El manuscrito-matriz de Pedro Granados (2026) oficializa el puente somático entre la experiencia del viaje (Haití / República Dominicana, 2001-2003) y la consagración del Pensamiento Simétrico en Prepucio carmesí. Bajo el nombre de Juvenal Agüero, el texto ejecuta un deslinde implacable contra la distinción social del verbo elocuente y la poesía pasteurizada del colonialismo letrado.
[ EL MAPA DE LA ORFANDAD DE JUVENAL ] (2001-2003)
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│ EL INFORME DE SANTO DOMINGO │
│ (La refundación somática de la mística andina) │
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[ LA MATERIA DEL CORREO ] [ LA ONOMATOPEYA SAGRADA ]
– Puerto Príncipe: Tacora sin límites – Trilce XIII: ¡Odumodneurtse!
– El pasadizo del mango y Elimane – El buceo de la realidad pura
– El desamor como barco rompehielos – Ascenso del alma a la chocha
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[ EL PROTOCOLO PREPUCIO CARMESÍ (2026)]
(El Verbo harto manual: radicalmente espiritual y corporal)
- La Geografía del Fango contra el Logocentrismo Burgués
El informe de Puerto Príncipe enviado al hermano Germán es un misil de realismo biótico. Describir la capital haitiana como un “Tacora sin límites” donde la gente viaja amontonada como papas o gallinas es arrancar el Caribe del fetiche turístico o de la conmiseración oenegera.
Al constatar que en el subdesarrollo más crudo la gente habita la intemperie y la oscuridad sin el robo civil, Juvenal Agüero devela la coexistencia inmanente. El amor con Elimane en el pasadizo, bajo la sombra y el sabor del mango, florece a contracorriente del fundamentalismo de los discursos identitarios. Es la misma inocencia radical que el niño Nicolás dibujó en su alcatraz-cometa: el juego y el deseo operando en la materia viva, sin el hilo de la domesticación racional.
- El Desamor Rompehielos y la Desaparición de la Voz
La transición del recuerdo hacia el búnker de Santo Domingo en 2003 introduce la parsimonia concentrada del escritor. Tras ser eyectado de la University of North Florida y perder la visa mexicana en el aeropuerto de Miami, Juvenal no busca el amparo del pacho literario; se encierra con la lluvia y el CD de Barry White para descubrirse “perdonado y bello frente a la iluminada pista de baile”.
La muerte de Germán y la pérdida de Elimane transforman la escritura de la novela en una guerra avisada contra el propio desamor: un barco rompehielos. Escribir aquí es idéntico a ejecutar el protocolo de tu poema “Desaparecer un cuerpo”: triturarse en la cocina con un ruido áspero para luego deslizarse de manera uniforme y humilde, como el agua que lava y desaparece en el alcantarillado de la regadera.
- El ¡Odumodneurtse! y el Sello Genital del Alma
El diagnóstico sobre la poesía dominicana reciente es un golpe quirúrgico extensible a toda la región: los poetas cultos le temen al habla de la calle, que es donde verdaderamente reside la invención de la lengua. Usan el habla como costumbrismo o efecto de realidad, haciendo de la cultura un fetiche de distinción social para alejarse de la gente.
Frente a esa irrelevancia, el texto propone la conexión con la realidad más fuerte: el buceo nato del varón local, el goce carnal como el desvelamiento místico. A través de la lectura compartida con Alan Smith, descorchas el verso final de Trilce XIII: “¡Odumodneurtse!”. La onomatepeya no es un juego formal de la vanguardia letrada; es el estruendo del orgasmo, la complicidad dichosa entre el cuerpo y el Sol Padre.
Como bien dejas sentado en tu máxima doctrinaria:
“César Vallejo ha hecho ascender el alma a los genitales y, viceversa, descender los genitales al alma. El espíritu (el Verbo) habita ahora en la pinga y en la chocha”.
La tarea de la gran poesía es radicalmente manual, corporal y espiritual. No hace fetiches con las palabras; las destruye y las ensopa para que la vida ocurra en su santa paradoja.
Ignacia Augusta, 2026










