Archivo por meses: octubre 2026

ÁTOMOLANDIA/ EDGAR ARTAUD

Si el Universo está hecho de vacío
y los humanos de cientos de millones
de átomos casi vacíos,
¿por qué no atravieso las paredes?
¿Acaso colapsa el Universo?
Dios vive en el interior de los átomos
donde la energía se propaga en
cantidades discretas o cuantos.
El tiempo, ¿se desliza con suavidad
o en saltos cuánticos en el espacio?
La vida es una ilusión que se genera
en nuestra mente.
La posibilidad de encontrar a Dios
en un átomos depende de una
fracción de probabilidad.
Si el Universo y todo lo que existe
está hecho de átomos y vacío,
estamos atrapados, no hay escape.

Edgar Artaud, 2015

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SOL / SOY: DEL FETICHE TÉCNICO A LA ENCARNACIÓN DE INKARRÍ

DE MI CUADERNO DE NOTAS

La ecuación SOL / SOY (Sol / Yo) en Trilce condensa el núcleo más radical del Pensamiento Simétrico vallejiano. Lejos de operar como un mero calambur, un malabarismo tipográfico o una alegoría astronómica decorativa, la fórmula revela que el Sol es el Yo (SOL = SOY): una fusión multinaturalista y somática donde el mito ancestral y la presencia diaria del sujeto encarnado se vuelven la misma materia incandescente en el presente.

Este «aparente e inocente juego de palabras» no surge como una ocurrencia fortuita en la vanguardia de 1922; es el punto de ebullición de un proceso de autoidentificación poética y ontológica que se remonta a Los heraldos negros (1918), señaladamente en el poema «Huaco». En dicho texto, el sujeto lírico rehúsa la postura nostálgica, el indigenismo folclórico o la mirada de museo para realizar una autodefinición directa con la figura del Inka y la herencia andina. El huaco no es una pieza arqueológica inerte, sino una presencia viva, una síntesis de identidad cultural, física y ciudadana. Es ahí donde operan los «fermentos de Sol»: la simbología y la mitología solar incaica que Vallejo proyecta como fuerza de resistencia, vitalidad y soberanía somática.

Esta trayectoria alcanza su momento culminante en los versos finales de «Huaco»*, donde, bajo la pulsión soterrada de la anáfora implícita (Yo soy), el sujeto sentencia: «¡Un fermento de Sol; / levadura de sombra y corazón!». Aquel fermento por antonomasia es Inkarrí: no una alegoría congelada ni una utopía abstracta, sino la levadura viva que ya viene, el mito solar que ebulle en la masa del cuerpo y en las entrañas de la historia.

Esta progresión se sintetiza en la continuidad lineal de su poética:

«¡Un fermento de Sol!» (1918)* → SOL / SOY (1922) → «Soy Inkarrí»

Por ello, la ecuación SOL / SOY en Trilce debe leerse como un enunciado ontológico rotundo: «Soy Inkarrí». La restitución de la cabeza al cuerpo del mito andino no ocurre en un plano alegórico abstracto ni en una promesa futura, sino en la inmanencia pura del verso. El Yo poético, al afirmarse como Sol, encarna el cuerpo restaurado de Inkarrí que habla, sufre y baila en la página.

Esta lectura establece una frontera crítica e infranqueable con las vanguardias puramente formales, como el Concretismo brasileño o la poesía técnica. Apoyándonos en la lectura de Paulo Franchetti, la obsesión por la novedad tipográfica, por los mass media o por el urbanismo tecnológico corre el peligro de subordinar el poema a una carrera perdida de antemano contra el tiempo: la tecnología cambia infinitamente más rápido que la técnica literaria. Cuando la poesía se reduce a una «cuestión de técnica» y al fetiche del «¿quién hizo esto primero?», el poema caduca y termina archivado como un objeto fósil en el museo.

Frente al formalismo aséptico y al «saber sin cuerpo», Vallejo no sostiene la potencia de Trilce en un soporte tecnológico ni en una pirueta mediática exterior. La verdadera ruptura de Trilce radica en su densidad somática y mítica: en la capacidad de hacer del verso un organismo vivo donde la ecuación SOL / SOY («Soy Inkarrí») resiste al tiempo y al museo mediante el trance, la inmanencia y la soberanía insobornable del cuerpo presente.

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CARLOS VELÁSQUEZ IWAKI: LA ENCARNACIÓN NEOBARROCA Y LA TALLA DEL RUMIQILQA

En el panorama de la poesía peruana contemporánea, la obra del cusqueño Carlos Velásquez Iwaki (1952) constituye un testimonio insobornable de la densidad somática y de la inmanencia del lenguaje. Frente al cansancio del confesionismo, a la asfixia del «saber sin cuerpo» y al turismo etnográfico que reduce la memoria ancestral a mercancía para el museo, la trayectoria de Velásquez Iwaki —desde Espantapájaros (1974) hasta Ordenamiento de la ocultación (2018)— erige un territorio donde la carne, el trance y el barroco popular se funden en un solo movimiento soberano.

Lejos de la mirada exótica o de la pirueta surrealista, la presencia de la planta tutelar (ayahuasca) en su poética no opera como evasión, sino como una torsión ontológica pura. El sujeto poético no habla sobre la Amazonía ni cita la cosmovisión andino-amazónica como un adorno distante; se transfigura directamente en su materia viva: «Soy la serpiente / cabeza de perro (…) / Soy el relámpago / enrollado / que brota de la sangre». Esta metamorfosis biológica alinea su escritura con la lógica multinaturalista y con la ecuación ontológica vallejiana donde el sujeto ebulle desde sus propios «fermentos de Sol».

Educado en la agudeza del oído neobarroco, el verso de Velásquez Iwaki no le teme a la aspereza del asfalto ni al sudor del Jirón. En su poesía, los cantos glagolíticos y la memoria de las masacres caucheras conviven con la viscosidad inmediata de la calle: el caldo de cabeza de perro negro, las ratas destripadas en la carrocería de un camión y el fermento de querosene. Su escritura no es un ejercicio aséptico de gabinete; es una inteligencia que piensa con los pulmones y mide el mundo con los pies, restituyendo a la palabra su verdadera masa corporal.

Uno de los momentos más deslumbrantes de esta tensión crítica ocurre en Ordenamiento de la ocultación, cuando el poeta confronta la pirotecnia del vanguardismo técnico y del concretismo con la cantera andina: «Si Haroldo de Campos / Hubiera sido / Picapedrero en Machu Picchu / Habría dado vida / Piedras nocturnas (…) / Que serían piedras / de oscuridad». Con este movimiento, Velásquez Iwaki liquida la ilusión de la vanguardia de laboratorio y del «empaque monemático». Le recuerda a la tradición que los signos no se congelan en el papel ni se diseñan para la vitrina escolar: la verdadera escritura se talla con el cuerpo en la piedra viva (rumiqilqa).

Carlos Velásquez Iwaki rechaza la trampa del creer dogmático y del crear como fetiche de mercado. Su poesía permanece inexpugnable porque prefiere el rigor del trance, el croar inmanente de la materia y la dignidad física de un lenguaje que se niega a ser disecado.

Pedro Granados, 2026

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[ME TEMO QUE LA POESÍA PERUANA]

Me temo que la poesía peruana

Se reinicia en E. A. Westphalen

Menos riesgosa incluso cómoda

Ante nuestros conceptos

Stickers multicolores sobre el parabrisas del poema

Westsphalen que no entendía el mito

Salvo se lo contaran desde Europa

Y el cual sembró su encono por Vallejo

En Antonio Cisneros donde prosperara

Y antes en Moro donde solo a medias sucediera

Y así va  la poesía peruana hasta hoy

Monitoreada por el mercado o por lo que diga

El país de Emily Dickinson

Aunque sin su insularidad y sí

La masificación y consolidación de una moral doble 

Gatos gordísimos minuciosamente castrados

La poesía peruana se reinició con E. A. Westphalen

Aunque ya no regresaron ni el Cholo ni Martín Adán

Salvo en efemérides y porque el neobarroco se puso de moda

Lego que entusiasmó tanto a propios como a extraños

Y al cual Luis Hernández puso de inmediato en el tacho

Y así se ha ido sucediendo la cosa

Garito internacional que veta aquello que no alcanza

Y auspicia o enfatiza siempre más de lo mismo

Aunque Vallejo y Adán han permanecido

Uno señalando el futuro de lo que está por venir

El otro en orgasmo de dios: “echo para cisma”

El patio de juegos de halla libre y bien adrezado

Pero  vacío

 

Pedro Granados, 2026

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TALLER: TRILCE RELECTURAS

Director / Facilitador: Pedro Granados

Marco de trabajo: TLC (Traducción, Lectura y Crítica)

Fórmula de convocatoria: ¿Problemas con Trilce? / In trouble with Trilce? / Em apuros com Trilce?

PRESENTACIÓN Y FUNDAMENTACIÓN

El taller TRILCE RELECTURAS propone una inmersión somática, horizontal y emancipadora en la obra cumbre de César Vallejo. Lejos de la exégesis dogmática o de la distancia filológica que fosiliza al poema en «el dorado, el numen y lo molar» de la historiografía hegemónica, este laboratorio invita a abordar el texto vallejiano como una caja de resonancia, una sonaja del infante y un organismo vivo y anfibio.

Bajo el método TLC (Traducción, Lectura y Crítica), la lectura no busca encorsetar el poema en esquemas abstractos, sino «meterse de uñas y manos en el poema», experimentando la vibración del texto desde la masa corporal, el ritmo, las clavículas y los pies. Trilce deja de ser un enigma inalcanzable para revelarse como un cronotopo de la plenitud y de la alegría: una arquitectura abierta que se comparte pasando «el pocillo de licor entre todos: aves, reptiles, seres sin patas y humanos».

Un doble vector de inmersión poética

De modo explícito, este taller permite «matar dos pájaros de un solo tiro»: consiste en adentrarse tanto en la poesía de César Vallejo como en la de Pedro Granados. En tanto y en cuanto el corpus sobre el que se ahonda son los poemas de Trilce Relecturas, el método TLC funciona como un espejo de entrelazamiento. Por un lado, desmonta las lecturas momificadas de Vallejo para recuperar su ontología somática e inmanente; por el otro, aborda la reescritura de Granados no como un comentario exterior o un estudio analítico abstracto, sino como la encarnación y continuación activa del Pensamiento Simétrico en el cuerpo y en la contemporaneidad.

ESTRUCTURA DEL TALLER

Módulo 1: La materia del sonido y el cuerpo (TLC)

  • Eje temático: De la abstracción formal a la resonancia somática.
  • Contenido: Trilce como instrumento sonoro y cuerpo en fricción. El tránsito del fonema a la materia física («decir la L / Que antes fuera W y acabó siendo T»). La poesía como acto de «hablar con clavículas y omóplatos».
  • Práctica: Ejercicios de vocalización, escucha rítmica y descomposición sonoro-somática a partir del cuerpo y la respiración.

Módulo 2: El cronotopo inmanente (Inevitable)

  • Eje temático: La quiebra del tiempo cartesiano y la territorialidad abierta.
  • Contenido: Trilce como espacio de coexistencia y plenitud («Ir venir subir bajar / Morir vivir»). La abolición de las fronteras entre lo oculto y lo expuesto. La vivencia del poema desde la condición insular y montaraz.
  • Práctica: Mapeo de geografías emocionales e intensidades cotidianas. El poema como un diálogo alternado entre la lluvia y el sol.

Módulo 3: El giro ontológico y la desarticulación del canon (El dorado el numen lo molar)

  • Eje temático: La reescritura de la historia literaria desde la inmanencia.
  • Contenido: Crítica al «embuste» de la academia molar, las periodificaciones y las intertextualidades asépticas. Reconocimiento de nuestra condición anfíbica y silvestre. Conexión de Trilce con la matriz andina y panamericana (Guamán Poma, Miguel Grau, la memoria del despojo y la resistencia).
  • Práctica: Laboratorio de re-apropiación y reescritura. “Pasar el pocillo de licor”: lectura horizontal desjerarquizada.

Módulo 4: Memoria viva, formación y mirada (PUCP 70s y La mirada)

  • Eje temático: El acompañamiento humano y la convergencia Trilce / Inkarrí.
  • Contenido: El aprendizaje directo, el magisterio de la voz (Luis Jaime Cisneros, Luis Hernández) y la presencia frente al mar de Pando. La mirada sumergida y la dualidad «Puñal o península / A quema ropa».
  • Práctica: Redacción de testimonios, diarios de relectura y construcción de artefactos poéticos propios.

METODOLOGÍA Y TRABAJO PRÁCTICO

  1. Lectura Somática Colectiva: Trabajo directo con los textos sin mediaciones de notas al pie ni manuales escolares.
  2. Traducción y Transducción: Ejercicios de paso entre lenguas (español, inglés, portugués) y entre formatos (sonido, cuerpo, imagen) para evidenciar la plasticidad de Trilce.
  3. Escritura e Intervención: Producción de borradores, reapropiaciones y manifiestos personales inspirados en la metodología del taller.

TEXTO BASE DEL TALLER

“Habrá que hacer esa otra historia / De las literaturas peruanas entonces / Impávidos / Experimentar el poema en nosotros mismos / Pasar el pocillo de licor / Entre todos / Aves reptiles seres sin patas / Y humanos / Habrá que sentir que estamos al frente / Y en la mismísima cubierta / Desnudos solos tirados al vacío / Sostenidos por el aire y algunos sonidos.”

— Pedro Granados

CORPUS POÉTICO: TRILCE RELECTURAS

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SOBERANÍA POÉTICA FRENTE AL CANON

La crítica sociopolítica a la religión institucionalizada —que la expone como un dispositivo de anestesia social y de control al servicio de las élites— encuentra en el Pensamiento Simétrico y en las Humanidades Cuatripartitas una respuesta crítica, emancipadora y profundamente inmanente. La religión dogmática impone una teología del aplazamiento que relega la justicia y la liberación a un «más allá» metafísico, exigiendo la resignación en el presente terrenal. En contrapartida, una poética somática rechaza toda consolación abstracta: no existe una promesa divina exterior ni un tribunal trascendente que legitime el dolor o la explotación. La dignidad no se espera de una autoridad celestial o institucional, sino que se encarna en la materia concreta, en el cuerpo que sufre, ama, resiste y escribe en el aquí y el ahora.

Esta transición de la alienación trascendente a la inmanencia somática se expresa también, de manera ineludible, en la defensa de mi propia obra ante las tácticas de invisibilidad y ninguneo desplegadas por el canon oficial. La disputa por la palabra no es una mera controversia académica ni una solicitud de pasaporte para ingresar a las instituciones, sino la encarnación concreta y presente de una soberanía autoral. Frente a una crítica hegemónica que opera mediante el modelo del «arca» —esa estructura elitista y excluyente que decide quién se salva del olvido y quién naufraga—, el Pensamiento Simétrico desarticula las jerarquías y afirma la existencia del texto por su propia densidad corpórea y vitalidad.

Así como la teología del poder le pide al oprimido que postergue su emancipación para la otra vida, el canon pretende someter al autor heterodoxo a una espera indefinida de reconocimiento. La inmanencia somática quiebra ese chantaje: la lectura, el diálogo y la restitución ocurren hoy. La obra no depende de la mediación ni del visto bueno de ninguna casta sacerdotal; existe y se sostiene en el ejercicio directo de la escritura, en la circulación libre del blog, en la edición independiente y en el vínculo vivo con los lectores. Frente al silencio o la marginación calculada de los cenáculos de poder, la gratitud y el gozo por el oficio se consolidan como una trinchera inexpugnable. La invisibilización institucional resulta impotente ante una experiencia poética que ya ha sido plenamente encarnada, testimoniada e integrada a la memoria colectiva.

Pedro Granados, 2026

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EL OFICIO DE ESCRIBIR SEGÚN PEDRO GRANADOS

Escribir no es un ejercicio de gabinete, una técnica aséptica ni un juego metalingüístico para el consumo académico o la complacencia institucional. Para Pedro Granados, el oficio de escribir es, ante todo, una experiencia somática, un cuerpo a cuerpo con la materia y una navegación en la intemperie.

  1. La escritura como desposesión y soberanía: Escribir exige renunciar a las lógicas de poder, al cálculo de la «cultura oficial» y a la validación del mercado. Es un acto de desposesión donde el poeta abdica de la centralidad antropocéntrica para dejarse guiar por las fuerzas del entorno, la memoria viva y el mito (el giro ontológico y el Pensamiento Simétrico).
  2. El caballito de totora y el tumbo: El acto creador equivale a montarse sobre la fragilidad de un caballito de totora y enfilar sin miedo hacia el tumbo que revienta. Escribir es asumir los accidentes de la cotidianeidad —el café que se desborda, la pelea por el desayuno, el afecto táctil— para transformar el fragmento disperso en una auténtica restauración vital.
  3. El teclado de alas negras: En esta poética, el poema no brota de la abstracción teórica, sino del rigor artesanal del cuerpo que busca la precisión de la tecla. La escritura es el lugar donde el dolor, el deseo y la memoria cobran masa elemental: son piedras, cicatrices, hendiduras y luz.
  4. Autonomía y gratitud: Lejos de los aplausos corporativos o la condescendencia académica, el oficio se sostiene sobre el reconocimiento otorgado por la propia obra. La poesía no sirve para adoctrinar ni para halagar el dogma; existe para salvar, para liberar y para atestiguar una felicidad incontenible que nace de un corazón agradecido.

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NADIE ES FELIZ

Portada original, la de la izquierda, que finalmente ENE decidió sea la de la derecha.

Nadie es feliz: una cremallera aprisiona tu prepucio infantil. Olores de oso, los tuyos, de perezosas arañas, de hormigas sorprendidas apelotonadas, y con la cabeza gacha, al interior mismo de sus galerías. Añoras la concha, el estuche, la vaina. Eres sistemáticamente violado por la intemperie. Nadie es feliz, carajo. Cien son las prohibiciones y mil las limitaciones. Dos mil son nuestras penas. Sin embargo, eres un ángel y no lo sabes; un niño aún, y lo ignoras. Sientes que estás como abandonado, y entonces corres detrás de la amistad, persigues infatigablemente la compañía. —Lucho no sale a jugar, está haciendo sus tareas. Frente a la casa de Angélica, ni preguntar. Y tú jugando vanamente con una pelota de jebe contra los muros, botes. Entre los muros. Tuya es el hambre y la inocencia. Tuya también la curiosidad. ¡Qué coro de ángeles atormentados son todos!, eso piensas, y quisieras no pensar, no recordar, nunca traficar más con lo humano. Añoras la vaina, la concha, la madriguera. Tu genitalidad precoz, sin embargo, te atrae irresistiblemente hacia tus semejantes. A los siete años ya has dormido con más de una mujer, has robado, has sido descubierto, se te ha dictado sentencia. Sin embargo no estás en una cárcel. A pesar de lo malo, cruel e inconsciente que eres no estás en una cárcel. Y juegas libre con tus arañas: en cautiverio las alimentas y las haces pelear hasta que sólo una de ellas queda viva. Has robado y sabes que a tus padres los has puesto más viejos y más tristes, a tus hermanos más desamparados todavía. Todo esto lo sospechas, lo sabes ya a tus siete años. Como el olor de Marcela que salta en calzón y con todos sus bucles sobre una cama amplísima y mágica para ti; como las hermanitas mayores de Marcela que literalmente te dan a pellizcar, a besar sus culos en una ronda de nunca acabar, del piso —el de aquel dormitorio que no es el tuyo— a aquella tan espaciosa cama. Eres un ladrón, los cincuenta soles aunque no los cogiste para ti, los robaste. Eres un ladrón, entonces, y un huele culos. Añoras la vaina, el estuche, la madriguera. Sólo tus moscas, tus hormigas y tus arañas te otorgan algo de consuelo, te hacen furtivamente feliz. Un niño no eres, entonces, aunque a la maestra sonrías como un infante, y te hayan premiado en tu escuelita por haber enseñado a escribir AGUA correctamente a todos tus compañeros, AGUA sobre la pizarra y en tiza blanca, AGUA ante los ojos de todos aquellos niños que escribían AHUA, AUA, HAGUA, etc. Letras que no te dicen mayormente nada porque para ti son mucho más elocuentes las sensaciones que sientes sobre tu carnoso prepucio, y las moscas brillantes y acorazadas que has aprendido —nadie te lo cree— a hipnotizar, a ensartar con una aguja y tener patitas arriba, y contemplarlas volar poco después como si absolutamente nada hubiera sucedido. No eres un niño, carajo. En este mundo nadie es feliz. Por eso adoras sorprender sonriendo a tus padres, aunque sea a cada uno por separado, pero sonriendo. Botes mucho más largos y espaciados los que atinas a dar ahora con esta pelota. El prepucio te duele para siempre.

*Publicado en Prepucio carmesí (New Jersey: Ediciones Nuevo Espacio, 2000), este pasaje marca el hito de la primera novela del siglo XXI escrita por un peruano overseas. Se trata de una escritura resueltamente trasandina, archipiélica y simétrica, empujada por la aventura, el nomadismo y una mediación multinatural sin concesiones. Lejos de las melancolías identitarias o del cliché —típico o profesionalmente oportunista— del sujeto andino víctima, estas páginas escapan de la canónica literatura de viajes para internarse en la inmanencia de lo colectivo: subalternos entendiéndose entre sí y pobres de amor atendiendo a sus semejantes. Una propuesta post-exótica y post-indigenista que apuesta de lleno por la opacidad y la red sumergida de vasos comunicantes entre todos los seres humanos y la vida no-humana. P.G.

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COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS: LOS TALLERES LITERARIOS DE MARIO BELLATIN Y PEDRO GRANADOS (VASINFIN)

 

Tanto los talleres de Mario Bellatin —herederos del espíritu de su Escuela Dinámica de Escritores— como las propuestas pedagógicas de Pedro Granados bajo el sello de Vallejo Sin Fronteras Instituto (VASINFIN) comparten una postura radical: el rechazo frontal a la instrucción técnica tradicional y a la receta mercantil de la «escritura creativa». En lugar de enseñar clichés o tramas convencionales, ambos espacios colocan al participante ante el desamparo de la página en blanco y proponen la desestabilización del ego del autor. Ya sea mediante la manipulación de restricciones formales en Bellatin o a través de la «firma expandida» en Granados, ambos proyectos abren laboratorios de escucha y reflexión sobre los límites del lenguaje y la materialidad del libro artesanal.

La diferencia crucial entre ambas propuestas reside en su matriz de pensamiento y ontología. Los talleres de Mario Bellatin operan desde la mecánica conceptual, el artificio, la farsa y la estética del fragmento. Bellatin promueve el ejercicio de la escritura desde el vacío, la amnesia deliberada de la tradición y la construcción de la obra como un dispositivo geométrico o performático.

Por su parte, los talleres de Pedro Granados (VASINFIN) están atravesados por la ética del «cuadrúpedo intensivo» —entendido como la necesidad de afianzar la poesía sobre cuatro apoyos esenciales: la biblioteca, la calle, el mito y la materia vegetal/animal—, el Pensamiento Simétrico y el multinaturalismo amerindio. Frente al borramiento o la abstracción de Bellatin, Granados propone un ritual somático donde la poesía recupera su sello genital y corporal —subiendo el alma a los genitales y bajando los genitales al alma— para sintonizar con la inmanencia viva del pueblo, el mito y la naturaleza no-humana.

En conclusión, mientras los talleres de Mario Bellatin operan como un laboratorio de deconstrucción conceptual del artefacto literario, los talleres de Pedro Granados se consolidan como una experiencia somática y multinaturalista que le devuelve a la escritura su pulso corporal, político y liberador.

IGNACIA AUGUSTA

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TEA: LA POESÍA DE PATRICIA TEMPLE

Decíamos ya en otro lugar respecto de la poesía peruana que va del s. XX al s. XXI:

Los varones importaron sistemas de pensamiento totalizantes (Marxismo, Existencialismo, Vanguardias) para buscar una utopía universal.  Mientras las poetas mujeres importaron teorías de la deconstrucción y la identidad (Postestructuralismo, Feminismo) para desmantelar estructuras y afirmar el sujeto en el presente.

Aunque felizmente, dado este contexto, tenemos a la poeta Patricia Temple que se sale por la tangente, tal como César Vallejo, para Javier Sologuren, fuera aquella rueda volada de la carreta.  Es decir, mientras las autoras locales, a falta de un legado de escritura femenina en el Perú –caso muy distinto al del Cono Sur (Storni, Agustini, Ibarbourou)– volvieron sus ojos a Vallejo (“Y hembra es el alma del ausente/ Y hembra es el alma mía)” para decir sus cosas (Susana Reiz dixit), autoras como Temple entroncan directamente con las bacantes –con las lenguas y labios rosados del mito—para decir también sus cosas.  ¿Cuáles son éstas?  Retirar con una mano la nata de la teoría, el lastre intelectual que implica traducir a Vallejo en los años 60 a los 80 del siglo pasado, y beber directamente la leche espesa de la loba.  Aquella que nos hace entender las cosas profundamente en femenino porque son en masculino también y, asimismo, en animal y en escorzo de árbol.

Qué poesía tan refrescante la que esparce desde sus inacabables cabellos (ininterrumpidos versos) es la de Temple.  Ni una muchacha mala de la historia, ni varias noches de adrenalina, ni la zona más dark dibujan los pechos más turgentes y audaces y revolucionarios que este aparente simple decir.  Cuita para bendecidos. P.G.

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