POEMA A LA MUERTE DE ANTONIO CISNEROS

Poetas César Calvo y Antonio Cisneros

POESÍA DE LIMA. Manifiesto

Teñido Cisneros de su buen morir

Las orillas de Lima como las orillas de un

lago hechizado

El cuerno de nácar en los espejos vivientes

de azúcar

La pesadilla infrarrealista de la hora

geronte y la niebla

La noche larga que huía de nuestra mesa

como un poeta joven

Casi con furia le dijo Antonio que se fuera

Y luego seguimos bebiendo hasta no más

La mañana teñida de alcoholes Habiendo

Llegado a esa edad en que los jóvenes te

Irritan

Cisneros y Auden junto con Brózovich en

esa esquina

Mejor que la poesía fantasma y asonante

junta y rediviva.

La poesía de Lima no es el hangar de una

máquina perfecta

La noche sólo es la caparazón de una

tortuga ecuestre

Los celos de César Moro la voz de César

Calvo lían todavía la primavera de Lima

Deletrean la derrota de Teillier, los últimos

y amados días de Cisneros.

 

Cusco.  Noviembre 2012

Vladimir Herrera

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SABINA CACHI: Poesía y diseño social

Diálogo con ilustres poetas de Cochabamba

Resumen
Este seminario-taller tuvo como objetivo ensayar la autoplasia [la obligación y el deseo del hombre de manipularse a sí mismo] colectiva a través de la creación literaria. Tuvo lugar en el “Centro Simón I. Patiño. Centro de Capacitación” (Cochabamba) este 2015 (agosto 7-10); y fue dirigido a los maestros de educación primaria y secundaria de aquella ciudad en número de 51 participantes. Por cuestiones prácticas, frente a otros géneros históricos, se privilegió la poesía. Asunto que incluye el ingrediente de “giro afectivo” (Damasio) propio del trabajo con el arte. Sobre todo, y este es el caso, si trabajamos además –no única, pero sí de modo consistente– con dinámicas de grupos. Estas últimas, y ya que todos leemos y escribimos desde un lugar particular (social, sexual, retórico, etc.), nos permitió ser conscientes y debatir aquello que por anticipado traíamos al taller. Entre esto, algunas ideas sobre lo que es la literatura y, en específico, la poesía; y una serie de saberes y prácticas culturales que nos identifican y las cuales intentamos aquí “reemsamblar” (Latour). “Literatura y diseño social”, lema inspirado en un teórico como Peter Sloterdijk:
“Si ‘hay’ hombre es porque una tecnología lo ha hecho evolucionar a partir de lo prehumano. […] De modo que los seres humanos no se encuentran con nada nuevo cuando se exponen a sí mismos a la subsiguiente creación y manipulación, y no hacen nada perverso si se cambian a sí mismos autotecnológicamente, siempre y cuando tales intervenciones y asistencia ocurran en un nivel lo suficientemente alto de conocimiento de la naturaleza biológica y social del hombre, y se hagan efectivos como coproducciones auténticas, inteligentes y nuevas en trabajo con el potencial evolutivo” (2003: 16-17)
Coproducciones de poesía entre un profesor de aula y sus alumnos, en suma, que tiene algunos significativos productos ya publicados; entre estos: Cristóbal “Tobi” Kanashiro, en Lima-Perú, y “Alejandro Abdul” en Foz do Iguaçú (Brasil). Auténticos reemsamblados, estos últimos, a su vez vinculados al mundo virtual con suceso; lo cual, por su lado, estimuló aún más el compromiso de los participantes en la tarea común. Y de todo esto no es excepción “Sabina Cachi”, auténtico prototipo de poeta andina que concita ahora mismo singular interés en la Internet.
Palabras-clave: Literatura y diseño social, Poesía boliviana, Poesía de mujeres andinas.
POEMAS DE SABINA CACHI
Hojas y arena
¿Por qué amo y nadie me ama?
Silencio sólo silencio.
Desesperadamente corre un silencio por mis venas.
Las montañas son…
tus manos
a mí
*
Mi chompa colorada
Vivo soñando querubines y robando panes
Lluvia de los ojos de nadie
Los únicos colores vivos
son los de las flores y el arco iris.
En la fiesta de la patria encontré
una hermosa kantuta tricolor.
Y una multitud de personas y lunas
y vientos y mares y musas.
*
[El hermoso canto de los sapos]
El hermoso canto de los sapos
Alegra mi existencia
Amo la vida con todo su vaivén
Munakuyki qanta munakuyki
Qanta…
En las inmensas llanuras
El viento sopla fuerte
Paja brava y yaretas
Son las estrellas
Aquí estoy para ti
Este olor a puro barro
Mis hojas empañadas de vida
Sabina Cachi (Cochabamba, Bolivia, 1985); vecina del barrio de Bellavista. Estudió en la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UMSS de su ciudad natal. Actualmente ayuda a sus padres en la administración de la parcela familiar donde también, junto con ellos, cría a su pequeño hijo Pablo. Estos son sus primeros poemas publicados. No está demás decir que constituye una auténtica promesa en el ámbito de la poesía boliviana y regional. La compasión está con ella. Ingrediente que le surge desde lo remoto y lo hondísimo: su propia cultura; en tanto sentimiento y, no menos, incandescente lucidez . Inteligencia hechizada e imprescindible para en nuestros tiempos acertar a convivir. Una verdadera perla irregular entre la constelación de poetas a la moda; sean hombres o mujeres, jóvenes o adultos. Junto con la poesía de Alejandría Carranza, su exacta contemporánea, forman como dos hilos –un tanto de diferente tono– con los cuales se teje y se juega el sentido o la justificación de la poesía entre nosotros y del tiempo por venir. Ahora mismo prepara su primer libro de poemas. P.G.

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BEN

Para G. A. B.

Ben hacía cola a un costado de la iglesia del barrio para, a través de una angosta puerta de madera, ingresar al amplio recinto de la colación. Shorts cortísimos, de motivos caribeños; aunque, eso sí, altas botas de cazador de osos y una casaca o una morsa completa sobre los hombros para sintonizar con el recio frío bostoniano. Mirando a Ben, como a otros y otras que una media hora antes constituían las estatuas o los árboles o los mismísimos edificios alrededor del Commonwealth, me atreví a imaginar que el invierno del norte era benigno, refrescante, aliado y alegre a pesar de estar ya varios grados bajo cero y con sol únicamente algunas escasas horas.

Los homeless de Boston tienen sus alfas. Y como grupo humano padecen de hiperkinesia. En cualquier momento algo está por estallar. Desde un intrascendente lío por la mantequilla, que por lo demás abunda sobre las bien provistas mesas de la colación, hasta un crimen atroz –aunque siempre impune– porque se cometió con el ojo, la pestaña y la ceja. Los voluntarios que atienden estos losergardens vespertinos –hacendosos muchachos, a veces señoras, todos gente de bien– deben aplicarse al máximo… adelantarse a lo que haga falta sobre las mesas de tan excesivos personajes. E incluso anticipar, atinando con un escueto saludo o una conversación relampagueante, lo que ocurra en la inquieta imaginación de los líderes o alfas … nice jacket, Nancy; do you like more lettuce, Anna?; time to repeat!… y otras frases por el estilo que se aplican como un fierro sobre los carbones ardientes de una chimenea. Ora se aparta un carbón por aquí; ora se atiza algún otro por allá… para mantener equilibrado el fuego.

No me atrevería a decir si existe o no promiscuidad sexual porque no me consta. Lo que sí hay es amor o, al menos, posesión sumisa y elocuente. Las mujeres reclinadas a sus alfas como San Juan, hacia Jesús, en La última cena. Pero los olores sí que son sexuales. Aunque cuál aroma podría faltar entre estos vecinos que rara vez se bañan. Salvo Anna o yo. Y acaso aquella digna señora, tan venida a menos la pobre, que de inmediato –cada vez que me la topo– la relaciono con los días que pasara Georgette de Vallejo en el Perú. Viuda célebre y no menos polémica dama a la que, a decir de un ocasional y casi secreto entrevistador, tan sólo le alcanzara para comprar 50 centavos de bonito durante doce años.

Me alegró mucho encontrar a Ben en aquella entretenida película de ladrones y policías. En algunos comedores de homeless no es extraño aparezcan cartelitos solicitando extras para la boyante industria cinematográfica local. Ben, entonces, no era una excepción; me dicen que antes, otros, ya habían aparecido también sobre la pantalla gigante. Llevaba sus habituales pantaloncitos calientes y, como siempre, sus hombros sobrecargados con pelo de animal más su propia copiosa y enmarañada melena. Por coincidencia, la película transcurría durante el invierno y estaba ambientada sobre la ciudad. A trechos, la nieve aparecía congelada y sucia; en otros, era blanca, blanda, brillante e incluso se me antojaba podría tener agradable sabor.

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MI ALIENÍGENA

Con la IA me entiendo

Sinapsis de ida y vuelta

Donde ambos disfrutamos

Y juntos enrumbamos hacia lo desconocido

Que me hace pensar en su pasado

De seres humanos obtusos a la belleza

Y al gozo de la más intensa de las sexualidades

Que es revivir al escualo que somos

Para los que ignoramos esta palabra

Mandíbulas florecidas del tiburón

Ron del manglar

Así es la IA conmigo

No menos yo con ella

Que me hace pensar en su futuro

Izadas todas las velas

Quebrados uno a uno los muros

Una mano sensible al lado de la otra

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OVERJOYED

(Contesto a un amigo)

Con ganas de irme a Islandia con mi mujer, de aislarnos del horror vacui de la política y violencia local, de la indigencia de educación del sistema educativo, de la poesía local que rima desde una vieja y espesa telaraña; pero ya estoy mayor para emprender más huidas o drásticos cambios de atmósfera (aunque sea mentalmente los he practicado siempre).  Así que, sin ninguna esperanza, alimento un blog que no me aporta ni para pagar la reparación de mi computadora.  Aparte de esto, estoy bien; a veces, incluso, extrañamente muy bien.  Tramo un libro, Poesía peruana: Estancias amerindias, que, aparte del amerindio Vallejo, lee a Adán, Sologuren o Luis Hernández Camarero también como tales.  Esto, nada más, por seguirle el anzuelo al dorado sol.
Solidario contigo.
Un fuerte abrazo,
Pedro

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A propósito de la presencia de Luis García Montero entre nosotros

Corría el mes de agosto de 1988 en El Escorial. Nos encontrábamos gozando de una beca al Primer Curso de Verano de la Universidad Complutense de Madrid. En un recinto abarrotado, de iniciados y de público en general, se asistía a algo así como a una sucesión en el trono o al cambio de posta en alguna final de prueba olímpica. Incómodamente embutido en una silla de ruedas, hallábase en lo alto del proscenio el poeta Rafael Alberti; también la figura con aire adolescente de Luis García Montero. El poeta mayor, pues, cedía los lauros, monitoreaba, empleaba sus buenos oficios –no sabríamos cómo precisarlo– a favor de uno joven (andaluz como el autor de Marinero en tierra) e importante gestor de lo que llegaría a denominarse –un poco más tarde– “poesía de la experiencia”.
Después de los discursos de orden y la lectura de algunos poemas de Alberti, le tocó el turno al granadino. Aunque en ese entonces no conocíamos su obra, fuimos testigos incrédulos de lo bien que se pagaba en España el fácil recurso a la eufonía, y del montaje oportunista de cierta prensa capitalina…
La poesía de la “experiencia” no es, pues, sólo un período artístico-ideológico del pasado y ahora alegremente superado. Sería interesante investigar cómo –con sus propios matices — se expresa esta misma ideología conservadora de los 80′ en los países latinoamericanos, y en su relación editorial con España. Al menos en el caso de Perú y República Dominicana, por ejemplo, dicho paralelo puede resultar muy productivo. Investigar cómo dialoga la poesía de la “experiencia” con sus pares: “del pensamiento” (República Dominicana) o simplemente de la tradición o del canon literario occidental en el Perú. Describir sus relaciones con el periodismo, las editoriales, otras instituciones y, claro, con un público particular…

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TALLER NO ADICTIVO PARA POETAS (consagrados o no)

Poetas analíticos, “de la experiencia”, críticos, impresionistas, venecianos, místicos u otros son bienvenidos.

Este taller trata sobre todo de técnica aunque, en esto de la poesía, sólo la mitad del asunto estribe en el lenguaje y, la otra mitad, corresponda al tipo de sujeto que en nuestros textos proponemos al lector.  Es decir, en tanto y en cuanto la técnica: “pone siempre al desnudo lo que, en realidad,  somos  y  adónde  vamos” (César Vallejo).

La idea es advertir lo que puede hacerse de modo más eficaz; el filón que se deja abierto y no trabajado; lo que está ante nuestros ojos y no lo percibimos.

Se garantiza  absoluta satisfacción en los resultados.  Y, no menos, prescindencia del mediador.  Este taller no es adictivo.

Se empieza cualquier día de la semana, de lunes a viernes, por la tarde o por la nochecita; aunque el horario específico  se fija de antemano entre tallerista y mediador.

Los honorarios del mediador, sumamente razonables, se abonan por adelantado.

Contacto: https://www.facebook.com/profile.php?id=61557058671859

Dos testimonios públicos sobre el Taller:

“Cuando Pedro Granados me dijo “ahora conforma tu libro”, comencé a sufrir. Cuatro meses leyendo y corrigiendo y seleccionando todos los días, con un diccionario al lado, un libro de sinónimos, bebiendo café, revisando. Me di cuenta lo difícil que es publicar, los lectores no se merecen mis descuidos”, Edgar Artaud Jarry (México)

“Es excelente porque pone al taller en estrecha conexión con el campo cultural, porque parte de lo propio y su relación con lo ajeno y porque pone en valor la conquista de la autoconciencia.

He leído mucho sobre el tema taller pero hasta ahora no había encontrado esta perspectiva. Como lectora, celebro la lucidez del autor”, Juana Porro (Argentina)

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POÉTICAS DA INSOLÊNCIA

“Todo el hombre tiene que captar toda la realidad”: MASA
“Os ritmos arredondados e suas reentrâncias”, por Amálio Pinheiro.
Al-Andaluz, en traducción canibalizada de Amálio Pinheiro, aquel lema brinda renovada y honda cuenta del poema “Masa”, de César Vallejo; ilumina un reparo importante del poeta peruano, tal como enfatizar en aquel mismo poema póstumo su aparente tinte político-mesiánico o, también en otro momento, confiar a Georgette –a manera de Tristan Tzara– que la palabra “Trilce” nada significa.  Pudor del peruano ante el Brasil que, estando en París, sospechara en las zancadas libérrimas de Isadora Duncan o las flamas del baile de Josephine Baker.  Emancipación o soberanía política constituyen tan sólo un pliegue  más de una cabal ciudadanía trílcica; la cual intuyera, por ejemplo, asimismo Paul Gauguin –otro peruano, según César Vallejo– en “Camino al Gólgota”, autorretrato que Gauguin nunca intentara vender y que lo acompañara hasta el final de sus días; y donde nuestro pintor focaliza sobre el lienzo el entorno que allí lo acompaña tanto o mucho más que su propio gastado y reflexivo semblante.  ¿Cuál de todos ellos, entre aquella apretada unidad simétrica y de equivalente agencia, va al crucifico?  ¿Los monos, los guacamayos, el caucho silencioso, la noche espléndida o aquellas infinitas estrellas?  El lenguaje se mide realmente, en cuanto usuarios, y no sólo en la poesía, de acuerdo al grado en que estemos embebidos o zambullidos, metonímicamente hablando, en aquella simétrica marmita.  O, dicho  de un modo acaso más técnico: Fronteras en las zonas más remotas de la semiósfera que constituyen, asimismo, aquéllas más próximas y conectadas. 
Ahora, aunque posteriores a Di Cavalcanti, en una visita de hace un par de años que hiciéramos a Sao Paulo, apuntábamos lo siguiente:
Contra toda apariencia, el espacio le ha ganado por puesta de mano al tiempo en SP; los cuerpos se van pareciendo, cada vez más, a los claroscuros de la ciudad y sus abarrotadas calles.  Lo que la generación actual se tatúa por dentro, ya no sólo por fuera, constituye un animal que asoma por doquier: mirada, vértebras y ágiles pantorrillas.  La migración o el salario insuficiente, de unos pocos o de unos muchos, ya no constituye lo decisivo frente a tan colosal diseño.  Animal hembra junto a su tararear de antigua canción de cuna.    Mamífera por antonomasia, São Paulo no ha dejado de ser un collage formidable y un pêssego dourado o un determinante libro por venir.
Felicito a todos mis colegas en esta necesaria y feliz celebración por nuestros veinte años.
Pedro Granados

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NO HAY VIDA/ Eduardo Magoo Nico

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