan diferencias.
España, para que una vez superadas la “poesía de la experiencia” y la “poesía de la conciencia” y la “poesía de la chocolatina”, etc., percibamos todo ello como desde otra margen, la de América Latina; para, luego, permitir filtrarse a borbotones toda esa oralidad y poesía –a cada paso y a cada minuto y también a cada lectura de los clásicos– del territorio de España.
México, porque no todo fue Octavio Paz ni todo debe ser ahora infrarrealismo o un Bukowski, no de sótano, sino de vitrina. Porque en nuestro contrato con el lector no empecemos por apuntarle con un revólver.
Finalmente, “Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo”, va dirigido a investigadores, estudiantes, profesores de enseño medio y público en general. Cada uno de estos públicos sabrá aprovechar lo que mejor esté a su alcance; la teoría, la metodología, el gozo de la práctica de la escritura.

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ASESORÍA INTEGRAL DE TESIS SOBRE POESÍA LATINOAMERICANA (en particular, César Vallejo)

Elección del tema y título de la tesis. Aplicación de la más pertinente, para el caso, teoría, metodología y bibliografía. Presentación en Power Point de la tesis. Ortografía, gramática, revisión metodológica y técnica de la tesis en cualquier nivel de progreso.

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César Vallejo/ José María Arguedas

La inseguridad económica, ya sabes tú que es y que   ha sido siempre mi fuerte.  En cuanto a lo político, he ido a ello por el propio peso de las cosas y no ha estado en mis manos evitarlo.  Tú me comprendes, Juan.  Se vive y la vida se le entra a uno con formas que, casi siempre, nos toman por sorpresa.  Sin embargo, pienso que la política no ha matado totalmente el que era yo antes.  He cambiado, seguramente, pero soy quizá el mismo.  Comparto mi vida entre la inquietud política y personal y mía para adentro. (Carta a Juan Larrea, 29/1/1932)

Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico. (“No soy un aculturado”, 1968; El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)

“Vallejo era el principio y el fin” (El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)

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Taller de poesía online por cuencas culturales: “para encontrar tu propio ritmo o ecualizarlo”

Caribe, para sacudirse de Pablo Neruda.

Cono Sur, para que en nuestro pacto con el lector no intentemos, desde un principio, pasar por sujetos poéticos  listos.

Brasil, para que nuestro performance (cuerpo y ritmo) aterrice mejor en nosotros mismos y luego, y con más potencia, en el papel u otro soporte a través de la escritura. No estamos conminados a la poesía de autoayuda (“acción poética”); ni, tampoco, limitados a trascribir en portunhol selvagem.

Área andina, para que leamos en su real dimensión y expresión, de modo gozoso, a nuestro César Vallejo.

Amazonía, para sacudirse del espejismo y culto de los formatos –exotismo, multiplicidad de lenguas u otros mimetismos– y optemos siempre, más bien, por las sensibilidades (ejemplo, la poesía de Luis Urteaga Cabrera); éstas, nuestra lengua común.

Latina (USA), para, a modo de Tino Villanueva, dialoguemos más fluidamente con las demás cuencas culturales; y encontremos que nos ligan más afinidades que nos separan diferencias.

España, para que una vez superadas la “poesía de la experiencia” y la “poesía de la conciencia” y la “poesía de la chocolatina”, etc., percibamos todo ello como desde otra margen, la de América Latina; para, luego, permitir filtrarse a borbotones toda esa oralidad y poesía –a cada paso y a cada minuto y también a cada lectura de los clásicos– del territorio de España.

México, porque no todo fue Octavio Paz ni todo debe ser ahora infrarrealismo o un Bukowski, no de sótano, sino de vitrina. Porque en nuestro contrato con el lector no empecemos por apuntarle con un revólver.

En español, portunhol selvagem, spanglish y un largo etcétera.

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César Vallejo: Mediador multinaturalista (UFAC, Rio Branco, Brasil)

Estudiar las modalidades y los relevos, desde un punto de vista histórico, teórico y cultural, en  nuestros modos habituales de leer poesía (estilística, estructuralismo, “giro lingüístico”, etc.); frente a otros modos más recientes o urgentes   –y con un canon por hacerse o consolidarse– como por ejemplo, sobre todo en América Latina, los que se articulan con el  “giro ontológico” o multinaturalismo (Viveiros de Castro).  Asimismo, ilustraremos nuestro estudio, sobre todo aunque no exclusivamente, aplicado a diferentes etapas de la poesía de César Vallejo y, también, a la biografía de este mismo autor bajo los parámetros de la “crítica biográfica” (De Souza).

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