Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

El quechuaespañol

A mis ex-alumnos de la UNILA

Se llega a él a través de Billie Holliday
También de Amy Winehouse
Ambas del mismo pelo
También de estar de verdad
Un rato contra tu cuerpo
French-Funk-Jazz
Un tango como
“Naranjo en flor”
El río Paraguay al atardecer
Y al amanecer entre tus brazos.

Harare, Zimbawe
Es uno de sus territorios
Y en el camerino
De algún circo bieloruso
Impacientemente espera
Para hablar con aquel pino
De Arguedas en Arequipa
A cada una de sus gradas
Que dan hasta el cielo.

Rehuye los términos
En quechua
O en español
Se reconoce menos
En estos idiomas
Que en muchos otros
O que en el laborioso rasgueo
De una guitarra.

Difícil antologarlo
Hacer un diccionario con él
Aunque de inmediato
Los delfines lo reconocen
Ándate de lengua nomás
Con un leve impulso te basta
Y ya no sentirás
Las dos llantas de tu bicicleta.

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Martín Adán – Pedro Granados

Poemas entregados por mí, para Martín Adán, a través de Juan Mejía Baca en su ya desaparecida librería de la calle Azángaro (centro de Lima).  Corría el año 1977, predominio casi absoluto en la institución literaria peruana (prensa, docencia, publicaciones, investigaciones académicas, pláticas, etc.), por un lado, del grupo Hora Zero; y, por el otro, de la figura incuestionada e incuestionable de Antonio Cisneros.  El público era básicamente universitario; más popular el horazeriano; más miraflorino el de Cisneros.  Suicidio de Luis Hernández Camarero.  Y, al menos en Lima, gesta de otras propuestas poéticas y políticas epigonales, aunque con voluntad de independencia o de estilo, respecto de aquellas otras dos; en lo fundamental: el grupo Kloaka (UNMSM, fundamentalmente) y Mario Montalbetti (PUCP).  Que es como decir la distancia, si no la diferencia, que existe entre el parque Ramón Castilla de Lince y el Olivar de San Isidro; barrios limítrofes, ambos, pero…

Son estas las circunstancias en que busco me lea algún otro que no fueran mi hermano Germán o mi mamá o algunos de mis amigos o de mis profes de literatura; y se me ocurre buscar al Poeta.  Releyendo estos textos identifico el motivo-prosodia que los caracterizaban.  Ni ego ni real politik; y sí, desde un inicio, pasión por la realidad de la poesía.

Porque eres agua furiosa
I
Porque eres agua furiosa
sin memoria
sin nombre

y porque el dominio del tiempo se deshace
a tus olas
se desnudan mis sentidos
Poesía
y se hace la intuición.
Esta que recuerdas
haciendo minutos,
silbando fuerte en tu marea,
llamándote:
nieve
burbuja
musaraña
cielo despeñado
noche.
Esta que palidece por el esfuerzo,
se reintegra a mis sentidos
y no es más que latencia y unas cuantas grafías
arrancadas
al bullicio de tus olas…

II
Y sabes, ahora sí, que estas arenas
se van con tus cabellos,
con algún horizonte de tu cuerpo
de un brillo
a esculpir tus dominios.
Ya no sabrás sólo del ir y del venir
del silencio rocoso
de tu espuma;
sabrás, ahora, que un poeta nace,
tejido,
al recuerdo de la infancia
o al recuerdo de tus asaltos.
Porque la vida la concebiste tú por mí
con la sal de tus subidas que abruman
a este impertinente
que acoge en sus arenas
tu marea.

III
Si tú convivieras conmigo
ya no sería, si no,
tus circunstancias.
Tus rumores en el tiempo.
Tu instante de ola y tu caída.
Si yo me confundiera contigo
en la vanguardia de mi arena y tu extravío,
de mar, que no cesa de entregarse;
si yo de roca emergida…
sumergiendo
apartar la bruma
branquear tu paciencia, tu arrebato…
¡Oh Pasión!, así como vienes
y en silencio.

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Al filo del reglamento. Poesía (1978 – 2005)

El tercero de La Mirada. La Asociación Cultural La Mirada Malva, de Madrid (España), acaba de publicar el tercer título en su colección digital Biblioteca La Mirada Malva. En esta oportunidad se trata de Al filo del reglamento, una antología poética del escritor peruano Pedro Granados que abarca su obra desde 1978 hasta 2005, incluyendo el poemario inédito Soledad impura, escrito entre 2003 y 2005. El libro puede ser descargado en formato PDF.

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[Un amaru tiene hambre]

Un amaru tiene hambre

Hambre de carne y alma

Y chispa de vivir

Un amaru ciego

Por sí mismo

Y por el mito ciego

Por la palabra

Que ahora urde

Con la L de su cuerno

Y la breve cola de su a

Un amaru lento

Prieto de tanto cariño

Aturdido de  inocencia

Que  pica cornea muerde

Este resto de humanidad

Que quiere vivir

Vivir y no morir entre

Ser profesor y  hombre

Entre ser  viejo y escolarizado

Entre aquel  que cruza esta avenida

Y  aquella otra

Más valdría irnos con nuestra  negra

De culo de paraguas

Y de ágiles manos de hilandera

¡Pero hombre, deja ya de joder!

Cilios asomando por  nuestras orejas

y entre el resuello de nuestras narices

El amaru o el hombre o nosotros  mismos

Cómo podríamos  distinguirlos

Un  guiso común nos atrae

Semejantes  aromas  perseguimos

Una  posada que no es de este mundo

Sino de otro apenas sumergido

Sino de otro muy mal camuflado

Prohibido obsceno pecaminoso

Desde que el pecado es en este mundo

Violar una regla de urbanidad

Mis muelas crueles mis apéndices sexuales

Mi veneno espeso mi pezuña espumante

No  irrumpen en vano

Ni  amortajan todavía

El cadáver que soy

Los cadáveres  que somos

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[Yo soy el que se abraza]

Yo soy el que se abraza

El que se echa a llorar

A tu cuello

Enloquecido por la piedad.

En esta habitación,

Juntos el pasado

Con el presente.

El iluminado exterior

y los negros sentimientos.

Ser un viejo conocido

No me faltaba más

-Salud, señor.

Alud, mejor

El de estos años

Y el de esta conciencia

Escapada terca

Por la ventana

Como alma que lleva

El pensamiento.

Culpable no soy

Inocente, mucho menos.

Ser un pinche simple y práctico

Pensante. No un tontuelo más.

Garra contra aquel maniquí.

Aullido, dinero

Para comprarme mi salvación.

Porque mi salvación anda por ahí

A la venta.

No soy culpable. Tampoco inocente.

Y aquella imagen

La del caballo martirizado sobre la nieve

También soy yo.

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