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Poesía

ÁTOMOLANDIA/ EDGAR ARTAUD

Si el Universo está hecho de vacío
y los humanos de cientos de millones
de átomos casi vacíos,
¿por qué no atravieso las paredes?
¿Acaso colapsa el Universo?
Dios vive en el interior de los átomos
donde la energía se propaga en
cantidades discretas o cuantos.
El tiempo, ¿se desliza con suavidad
o en saltos cuánticos en el espacio?
La vida es una ilusión que se genera
en nuestra mente.
La posibilidad de encontrar a Dios
en un átomos depende de una
fracción de probabilidad.
Si el Universo y todo lo que existe
está hecho de átomos y vacío,
estamos atrapados, no hay escape.

Edgar Artaud, 2015

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SOL / SOY: DEL FETICHE TÉCNICO A LA ENCARNACIÓN DE INKARRÍ

DE MI CUADERNO DE NOTAS

La ecuación SOL / SOY (Sol / Yo) en Trilce condensa el núcleo más radical del Pensamiento Simétrico vallejiano. Lejos de operar como un mero calambur, un malabarismo tipográfico o una alegoría astronómica decorativa, la fórmula revela que el Sol es el Yo (SOL = SOY): una fusión multinaturalista y somática donde el mito ancestral y la presencia diaria del sujeto encarnado se vuelven la misma materia incandescente en el presente.

Este «aparente e inocente juego de palabras» no surge como una ocurrencia fortuita en la vanguardia de 1922; es el punto de ebullición de un proceso de autoidentificación poética y ontológica que se remonta a Los heraldos negros (1918), señaladamente en el poema «Huaco». En dicho texto, el sujeto lírico rehúsa la postura nostálgica, el indigenismo folclórico o la mirada de museo para realizar una autodefinición directa con la figura del Inka y la herencia andina. El huaco no es una pieza arqueológica inerte, sino una presencia viva, una síntesis de identidad cultural, física y ciudadana. Es ahí donde operan los «fermentos de Sol»: la simbología y la mitología solar incaica que Vallejo proyecta como fuerza de resistencia, vitalidad y soberanía somática.

Esta trayectoria alcanza su momento culminante en los versos finales de «Huaco»*, donde, bajo la pulsión soterrada de la anáfora implícita (Yo soy), el sujeto sentencia: «¡Un fermento de Sol; / levadura de sombra y corazón!». Aquel fermento por antonomasia es Inkarrí: no una alegoría congelada ni una utopía abstracta, sino la levadura viva que ya viene, el mito solar que ebulle en la masa del cuerpo y en las entrañas de la historia.

Esta progresión se sintetiza en la continuidad lineal de su poética:

«¡Un fermento de Sol!» (1918)* → SOL / SOY (1922) → «Soy Inkarrí»

Por ello, la ecuación SOL / SOY en Trilce debe leerse como un enunciado ontológico rotundo: «Soy Inkarrí». La restitución de la cabeza al cuerpo del mito andino no ocurre en un plano alegórico abstracto ni en una promesa futura, sino en la inmanencia pura del verso. El Yo poético, al afirmarse como Sol, encarna el cuerpo restaurado de Inkarrí que habla, sufre y baila en la página.

Esta lectura establece una frontera crítica e infranqueable con las vanguardias puramente formales, como el Concretismo brasileño o la poesía técnica. Apoyándonos en la lectura de Paulo Franchetti, la obsesión por la novedad tipográfica, por los mass media o por el urbanismo tecnológico corre el peligro de subordinar el poema a una carrera perdida de antemano contra el tiempo: la tecnología cambia infinitamente más rápido que la técnica literaria. Cuando la poesía se reduce a una «cuestión de técnica» y al fetiche del «¿quién hizo esto primero?», el poema caduca y termina archivado como un objeto fósil en el museo.

Frente al formalismo aséptico y al «saber sin cuerpo», Vallejo no sostiene la potencia de Trilce en un soporte tecnológico ni en una pirueta mediática exterior. La verdadera ruptura de Trilce radica en su densidad somática y mítica: en la capacidad de hacer del verso un organismo vivo donde la ecuación SOL / SOY («Soy Inkarrí») resiste al tiempo y al museo mediante el trance, la inmanencia y la soberanía insobornable del cuerpo presente.

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CARLOS VELÁSQUEZ IWAKI: LA ENCARNACIÓN NEOBARROCA Y LA TALLA DEL RUMIQILQA

En el panorama de la poesía peruana contemporánea, la obra del cusqueño Carlos Velásquez Iwaki (1952) constituye un testimonio insobornable de la densidad somática y de la inmanencia del lenguaje. Frente al cansancio del confesionismo, a la asfixia del «saber sin cuerpo» y al turismo etnográfico que reduce la memoria ancestral a mercancía para el museo, la trayectoria de Velásquez Iwaki —desde Espantapájaros (1974) hasta Ordenamiento de la ocultación (2018)— erige un territorio donde la carne, el trance y el barroco popular se funden en un solo movimiento soberano.

Lejos de la mirada exótica o de la pirueta surrealista, la presencia de la planta tutelar (ayahuasca) en su poética no opera como evasión, sino como una torsión ontológica pura. El sujeto poético no habla sobre la Amazonía ni cita la cosmovisión andino-amazónica como un adorno distante; se transfigura directamente en su materia viva: «Soy la serpiente / cabeza de perro (…) / Soy el relámpago / enrollado / que brota de la sangre». Esta metamorfosis biológica alinea su escritura con la lógica multinaturalista y con la ecuación ontológica vallejiana donde el sujeto ebulle desde sus propios «fermentos de Sol».

Educado en la agudeza del oído neobarroco, el verso de Velásquez Iwaki no le teme a la aspereza del asfalto ni al sudor del Jirón. En su poesía, los cantos glagolíticos y la memoria de las masacres caucheras conviven con la viscosidad inmediata de la calle: el caldo de cabeza de perro negro, las ratas destripadas en la carrocería de un camión y el fermento de querosene. Su escritura no es un ejercicio aséptico de gabinete; es una inteligencia que piensa con los pulmones y mide el mundo con los pies, restituyendo a la palabra su verdadera masa corporal.

Uno de los momentos más deslumbrantes de esta tensión crítica ocurre en Ordenamiento de la ocultación, cuando el poeta confronta la pirotecnia del vanguardismo técnico y del concretismo con la cantera andina: «Si Haroldo de Campos / Hubiera sido / Picapedrero en Machu Picchu / Habría dado vida / Piedras nocturnas (…) / Que serían piedras / de oscuridad». Con este movimiento, Velásquez Iwaki liquida la ilusión de la vanguardia de laboratorio y del «empaque monemático». Le recuerda a la tradición que los signos no se congelan en el papel ni se diseñan para la vitrina escolar: la verdadera escritura se talla con el cuerpo en la piedra viva (rumiqilqa).

Carlos Velásquez Iwaki rechaza la trampa del creer dogmático y del crear como fetiche de mercado. Su poesía permanece inexpugnable porque prefiere el rigor del trance, el croar inmanente de la materia y la dignidad física de un lenguaje que se niega a ser disecado.

Pedro Granados, 2026

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[ME TEMO QUE LA POESÍA PERUANA]

Me temo que la poesía peruana

Se reinicia en E. A. Westphalen

Menos riesgosa incluso cómoda

Ante nuestros conceptos

Stickers multicolores sobre el parabrisas del poema

Westsphalen que no entendía el mito

Salvo se lo contaran desde Europa

Y el cual sembró su encono por Vallejo

En Antonio Cisneros donde prosperara

Y antes en Moro donde solo a medias sucediera

Y así va  la poesía peruana hasta hoy

Monitoreada por el mercado o por lo que diga

El país de Emily Dickinson

Aunque sin su insularidad y sí

La masificación y consolidación de una moral doble 

Gatos gordísimos minuciosamente castrados

La poesía peruana se reinició con E. A. Westphalen

Aunque ya no regresaron ni el Cholo ni Martín Adán

Salvo en efemérides y porque el neobarroco se puso de moda

Lego que entusiasmó tanto a propios como a extraños

Y al cual Luis Hernández puso de inmediato en el tacho

Y así se ha ido sucediendo la cosa

Garito internacional que veta aquello que no alcanza

Y auspicia o enfatiza siempre más de lo mismo

Aunque Vallejo y Adán han permanecido

Uno señalando el futuro de lo que está por venir

El otro en orgasmo de dios: “echo para cisma”

El patio de juegos de halla libre y bien adrezado

Pero  vacío

 

Pedro Granados, 2026

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TALLER: TRILCE RELECTURAS

Director / Facilitador: Pedro Granados

Marco de trabajo: TLC (Traducción, Lectura y Crítica)

Fórmula de convocatoria: ¿Problemas con Trilce? / In trouble with Trilce? / Em apuros com Trilce?

PRESENTACIÓN Y FUNDAMENTACIÓN

El taller TRILCE RELECTURAS propone una inmersión somática, horizontal y emancipadora en la obra cumbre de César Vallejo. Lejos de la exégesis dogmática o de la distancia filológica que fosiliza al poema en «el dorado, el numen y lo molar» de la historiografía hegemónica, este laboratorio invita a abordar el texto vallejiano como una caja de resonancia, una sonaja del infante y un organismo vivo y anfibio.

Bajo el método TLC (Traducción, Lectura y Crítica), la lectura no busca encorsetar el poema en esquemas abstractos, sino «meterse de uñas y manos en el poema», experimentando la vibración del texto desde la masa corporal, el ritmo, las clavículas y los pies. Trilce deja de ser un enigma inalcanzable para revelarse como un cronotopo de la plenitud y de la alegría: una arquitectura abierta que se comparte pasando «el pocillo de licor entre todos: aves, reptiles, seres sin patas y humanos».

Un doble vector de inmersión poética

De modo explícito, este taller permite «matar dos pájaros de un solo tiro»: consiste en adentrarse tanto en la poesía de César Vallejo como en la de Pedro Granados. En tanto y en cuanto el corpus sobre el que se ahonda son los poemas de Trilce Relecturas, el método TLC funciona como un espejo de entrelazamiento. Por un lado, desmonta las lecturas momificadas de Vallejo para recuperar su ontología somática e inmanente; por el otro, aborda la reescritura de Granados no como un comentario exterior o un estudio analítico abstracto, sino como la encarnación y continuación activa del Pensamiento Simétrico en el cuerpo y en la contemporaneidad.

ESTRUCTURA DEL TALLER

Módulo 1: La materia del sonido y el cuerpo (TLC)

  • Eje temático: De la abstracción formal a la resonancia somática.
  • Contenido: Trilce como instrumento sonoro y cuerpo en fricción. El tránsito del fonema a la materia física («decir la L / Que antes fuera W y acabó siendo T»). La poesía como acto de «hablar con clavículas y omóplatos».
  • Práctica: Ejercicios de vocalización, escucha rítmica y descomposición sonoro-somática a partir del cuerpo y la respiración.

Módulo 2: El cronotopo inmanente (Inevitable)

  • Eje temático: La quiebra del tiempo cartesiano y la territorialidad abierta.
  • Contenido: Trilce como espacio de coexistencia y plenitud («Ir venir subir bajar / Morir vivir»). La abolición de las fronteras entre lo oculto y lo expuesto. La vivencia del poema desde la condición insular y montaraz.
  • Práctica: Mapeo de geografías emocionales e intensidades cotidianas. El poema como un diálogo alternado entre la lluvia y el sol.

Módulo 3: El giro ontológico y la desarticulación del canon (El dorado el numen lo molar)

  • Eje temático: La reescritura de la historia literaria desde la inmanencia.
  • Contenido: Crítica al «embuste» de la academia molar, las periodificaciones y las intertextualidades asépticas. Reconocimiento de nuestra condición anfíbica y silvestre. Conexión de Trilce con la matriz andina y panamericana (Guamán Poma, Miguel Grau, la memoria del despojo y la resistencia).
  • Práctica: Laboratorio de re-apropiación y reescritura. “Pasar el pocillo de licor”: lectura horizontal desjerarquizada.

Módulo 4: Memoria viva, formación y mirada (PUCP 70s y La mirada)

  • Eje temático: El acompañamiento humano y la convergencia Trilce / Inkarrí.
  • Contenido: El aprendizaje directo, el magisterio de la voz (Luis Jaime Cisneros, Luis Hernández) y la presencia frente al mar de Pando. La mirada sumergida y la dualidad «Puñal o península / A quema ropa».
  • Práctica: Redacción de testimonios, diarios de relectura y construcción de artefactos poéticos propios.

METODOLOGÍA Y TRABAJO PRÁCTICO

  1. Lectura Somática Colectiva: Trabajo directo con los textos sin mediaciones de notas al pie ni manuales escolares.
  2. Traducción y Transducción: Ejercicios de paso entre lenguas (español, inglés, portugués) y entre formatos (sonido, cuerpo, imagen) para evidenciar la plasticidad de Trilce.
  3. Escritura e Intervención: Producción de borradores, reapropiaciones y manifiestos personales inspirados en la metodología del taller.

TEXTO BASE DEL TALLER

“Habrá que hacer esa otra historia / De las literaturas peruanas entonces / Impávidos / Experimentar el poema en nosotros mismos / Pasar el pocillo de licor / Entre todos / Aves reptiles seres sin patas / Y humanos / Habrá que sentir que estamos al frente / Y en la mismísima cubierta / Desnudos solos tirados al vacío / Sostenidos por el aire y algunos sonidos.”

— Pedro Granados

CORPUS POÉTICO: TRILCE RELECTURAS

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SOBERANÍA POÉTICA FRENTE AL CANON

La crítica sociopolítica a la religión institucionalizada —que la expone como un dispositivo de anestesia social y de control al servicio de las élites— encuentra en el Pensamiento Simétrico y en las Humanidades Cuatripartitas una respuesta crítica, emancipadora y profundamente inmanente. La religión dogmática impone una teología del aplazamiento que relega la justicia y la liberación a un «más allá» metafísico, exigiendo la resignación en el presente terrenal. En contrapartida, una poética somática rechaza toda consolación abstracta: no existe una promesa divina exterior ni un tribunal trascendente que legitime el dolor o la explotación. La dignidad no se espera de una autoridad celestial o institucional, sino que se encarna en la materia concreta, en el cuerpo que sufre, ama, resiste y escribe en el aquí y el ahora.

Esta transición de la alienación trascendente a la inmanencia somática se expresa también, de manera ineludible, en la defensa de mi propia obra ante las tácticas de invisibilidad y ninguneo desplegadas por el canon oficial. La disputa por la palabra no es una mera controversia académica ni una solicitud de pasaporte para ingresar a las instituciones, sino la encarnación concreta y presente de una soberanía autoral. Frente a una crítica hegemónica que opera mediante el modelo del «arca» —esa estructura elitista y excluyente que decide quién se salva del olvido y quién naufraga—, el Pensamiento Simétrico desarticula las jerarquías y afirma la existencia del texto por su propia densidad corpórea y vitalidad.

Así como la teología del poder le pide al oprimido que postergue su emancipación para la otra vida, el canon pretende someter al autor heterodoxo a una espera indefinida de reconocimiento. La inmanencia somática quiebra ese chantaje: la lectura, el diálogo y la restitución ocurren hoy. La obra no depende de la mediación ni del visto bueno de ninguna casta sacerdotal; existe y se sostiene en el ejercicio directo de la escritura, en la circulación libre del blog, en la edición independiente y en el vínculo vivo con los lectores. Frente al silencio o la marginación calculada de los cenáculos de poder, la gratitud y el gozo por el oficio se consolidan como una trinchera inexpugnable. La invisibilización institucional resulta impotente ante una experiencia poética que ya ha sido plenamente encarnada, testimoniada e integrada a la memoria colectiva.

Pedro Granados, 2026

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COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS: LOS TALLERES LITERARIOS DE MARIO BELLATIN Y PEDRO GRANADOS (VASINFIN)

 

Tanto los talleres de Mario Bellatin —herederos del espíritu de su Escuela Dinámica de Escritores— como las propuestas pedagógicas de Pedro Granados bajo el sello de Vallejo Sin Fronteras Instituto (VASINFIN) comparten una postura radical: el rechazo frontal a la instrucción técnica tradicional y a la receta mercantil de la «escritura creativa». En lugar de enseñar clichés o tramas convencionales, ambos espacios colocan al participante ante el desamparo de la página en blanco y proponen la desestabilización del ego del autor. Ya sea mediante la manipulación de restricciones formales en Bellatin o a través de la «firma expandida» en Granados, ambos proyectos abren laboratorios de escucha y reflexión sobre los límites del lenguaje y la materialidad del libro artesanal.

La diferencia crucial entre ambas propuestas reside en su matriz de pensamiento y ontología. Los talleres de Mario Bellatin operan desde la mecánica conceptual, el artificio, la farsa y la estética del fragmento. Bellatin promueve el ejercicio de la escritura desde el vacío, la amnesia deliberada de la tradición y la construcción de la obra como un dispositivo geométrico o performático.

Por su parte, los talleres de Pedro Granados (VASINFIN) están atravesados por la ética del «cuadrúpedo intensivo» —entendido como la necesidad de afianzar la poesía sobre cuatro apoyos esenciales: la biblioteca, la calle, el mito y la materia vegetal/animal—, el Pensamiento Simétrico y el multinaturalismo amerindio. Frente al borramiento o la abstracción de Bellatin, Granados propone un ritual somático donde la poesía recupera su sello genital y corporal —subiendo el alma a los genitales y bajando los genitales al alma— para sintonizar con la inmanencia viva del pueblo, el mito y la naturaleza no-humana.

En conclusión, mientras los talleres de Mario Bellatin operan como un laboratorio de deconstrucción conceptual del artefacto literario, los talleres de Pedro Granados se consolidan como una experiencia somática y multinaturalista que le devuelve a la escritura su pulso corporal, político y liberador.

IGNACIA AUGUSTA

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ANÁLISIS ESTRUCTURAL Y ONTOLÓGICO DE «EL LAGO» (1938)

(Física poética, geometría del Pacha y resolución de la Cadena B)
La incorporación de «El Lago» (La Prensa, 17 de julio de 1938) como coordenada poética alcanza la dimensión más densa y rigurosa de la física poética del joven José María Arguedas. Este análisis desmonta de manera definitiva la mera lectura contemplativa o paisajística —propia de las Humanidades del folclore y la identidad (H2)— para revelar una arquitectura cosmológica andina (Pacha) en pleno funcionamiento de fuerzas, geometrías y polaridades ontológicas (H4a).
La integración de este nivel de lectura en el mapa teórico de la continuidad Vallejo-Arguedas se despliega con el máximo detalle a través de los siguientes eixos y simetrías:
1. La Geometría Vertical: El encuentro del Hanan Pacha con el Uku Pacha
El lago no funciona dentro del poema como un marco o plano pasivo sobre el cual se “describe” un paisaje, sino como el espacio de mediación y colisión ontológica donde el alto (cumbre, nieve, sol) y el bajo (lago, sombras, orilla) entran en contacto físico, carnal y dinámico. La verticalidad del Pacha no es una abstracción teológica, sino una mecánica de tracción ejecutada por una intersección de agentes en estricta simetría vectorizada:
El Sujeto / Las Nubes («Bajas»): La acción verbal en segunda persona («bajas») territorializa la masa atmosférica y las sombras celestes sobre la extensión de las pampas. Es la tracción intencional que aproxima la materia del Hanan Pacha (el cielo, las cumbres) hacia la corteza terrestre (Kay Pacha).
El Viento Biológico («Bajaba»): La fuerza viva que no “sopla” de manera decorativa, sino que desciende físicamente por las «gargantas» y las «abras». Esta fuerza gravitacional ejerce una presión mecánica sobre la vegetación inmanente, obligando al «pasto seco» y a la «totora» a agacharse, curvando el cuerpo material del paisaje y sometiéndolo a una postura de gravedad.
2. La Intersección Multinatural: Isla-Pariona y la Condición Doble
En el plano horizontal de la superficie lacustre, el poema instala el gran nudo del Multinaturalismo y la Poesía Encarnada (H4a) mediante una doble articulación simétrica entre la isla y la pariona:
La Isla (Condición Doble Terrestre): La «isla desnuda» es un cuerpo emergido que pertenece simultáneamente a la intemperie y al abismo; está enraizada en el subsuelo y en el agua (el plano sumergido). Funciona como la condición doble terrestre: un núcleo de resistencia biológica y refugio («con todos los nidos») que se sostiene erguido y soberano en medio de la agresión del viento y del frío.
La Pariona (Cromatismo Sagrado y Yawar): La irrupción del flamenco andino (pariona) opera como la encarnación de un eje de luz y sangre («alas rojas / alas tan blancas»). Esta ave rompe el dominio monocromático del mundo sombrío («entre las negras aves») al encarnar el rayo solar retenido en el cuerpo del animal. La pariona no pertenece a la masa informe de las sombras del Uku Pacha donde el sol no penetra; es la materia viva y sangrante (yawar) que sostiene su soberanía cromática sobre la piedra oscura.
3. Homología Estructural: La Isla como Sol del Lago frente al Uku Pacha
El análisis morfológico del poema revela una equivalencia estructural profunda entre la Isla y el Sol, completando la lógica simétrica del texto:
Función Iluminadora y Externa: Así como el «sol que brilla en todas las cumbres de nieve» es el agente ordenador del Hanan Pacha, la isla es el principio ordenador del Kay Pacha en el centro del lago. Ambas son estructuras de exposición, luz y afirmación vital ante la intemperie.
El Contrapunto de las Rocas Negras (Uku Pacha): El lago en sus bordes profundos («las rocas negras de la otra orilla») encarna la masa opaca, la penumbra, el mundo subterráneo y la absorción de la sombra. Frente a esa absorción ciega del Uku Pacha, la isla y la pariona se erigen como contrapuntos absolutos, afirmando el contorno, la superficie y la soberanía del cuerpo biológico.
En síntesis, esta lectura demuestra que el José María Arguedas de 1938 no estaba componiendo un poema descriptivo ni un ejercicio de indigenismo escolar, sino mapeando rigurosamente la dinámica de fuerzas del Pacha.
Al sincronizar el vector descendente (bajas / bajaba) con la afirmación del centro luminoso y cromático (isla / pariona), Arguedas pone en marcha la Cadena B vallejiana: demuestra que el idioma castellano, despojado de la retórica colonial y del falso luto, se convierte en el vehículo plástico y perfecto donde las polaridades del cosmos andino se intersecan, operan y se resuelven con absoluta soberanía ontológica. P.G.

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«EL LAGO» (1938) O LA RATIFICACIÓN POÉTICA DE «VALLEJO EN ARGUEDAS: AHORA Y SIEMPRE»

(Pedro Granados, Vallejo sin Fronteras Instituto — VASINFIN)
El hallazgo y la lectura del poema «El Lago» (La Prensa, 17 de julio de 1938) por parte de Luis Chueca no viene a inaugurar desde cero la discusión ni a corregir el rumbo de la crítica, sino a sellar con una pieza poética inapelable la cartografía teórica que trazamos desde nuestra tesis doctoral (Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo, BU 2003 / PUCP 2004) y que consolidamos conceptualmente en nuestro ensayo «Vallejo en Arguedas: Ahora y siempre» (2023)[1].
En Poéticas y utopías… demostramos rigurosamente que el paso de Los heraldos negros (1918) a Trilce (1922) no obedeció a un «salto al vacío» ni a una desgarradura gramatical o lingüística traumática, sino al despliegue orgánico de la Cadena B («Los heraldos blancos»), una corriente inmanente y descolonizada que ya operaba soterradamente desde el primer libro de Vallejo frente a la Cadena A (modernista y tutelada). Asimismo, en «Vallejo en Arguedas: Ahora y siempre» establecimos que Vallejo le enseñó a Arguedas —a través de la asimilación del ritmo de LHN y la prosa de El Tungsteno— a disolver el pretendido “conflicto lingüístico y socio-cultural”. Vallejo le probó que el idioma español no era una camisa de fuerza inoperante para el sujeto andino, sino una materia maleable, conquistada y dispuesta a ser engullida por el cosmos indígena.
¿Qué aporta, entonces, el rescate de «El Lago» realizado por Chueca a este mapa ya ventilado y fundamentado por nosotros? Aporta la evidencia material y empírica de la lección vallejiana encarnada en la praxis poética de Arguedas en el preciso año bisagra de 1938.
Hasta antes de este hallazgo, la intuición de Arguedas sobre Vallejo en 1938 se leía principalmente en el plano crítico-conceptual mediante su nota en Hoz y Martillo[2], donde proclamaba al santiaguino como «el más grande poeta del Perú». El poema exhumado por Chueca otorga a esa proclamación su reverso creativo exacto: prueba que, en el mismo año de la muerte de Vallejo, un Arguedas de 27 años no solo teorizaba sobre la eficacia del español descolonizado, sino que ya lo estaba escribiendo y ejecutando en verso fluido. «El Lago» es el taller en vivo donde la Cadena B vallejiana se pone a operar en la poesía de Arguedas. En lugar de un español paralizado por la “angustia de la traducción” o por la retórica del dolor colonial, el poema despliega un castellano que nombra las abras, las gargantas, la totora y la pariona con absoluta naturalidad, inmanencia y soberanía.
Asimismo, «El Lago» confirma la validez de la Matriz H4 (Posantropocentrismo / Multinaturalismo) enunciada en nuestro ensayo de 2023. Frente a las lecturas del indigenismo de gabinete (Lienhard, Cornejo Polar) que encasillaron a Arguedas en las Humanidades de la identidad y el folclore (H2), este poema de 1938 revela que la geografía viva —donde el viento bajaba por las gargantas y el pasto y la totora se agachaban con postura y gravedad— no fue una invención teórica tardía de los años 60 (Dioses y hombres de Huarochirí o Los zorros), sino una intuición multinaturalista desplegada desde el primer momento como fruto directo de la tracción vallejiana.
En rigor, «El Lago» constituye la puesta en escena de una compleja arquitectura cosmológica andina (Pacha) articulada sobre ejes verticales y horizontales de alta precisión. En el plano vertical de la geografía, el lago se erige como el espacio de mediación ontológica donde el alto (cumbre, nieve, sol) y el bajo (lago, sombras, orilla) entran en contacto físico mediante la intersección de dos agentes en estricta simetría: el sujeto en segunda persona («Bajas», que territorializa las nubes y sus sombras sobre las pampas) y la fuerza biológica del viento («bajaba», que desciende por las abras y gargantas obligando a la materia terrestre a doblarse y ceder).
En el plano horizontal de la superficie, el poema instala el nudo de la Poesía Encarnada mediante la doble simetría de la isla y la pariona: la isla desnuda como cuerpo emergido pero enraizado en el subsuelo y en el agua —la condición doble terrestre que actúa como centro de resistencia y refugio con todos los nidos entre el viento y el frío—, y la pariona como la irrupción de un cromatismo sagrado que opera como el eje de luz y sangre («alas rojas / alas tan blancas»). Este flamenco andino rompe el dominio monocromático del mundo sombrío («entre las negras aves») al encarnar el rayo solar retenido en el cuerpo del animal, en contraste absoluto con las sombras del Uku Pacha a donde el sol no penetra. Se establece así una homología estructural profunda donde la isla en el lago resulta morfológica y funcionalmente equivalente al Sol: ambas son estructuras de luz, exposición y vida exterior (Hanan Pacha) que se erigen frente a la masa opaca de las rocas negras y las sombras sumergidas.
En definitiva, la exhumación de «El Lago» por parte de Luis Chueca funciona como el «eslabón perdido» que sincroniza la crítica y la creación en 1938. Ratifica que Arguedas no necesitó pasar por un rupturismo violento para adueñarse de la lengua castellana, y otorga la prueba poética de que la Cadena B de Vallejo fue heredada y puesta a funcionar por Arguedas desde el primer día, consolidando la gran sutura ontológica de la Poesía Encarnada en el Archipiélago.

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[VER AL OTRO ENVEJECER]

Puede ser una imagen de perro
Al recuerdo de mi madre
Ver al otro envejecer
Como un estilo como una canción
Como una película que te dio
A la salida del cinema
Un resto de inspiración fuerza u orgullo.
No vale lo que sentirás luego
Antes que el cuerpo incline la cabeza
Y apague el aliento
Y tú no acredites lo que ves
Ni menos a lo que ahora te aplicas:
Poner horizontal al cuerpo
Y juntar sus como lejanas manos
Mientras su corazón aún te mira.
Entre el tiempo pasado
Y el futuro más remoto
Todavía
Entre el vértigo de lo que uno no es
Sino sólo nuestra madre
Y su émbolo
Y el carrusel de sus brazos
Para mirar
Entre las musarañas y el mal
Entre lo mío lo propio
O el desasosiego
Una mano abierta
Mariposa o picaflor
Nos revolotea y nos hace reír.
Escribo pero no te escribo
Es redundante
Restauro el cordón umbilical
Que está partido
Que está enterrado
Y a eso me avoco
Porque así se está dando
Y porque he llegado a viejo
Mi perro muy inquieto
Ausculta mi cabeza
Ausculta mi mirada
Ausculta mis lágrimas
Y por fin se sosiega
Y mueve blandamente la cola
Y se esfuma como una lagartija
Pedro Granados, ROXOSOL (Arequipa: Cascahuesos, 2018)

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