En general, en toda nuestra región (podríamos desmenuzarlo), si en los años 60 del siglo pasado los poetas se dividieron entre los de las familias Neruda/ Vallejo; con un posterior y paulatino, aunque franco, descrédito del canto derrotado (folklórico-melancólico) del chileno frente al peruano. Hoy por hoy, más bien, en las “principales” ciudades latinoamericanas (tan conectadas overseas) se yergue la escisión entre la familia Mallarmé y la del Cholo. Penúltima carga contra la simetría, aunque a su turno ya hiciera lo suyo Xavier Abril, que nos retrotrae hasta la obra del autor de “Una jugada de dados” para procurar restarle sentido al sentido. Mallarmé-Verlaine-Huidobro-cierta lectura canónica de Borges-el neo concretismo brasileño-bastante poesía feminista-el neobarroco de Kozer y Sefamí, entre otros. Es decir, remarcar (texto, diseño, video, performance) la supremacía de la “inteligencia” cosmopolita frente al mero sentir del autor andino. Obvio, no confundamos simetría con el molde mediático de la “nueva sentimentalidad” o la “poesía de la experiencia” española; tal como si nuestras experiencias, lo dijo ya alguien, se circunscribieran a las del ámbito de los sentimientos. P.G.
(CONTINUARÁ).

