POEMA DE DIANA GRANADOS

No pensé volver Linkedln hablando de algo tan personal. Pero creo que esta dia lo merece.
Hace 4 meses me convertí en madre.
Y todavía hay días en los que miro a Mathias y me cuesta creer que realmente está aquí, conmigo.
Según la clínica, yo era una mujer “añosa”. Así lo escribieron en mi historia, sí… probablemente era el término correcto para una mujer de 50 años.Pero nadie sabe todo lo que existe detrás de una sola palabra.
Nadie ve los años esperando este momento. Los tratamientos fallidos. Las veces que me quebré en silencio. Las veces que sonreí frente al mundo mientras por dentro solo intentaba no perder la esperanza.
Recuerdo perfectamente el momento en que colocaron a Mathias a mi lado.
Yo no entendía nada.
Era un manojo de miedo, cansancio, dudas y emociones que no sabía explicar… pero al mismo tiempo sentía una felicidad tan inmensa que todavía hoy me cuesta ponerla en palabras.
Y entendí algo.
Toda mi vida había aprendido a ser fuerte. A liderar. A solucionar .A tomar decisiones difíciles. A seguir adelante incluso cuando sentía que ya no podía más.
Pero nada me preparó para el amor que siento.
Nada.
Porque en ese instante algo dentro de mí cambió para siempre.
Mathias llegó a mi vida para enseñarme a detenerme. A respirar más lento. A abrazar sin mirar el reloj. A entender que no todo se trata de resultados, responsabilidades o de demostrar fortaleza todo el tiempo.
Y quizás por eso hoy decidí compartir esta foto.

Porque detrás de muchas mujeres que parecen fuertes… también existen historias silenciosas, heridas invisibles y sueños que tardaron muchos años en cumplirse."</p

Puntuación: 5 / Votos: 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *