
La reciente aparición del ensayo «“Y me quedé Vallejo ante Muchay”. Hacia una biografía multinaturalista» en la revista Allpanchis (DOI Oficial: https://doi.org/10.36901/allpanchis.v53i97.2704) no es un trámite académico más dentro de la ya abultada bibliografía vallejiana. Se trata, en rigor, de un desmonte epistemológico que desarticula el canon biográfico tradicional —aquel empeñado en encasillar al poeta en etapas lineales, evolutivas o puramente ideológicas— para restituir a César Vallejo a su suelo nativo: un universo simétrico y multinaturalista.
El punto de inflexión del trabajo se sitúa en la relectura de la crónica «Un atentado contra el regente Horthy», redactada por Vallejo durante su periplo europeo entre 1924 y 1929. Frente a la miopía de la crítica ilustrada, que solo ha sabido ver en este periodo un tránsito mecánico hacia el marxismo o una mera crónica de consumo periodístico, el ensayo revela una maniobra radical encarnada en la figura de Ossag Muchay. Bajo este ropaje otomano o centroeuropeo, Vallejo reconoce y activa la raíz quechua muchay («reverenciar» o «adorar»). Lejos de ser un mero adorno estilístico o un juego verbal, esta operación constituye una traducción inversa que des-occidentaliza al sujeto histórico para re-culturalizarlo en una ontología andina.
Lo que el artículo demuestra —articulando el perspectivismo multinaturalista de Eduardo Viveiros de Castro, la antropología de Philippe Descola y la deconstrucción de la firma en Jacques Derrida— es la existencia de una persistencia ontológica en la escritura vallejiana. La experiencia del viaje europeo no borra ni reemplaza el sedimento andino, sino que lo expande. La adscripción a la causa social y al marxismo no supuso la abdicación de la memoria mítica, sino su síntesis en un pensamiento simétrico donde lo humano, lo vegetal, lo animal y lo mineral coexisten en un plano de equidad, libre de subordinaciones antropocéntricas.
Al posicionar a Vallejo «ante Muchay», el ensayo introduce el concepto de la «firma expandida». Vallejo no firma únicamente con el nombre de su fe de bautismo; firma desde el ancestro, desde la materia viva y desde una resistencia postantropocéntrica que interpela tanto al dogmatismo político de su época como al positivismo de la academia contemporánea.
Enmarcado en el dossier en homenaje al antropólogo Alejandro Ortiz Rescaniere, este texto prueba que la vanguardia de Trilce y de las crónicas europeas no fue una simple importación de las modas parisinas ni una pirotecnia formal, sino la manifestación de un mar de fondo multinaturalista. Una lectura imprescindible que resitúa la obra de César Vallejo en el centro de los debates continentales sobre la ecología del lenguaje, el pensamiento simétrico y las poéticas de la liberación.
