Estas imágenes de Abraham Valdelomar —capturadas con una puesta en escena casi teatral— son fundamentales para entender la “performance” de la vanguardia peruana y el impacto que tuvo sobre el joven Vallejo. Leer estas fotos es leer el diseño de un autor-personaje que marcó el camino para la modernidad en el Perú.
El Autor como Obra de Arte (Dandismo y Vanguardia)
Valdelomar no solo escribía; él era el texto. En la imagen donde aparece semidesnudo, con una corona de hojas y un taparrabos rústico, vemos una ruptura radical con la imagen del intelectual decimonónico de levita y tintero. Representa la libertad estética absoluta. Es una provocación que busca descolocar a la burguesía limeña de 1918. Vallejo, que en ese entonces buscaba su propia voz, vio en Valdelomar la validación de que el artista podía (y debía) romper todos los moldes.
El Indigenismo Estético y el “Inkarri” Prematuro
En la segunda foto (la famosa toma de Martín Chambi), Valdelomar aparece con chullo, poncho y abrazando un huaco. No es un retrato antropológico, sino una reivindicación estética. Valdelomar está “vistiendo” la identidad nacional. Mientras la élite miraba hacia París, él abrazaba el objeto prehispánico. Para Vallejo, esta imagen refuerza la idea de que lo universal nace de lo más profundo de lo propio. La admiración de Vallejo por Valdelomar residía precisamente en esa capacidad de ser cosmopolita sin dejar de ser intensamente peruano.
El Prólogo que no fue
La ausencia del prólogo de Valdelomar en Los heraldos negros es uno de los silencios más elocuentes de nuestra literatura.
-El Retraso como Símbolo: Vallejo esperó meses ese texto, retrasando la publicación del libro. Esto demuestra que, en 1918, Valdelomar era el “faro”. Su muerte prematura en 1919 dejó a Vallejo huérfano de ese mentor que había profesionalizado la figura del escritor en el Perú.
-De la Admiración a la Superación: Si Valdelomar usaba estas imágenes para crear un mito personal, Vallejo tomaría esa audacia pero la llevaría hacia adentro, hacia el lenguaje. La “máscara” de Valdelomar en estas fotos es externa; en Vallejo, la máscara se vuelve la propia sintaxis de Trilce.
© Pedro Granados, 2026


