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Ensayo

La consciencia del creador. Poemas en hucha de Pedro Granados/ Salomón Valderrama

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La consciencia del creador, acaso debemos dejarnos llevar por el impulso, la corriente, la dinamita, el asesinato brusco, justificado, injustificado para tocar, vislumbrar lo sorprendente, lo atrevido, lo real, lo poético de la noche; el poeta siempre de la noche, de la crisis de la vida hoy tan incierta de duración y justificación. Como dice el maestro Manuel Bandeira en Poética: Estou farto do lirismo comedido / Do lirismo bem comportado / Do lirismo funcionário público com livro de ponto expediente protocolo e manifestações de aprêço ao sr. diretor. (…) Quero antes o lirismo dos loucos / O lirismo dos bêbados / O lirismo difícil e pungente dos bêbados / O lirismo dos clowns de Shakespeare. // – Não quero mais saber do lirismo que não é libertação. Se entiende así cuando el poeta Pedro Granados dice en ¡Rompe Saraguey!: No creo en gelman / No creo en kozer / No creo en zurita / Menos en Milán (…) No son poetas. Jamás / Lo han sido. (…) Escapas de la caverna / De la opinión para figurar / En el entremés como telonero. Aunque diremos que le faltan muchos nombres al autor de Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes.* Decimos que se necesita mucho más; o es muy delicado Granados o es un destajador (y no a la manera posera de Nicanor Parra, del que se distancia en el poema anteriormente mencionado), pero no dudamos que Granados es joven, pendejo, y hermoso en su estado natural. Su naturalidad al Meter las palabras, aunque, y lo pedimos, Octavio Paz no sea superado: Dales la vuelta, / cógelas del rabo (chillen, putas), / azótalas, / dales azúcar en la boca a las rejegas, / ínflalas, globos, pínchalas, / sórbeles sangre y tuétanos, / sécalas, / cápalas, / písalas, gallo galante, / tuérceles el gaznate, cocinero, / desplúmalas, / destrípalas, toro, / buey, arrástralas, / hazlas, poeta, / haz que se traguen todas sus palabras. O el proverbial César Vallejo banco con las suyas, que se aparecen y desaparecen con todo sus secretos esperando, siempre esperando algo más humano o más extraño. Poemas en hucha (Paracaídas editores, 2012) le canta, le grita y a veces delira apasionado a lo real, con, en la conmiseración a Amy Winehouse, una poeta en su sentir y expresión como Billie Holiday, la de: Here is fruit for the crows to pluck, / for the rain to gather, for the wind to suck, / for the sun to rot, for the trees to drop, / here is a strange and bitter crop. Cierro esta reflexión hacia algo mayor pensando en el poema “Cómo fue”. Porque la verdadera poesía es anónima y no como algunos creen, para tratar en su miseria y capadocia de apoderarse de sus sentidos y controlar las rutas de los hombres libres, los poetas. Tan necios estos hombrecitos ciegos, tan estúpidos y tan aburridos. Y no atreverse a decir como Granados: Adicto soy. Y así ser real y delicado y también brutal.
*Nosotros por fuego, no en los ojos ni en el cielo, sino en la boca, en la estaca, en el machete, en la metralleta, en la bomba diríamos: no creemos en José Carlos Yrigoyen, Andrea Cabel, ni en Mario Pera; sí en Víctor Coral, Paul Guillén y Mónica Beleván.

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Winterness de Juan Dicent

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Muchacho campo estudiar capital conoce
Muchacha voz chillona; Muchacho y Mucha-
cha desnudos leen Vallejo; Muchacha y Mucha-
cho felices cinco años; Muchacha Nueva York
y Muchacho esperando Muchacha; Muchacha
regresa Novio Irlandés; Muchacha recorre playas
país Novio Irlandés; Amigos dicen Muchacho
vieron Muchacha manos Novio Irlandés lugares
suyos; Vacaciones acaban Novio Irlandés dejando
Muchacha otro mes isla; Muchacha busca Mucha-
cho, y vuelve perro vómito.

Muchacha deja Muchacho agarrando vai-
na verde; Muchacha dice Muchacho ya amor
probado ahora nada interponerse, distancia nada;
Muchacha desaparece tres meses; Muchacho Nue-
va York buscar Muchacha; Muchacho encuentra
Muchacha viviendo Novio Irlandés; Muchacho
cuerno; Novio Irlandés extraña demasiado niebla
Liffey Novia Irlandesa regresa Dublín; Mucha-
cho consuela Muchacha; Muchacha matrimonio
Muchacho; Muchacho y Muchacha preciosa hija
cabellos rojos.

“BOY MEETS BICH” (fragmentos)

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Son mucho más que estos desparpajos, los del desamor, este libro de relatos-poesía-transcripciones-performance del talentoso escritor dominicano, Juan Dicent. Dominicano sin fronteras, aunque lo hallemos cebando la mirada y aguzando el oído por el ferry de Manhattan; espacio de tránsito, de constante ruido y movimiento, que no conduce a parte alguna. Salvo al grocery más cercano donde la jeba que atiende, de enormes argollas doradas como pendientes y engominados labios, te mira exactamente como eres… una criatura que no es de allí. Un policía te mira también de modo semejante. Tú mismo, a veces, y es la hora de la melancolía o la nostalgia. Aunque el retorno sea peor o tú y ello, juntamente, ya no existan. Tras el mar que rayó el vinilo; tras la libertad de comer tu sánguche –algunas veces de lujo– sobre aquel ferry que mueve edificios como montañas y empleados como gente. Buenos son estos relatos; pero no los recomiendo. Te quedarás como sin alma. No deberías leerlos.

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Presentan reedición de Cumanäna

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El trabajo del sello Xendra Music, encargado de la reedición, resulta un verdadero servicio a la cultura del Perú, en tiempos en que la industria discográfica es casi inexistente.

Con motivo de esta reedición, el lunes 4 de junio se realizará la presentación oficial del disco con un conversatorio a cargo de sus familiares y también músicos Octavio y Rafael Santa Cruz, Carlos Hayre, músico de Nicomedes Santa Cruz, el periodista musical Fidel Gutiérrez y el músico Santiago Pillado. La cita es a las 7:30 en el Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz).

Tomado del La primera: www.diariolaprimeraperu.com

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Vallejo in Pieces

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“My attempt in this study […] has been to cut into Vallejo´s poetic corpus from a variety of different angles, showing the ways in which its body processes a surrounding modernity through momentary engagements with a series of different debates and contexts”
Michelle Clayton

Una oportuna difusión del estado de la cuestión vallejiana para un público más bien amplio y, en particular, angloparlante; así podríamos presentar de modo suscinto este meritorio trabajo de Michelle Clayton. Sobre todo teniendo en cuenta que para la autora, el poeta peruano constituye: “a central figure in Latin American poetics but a stillmarginal figure in the Wester panorama of the modern lyric” (252).

Difusión puntual de los principales debates y pertinente repaso de la bibliografía vallejiana; por no decir, también, de los grandes lugares comunes –o, al menos, de algunos de los más recientes y pareciera ya canonizados– en la recepción de la poesía de César Vallejo.

Inspirada en un sugestivo trabajo sobre historia del arte (Linda Nochlin, The Body in Pieces), Clayton se ampara en Stephen Hart (constituye de algún modo, entre todos los especialistas citados, la plataforma constante de la autora) e intenta sacar su libro adelante. La presencia soterrada de aquel estudioso inglés, sobre todo, en aquello de considerar a Vallejo (de allí sus dobles) un ser culpable y fugitivo. Otra, aunque más conocida, en aquello de enfatizar la presencia del video en la obra del peruano: “Vallejo´s model in this respect, I argue, was not contemporary poetry but film” (21).

Tal como hemos propuesto en un ensayo ya no tan reciente: “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”; en cuanto a su experiencia peruana, a Vallejo no sólo le interesaba lo indígena o indigenista, sino también lo costeño o afro-peruano. Asimismo, a estas alturas, hablar de sus coincidencias con Walter Benjamin, James Joyce y Georges Bataille, dicen bastante y casi nada. Y tampoco, ya en cuanto al close reading sobre los poemas, creemos sea posible o viable seguir insistiendo o argumentando, de modo literal, en base al guano o al miserable sueldo de cinco soles que alguna vez recibiera Vallejo por su trabajo. Estas últimas son metáforas que pueden invertir radicalmente su sentido y valor, como hemos tratado de demostrar en nuestro libro, Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (2004). Tal como la autora, paradójicamente, asimismo nos lo deja saber:

“But how do we do justice to a poet who was rarely read and little understood in his own lifetime, who has been read too easily in the intervening years as an exemplar of Peruvian representational aesthetics and politics, and who is just beginning to emerge in Anglophone and other contexts as shedding new light on international modernism while connecting to contemporary reflections on the lyric? (15)

Nos aunamos a esta autora, eso sí, en reclamar una urgente y autorizada biografía del autor de Trilce. Acaso sea la que ahora mismo elabora mi compatriota, Miguel Pachas Almeyda. Nuevas luces –y sombras– que todavía no hemos ventilado de la vida de César Vallejo.

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“A la garata con puño”* de Ariadna Vásquez Germán

“A la garata con puño”: muestra de la poesía dominicana actual / Ariadna Vásquez Germán. Punto de partida, UNAM. Nueva época / No. 171, enero-febrero 2012. 81pp. issn 0188-381X

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Dominicana Ariadna Vásquez Germán

Entre los poetas seleccionados aquí por Ariadna Vásquez Germán (Santo Domingo, 1977), el más viejo nació en 1971 (Homero Pumarol) y la más joven en 1985 (Jennifer Marline). Nos hallamos ante cierta forma de consolidación estética de la propuesta de los que, por ahí, denominamos –frente a la “poesía del pensar”, predominante durante los años 80– poetas dominicanos “neo-testimoniales”. Ahora, nos complace comprobar que esta lectura la comparte también dicha joven antologadora, cito:

“Estos poetas parecen alejarse, al fin, de esa poesía barroca, culta y verboseada que predomina en tierras dominicanas y a la que Pedro Granados se refiere atinadamente en su crítica a la selección de poetas dominicanos publicados en la antología Los nuevos caníbales, vol. 2, Antología de la más reciente poesía del caribe hispano” (p.16)

Aparecen poetas ya consolidados como Frank Báez y el mismo Homero Pumarol; como agradables sorpresas, llámense éstas Rossalinna Benjamín, Luis Reynaldo Pérez y Sussy Santana (de la cual no teníamos ninguna referencia). Sin embargo, entre los más jóvenes, se echa de menos el extraordinario poeta erranticista, Glaem “Pippen” Parls; y por lo menos a Juan Dicent (1969), aunque técnicamente supere la barrera de los nacidos a partir de 1970, criterio de esta selección. Ambos, por su talento y afinidad con esta muestra, también debieron figurar. Asimismo constituye otra sorpresa agradable encontrar los versos de Alejandro González, acaso el más “conservador” (literariamente hablando) entre los jóvenes autores seleccionados. Por último, creemos que o decayeron o acaso andan mal representados en estas páginas los conocidos Rey Andújar y Jennifer Marline. El primero de estos dos últimos, insistiendo en escribir –en forma de poemas– los guiones para sus performances; que dicho sea en verdad, no los ejecuta nada mal. A la segunda, Jennifer Marline, le urge una vuelta de tuerca vital que acompañe la facilidad con la que versifica y fabula.

Un poema de René del Risco Bermúdez ((San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972)**, de su fundamental poemario (El viento frío, 1966), funciona simultáneamente como página liminar, marco y homenaje en “A la garata con puño”. Inequívoco y elocuente gesto el de la antologadora y, no menos, el de los poemas hacia los que nos abalanzamos por aquí. Y es que ahora mismo entre otros semejantes gestos, por ejemplo, el reciente y significativo premio internacional otorgado a la obra de un poeta como Ernesto Cardenal, el neobarroco elitista, evasivo de la realidad, tecnocrático y fundamentalista vade retro y pareciera haber llegado a su fin. En general, todos estos poetas dominicanos –con encanto, precisión y buen humor– se han liberado de aquellas amarras o camisa de fuerza. Hoy por hoy su imaginación también va en yola, pero por el mundo entero; aprenden de las magas e insondables jebas de El Conde; y saben lavar sus penas, todo a mano, bajo el sol del Alto Manhattan.

*Expresión dominicana que describe la acción y consecuencia de lanzar algo que puede ser dinero, comida o poemas, y que provoca el alboroto de las personas que se abalanzan a recoger su parte de aquello que fue lanzado. Esta expresión puede ser usada en el instante justo en que se rompe la piñata en una fiesta.

**René del Risco Bermúdez (San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972). Poeta y narrador. Formó parte del Movimiento Revolucionario del 14 de junio contra el dictador Trujillo. En 1960 fue apresado y deportado a Puerto Rico. Tras su regreso a República Dominicana se dedicó a la literatura. En 1965 se integró al grupo Arte y Liberación. Fundó, junto con Marcio Veloz Maggiolo, Miguel Alfonseca y Ramón Francisco, el grupo literario “El puño”. Es autor de los libros El viento frío (poesía, 1966, Cielonaranja, 2004), Del júbilo a la sangre (poesía, 1967, Cielonaranja, 2004), En el barrio no hay banderas (cuento, 1974, Cielonaranja, 2003) y El cumpleaños de Porfirio Chávez (novela, Cielonaranja, 2000).

MUESTRA DE LA ANTOLOGÍA
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EL EROTISMO DE POEMAS EN HUCHA/ Miguel Pachas Almeyda

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Tu pecho blanco / blanco y erizado / una y otra vez”. Pedro Granados.

Tal como César Vallejo o Rubén Darío, sin mencionar a otros grandes líricos del habla castellana, Pedro Granados convierte el erotismo en uno de los temas centrales de su última obra, Poemas en hucha, publicado hace pocas semanas en la capital peruana.
Si Darío clama en su poema, “El coloquio de los centauros”: ¡Oh aroma de su sexo! ¡Oh rosas y alabastros! / ¡Oh envidia de las flores y de los astros!, Granados abandera a Eros en su palpitante poesía que encarna algo muy consustancial en nosotros los mortales: el amor apasionado unido con el deseo sensual.

En el poema “[Definir]” encontramos versos galopantes de una sensualidad a flor de piel, siendo el cuerpo de la amada, en teoría, una amalgama, un abanico de colores y de belleza que deslumbra, pero al mismo tiempo, en la práctica, produce sensaciones de una vitalidad indescriptible: “La espesura de tu cuerpo / teórico practico… ¿Qué te trae así la vida / de entre las sombras?”. Empero, descubriendo, acaso, las energías cósmicas de un amor pasional, Granados es más directo ─o más arriesgado, a decir de Paul Guillen─ con las licencias que se reserva el poeta, porque nada le es ajeno: ni lo existente, ni lo inexistente: “Mi cuerpo se mide / hasta tu útero / y otras palpitaciones, aunque sin especifico espacio… Y tu marco teórico / me lleva el pie, la pinga, el tamaño costado… Y a ratos te follo / Y a ratos te cojo las tetas, / las sopeso así, / goloso y deslumbrado….No definir. No hacer caso de los heterónimos. / Transporte de orgasmo y de alegría. / C’est tout”, culmina el vate en lengua francesa: “Eso es todo”, ¡y punto!

Si Vallejo escribió: “Debajo de ti y yo / tú y yo, sinceramente, / tu candado ahogándose de llaves, / yo ascendiendo y sudando / y haciendo lo infinito entre tus muslos…”, Granados en el poema, “Salvarse por la salsa”, nos ofrece con mayor radicalidad, como decíamos líneas arriba, una evidencia de algo que para muchos o, mejor dicho, para muchas, es una utopía o un tabú: el lado trascendente de la mujer en el encuentro pasional:

Encabúyalo y vuelve y tira.
Como tu paso que al calor
de los muslos de la hembra
va y viene. Sin amordazarla.
Permitiendo que se defienda.
Midiéndola sin medirla.
Un tirabuzón común descorchando
al pasito
las vastas ofrendas de la noche.
Una comunidad donde el error
se supera a punta de ritmo.
Y donde dos son uno:
hollándose y atravesándose
a pesar de las sombras.

“Midiéndola sin medirla. / Un tirabuzón común descorchando / al pasito / las vastas ofrendas de la noche”, representa, sin lugar a dudas, los versos que abrillantan de manera singular, Poemas en hucha.

Erotismo y sensualidad mantienen una unidad vital, hot y explosiva, un deseo universal que el poeta traduce de manera extraordinaria: “Y una mujer muy hermosa / Me ha esperado / Con sus caderas de péndulo / Contra mi vientre / Con su cadera y su leve / Compás / Allí donde uno / Es un hombre muy feliz”.

Sin embargo, Poemas en hucha es una obra donde la subversión poética de Granados también tiene que ver con la misma poesía y por supuesto, con los poetas. No cree en la superficialidad, en el “maquillaje” de la poesía del cubano José Kozer o del chileno Raúl Zurita, quienes “no son poetas. Jamás lo han sido. Su obra es un desperdicio de tiempo”. Considera que no son más que simples creadores, es decir, “Voceadores `profesionales / Demiurgos al centavo” y que, al fin y al cabo, es mil veces preferible creer en la anti – poesía.

Pedro Granados, uno de los poetas más representativos del Perú y de Latinoamérica, enarbola en su canto de manera nítida e invariable, una protesta convertida en lucha por la dignidad de los hombres que cultivan la lira: “Denle su dinero al poeta, su lugar / en este no lugar. Él sabrá convertirlo, / de manera puntual, en incienso muy fino”.

He allí la voz granadina que surca los cuatro vientos universales. He allí el poeta rebelde que nos entrega a través de su obra, la magia de sus versos anidadas con ese algo que brota como manantial en nosotros y que paso a paso entregamos a la amada, como un susurro.

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!Gracias por el millón!

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Tengo fe en ser fuerte.
Dame, aire manco, dame ir
galoneándome de ceros a la izquierda.
Y tú, sueño, dame tu diamante implacable,
tu tiempo de deshora.

Trilce XVI

Llegados, luego de casi cinco años, al significativo número del 1´000,000 de visitas a nuestro blog; se nos ocurre puntualizar lo siguiente:

Demostramos, lo que hace ya un par de lustros apareció y se ha ido difundiendo en redvistas y revistas : “Los poetas vivos y más vivos del Perú (y también de otras latitudes)”. Es decir, por lo general de modo sesgado, el objetivo de nuestro blog ha sido el ir ilustrando de manera empírica lo que en buena cuenta se denomina la creación de la creencia (Pierre Bourdieu). Aunque, aquello mismo, a veces también de modo explícito, sistemático y lúdico; por ejemplo, a través de la implicancia e insólita repercusión en la Internet de la obra de Cristóbal “Tobi” Kanashiro.

Hemos estado midiéndole el aceite, sobre todo, a la poesía latinoamericana y española a través de numerosas reseñas y artículos que, esperamos más bien pronto que tarde, integrarán el volumen denominado “Autismo comprometido: Sobre poesía hispana reciente”. Oxímoron que revela tanto el íntimo lugar de enunciación de este autor como, además, el de la poesía que espontáneamente apreciamos y estimamos. Y, en contra, de toda aquella demasiado oficiosa que hemos parodiado y sintetizado en “Rompe saraguey”.

Nos hemos hecho y somos parte, aunque cada uno con su particular documento de identidad, de la comunidad de los poetas menores de la antología. Es decir, a la que no tiene fácil ni, mucho menos, automático acceso el lector de hoy y a la cual, por lo general, críticos y curadores de los medios de información tradicionales –de izquierda o de derecha– intenta (vanamente) poner cabe. Lo nuestro, a través de esta opción por una oralidad de segundo grado que pareciera ser todo blog (pienso en Paul Zumthor), no es la cultura oficial ni su lógica, y complementaria, contra-cultura. Ni lo uno ni lo otro: devoramos estos conceptos y actitudes. Tampoco nos sometemos a una camisa de fuerza en tanto escritores. No somos obligatoria, fundamentalista u orgánicamente neobarrocos ni coloquialistas ni minimalistas o de cuanto gesto de moda nos vaya a salir por delante. Todo puede ser más plástico y más libre y contingente en el estilo; como debería serlo también en nuestras ideas y señales de identidad.

Finalmente, deploramos elitismos y populismos…la opción no es entre las declinaciones del latín o el performance… y toda estupidez que no sea en estricto soberana y voluntaria. Esto último bien podría ser ya un gesto de estilo.

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La hucha de Granados/ Indran Amirthanayagam

Pedro Granados nos ha guardado unas verdaderas joyas en su hucha que hoy tengo el placer de romper para los nuevos y viejos lectores aquí presentes. Me han dicho que esta no es la primera vez que se comenta este libro y espero que mis palabras le den un nuevo vuelo. El destino de voces poéticas en nuestros tiempos está inevitablemente vinculado a la red global, nuestra casa virtual donde imágenes de la historia contemporánea viven juntas, no encima, del tesoro universal que cada nuevo hablante de un idioma antiguo hereda desde su primera conversación con la madre o el padre.

Qué responsabilidad tenemos, de introducir a nuestros niños al pasado y el presente en arte, filosofía, ciencia, lenguaje, economía! Y qué difícil es explicar en prosa lo que el poema de Granados hace con lo que es a la vez una sencillez majestuosa y una música subterránea cuyos rasgos escucho a diario en estos días de lectura que influyen también en mi propia escritura.

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Análisis del poema ‘Lluvia’ (Los heraldos negros)

A los 120 años de César Vallejo

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En Lima… En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.

No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo… comprendo
la humana ecuación de tu amor.

Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu “sí”.

Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti…

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Basura y poesía

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Recuerdo con claridad que allá por inicios de los años 70 del siglo pasado, en mi íntimo colegio popular y parroquial de Lima, un joven, talentoso y entusiasta profesor de Arte —Enrique Bustamante— nos iniciaba en el collage. Son las clases que mejor recuerdo y que por ese entonces adoraba. Jamás traía al aula los reglamentarios cuarto de pliego de cartulina, revistas, tijeras ni, mucho menos, la goma. Justo cuando faltaban unos quince minutos para terminar la clase –y presentar nuestros trabajos– compraba a alguno de mis compañeros, por unos pocos centavos, una cartulina que ya nadie quería (el fugaz paso del tiempo la había devaluado); recogía del suelo los trozos de revistas o periódicos desechados; recortaba con la mano lo que de estos se me ocurría podría necesitar para mi composición; robaba un poco de goma por aquí y otro poco por allá. E indefectiblemente me sacaba 20 (veinte). Nota máxima, indecente, extraña; según Martín Adán, una gallina delante de un huevo.

Reactivo estas memorias porque creo son lo más parecido o que acaso mejor puedan explicar mi propia poesía. Sobre todo aquélla de producción más reciente (empiezo a publicar en 1978 y mi último poemario es de este mismo año, en total doce libros de poemas); posterior a El corazón y la escritura (1995). Digo esto porque, a vuelo de pájaro, este último poemario –respecto a los posteriores– en apariencia luce más focalizado en su o sus temáticas, más elaborado en sus versos y, en suma, mayor estructurado en sus textos tanto individuales como en conjunto. No aseveraría que esto sea falso o verdadero, dejo esta tarea a los posibles interesados en investigar mi obra. Tampoco me propongo puntualizar en el collage –plástico, antaño, y hoy literario de mi trabajo– porque hallo que esto es obvio; obvio a la poesía occidental o del lejano occidente por lo menos desde Guillaume Apollinaire. Quisiera reparar, más bien, en el gesto de recoger desechos del lenguaje –disímiles, no focalizados, sin prestigio, multiculturales– y tratarlos prosódicamente. Es decir, no presentar estos desechos tal cual; sino previamente modulados, elaborados como si nos dispusiéramos a escribir un soneto en alejandrinos o una copla de pie quebrado. Tratar lo desechado primorosamente; pero sin restarle su alteridad, fragmentación o extrañeza. El foco, el origen de estos restos, se hallará irremediablemente perdido; pero ahora están sometidos a una modulación que –sin pretender naturalizarlos en su diferencia textual o cultural– los pone a trabajar en conjunto.

Las claves formales de esta nueva interacción serían, por un lado, pausas y encabalgamientos; y, por el otro, de modo paralelo a este inestable perfil rítmico, una suerte de distribución conceptual móvil de las palabras donde, pareciera, preponderan la elipsis y el oxímoron. Todo lo cual, podríamos decir, propuesto al lector de un modo débil, no enfático; evitando autoritarismos y didactismos de cualquier tipo. Evitando localismos o etnocentrismos también. La persuasión misma del poema se jugaría toda en este aire suave.

Ahondando un tantito más en las posibles consecuencias teóricas, éticas y políticas de este proceder (el de la poesía reciclada); y presuponiendo lo que nos indica debiera hacerse, con nuestra acumulada y ubicua basura, el sentido común. Cabría advertir su efecto palimpséstico e incluyente. Es decir, incluso el lector común se hallaría, desde un primer momento, rodeado o acompañado como de objetos familiares a su experiencia, a su cultura y tradición literaria; de algún modo esta poesía nos recuerda que aquellos objetos no solo ya fueron creados, sino también gozados antes. Y, asimismo, este mismo lector puede intervenir de modo activo en la co-creación de aquel pequeño artefacto de saberes y recuerdos, puesto apenas en actividad, que constituye el poema reciclado. Sin embargo, esto no resta que un lector más atento o ya iniciado en la poesía no sólo aquilate con mayor morosidad aquellas huellas culturales; sino que, quisiéramos presumir, perciba algo más decisivo en esta propuesta de reciclaje. Que no se trata de un registro; sino, ante todo, de la construcción de un objeto de conocimiento. Con giro y sin giro linguístico. Y aunque leve, desalienante de los lugares comunes y siempre abierto al deseo. Una humorada que también podría ser lo más trascendental en tu vida.

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