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Ensayo

Armando Almánzar Botello y León Félix Batista

«…Armando Almánzar Botello da un resuelto paso adelante desde una estética del pensar de la que él constituye —es un secreto a voces— un no bien reconocido agente o precursor literario. Buenos oficios los suyos…»

«…Armando Almánzar Botello, en la República Dominicana; de lejos el mejor poeta actual de su país y uno de los más destacados de entre todas las Antillas…»

«…En este poemario singular [“Cazador de agua y otros textos mutantes”], poco a poco vamos entendiendo que nos hallamos en plenas Antillas del futuro, pero donde el sujeto poético es ya también una máquina él mismo; observador privilegiado de un aleph, aunque esta vez caótico y no menos preñado de horror. Imagen elíptica, pues, de nuestro kafkiano presente. Leída así esta obra pone en evidencia su auténtico valor y relieve —la pertinencia de su crítica y testimonio— no menos que su gesto de libertad imaginativa y su, bienvenida sea, sangre ligera u oportuno sentido del humor…»

«…La poesía de León Félix Batista, probablemente junto con la de Armando Almánzar Botello, debiera ser el auténtico ícono de la generación dominicana de los 80; en el sentido de un rompimiento y superación, al interior mismo de su generación, de la “poesía del pensar”. Ambas son, a su modo, complementariamente neobarrocas: más culterana la de Almánzar-Botello (analógica y llena de referencias eruditas), más conceptista la de Félix Batista (analógica y centrada en la elipsis de la frase y el cultismo del vocabulario). Además, es particularmente relevante en las dos propuestas poéticas su auscultamiento del tema de lo andrógino…»

«…En todo caso creemos que, frente al burdo conservadurismo generalizado en los 80, los versos de Armando Almánzar Botello y León Félix Batista lucen, a contracorriente, una sutil aclimatación de la cultura y sensibilidad popular (incluso marginal o lumpen); lo cual, ya de por sí, no solo es una propuesta distinta sino también fundadora…»

«…La poesía de Armando Almánzar Botello (escribe sus versos entre 1977 y 2012, aunque publicó su primer libro en el año año 2003) presenta, junto con la de Pastor de Moya, afinidades muy significativas. Aunque Pastor de Moya es menos “intelectual”, de algún modo ambos poetas ensayan en sus respectivas obras una constante metamorfosis de escenarios e identidades: El cyborg o lo andrógino parecieran ilustrar esta sostenida vocación. Y con esto volvemos, por cierto, una y otra vez –y en uno y otro poeta– a la condición o naturaleza misma del carnaval. Espacio de lo múltiple, por excelencia, y no menos de lo inclusivo. Tiempo donde las identidades se hallan suspendidas, están en intercambio, y no funcionan ya los roles —tampoco las formas de pensar o dividir a la gente— institucionalizados. Es en este sentido que, frente a una postura unidimensional, canónica y clasista como la “poesía del pensar” (a la cual motejaremos como apolínea) tenemos aquella otra (dionisíaca) mucho más tolerante y aglutinante; en una palabra, más democrática, sin restarle con esto un ápice su rigor y calidad literarios…»

«…Percibimos por primera vez en la República Dominicana un grupo poético, entre las expresiones recientes, en abierta negación del refrito estético anterior; que —con algunas honrosas excepciones (Leon Felix Batista, Ylonka Nacidit Perdomo o Armando Almánzar Botello, por ejemplo)— ha continuado hasta muy avanzados los 90…»

«…Nos alivia y llena de fe, eso sí, encontrar el modo tan natural como se antologa y cita, últimamente, la obra de Armando Almánzar Botello, auténtico émbolo cultural al interior del cuerpo poético de la media isla en los últimos treinta años… reconocido a regañadientes o no; saqueado, hasta hace poco, y pirateado en su propio país todavía impunemente…»

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Trilce XLVII y el “no nacido”

Ciliado arrecife donde nací,

según refieren cronicones y pliegos

de labios familiares historiados

en segunda gracia.

 

Ciliado archipiélago, te desislas a fondo,

a fondo, archipiélago mío!

Duras todavía las articulaciones

al camino, como cuando nos instan,

y nosotros no cedemos por nada.

 

Al ver los párpados cerrados,

implumes mayorcitos, devorando azules bombones,

se carcajean pericotes viejos.

Los párpados cerrados, correo si, cuando nacemos,

siempre no fuese tiempo todavía.

 

Se va el altar, el cirio para

que no le pasase nada a mi madre,

y por mí que sería con los años, si Dios

quería, Obispo, Papa, Santo, o talvez

sólo un columnario dolor de cabeza.

 

Y las manitas que se abarquillan

asiéndose de algo flotante,

a no querer quedarse.

Y siendo ya la 1.

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La Vida no es más que un Electrón Buscando un Lugar para Descansar

La Vida no es más que un Electrón Buscando un Lugar para Descansar, de Edgar Artaud Jarry, se presentó en la Feria del Libro de la ciudad de México en el zócalo el pasado 13 de octubre último. Felicitaciones al poeta y cuate!!!

“Átomos observando átomos”, podría titularse este papelito sobre la poesía de Edgar Artaud… Persona, de por sí inventada, con mucho mayor proyección que los puntos seguidos precedentes. Gesto extraordinario en la poesía hispanoamericana (la española y la chicana y la escrita en portunhol selvagem, incluidas) de juego de espejos paralelos. Pero que no sólo reflejan, sino también refractan: penetran cual un cuchillo sobre nuestra pulida y resbalosa piel. Es decir, Edgar no es sólo una máscara, una mancha expandida ya sobre una millonésima porción de la ubicua Internet; esto es lo de menos. Una poesía divertida o entretenida, he escuchado decir por ahí. Lo de más, queda librado a la varilla con que nos toca a cada uno para volvernos, incluido nuestro fuero más sagrado o más interno, puro átomos. Acto de magia –acaso también de terror para algunos demasiado prendidos a sus propiedades, a su patrimonio– a través de explicaciones científicas. Todo un naturalista posmoderno, pero cuyo resabio truculento queda aplacado por el cauterio suave del humor (“Marte es para poetas”). Una lluvia de fuego que llevaría al héroe de Lugones a resucitar en átomos y ponerse al lado nuestro: otro aliento de estrellas u otra productiva jornada más de microbios extra-resistentes. Esto le faltó a Leopoldo Lugones, pero esto mismo le sobra a Artaud Jarry; el que incluso, en su versión de Edgar Altamirano, es un hombre de ciencias con mucho mayor crédito. Y en tanto poeta, y en medio de la aparente ligereza retórica en sus textos, esta última, más bien, elaborada con un refinamiento sin par (“La tierra es plana”); despliegue de velas semejante al del peruano Luis Hernández Camarero en su “novela kitsch”, Una impecable soledad. Sutileza, sofisticación instrumental u oído –obvio, no sólo esto– que lo perfila un ser extraño ante los infrarrealistas los cuales, de manera usual, y un tanto también al modo de los surrealistas, confiaban en un solo golpe de suerte o hallazgo metafórico para intentar ganar por nocaut el poema. Nada de esta cortedad de registros en Edgar Artaud Jarry, aunque insista –por empatía con el grupo o por sana modestia de su arte– en también añadirse, sin problemas, el apellido Papasquiaro o Méndez o acaso incluso Granados. Extraterrestre ante los infrarrealistas y paisano de los contemporáneos en la poesía de México; nuestro poeta ha sabido elevar la azotea de su casa en Chilpancingo –en complicidad con la inolvidable “esposa” de sus versos– en común mirador de todos. Un elevado donde leve sopla el viento y esparce y conjuga todos nuestros átomos.

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TRILCE-TEATRO/ Miguel Pachas Almeyda

Ubicar a Trilce dentro de un contexto político, social, económico y cultural, y como sucesos ocurridos en el espacio-tiempo en nuestra capital en la segunda década del siglo XX, representa, acaso, una de las propuestas más innovadoras y completas que sobre esta obra se ha realizado en los últimos tiempos. En ese sentido, Trilce/Teatro: Guión, personajes y público, de Pedro Granados, nos brinda una de las mejores luces para desentrañar en alguna medida este libro misterioso que no fue comprendido porque se adelantó a su época, y por el que Vallejo asumió toda la responsabilidad de su estética, diciéndonos: “Hoy, y más que nunca quizás, siento gravitar sobre mí, una hasta ahora desconocida obligación sacratísima, de hombre y de artista: ¡La de ser libre! Si no he de ser libre hoy, no lo seré jamás”.

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LOMISMO/ISLISMO: POÉTICAS GEMELAS DE CÉSAR VALLEJO

Resumen

Islismo (Trilce I)/Lomismo (Trilce II) en tanto poéticas consecutivas y complementarias, no sólo del poemario de 1922, sino también de la poesía póstuma de César Vallejo.  Aunque aquí nos concentraremos en Trilce II o, más bien, este último poema será la puerta de entrada para extendernos a las islas o pensamiento “Archipielar” y, no menos, a la “Poética de la Relación” y al “Derecho de la Opacidad”.  Conceptos, estos últimos, todos de Édouard Glissant; pero que consideramos podrían ser también vallejianos. Es decir, elaboramos aquí un tamiz común de empatía o entrecruzamiento entre el “meta-archipiélago” que levanta el poeta y filósofo martiniqueño, Glissant, y la poesía “meta-andina” que, finalmente, postula el autor de Trilce.  Andes y Caribe van, pues, aquí entrelazados, aunque esto último no constituya culturalmente, en sí mismo, una novedad; basta escuchar la tan difundida “chicha”, mezcla de ritmos andinos y caribeños (Canclini).  Finalmente, y tal como lo ensayó este último autor en Culturas híbridas, nuestro ensayo también va en “busca de un método” (Franco) para lo que podríamos denominar el estudio de las culturas complejas u opacas.

Palabras clave: Pensamiento andino y del Caribe, poesía de César Vallejo, Culturas opacas.

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Autismo comprometido : sobre poesía peruana reciente

Ilustración portada: Norka Uribe

Contenidos parciales:

–Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes
— Jose Watanabe y las trampas de la fe
— “Spasmo-Dolviran”: ¿el último cuaderno de Luis Hernández?
— Mirko Lauer y Mario Montalbetti / POST-2000
— Hitos del erotismo en la poesía de Javier Sologuren
— Algunos gestos de estilo en la poesía arequipeña: 1950 al presente
— De lo neobarroco en el Perú
— Apuntes sobre la actualidad “teórica” de la poesía de César Vallejo
— Eielson-Vallejo: el des/nudo en la más reciente poesía de J.E. Eielson.

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Poesía peruana post-Vallejo: de los indigenismos a las opacidades

Resumen

César Vallejo sepultó con su obra poética –aunque valiéndose también de sus persuasivas crónicas y ensayos– todos los indigenismos; y sacó adelante un concepto y una práctica que podríamos motejar como Indigenismo-3, pero que preferimos –junto con Édouard Glissant– denominar “opacidad”.  Esto en primer lugar.  Luego, o en segundo lugar, aunque acaso sea lo más importante aquí, proponer una metodología de lo “opaco” lo más discreta posible y, esperamos, lo más productiva también.  Por último, o en tercer lugar,  aplicar dicho método en nuestro análisis de algunos hitos de la poesía post-Vallejo: Magdalena Chocano (1957), Vladimir Herrera (1950), Rocío Castro Morgado (1959) y  Juan de la Fuente Umetsu (1963), fundamentalmente.

Palabras clave

Poesía peruana post-Vallejo; Opacidad cultural; post-indigenismos

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“El dominio de la imagen técnica en la poesía peruana reciente”/ José Morales Saravia

http://5metrosdepoemas.com/index.php/noticias/21-usa-europa/235-el-dominio-de-la-imagen-tecnica-en-la-poesia-peruana-reciente

Comentario:

Trilce es oral y letrado, metafórico e icónico, cristiano y pagano, histórico-cotidiano y mítico, de empaque imprevisible o aleatorio y cierto o correcto, todo de modo simultáneo. Confluencias “técnicas” en relación y proporción, precisamente, a su densa opacidad cultural. Si Trilce nos plantea una constante inversión y reconversión en nuestros modos de leer –con todos y cada uno de los cinco sentidos– no es por evasiva sinestesia modernista ni por complicidad con el embotamiento informativo de nuestros días en semejantes, ambos, cambios de siglo. Trilce, simplemente, nos permite acceder y experimentar un cronotopo: el de nuestras vidas junto con las de los demás o con lo demás –todo lo que pueda ser esto último- en un productivo, multiplicado e intenso estado de intersección. Trilce remarca o auspicia una cualidad de la convivencia individual y social: anfibia y en estado de archipiélago. Efectivamente, y a contracorriente, el mensaje no es el medio (McLuhan) o “es una banalidad decir que vivimos [y escribimos] en el mundo de la imagen” (Morales Saravia); hoy, más bién, en pertinente y sugestiva metáfora de Amálio Pinheiro: “o meio é a mestiçagem”. Pareciera que se han quedado cortas, pues, las lecturas desde el gabinete. Hoy por hoy no se interpreta ni se fabrica ya más un objeto de estudio. Más que nunca, las lecturas requieren sobre todo se les acompañe; como una aventura no sólo intelectual, sino también del cuerpo y del deseo. Trilce convida, sea la latitud en la que moremos, a este performance de “sensibilidad indígena”. Devora las palabras, nomás; engulle las cortapisas de las lecturas ideológicas: coloniales o postcoloniales. Desnuda al hipócrita lector que habita en cada uno de nosotros.

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