AMARUS/ Indran Amirthanayagam (english translation)

MayanKin-09-3-Amaru-Serpent-Unu-Urco-Calca

Lima Vision
The city
Under a wounded serpent
The city my city
Into dust
My mother my father
My absent brothers
And this cloud of earth
And this serpent of earth
Over my astonished
And silent heart.

Vision: La Paz
I write to you
at four thousand meters,
over the thirty thousand
people I have seen
on the road. The air
is not propitious
for poetry.
I sit in an enormous
watchtower to control
loves and souls
and sexualities.
All Bolivia is in the closet.
All of Peru as well.
And probably
the whole Andean
old city.
Enclosed in the closet
of our desires
and our trodden upon dignity.
A giant amaru drowns
from the hard crust
that separates it from the surface.
A new tire
crushes it right now.
To see and run and be defeated
countless times.
In which wave
do you rob the air?
Through which nook
finally feel your legs,
your round ass,
your frothing vagina.
We are all saved.
We are innocents
over such a rigid ice cream
of the world. Not even
all the devil’s gestures
can dissimulate our milk teeth.
The Andean world passes
through a deep period of refrigeration.

To Tilsa Tsuchiya
There is no color that does not beat
and does not open us to life,
no rose, no profession known
or unknown that does not tell us
from behind, or always,
that does not call us discreetly
in our insides.
There are roses, strange sensations
like a radiant necklace,
a lukewarm overcoat,
like a waterfall rushing
that pursues the youngest fish
to caress them.
There is no extreme, no order,
no disorder, no adventure,
no memory,
everything is one task,
one bridge,
one shining of sun in water,
on the tongue, the teeth.
There is no going away, no return,
no far away. Only
a beautiful cabbage
with fresh and quiet leaves.

Visión de Lima
La ciudad
Debajo de una serpiente herida
La ciudad mi ciudad
Hecha polvo
Mi madre mi padre
Mis hermanos ausentes
Y esta nube de tierra
Y esta serpiente de tierra
Sobre mi atónito
Y silencioso corazón
Visión de La Paz

Sobre los cuatro mil
metros de altura
te escribo. Sobre
las treinta mil
personas que he visto
en el camino.
Inhóspito el aire
para la poesía.
Enorme atalaya es ésta
para el control de
vidas y almas
y sexualidades.
Toda Bolivia se halla
en el ropero. También
el Perú. Y probablemente
el completo casco andino.
Encerrados en el ropero
de nuestros deseos
y de nuestra aplazada dignidad.
Un gigantesco amaru se ahoga
por la dura costra
que lo separa de la superficie.
Un flamante neumático
ahora mismo lo pisa.
Ver y correr y ser derrotado
enésimas veces.
En qué onda
pillar el aire.
A través de qué escondrijo
palpar finalmente tus piernas,
tu culo redondo,
tu espumosa vagina.
Todos somos salvos.
Todos somos inocentes
sobre tan rígido ice cream del mundo.
Ni todas las muecas del diablo pueden disimular
nuestros dientes de leche.
El mundo andino pasa todo
por un agudo periodo de refrigeración.

A Tilsa Tsuchiya
No hay color que no palpite
y no nos abra a la vida,
no hay rosa, no hay oficio conocido
o desconocido
que no nos diga de detrás, de siempre,
que no nos llame discretamente
en las sienes.
Hay rosas, hay sensaciones extrañas
como un collar radiante,
como un abrigo tibio,
como una precipitada cascada
que persigue a los peces más jóvenes
para acariciarlos.
No hay extremo, no hay orden
ni desorden ni aventura
ni recuerdos,
todo es un solo oficio,
todo es un solo puente,
todo es un solo brillo de sol en el agua,
en la lengua, en los dientes.
No hay partida, no hay retorno,
no hay lejanía.
Sólo una hermosa col
con sus hojas frescas y calladas.

 

De Amarus

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