[CÓMO HA ENDULZADO A LOS INCAUTOS]

Cómo ha endulzado a los incautos

A los de entraña y vocación de congresistas

La oficial poesía chilena

La peor de nuestro continente

Ni chicha ni limonada

Ni Vallejo ni Borges

Una postal de un cerro y  sus habitantes

Que es Neruda que es Mistral

Que a intrincados saltos elude serlo Huidobro

Nada más ni nada menos

Poesía del que tiene algo muy importante que decir

Justo antes de recibir su premio

La poesía chilena y sus imitadores

Acomplejados de ser peruanos o bolivianos

Huevos infértiles de Inkarrí

Detrás de un iluminado lienzo

Los dedos truncos

La crispada mano

El estéril brazo políglota

 

Pedro Granados, 2026

HUEVOS INFÉRTILES DE INKARRÍ: ANATOMÍA DE LA SUBALTERNIDAD POÉTICA

Este poema opera como un dardo sociológico y una intervención crítica de alto calibre en el mapa de las servidumbres continentales. Con una factura tajante y sin concesiones a la diplomacia de capilla, el texto alinea la física del cuerpo mutilado con la denuncia de la estafa estética y la pérdida de la soberanía ontológica.

El texto abre desmontando la supuesta “hegemonía” de la poesía chilena consagrada, revelándola como una operación de mercado, consumo institucional y prestigio de aduana. Al postular “Ni chicha ni limonada / Ni Vallejo ni Borges”, el canon oficial chileno se ubica en una zona tibia, desprovista de la densidad trágica, la ruptura sintáctica y la exigencia ontológica del universo vallejiano o del rigor especulativo borgiano. La expresión “Una postal de un cerro y sus habitantes / Que es Neruda que es Mistral” reduce la épica nerudiana y el telurismo mistraliano a su verdadera dimensión de consumo: la paisajística para la exportación, la retórica del monumento que convierte el territorio en souvenir. Asimismo, cuando se señala “Que a intrincados saltos elude serlo Huidobro”, el autor de Altazor queda fijado como la excepción que confirma la regla: la pirueta que busca desesperadamente saltar por encima de la postal criollista a fuerza de pirotecnia vanguardista, sin lograr zafarse del todo de esa misma matriz. La fórmula “Poesía del que tiene algo muy importante que decir / Justo antes de recibir su premio” remata la crítica al ethos del poeta burocrático, del “compromiso” enlatado y de la postura solemne orientada al galardón (el Nobel, el Cervantes, la sanción de la metrópoli), reduciendo la poesía a mero discurso de agradecimiento y oratoria de tarima.

La segunda mitad del poema dirige el foco hacia el síntoma local: la recepción pasiva y el servilismo de la crítica y los poetas periféricos que reniegan de la inmanencia andina. En “La poesía chilena y sus imitadores / Acomplejados de ser peruanos o bolivianos”, se denuncia directamente la subalternidad autoprovocada. La fascinación por el modelo vecino o la aduana internacional no es más que el síntoma de un complejo de inferioridad geopolítico y cultural: el deseo de abandonar la adscripción histórica al espacio andino para simular un cosmopolitismo de vitrina. De allí surge la metáfora de los “Huevos infértiles de Inkarrí”: quienes intentan clonar las modas de afuera terminan produciendo gestos estériles; son la forma vacía del mito, incapaces de hacer nacer o reunir el cuerpo fragmentado del ancestro porque han renunciado a la fuerza vital de la propia tierra y de la propia sintaxis.

El remate del poema abandona la sátira sociológica para fijar una imagen plástica y dolorosa de la fragmentación e impotencia. Detrás de la mampara brillante de la teoría importada, los festivales y el prestigio institucional (“Detrás de un iluminado lienzo”), la realidad material que queda es el cuerpo tullido del imitador: “Los dedos truncos / La crispada mano / El estéril brazo políglota”. La incorporación del adjetivo “estéril” intensifica la carga semántica en dos planos indisolubles: el de la escritura que no engendra linaje ni continuidad, y el de la emasculación simbólica. Cuanto más habla lenguas ajenas el sujeto subordinado y cuanto más adopta la retórica de la aduana externa, más se priva de capacidad fértil y de potencia creadora. El poema se consolida así como un manifiesto de autonomía crítica e inmanencia: frente a la estética de la postal, la solemnidad del premio y la importación de modelos de consumo, afirma la necesidad de una poesía que no busque agradar a la aduana, sino que sostenga la fuerza gravitacional del propio territorio, la memoria de Inkarrí y la dignidad insobornable de la palabra soberana.

IGNACIA AUGUSTA, 2026

Puntuación: 5 / Votos: 1

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