Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

[Adelántate a los hechos]

Ivy League College Stock Footage and Royalty-Free Videos | Pond5

Adelántate a los hechos

No seas huevón ni huevona

Que en tu universidad gringa

Justo antes que te jubiles

Te van a preguntar por mí

Que qué es esta poesía

De la cual todo el mundo habla

Menos tu currículum

Ni tus sílabos

Que qué fue

Esto en las universidades

De medio pelo

Porque en las mejorcitas

Te dirán que qué mierda

Enseñaste entonces

Sobre América Latina

Que tergiversaste que desorientaste

Que mandaste al desvío

A tus pobres estudiantes

Que qué te pasó que te paralizó

Que importaste a USA únicamente tu barrio

A tu grupo de  anuentes y serviles amigos

O, peor aún, que lo tuyo fue una farsa

Una auténtica comedia

En la que sólo tu suma ingenuidad confiaba

Hacías a espaldas de tu propia institución

¿A quién creías que así manipulabas, pendejo?

»Leer más

Lucas/ Alan Smith Soto

I

Lucas 23, 36

…llegándose y presentándole vinagre…

 

He de presentar vinagre

al amanecer,

 

al peto anaranjado

del lago pajarillo,

 

al lino

desnudo,

 

a la raíz sorprendida

por la pala.

 

II

Haiku

Lucas 24, 35

 

…y como había sido conocido de ellos al partir el pan…

 

El pan parte el pan

y comparte el silencio

una palabra.

»Leer más

CAURENTENA

Trilce calendario solar vertical

Ceque mi llanto

Mi arritmia anímica inevitable

Mi abisal desamor

Contra los que leen a Vallejo

Como un socialista

Como un cristiano

Como un consumado ventrílocuo

Calendario que consulté

Que consultaba

Nomás estaba enamorado

Y veía ensartarse el amor

Tal cuentas de un collar

De perlas cultivables o no

Casi da lo mismo

Un collar un carrusel más bien

Que iba siempre hacia lo alto

Desde una simple emoción

Verla crecer hasta las nubes

Desde una sola desdicha

Desde una sola muerte

Que procuraba colgar sin demora

Sobre aquella noria

Sobre aquella nube de monólogos

En los momentos más frágiles

Unas lágrimas que eran también

Las de mi madre las de mi padre

Que no sé si alguna vez lloró

Las de mi hermanito Germán

Cuya flecha llega justo hasta aquí

Hasta esta agua que se cuela

Por la rendija

De esta puerta

Como se cuela

Este espejo que deslizo

Y abro para que le dé el sol

Les hablo desde todos mis años

Todos y cada uno y cada hora

Vallejo no era socialista

Vallejo no era cristiano

Vallejo no era poeta

Sino porque no había otro remedio

Y su mirada de roedor gigante

Acompañaba a la de la asexuada

Gaviota desde la que miraba

Cuando era un muchacho

Y la nube el sol la estrella fugaz

Los labios besándose de los astros

Aunque iba la mirada baja

Sabía me acompañaban

Sé que voy a morir

Sé que mi manera de leer

A Vallejo

Va a quedar en suspenso

No critico a los críticos

Menos los individualizo

La inmensa mayoría de ellos

Un arrecife de ganapanes

Tampoco aunque los deploro

Voy a hablar otra vez mal

De los poetas

Con una sola vez ya basta

Pero creo en Sasha Reiter

Como creo en Carlos Quenaya

Como creo en Ethel Barja

Sólo falta que ellos crean

También en ellos mismos

Y se aten al mástil de la existencia

Y no se cubran los oídos con cera

Hasta ya no creer más en  sirenas

Y sí creer en el Sol

Y sí creer en Vallejo

El más tierno entre todos sus hermanitos

»Leer más

Carlos Brignardello Radelescu (Lima, 1950-2004)

Poco más hay que agregar sobre su anecdotario; por ejemplo,  su despedida análoga, y acaso equivalente en su significado, a la de José María Arguedas de entre nosotros.  Y sí, más bien, invitar a congregarnos en sus libros apasionados; con excelencia documentados; y muy respetuosamente escritos: atento y gradual con su cada vez más hechizado lector.   Murió en Trilce, en molle o en cinabrio: “El color del tránsito, el mediador entre el día y la noche”, según él mismo apunta.  El autor de Simbología prehispánica del paisaje, constituye un autor todavía por descubrir y estudiar.

»Leer más

“Para Billie Holiday”

Si no fuera por tu sentido del humor,
querida.
Si no te inhibieras en destruir, horadar
mi corazón con tus canciones,
creyera que el corazón
de verdad existe
me creyera
el corazón
y me creyera yo mismo
a esta hora.

Pero esa manera
de hacerme llorar
sobre la leche derramada
y consolarme luego
porque nada ha pasado
en verdad
absolutamente nada
sobre este valle
de fantasmas erizados.

Y mi hermano mayor que no acepta
vayan a tener que limpiarle
el culo cuando más viejo.

Y todo el resto de mi familia
fallecida ya, toda
en un vagón de tren
que me queda un poco lejos.

¿Qué clase de carrusel es éste?

¡Señores, qué vueltas me voy dando!

Sin ti el aire sería de verdad aire
y no esta pista que no tiene aire
ni tiene tiempo
felizmente
y sí tus blandas manos, más bien,
y el cariño acorde
con la batería y el saxo.

Nada es de verdad, qué va.
solo esta música que lo envuelve a uno
por completo
y todo lo consuela.

»Leer más

Carlos Aguasaco en bilingüe

Ventana

La ventana existe porque la observo, porque la creo,

porque en la oscuridad de los túneles del subway,

la ventana es un sarcasmo, prolongación de la oscuridad.

Ese gusano de plata, la ballena automática que se indigesta de hombres, que se atraganta de lenguas, que se detiene a respirar,

que se convierte en rumiante, que traga, que mastica, que inhala,

que exhala, que no distingue entre razas, que pertenece al camino,

que parece haberse propuesto acabar con sus zapatos de hierro

y encontrar la luz en Queens al volver de Manhattan,

abre sus puertas y me deja entrar.

Una Babel acostada, rodante, peregrina, una Babel ambiciosa,

una torre que intenta alcanzar las entrañas del infierno,

me lleva en mi camino cada día hacia Harlem.

Renuncio a releer el periódico, a mordisquear un Best Seller,

a engullirme de Hip-Hop, a concentrarme en mi horario,

y creo la ventana, la dejo aparecer en el techo, la dejo ser

redonda, rasgada, arabesca, la dejo ser una ventana.

Luego, como una rata en subway me interno, me extravío, me pierdo

en busca de luz, de agua, de una alcantarilla en Times Square

o de una oportunidad en Broadway.

La ventana existe porque la observo, porque la creo,

porque en la oscuridad de los túneles del subway,

la ventana es un sarcasmo, prolongación de la oscuridad.

El chiste magnífico que hace reír al idiota, al autista, al newyorkino,

al roedor que me habita desde que vine a esta isla.

»Leer más

Antología de la post-última poesía española: Gata Cattana, Bibiana Collado Cabrera y Laia López Manrique

Aquello de “post-última” alude a un estudio anterior nuestro –aunque más detenido, más extenso, más viejo y no menos polémico–, titulado “Desde otra margen: la última poesía española”.  Seleccionamos a estas tres jóvenes y valiosas poetas, a su vez, de entre Lecturas del desierto.  Antología y entrevistas sobre poesía actual en España.  Poetas nacidos a partir de 1982.  Álvaro López Fernández, Ángela Martínez Fernández y Raúl Molina Gil (eds.).  Confluyen aquí tres entre cuarentaisiete poetas convocados (761 pp.); aunque la mayoría de ellos con todos los premios de poesía y títulos académicos concedidos o por conceder.    Sin embargo, salvo lo que enseguida leeremos, aunque por didáctica exageremos un poquitín, aquella muestra es muy pobre.  En el criterio de los editores se percibe todavía la mano negra de la “poesía de la experiencia”; y en su peor versión, la de Luis García Montero y sus amigotes (políticos, escribas, editores).  Pero una golondrina, y más aún si son tres, hace de sobra un verano.

CON LAS MANOS/ Gata Cattana

No aman de igual forma

los ricos y los pobres.

Los pobres aman con las manos.

Los pobres aman en la carne y con gula,

en las peores estampas,

en condiciones famélicas y con

todo en su contra.

Los pobres aman sin bonitos decorados.

Entienden de lunes y de tedios domingueros

y de gastos imprevistos

de facturas y de angustias

que embisten

mes a mes

a quemarropa.

El amor de los pobres

no sale por la ventana

aunque el dinero entre

por la puerta,

(que nunca entra),

(aunque no haya ventanas).

Los pobres han aprendido

a amarse a oscuras por eso mismo.

Han aprendido a amarse mal alimentados

mal vestidos, malqueridos,

porque el hambre agudiza el ingenio

y en sus jardines también crecen las flores

(aunque no haya jardines).

Los pobres han aprendido a aprovechar

los vis a vis, entre jornada y jornada

de trabajo,

(aunque no haya trabajo)

y saben darse placeres nunca tasados

de valor incalculable

y han aprendido a disfrutar las circunstancias

y la sopa de sobre,

el viejo colchón y la cuesta de enero.

Y parece que su amor se yergue

indestructible a pesar de,

a pesar de las miles de plagas,

de los sueños frustrados y fracasos andantes,

de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,

más valiente que Heracles,

más Odiseo que Odiseo.

Y parece que su amor se extiende y se multiplica

al ritmo que se multiplican los pobres,

al ritmo que se multiplican los infortunios

y los desastres naturales que golpean

siempre en las casas de los pobres.

Y ese amor está a la altura de Urano,

a la altura de Urano y de Gea juntos,

y es la única arma

que tienen los pobres

para defenderse.

Por eso han aprendido a cultivar flores

y a cantar bien sus penas

y han inventado las mejores obras

y los mejores instrumentos.

Por eso entienden de arte y saben

encontrarlo donde lo haya,

aunque no lo haya,

(que siempre lo hay).

Y han aprendido a aprovechar el carisma

y la jerga,

y a escribir poemas inmortales

sobre amores complicados,

y saben de cosquillas,

y saben de boleros

y saben de desnudos

y de darlo todo,

que no es más que lo puesto,

las manos y la lengua

la forma de otear al horizonte

y los cánticos en contra del patrón.

Yo siempre he amado de esta manera.

Yo te amo como aman los pobres

y me temo

que durante mucho mucho tiempo

esto

seguirá

siendo

así.

(De La escala de Mohs, Arcesis, 2017)

Gata Cattana (1991-2017)

»Leer más