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Docencia universitaria

ASESORÍA INTEGRAL DE TESIS SOBRE POESÍA LATINOAMERICANA (en particular, César Vallejo)

Elección del tema y título de la tesis. Aplicación de la más pertinente, para el caso, teoría, metodología y bibliografía. Presentación en Power Point de la tesis. Ortografía, gramática, revisión metodológica y técnica de la tesis en cualquier nivel de progreso.

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César Vallejo/ José María Arguedas

La inseguridad económica, ya sabes tú que es y que   ha sido siempre mi fuerte.  En cuanto a lo político, he ido a ello por el propio peso de las cosas y no ha estado en mis manos evitarlo.  Tú me comprendes, Juan.  Se vive y la vida se le entra a uno con formas que, casi siempre, nos toman por sorpresa.  Sin embargo, pienso que la política no ha matado totalmente el que era yo antes.  He cambiado, seguramente, pero soy quizá el mismo.  Comparto mi vida entre la inquietud política y personal y mía para adentro. (Carta a Juan Larrea, 29/1/1932)

Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico. (“No soy un aculturado”, 1968; El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)

“Vallejo era el principio y el fin” (El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)

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Taller de poesía online por cuencas culturales: “para encontrar tu propio ritmo o ecualizarlo”

Caribe, para sacudirse de Pablo Neruda.

Cono Sur, para que en nuestro pacto con el lector no intentemos, desde un principio, pasar por sujetos poéticos  listos.

Brasil, para que nuestro performance (cuerpo y ritmo) aterrice mejor en nosotros mismos y luego, y con más potencia, en el papel u otro soporte a través de la escritura. No estamos conminados a la poesía de autoayuda (“acción poética”); ni, tampoco, limitados a trascribir en portunhol selvagem.

Área andina, para que leamos en su real dimensión y expresión, de modo gozoso, a nuestro César Vallejo.

Amazonía, para sacudirse del espejismo y culto de los formatos –exotismo, multiplicidad de lenguas u otros mimetismos– y optemos siempre, más bien, por las sensibilidades (ejemplo, la poesía de Luis Urteaga Cabrera); éstas, nuestra lengua común.

Latina (USA), para, a modo de Tino Villanueva, dialoguemos más fluidamente con las demás cuencas culturales; y encontremos que nos ligan más afinidades que nos separan diferencias.

España, para que una vez superadas la “poesía de la experiencia” y la “poesía de la conciencia” y la “poesía de la chocolatina”, etc., percibamos todo ello como desde otra margen, la de América Latina; para, luego, permitir filtrarse a borbotones toda esa oralidad y poesía –a cada paso y a cada minuto y también a cada lectura de los clásicos– del territorio de España.

México, porque no todo fue Octavio Paz ni todo debe ser ahora infrarrealismo o un Bukowski, no de sótano, sino de vitrina. Porque en nuestro contrato con el lector no empecemos por apuntarle con un revólver.

En español, portunhol selvagem, spanglish y un largo etcétera.

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César Vallejo: Mediador multinaturalista (UFAC, Rio Branco, Brasil)

Estudiar las modalidades y los relevos, desde un punto de vista histórico, teórico y cultural, en  nuestros modos habituales de leer poesía (estilística, estructuralismo, “giro lingüístico”, etc.); frente a otros modos más recientes o urgentes   –y con un canon por hacerse o consolidarse– como por ejemplo, sobre todo en América Latina, los que se articulan con el  “giro ontológico” o multinaturalismo (Viveiros de Castro).  Asimismo, ilustraremos nuestro estudio, sobre todo aunque no exclusivamente, aplicado a diferentes etapas de la poesía de César Vallejo y, también, a la biografía de este mismo autor bajo los parámetros de la “crítica biográfica” (De Souza).

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Río Chinchipe: Poesía entre Ecuador y Perú

POESÍA ECUATORIANA POST ALFAGUARA

La Soledad impura de Pedro Granados

Jardín de arena/ Cristóbal Zapata (Cuenca, Ecuador, 1968)

‘La mirada es una lengua extranjera’/ Juan José Rodríguez Santamaría (Ambato, Ecuador, 1979)

“La familia extraterrestre de Santiago de Chuco”/ Juaquín Regalado

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Amalio Pinheiro respecto a nuestro “archipiélago” vallejiano

Mi amigo, este es un excelente análisis. Para los amerindios de Brasil
y sus vecinos el yo también se entrega a los otros múltiples y solo
actúa dentro del movimiento de intercambio plural interespecífico: el
archipiélago. Tu logras ahí, en contra de las autonomías textuales, un
zigzag interno/externo entre los acontecimientos amorosos (y mucho
más) y la aventura fónico-gráfica del poema, siempre, por lo tanto,
biografemático. Supéranse así los sociologismos identitários y los
formalismos. Interesante, de otra parte, como la palabra o el nombre
Trilce, fuera todo lo demás, es también una pauta o anagrama
gráfico-sonoro en palimpsesto que incluye los nombres de sus amantes:
Otilia, Rita, Mirtho… Y tantos otros pájaros y bailes.

De paso quiero decir que mi “Vallejografía” fue hecha como un
archipiélago barroco-rotatorio. Yo pensaba en el significado tupí de
la palabra “samambaia” (helecho): “Lo que se tuerce en espirales
arriba-abajo”.

Si quieres, me puedes poner esto en los comentarios? No supe hacerlo.

Mi mejor abrazo. Amálio.

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PREPUCIO CARMESÍ

Prepucio carmesí (2000).  Diecisiete años de la primera novela del siglo XXI –escrita por un migrante peruano– trasandina, archipiélica o multinatural.  Sin melancolias ni con el espíritu –típico o, peor todavía, profesional– de  un sujeto andino damnificado.  Post-exótica y post-indigenista  (Indigenismos 1 y 2); la cual, apuesta más bien por la complejidad desde el origen, por la opacidad.

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A nuestro pueblo dominicano

 

Media-isla

Que habla en secreto

Desde cada uno de sus procelosos

Alephs

Sus maravillosas mujeres

Mis recuerdos a esa ciudad en la que me he sentido radicalmente solo y, asimismo, plenamente acompañado.  Ciudad y, yo mismo allí, de sangre ligera.  Sangre ligera que sólo a cuentagotas llega a su poesía culta.  Lo mejor de la invención popular se ahoga una vez que reciben talleres de creación literaria; talleres implementados, claro está, por algún gobierno de turno.  Maravillosa es la inteligencia e inventiva oral dominicana en ese gran teatro (no el pequeño y mezquino que constituye su élite letrada).  Teatro callejero donde, acaso, desde un viejo concho sale un “mardita” hacia aquella jeba que se puso un “chicle” recién masticado o una fardita de esas que –por la usura de la tela– constituye la metáfora misma  de una carencia social secular, aunque no menos atractiva, que el sol ilumina y el meneo del mar sin duda acompaña.  Todos te mienten en Santo Domigo, mujeres y hombres, y uno se hace el mentiroso mayor también  allí.  Por sobrevivencia; por los minutos necesarios para hundir bien las puntas de los pies ante una pegajosa bachata; y comer tus habichuelas con arroz –y guinea deseable– sin zozobras ni mayores sobresaltos.

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