Archivo de la categoría: Ensayo

Ensayo

Olga Tokarczuk/ Isabel Sabogal

Queridos todos
Feliz con el Premio Nobel otorgado a Olga Tokarczuk comparto aquí mis reseñas de algunos de sus libros.
Isabel

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Alejandro Abdul: Poesía, comunidad e Internet

“Wilson Bueno, Douglas Diegues, nuestro Alejandro Abdul y, sobre todo, el performance cotidiano de la gente de la frontera nos parecen indicar que la literatura por venir, en esta bullente parte del mundo, será tal cual lo avisora Macera.  Portunhol, el arte Pau y la lengua tupi del Paraná; cuyo efecto de lectura, a decir de Néstor Perlongher: “é imediatamente poético” (Perlongher 9). Portunhol, por cierto, que no es uno solo; puede ser lúdico y selvagem; lúcido o crítico siempre; meditativo y tan enamorado”

https://revistas.unila.edu.br/sures/article/view/196/205

 

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Pietá Boné, una mujer W, NOBEL de Literatura/ Harold Alvarado Tenorio

Boné, al centro, con Federico, Torres, Gloria Luz, Popolizio, Langagne, Lopez y Pumarejo, benefactores.

La poetisa Pietá Boné, la mujer W más admirada por el Premio Novato de la empresa de petróleos noruega Statoil, el fariano Juan Manuel Santos, y Julito, uno de los Tres Chiflados, ha sido candidatizada, por un ciclópeo grupo de intelectuales colombianos al Premio Nobel de Literatura… la señora Boné cuenta con la protección piadosa del Instituto Cervantes y su director el Doctor y miembro del Partido Comunista Español Luis García Montero y su esposa, la robusta Almojábana Grandes.

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Jacques Viau Renaud, primer poeta domínico-haitiano/ Sophie Maríñez

He querido hablaros de mi patria,
De mis dos patrias,
De mi Isla,
Que ha mucho dividieron los hombres
Allí donde se aparearon para crear un río.

Jacques Viau Renaud (1941-1965), figura inspiradora que rompe todos los esquemas de odio y estereotipos construidos sobre “el haitiano” en el imaginario dominicano y que simboliza a la perfección la imagen de solidaridad y fraternidad entre ambos pueblos.  Poeta haitiano que creció y vivió la mayor parte de su vida en Santo Domingo, Viau luchó junto a los dominicanos contra las tropas norteamericanas que invadieron República Dominicana para aplastar el movimiento que, en abril de 1965, luchaba para restituir al presidente Juan Bosch, quien había sido destituido por un golpe de estado en 1963. Viau llegó al rango de sub-comandante del Comando B-3, pero murió con apenas 23 años el 21 de junio de 1965, después de una semana de agonía tras ser alcanzado por una granada lanzada por un mortero de las tropas norteamericanas.3 Dado el contexto político y social de hoy, es natural que Viau se haya erguido como figura indispensable para los sectores progresistas que han luchado por apaciguar las tensiones y sanar las heridas causadas por las acciones de las autoridades y élites anti-haitianas.

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Los heraldos negros: «fermento[s] de Sol»

Sumilla
En  «Nostalgias  imperiales»:  «[Yo  soy]  Un  fermento  de  Sol  /  ¡levadura  de  sombra  y  corazón!»  («Huaco»),  de  Los  heraldos  negros  (LHN),  la  palabra  «fermento»  —vinculada  al  «Sol»  actuando en la «sombra y corazón»— resulta semejante, aunque no  equivalente,  a  fragmento.  En  este  sentido,  y  tal  como  estudiamos en nuestro libro Trilce: húmeros para bailar (2014), el poemario de 1922 no se hallaría «fragmentado» o constituido de «fragmentos» (vanguardia histórica europea), sino, más bien, fermentado o «fermentando» (Inkarrí).Los  «heraldos»,  en  tanto  «fermentos  [de  Sol]»  de  LHN, constituirían una comunidad (jardín de Epicuro) o archipiélago andino susceptible —aunque ya opaco o mestizo— de extenderse de  manera  universal.  Una  reflexión  específica  y  concentrada  —«escena cerebro»— de lo mismo (naturaleza y función de los «fragmentos»)  la  constituiría  Trilce.  Es  por  tal  motivo  que  este  poemario resulta más «abstracto» o «teórico» que LHN.  Por  su  parte,  España,  aparta  de  mí  este  cáliz,  constituiría un  señalamiento  y  reconocimiento  explícito  —ya  universal  y  multitemporal,  en  «[Niños]  si  tardo»—  de  aquel  mismo  archipiélago  andino,  simétrico  y,  acaso,  esta  vez  un  tanto  más  evangélico  o  menos  «pagano»  (pensamiento  amerindio  o  epicúrico) que Trilce.Por  lo  tanto,  postulamos  que  «los  heraldos»  son  «negros»,  al  modo  de  aquel  enterrado  y  activo  «fermento[s]  de  Sol»  del  poema  «Huaco»;  «niños»:  traviesos,  manchados,  embarrados.    Y,  además,  «levadura»  en  cuanto  «niños»  como  significado  de  promesa,  primicia  o  futuro  de  un  mundo  siempre  perfectible.    Niños que sobrevivirán al aborto (Trilce) o a las balas (España, aparta de mí este cáliz) en un ayllu multicultural, multinacional, multitemporal  y  multidimensional  donde  la  vida  alienta  un  continuum.

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La poesía dominicana y este pechito

“De tanto quejarnos del aislamiento de la literatura dominicana en el Universo no se sabe quién envió a Pedro Granados, el poeta peruano, a Santo Domingo, por allá por los años 90 del siglo pasado. Granados se encandiló con la poesía y con la gente dominicana y se jodió para siempre, que está preso por la guardiemón” Clodomiro Moquete (Revista Vetas)

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Sobre poesía peninsular española

Desde otra margen: la última poesía española

En Desde otra margen: la última poesía españolaPedro Granados nos ofrece una arriesgada visión de la poesía española de las tres últimas décadas, denigrando la poesía de la experiencia y devaluando la del conocimiento con Valente a la cabeza. Valiente sin duda, el autor ningunea la labor poética de Octavio Paz o de Blanca Varela y valora, con muchos matices, la nueva poesía del compromiso (Riechmann) o la antipoesía a la española (Binns). ¿Por dónde está entonces el buen camino? Creo que postula una poesía personal, de largo recorrido, con humor, comprometida pero no política, mágica pero no hermética, reflexiva pero no onanista. Valioso artículo porque, aciertos, errores o coincidencias a un lado, remueve inteligentemente el anquilosado panorama poético español.
Marcos Taracido | 05/05/2003 | Artículos | Poesía

Comentarios

  1. Marcos
    2003-05-07 02:33 He recibido algunas críticas privadas por la recomendación de este artículo. Como creo dejar claro en mi anotación, yo no suscribo muchas de las críticas y elecciones de Pedro Granados, sino que me limito a señalar que es necesaria este tipo de crítica que, al menos, se aleja del típico rifi-rafe entre poetas de la experiencia y el resto. Por poner un ejemplo, no comparto en absoluto su desdén por Blanca Varela, que me parece una poetisa importante, ni por Valente y mucho menos por Paz. Y sí, en general, sus críticas a la poesía de la experiencia y sus apreciaciones sobre la antipoesía española. Un saludo.
  2. pedro granados
    2003-05-15 10:36 “Creo que postula una poesía personal, de largo recorrido, con humor, comprometida pero no política, mágica pero no hermética, reflexiva pero no onanista” Efectivamente, tanto en este ensayo como para mi propia poesía. Gracias por la síntesis, Pedro.  PD Aquello de las “críticas privadas” introduce un ingrediente kafkiano que sería más saludable y democrático se hicieran públicas. http://librodenotas.com/article/2873/desde-otra-margen-laltima-poes237a-espa241ola

Fanopoeia y logopeia en Guillén y Cernuda

Esquema de la poesía española: siglo XX al presente

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ROXOSOL (000)*

 

ROXOSOL (000)

Relación de Roxosol (2018), poemario de Pedro Granados, con la concepción solar andina.

Posted by TALLER-ON DE PEDRO GRANADOS on Sunday, June 30, 2019

*”una ontología orientada a objetos… una priorización del lado objetivo [ni realismo ingenuo ni idealismo], contra las filosofías de la modernidad (kantismo, dialéctica, fenomenología, quizá el propio positivismo lógico), más orientadas al lado del sujeto” [según Graham Harman] (Mario T. Ramírez, El nuevo realismo.  La filosofía del siglo XXI.  México: Universidad Michoacana, 2016. pag. 20)

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Samuel M. Cabanchik: “Entero entre juguetes rotos”

“Una palabra puede ser una ventana

abierta a la luz de la noche”

“Hundirse ahora, aparecer detrás,

tomado por lo que no existe”

“Ya de frente caí en tus labios

y me abraszó el sol”

“Rayo de luz que vela todas tus fotografías”

Si Mario Montalbetti hoy por hoy constituye el más argentino (porteño) de los poetas peruanos, el autor de Mantel de hule sería, por su parte, el más peruano de los poetas argentinos.  Obvio,  siempre y cuando partamos desde lugares comunes, prejuicios, incluso acaso caricaturas; o un saber popular que –por colectivo y consolidado– no deja de tener siempre algún tipo de razón: “los mexicanos descienden de los aztecas; los peruanos, de los incas; los argentinos, de los barcos”.  Mapeando y proyectando, de esta manera, una suerte de división del trabajo intelectual en la región, o sea, del enfoque y proyección del mismo: más logocéntricos o esencialistas, los unos; más no logocéntricos o no autónomos los otros.  Más epistémicos los argentinos; más ontológicos, por ejemplo, los del ande.  Aldeanos (José María Arguedas) versus cosmopolitas (Julio Cortázar), también aquello ha merecido leerse.  Sin embargo, la diferencia entre Montalbetti y Cabanchik estriba en que renegando del mito –inscrito en su paisaje y en su entorno–, el primero de los nombrados se queda sólo en el afeite de lo que sería –desde aquellos mismos lugares comunes– ser argentino, wittgensteiniano o postmoderno; es decir, en un impostado y soso voluntarismo anti-aura.  Mientras, en cambio, Samuel Manuel Cabanchik, con las salvedades de hallarnos ante un filósofo bien jugado y amoroso de la razón, es un notable poeta que entra y sale aleatoriamente del mito;  que, al modo de Borges, otorga oportunamente su tinte emotivo a la abstracción; y que a la larga constituye una isla más –aunque dorada y con estela propia– del cada vez más extenso archipiélago vallejiano.  Complicidad y protección solar –digamos, en suma, hogareña y otorgada de gracia al poeta argentino– que funciona también como clave de lectura de este poemario: “Envuelto en mi piel de hule,/ voy desde entonces por la vida,/ con olor a puchero/ y a castañas recién hechas”.

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