Conocí a Jaime Sáenz gracias a mi hermano, el silencioso poeta judio aimara, Jossy Mirtembaum, que solía encontrarse con el poeta en los elevadores de un ignoto edificio de La Paz. Por ahí alguna novia fugaz me contó ser admiradora suya. Vuelve Jaime Sáenz en este artículo de Pedro Granados que ha sido presentado en el último JALLA de la Paz. Una interesante lectura dede el teleférico El Alto – Paz, que nos hace ver un diálogo entre Jaime Sáenz y César Vallejo, que no había visto. Salve. Artículo tomado de VALLEJO SIN FRONTERAS.
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21/08/16: Sobre “Los poetas vivos y más vivos del Perú”
Esa viveza de la que habla Granados parece que ha revivido con más fuerza en tiempos digitales, ¿Crees que con las redes sociales es más fácil fabricar un poeta?
Absolutamente. Si cuestionas a los farsantes te bloquean y así resuelven sus problemas muchos cobardes. En ese sentido, la censura les queda al alcance de un click. Pero no todo es negativo ya que las redes sociales dan la oportunidad de conocer a gente afín en lugares muy distantes de tu residencia. Sin embargo, aún en este último caso, hay muy pocos espacios de confrontación y crítica y sin crítica toda pasa por agua caliente como se decía antes. En tales términos del texto de Granados diría que ahora sobreabundan los Orrillos en tanto que escasean, como la ambrosia, los Ojedas.
17/08/16: Sobre la poesía de Fredy Roncalla
Decíamos, ya en 2002, sobre la obra de Fredy:
“Autores valiosos de la poesía si no indígena, al menos sí de corte popular -es decir, necesariamente “chola” o “zamba” en el Perú- y post-arguediana, son Cesáreo Martínez, en los 70, cuya prematura muerte lo encontró quizá escribiendo sus mejores poemas; y Fredy Roncaya -en los 80, con Canto de pájaro– que ahora mismo practica una poesía multilingue (quechua-española-inglesa) y es un olvidado más en el ámbito de la miope y oficial crítica literaria peruana” (Nota 5) (“Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes”, Babab, 15 septiembre).
Y nos extraña, sobremanera, habiendo sido reproducido este artículo varias veces y en numerosos medios –tanto digitales como en papel, y figurar incluso en el catálogo de la MLA International Bibliography— no sea citado por Ulises Juan Zevallos Aguilar, en sus alcances al “trilingüismo” de la poesía de nuestro autor (ponencia en JALLA 2016); ni tampoco por Julio E. Noriega Bernuy en Caminan los apus. Escritura andina en migración (Lima: Pakarina, 2012), en específico en el apartado de su libro acaso más pertinente al asunto: “Sujetos y textos trasandinos: la poética de Fredy Roncalla”.
Lo anterior, obliterando de algún modo que Fredy se constituyó en personaje muy importante de mi primera novela breve, Prepucio carmesí (New Jersey: ENE, 2000).
¿Olvido, negligencia, mala leche?
14/08/16: Jaime Sáenz en el teleférico paceño: algunos cables de su poesía (JALLA 2016)
Palabras clave: Jaime Sáenz y César Vallejo, Trilce y la poesía boliviana, Muerte por el tacto.
(Texto Completo PDF)
12/08/16: Acercamientos críticos al infrarrealismo (JALLA 2016)
Expusieron:
Rubén Medina (Universidad de Wisconsin-‐Madison), “Zarazo, antecedente del infrarrealismo”
Zarazo (1974), la efímera revista [Hora Zero, César Gamarra, Juan Ramírez Ruiz, Isaac Rupay, Allen Ginsberg] que publicó Mario Santiago Papasquiaro (1953), juega en México un rol fundamental ya que aquí, según Medina, no hubo verdadera vanguardia. Se opuso –ideológica y estéticamente– a la oficialista Plural [1971-1976], de Octavio Paz.
Rubén Medina es editor de Perros habitados por las voces del desierto (México: Editorial Aldus, 2013). Libro del que ya hicimos una reseña que, por breve, pasamos a transcribir íntegra:
“Tal como los textos de Hora Zero, la poesía infrarrealista y la que en específico compila esta antología “personal” (de Rubén Medina, autoincluido aquí) ha patéticamente envejecido. De manera simultánea a Ginsberg, las muchachas, Rayuela, Fidel Castro, el LSD, la & y un amplio etcétera. Enhorabuena. Ahora sólo nos queda, siempre es la tarea pendiente, hacer poesía. Los que se salvan aquí son Edgar Artaud Jarry, por su “esposa”, inteligencia y sentido del humor; y el mismísimo Mario Santiago Papasquiaro, el de “mi patria es este cacto jugoso que arranco de la boca misma del desierto”, que siempre fue un gran poeta y de ninguna manera un grupo. El resto no es silencio, sino un murmullo apiñado y denso. A esta antología ni la salva el sesudo, inofensivo y aburrido texto introductorio del profesor Medina, el de “Applying for citizenship”, aunque cite y recite a Roberto Bolaño, asomando con un manifiesto (“Déjenlo todo, nuevamente”) también por aquí”
John Burns (Rockford University), “Consejos de 1 discípulo de Marx a 1 fanático de Heidegger: Conocimiento y representación”
Largo poema escrito a sus veinte años por Mario Santiago Papasquiaro (o “Ulises Lima”) [“El mundo se te da en fragmentos/ en astillas:…”]. Historia, filosofía, política, cine… todo junto. Charles Olson, Allen Ginsberg [… Domingo de Ramos].
También Pessoa, aunque pensamos que aquel poema de Papasquiaro no llega a ser polifónico; no existen varias voces que se disputen el poema –tipo Taberna, de Roque Dalton–, sino como una sola voz omnívora y que desea amplificarse hasta la estridencia. El título de aquel poema es harto elocuente; un sujeto –más que escindido– complejo intelectual y políticamente (Marx y Heidegger). Dicotomía, por ejemplo en el Perú, planteada en la generación del 50 (poetas puros/ sociales o comprometidos), resuelta de algún modo –aunque en amalgama, digamos, clasemediera o burguesa– en los 60 por Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza; y vuelta a reactivar en los 70 con Hora Zero (anterior e influyente del Infrarrealismo), grupo archi-enemigo, por lo menos, de Cisneros; aunque ahora mismo la mayoría de ellos [con excepción del talentoso y ya finado, Juan Ramírez Ruiz, fundador de HZ] no menos aburguesados que el autor de Como higuera en un campo de golf.
Y se leyó (en ausencia del expositor)
Nibaldo Acero (Universidad Católica de Chile), “Que Bolaño se vaya a Santiago”
Texto cuya sumilla reza:
“Esta reflexión se interna en la relación de amistad poética entre Roberto Bolaño y Mario Santiago, poetas fundadores, entre otros, del Infrarrealismo. El texto esboza las evidencias del impacto de esta relación de amistad (de experiencias, de apreciación estética) en la obra de Roberto Bolaño, quien observaría en la lírica y figura de Mario Santiago la cabeza de la tribu infrarrealista, transformándose, probablemente, en la gran influencia de la escritura global de Bolaño (desde la lírica hasta en su prosa). En síntesis, el autor apuesta aquí que la estética de Bolaño, uno de los mejores narradores del último tiempo, es activada por la potencia lírica de Mario Santiago, que a modo de ver del autor de esta ponencia, es uno de los grandes poetas latinoamericanos del siglo XX”.
10/08/16: Literatura digital: prácticas creativas y procedimientos en la literatura latinoamericana contemporánea
Anahí Ré, José Aburto (centro) y Luis González
Luis Felipe González, “Poemas en clave twitter: @poetatuiteame y @Elhombredetweed. Aportes a la poesía colaborativa”. Universidad Santo Tomás, Colombia.
Poesía en clave de twitter, redes sociales y otras plataformas digitales. Importancia, otra vez, de la forma (como en la poesía concreta). J.L.Borges como horizonte de expectativas: toda la literatura no son más que tres o cuatro metáforas que repetimos y combinamos. Una aplicación fue, por ejemplo, la interconexión entre twitter y reggaeton (sus letras románticas o pegajosas) para incentivar la lecto-escritura en el aula.
Pregunta:
-Cuando trabajamos con la gente en los talleres de creación literaria–en aras de romper el yo clasista y autoritario, e ir ejercitándonos en una democracia más perfeccionada– cabe superar lo lúdico o el boutade, o lograr esto último es ya de por sí suficiente. O, en otro caso, al trabajar con la gente cabe superar la “poesía de auto-ayuda” (tipo Acción Poética). Si es así, ¿cómo?
Anahí Alejandra Ré, “Instrucciones de uso en la poesía digital (o de cómo desprogramar la lectura)”. Universidad Nacional de Córdova, Argentina.
Como su nombre lo indica, Ré propuso rescatar el gesto libérrimo del lector ante el pacto de lectura (Lejeune); con la salvedad de que no podemos soslayar del todo el manual de instrucciones porque, si no, caeríamos en el caos. Desarrollar nuestros propios artefactos (Deleuze), por lo tanto, tiene sus inevitables límites. Contactos con Rayuela y, más bien contra, los Manifiestos vanguardistas.
José Aburto Zolezzi, “Murmullos, corpus abierto de poesía escrita en forma digital”. Poeta peruano.
La materia o el soporte modifica el significado. El blog sería el límite (hacia abajo) de la literatura digital. Su proyecto “Murmullos” –el más reciente, entre otros análogos desarrollados desde hace varios años– se propone construir un Instagram de Poesía. Es decir, y al margen de la posible calidad de la misma, busca integrar todo lo escrito en verso. Además de pretender reunir, como en torno a una gran familia, a todos los que practican poesía en verso (novatos y consagrados, basta con que hayan publicado algo en la Internet). A esto último describe como: “nueva utopía para el texto poético”… conectar poemas con las personas interesadas o militantes en la poesía. Expositor, por lo demás, muy solvente en el tema.
Preguntas:
-El caleidoscopio –y en especial el casero, hecho con un cono de cartón– no sería, si no de modo exclusivo, un antecedente de este sugestivo juego con monemas a los que incluso podemos añadir color.
-“Murmullos” transita por la estilística cuantitativa (Ej. Meo Zilio contando cada uno de los huesos de César Vallejo); pero sería posible agregar o deslizar hacia este formato una, más bien, cualitativa, social, contextual o política. Cabe valorar en la Internet o sólo debemos, por principio democrático, incluir –y difundir– literalmente todo lo que viene.
-Durante la exposición de José Aburto pensaba, aunque de modo intermitente, en Carlos Argentino –autor del poema “La tierra”, en el cuento El Aleph de J.L.Borges–. El afán de ser puntilloso o exhaustivo puede ser (o más bien es) un sofisma. La poesía es el atajo por excelencia; semejante a una pequeña esfera brillante –donde podemos ver, y en tiempo real, cada uno de los granos de arena de una playa– y no un mapa. Aunque un buen archivo, acaso, bien nos podría ayudar.
04/08/16: Tardíos setenta: el caso de la poesía de Pedro Granados/ Gaspare Alagna
Pedro Granados publicó Sin motivo aparente bajo el sello de Cuadernos del Hipocampo que dirigiera el ilustre narrador, hoy desaparecido, Luis Fernando Vidal. La edición, de escasos trescientos ejemplares, salió adelante gracias a unos bonos de pre-publicación que circularon sobre todo en los claustros de la Universidad Católica, donde Granados estudiaba literatura, y en la facultad de Letras de la UNMSM donde Vidal era ya un reconocido y muy estimado joven profesor. El volumen era el tercero de una “Serie de las primicias”, colección que se había iniciado en 1977 con Discurso de las intenciones puras, de Jorge Luis Roncal, y Furia de la arcilla de Carmen Luz Bejarano. Luego, entre otros numerosos títulos, vendría por ejemplo Antes de la muerte (1979), de Roger Santiváñez, o –ya en los 80– un poemario muy afortunado en su recepción como lo fue Noches de Adrenalina (1981) de Carmen Ollé.
Sin motivo aparente no cayó en saco roto, casi inmediatamente fueron apareciendo breves reseñas, alguna entrevista al autor y comentarios de la crítica de ese entonces. Por ejemplo, parte del cuestionario de Luis Freyre a Pedro Granados, en “4 Palabras Con…” (La Prensa, 27/06/1978), va como sigue:
21/07/16: El “trickster” o “zorro” César Vallejo: Materiales para su reconocimiento
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“Trickster (malandro)
https://pt.wikipedia.org/wiki/Trickster:
Mircea Eliade mostra que o Malandro, por sua característica de burlar os limites, é frequentemente andrógino (masculino e feminino ao mesmo tempo – o que não se equivale a homossexualismo), como o Shiva indiano
Para Jung, tal simbolismo se refere à harmonização psíquica de Animus e Anima (imagens internas da Psiquê para masculino e feminino), dinâmica importante no processo de individuação.
A dualidade também se apresenta como uma espécie e “ambiguidade” que lhe é característica.
Na cultura de massa de origem norte-americana, são expressões do trickster: o Pernalonga, o Pica Pau e O Máscara”
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El zorro forma parte importante del paisaje cultural andino y, como personaje legendario con múltiples roles, es una imagen que recorre el mundo maravilloso de novelas, cuentos y cantos en quechua y en español. Sus correrías y simulaciones enriquecen la complejidad de sus intervenciones como agente cultural, intermediario activo y “rizoma” andino, mientras traspasa barreras, entabla negociaciones, establece alianzas, dialoga, traduce, lleva y trae mensajes desde distintos espacios y emisores entre la tierra y el cielo. Siempre escurridizo, libre e independiente, sin representar a ningún bando político ni “agencia cultural”, logra promover intercambios en aras de una vida social más democrática.
Julio E. Noriega Bernuy, El zorro andino y sus simulaciones
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“Salvo los discursos que se pronuncian en su entierro, el retrato que le esculpe José Drecrefft, las pocas fotografías en las que aparece, y los testimonios de quienes fueron sus amigos, no hay memoria de quien es ahora uno de los poetas latinoamericanos más importantes. El dibujo que hace Picasso de Vallejo es un tributo póstumo. Sólo se puede conjeturar sobre la imagen que tienen los demás de él. El poeta del que han leído poco o nada. El cronista que los entrevista o los explica a veces con poco o demasiado aprecio. El peruano que tiene cachuelos por empleo. El que sueña con la revista propia. El becario del gobierno español que no asiste a clases y hace agitados viajes a España. El propagandista del indigenismo o del gobierno peruano. El materialista que aún en 1929 le pide a su hermano que le mande a decir misa al santo de su pueblo porque le ha pedido que le “saque de un asunto”. El periodista que fue a Rusia como free-lance. El activista que deporta el gobierno francés. El escritor ignorado por la Revista de Occidente y La Gaceta Literaria. El dramaturgo que Camila Quiroga y Louis Jouvet rechazan. El marido de la “hija de concierge” como la llama Neruda a Georgette Phillipart. El “criollo” que maquina fraudes con los que engaña a dos gobiernos. El métèque que no paga el alquiler. El “cholo” que vive en París y cuyo regreso al Perú nadie toma en serio. La encarnación del pathos. El “zorrillo” de Montparnasse. ¿Cuál sería la palabra usada por latinoamericanos para referirse a quienes como él tenían como acreedores a sus amigos? ¿Cuál retrato hubieran preferido o preferían quienes lo conocieron: el de la escultura de Joseph Decrefft o el de las caricaturas de Toño Salazar?” (Guido Podestá, Desde Lutecia. Anacronismo y modernidad en los escritos teatrales de César Vallejo. Berkeley, CA: Latinoamericana Editores. 1994. pp. 20-21)
“VASINFIN, en homenaje a Henrique Urbano (1938-2014)”
http://vallejosinfronteras.blogspot.pe/2016/05/vasinfin-en-homenaje-henrique-urbano.html
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José Rosas Ribeyro, en “Vallejo y el viudo de la viuda (Respuesta a César Ángeles)”
El viudo de la viuda defiende, pues, a capa y espada el mito construido por la viuda del poeta. En verdad, más parece interesarle doña Georgette que el propio Vallejo. Y para defender a la viuda no vacila en hacerse el distraído ante algunos aspectos que señalo en “Un Vallejo propio y mío”, aspectos que intencionalmente “olvida” en su respuesta. Aquí le reitero algunos que creo que merecen respuestas serias de parte de un académico como usted:
¿Cree usted realmente que Vallejo tenía una aureola de santidad escondida debajo del sombrero, como lo pretende la señora Philippart en sus “Apuntes biográficos” sobre el poeta? He aquí la frase en cuestión: “Vallejo quitándose el sombrero me saluda y veo una gran luminosidad blanco-azul alrededor de su cabeza”.
¿Cree usted realmente que distinguidos estudiosos de la obra de Vallejo, como Luis Monguió, André Coyné y James Higgins, brillantes académicos como usted, son “loros descerebrados”, como lo afirma la señora Philippart?
¿Cree usted que el comunista Gonzalo More, íntimo amigo de Vallejo, era un ser “totalmente amoral por no decir inmoral” y también “un reaccionario”, como dice la señora Philippart?
¿Cree usted que Juan Larrea, otro íntimo amigo de Vallejo, estudioso de su obra y fundador de Aula Vallejo (revista que apareció en Córdoba, Argentina entre 1961 y 1974), era “un impostor” y “un oportunista”, como sostiene la señora Philippart?
¿Cree usted realmente que tiene algo que ver con el debate sobre la vida y la personalidad de Vallejo el hecho de que, en los años sesenta, tres décadas después de la muerte del poeta, la señora Phillipart haya apoyado con dinero la aventura guerrillera peruana, como usted lo señala en “César y Georgette Vallejo entre las dos orillas y al pie del orbe”?
Quedan muchas interrogantes sin respuestas de su parte, señor Ángeles. Muchas interrogantes ante las cuales usted “se hace el loco”, como se dice en el lenguaje popular. Éstas cinco que menciono no son sino ejemplos embarazosos para usted.
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Según Elena Garro:
A mí no me interesaban los oradores, me fascinaba el rostro grave de Vallejo, como si estuviera devorado por un terrible sufrimiento, y no pude quitarle la vista de encima. Él se dio cuenta de cómo lo miraba y me echó un brazo al cuello, sin dejar de escuchar a los oradores. A su contacto me invadió una corriente de bondad que nunca más he vuelto a sentir. Aquel hombre era un hombre aparte, era un poeta. Creo que la poesía va unida a la profundidad de la bondad. Todavía veo su suéter de lana cruda y sus ojos trágicos. César Vallejo nunca se quejó. Tal vez sabía que el hombre moderno tiene el corazón de piedra y que era inútil pedir socorro. (…) Yo sentía que Vallejo era desdichado, pero no sabía la causa a pesar de su mirada febril y terriblemente profunda. Vallejo se sabía el elegido de la desdicha. Los mayores conocían el fondo del drama de Vallejo, pero preferían el mutismo y hacerle el vacío. (…) Nosotros sabíamos que Neruda no lo quería, pero no imaginábamos que su poder fuera tan grande como para hundir a César Vallejo en aquella desgracia. Poco tiempo después supe que Vallejo había muerto de hambre en París.
20/07/16: América Latina – Olhares e perspectivas [A propósito de Juan Bosch]
Este livro − oriundo do grande projeto que representa para todo o continente a Universidade Federal da Integração Latino-Americana – UNILA − apresenta um amplo e variado panorama da América Latina.
Inicialmente uma reflexão sobre a identidade latino-americana por meio da análise da diversidade cultural, étnica e sexual no continente.
Logo são questionadas as relações entre a América Latina e os EUA a partir da obra de Victoria Ocampo e da revista cultural Sur.
O tema seguinte são as transformações ocorridas na Venezuela, Bolívia e Equador nos últimos anos, seus experimentos e o estágio atual da democracia participativa e direta nesses países.
A partir da concepção crítica da Teoria da Dependência são analisadas as novas configurações e regulações do Estado na América Latina.
Também se aborda a música negra na diáspora e as relações com as práticas religiosas no rap gospel e um entendimento sobre a gênese das posturas nacionalistas e universalistas dos compositores latino-americanos no século XX e sua conexão com o modernismo musical europeu.
Na literatura discute-se o conceito de modernidade que os colonizadores impõem ao “Novo Mundo”, alargando-se para as artes, por meio da obra de Antonio Cisneros, Nadin Ospina e Nelson Leirner. Segue um olhar sobre o boom da literatura latino-americana. Depois a atenção sobre El oro y la paz do escritor Juan Bosch.
No tocante às artes são examinados o barroco latino e o poder simbólico do Torito de Pucará, objeto de cerâmica peruano.
As políticas ambientais e de organização do território também são estudadas, tendo em vista os complexos dilemas comuns, novas formas de exclusão e expropriação territorial, com consequentes problemas fundiários estruturais, conflitos territoriais e alienação do território à economia.
Os textos finais examinam a economia e os processos de integração e desenvolvimento da América Latina: conceitos, inserção internacional, nacionalismo, assimetrias e possibilidades de desenvolvimento num país de capitalismo dependente.
10/07/16: Pedro Zulen & César Vallejo
Decíamos en una reseña a un libro anterior –Pablo Quintanilla, César Escajadillo y Richard Antonio Orozco (eds.) Pensamientoy acción. La filosofía peruana a comienzos del siglo XX (Lima: IRA, 2009)– que éste se proponía: “reconstruir y analizar las dos tradiciones filosóficas que tuvieron mayor influencia en el desarrollo de la filosofía peruana a comienzos del siglo XX: el espiritualismo francés y el pragmatismo estadounidense, concentrándose en la recepción que hubo en el Perú de Henri Bergson y de William James”; y, agregábamos también allí, que aquel libro alimentaba: “el campo de la crítica a la producción literaria de aquellos años. En concreto […] para una lectura de la poesía de la época; en particular, para un acercamiento vivo –por actual– a uno de los poemarios más complejos o difíciles de la lengua, Trilce (1922)”; y especificábamos: “qué pertinente podría ser hablar –en términos de Bergson– de dos yo, uno superficial y otro profundo, en la poesía de Vallejo (algo que ahora mismo obsesiona, aunque con otros presupuestos, a un estudioso como Stephen Hart). O, no menos, aquello de que “el conocimiento es colectivo por naturaleza” (Pierce) y no atributo de la conciencia individual; y, por lo tanto, la justicia también (“Masa”). Asimismo su corolario, “el individuo, si es algo, es parte de un todo sin el cual no tendría sentido”. En fin, estos eran algunos de los conceptos que ventilábamos allí, aunque, al mismo tiempo, quedaran como esperando una continuación; la cual, en el caso del libro que pasamos a reseñar [Rubén Quiroz, Pablo Quintanilla y Joel Rojas (eds.) Pedro S. Zulen. Escritos reunidos (Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2015) 698 pp.], deseamos satisfacer.
Lo primero de todo, en cuanto al interés que Zulen (1889-1925) en tanto poeta –publicado por Dora Mayer– pudiera haber despertado en Vallejo, sería nulo; creemos que, Rubén Quiroz, también se queda corto cuando enfatiza: “En su corta existencia [Zulen] exploró asimismo el género lírico, bien es cierto que anclado en las maneras modernistas” (25). Egurenismo y rancio romanticismo, añadiríamos nosotros. Muy a contracorriente –e impotente acaso– frente a lo que el mismo Zulen informa sobre la obra de un nietszchiano Bergson en la “Introducción” a su tesis de 1920, La filosofía de lo inexpresable. Bosquejo de una interpretación y una crítica de la filosofía de Bergson: “Bergson quiere sustraer la mente de un mundo estático, formal, encasillado, mundo de irrealidad, artificio o insuficiencia interior, y colocarla en la primitividad y plenitud de la vida, en el impulso instintivo y creador que esta lleva en sí” (37). Es decir, y en realidad, Zulen no supera o anda imantado todavía a su filósofo estudiado. Por más que, en aquel libro de 1920, asimismo argumente: “El bergsonismo queda así reducido a un ilusionismo psicológico, a un espejismo de la duración real, que en cuanto quiere constituir un sistema filosófico, no avanza más que el agrietado racionalismo […] La novedad del platonismo bergsoniano consiste solamente en establecer que el platonismo, ilegítimo si la Idea es cosa o relación, deviene legítimo si ella es duración […] Intuir es platonizar” (55). Y aquello es así porque, como bien argumenta Pablo Quintanilla en la “Presentación” del segundo libro de Pedro Zulen —Del neohegelianismo al neorrealismo [atomistas lógicos]. Estudio de las corrientes filosóficas en Inglaterra y los Estados Unidos desde la introducción de Hegel hasta la actual reacción neorrealista (1924)–, citamos: “Zulen no se despega por completo de la influencia de Bergson, como se ve en la defensa que hace, en Del neohegelianismo al neorrealismo, de un cierto hegelianismo leído desde la obra de Royce [“El pensamiento es para las cosas y todas las cosas son para el pensamiento, en el vivimos y en él nos movemos”], así como en el duro cuestionamiento que realiza del materialismo [como del materialismo histórico de José Carlos Mariátegui o Víctor Raúl Haya de la Torre] que él cree encontrar entre los neorrealistas” (61). En pocas palabras, sintetiza Quintanilla: “Quizás la crítica más puntual que podría hacérsele a nuestro autor no es el abrazar el concepto de espíritu [cercano a Spinoza, es decir, al panteísmo o al panenteísmo] ni utilizarlo en su filosofía, sino el no explicarlo conceptualmente con más claridad, dado que lo emplea como una pieza principal en su filosofía y le sirve para elaborar cuestionamientos a posiciones filosóficas y psicológicas” (66)
Obvio, César Vallejo no compartiría estas incertidumbres o dubitaciones zulenianas. Por un lado, ya en su tesis de “Bachiller en Filosofía y Letras” de 1915 (El Romanticismo en la poesía castellana), echó mano –más bien– de la noción positivista o naturalista de un Hippolyte Taine; desde la cual se analizaban las obras artísticas y literarias considerándolas como el resultado de la raza, el ambiente y el momento. Aunque, a decir verdad, aquí Vallejo desde ya ensayando unos larvarios estudios culturales o perspectiva intercultural: “He then went on to evaluate the rol played by ‘elementos extranjeros’ (foreign elements), and here he marshalled the main points about Italian, English, German, anf French literatura and their influence on Spanish literaure” [Stephen Hart, César Vallejo. A literary biography (Croydon, Great Britain: Támesis, 2013) 18]. Obvio, esto no impidió una gran amplitud de miras por parte del autor de Los heraldos negros (1918); ya que justamente en este su primer poemario se aclimata todavía y también se rinde homenaje –junto a la Biblia, Darwin o la cultura andina– a ciertas lecturas poéticas que podríamos considerar “espiritualistas” o incluso “bergsonianas”, tipo José María Eguren (muy admirado y difundido por Pedro Zulen) o Julio Herrera y Reissig. Por otro lado, y sólo para circunscribirnos a la poesía de César Vallejo elaborada y publicada antes de su viaje a Europa (1923), Trilce (1922) elaboraría su propia y radical crítica a la metafísica occidental –sin acaso dejar de permanecer bíblico– permitiendo que aflore a través de sus poemas un elaborado, consistente y no menos incluyente mito de Inkarrí [Pedro Granados, Trilce: Húmeros para bailar (Lima: VASINFIN, 2014)]; en la catadura “bergsoniana” de César Vallejo, su: “experiencia inmediata, absoluta, concreta” (101). En otras palabras, aquellos remanentes trascendentalistas –todavía presentes en Los heraldos negros— se hacen en Trilce del todo inmanentistas; aunque no necesariamente materialistas y dialécticos, como en general la crítica apunta sobre la poesía de su etapa europea o póstuma (Poemas humanos).
En conclusión, creemos que Vallejo, en Trilce, fue mucho más allá que Zulen. No sólo en lo tocante a superar el dualismo de este último, tal como lo nos lo presenta Joel Rojas en estos mismo Escritos reunidos: “En Zulen de hecho encontramos una visión dualista de la nación peruana: el indígena y el criollo [la cual] acusa limitaciones en la concepción de la heterogeneidad. Así, nuestro autor [un tanto como José Carlos Mariátegui] no aboga por las minorías chinas y afroperuanas, históricamente explotadas tanto como el indio” (161). Sino que, además, fue mucho más allá en el desmontaje y aporte –semióticos– del tiempo que a ambos les tocó vivir. Prueba irrefutable de ello, en este caso específico, no es tanto la filosofía o el pensamiento; sino, desde la doctrina de Pierce (“acción” o pragmatismo), la constituye finalmente la poesía que, en la misma época, uno y otro pusieron en práctica.










