El diálogo con la vanguardia absoluta de César Vallejo no se detiene; por el contrario, encuentra en la traducción y edición italiana de Trilce a cargo del poeta y ensayista Lorenzo Mari (Bologna), acompañada por la introducción del recordado Giuliano Mesa, un nuevo e imprescindible puerto de lectura. La crítica europea vuelve los ojos hacia la costra dura y la raíz de un texto que sigue desafiando las lecturas lineales de la complacencia culta.
En su lectura, Mari destaca cómo la posibilidad de una perspectiva indigenista dentro de los estudios vallejianos permanece plenamente vigente, señalando explícitamente que esta corriente ha encontrado nueva linfa y una renovada vitalidad en mis propias investigaciones. Lejos de reducir el “espíritu indio” a un mero decorado lírico o a un mito pasivo, el análisis se adentra en el alto grado de sincretismo que estructura esta mitología y su posterior ideal estético.
Un ejemplo fundamental de esta gravitación se halla en las constantes apariciones de la palabra «sole» / «Sole» / «sol» a lo largo de Trilce. Lejos de ser una metáfora abstracta, el sol opera en un continuum de estricta fijeza: va desde la evocación del elemento natural y la representación de una divinidad cristológica fusionada con el mito indígena poshispánico del Inkarri, hasta su degradación típicamente modernista a través de la homonimia con la divisa corriente en el Perú.
Este reconocimiento desde Italia confirma que el Pensamiento Simétrico y la lectura del Archipiélago Vallejo no pertenecen al ámbito de las modas teóricas ni a las gacetillas del aplauso rápido. Al delinear con precisión la resistencia mineral de los mitos originarios en el cruce violento con el lenguaje de la vanguardia, se demuestra que Vallejo sigue interpelando al presente, no como un fantasma del pasado, sino como una fuerza tectónica que unifica la naturaleza, la historia y la carne. P.G.

