[No hablo portugués tampoco quechua]

A Rodolfo Fuentes

No hablo portugués tampoco quechua

No son necesarios

Como tampoco lo es

Me valiera del español

A mi hermano Germán se lo debo

“me obligó a emplear un lenguaje particular

para comunicarme con él”

Y este lenguaje, ningún otro, es el que manda

Y el que se queda

Y el que nos justifica ante el más allá

Y la naturaleza del más allá

-“Es la única persona que usted ha amado”

Detuvo mi discurso el psicólogo

Que por la década de los 80′

Nos atendiera en la Lima de Sendero

Y de los infames grupetes de poesía

De la época

Arribistas de toda laya

Confundidos hasta la médula

Manipuladores hasta el día de hoy

Tal como la crítica local adepta

A ese régimen

Sin embargo, me acompañaron las muchachas

De algún modo todas ellas burguesas

Aunque en el fondo procurara siempre

A las no burguesas

La cosa es que nos quedaba una tarea pendiente

Un trámite que acaso de modo tangencial

Ya hemos ido sorteando

“El poeta más odiado del Perú”

Soy entre mis paisanos y a mucha honra

De vidas fallidas o no es de lo que se trataba

¿Queda acaso alguna duda?

De lo que de antemano y no tan en el fondo

Siempre se trató

La poesía atraviesa transversalmente las lenguas

Y todos nuestros problemas

Aunque se entretiene ante nuestras humanas alegrías

Y ante nuestra “sombra” que no conocemos

Ante nuestras ganas e intentos de decir

Que en tanto encarnados

Es de por sí más que suficiente

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Panchito

A María Eugenia

Un pez jorobado una huaca un markaska

Toma desayuno con nosotros a diario

No es demasiado grande

Un metro con cuarenta centímetros de alto

Y lleva encima unos cincuenta kilos de peso

Párpados dobles alrededor de pequeñas esferas

Lampiño a los sesenta y cuatro años de su edad

-Entonces, Panchito, te llevo a acostar, insiste mi mujer

-No, no, exclama con voz atónita, está allí la gata

Una voz siempre entre la cascada y el eco

Panchito entre otros gatos techeros y domésticos

Y una grey de hermanas ballenas jorobadas

Panchito y el arte de la espera

Contemplar a los fantasmas y a los hombres

Y a los duendes apelotonados sobre el alfeizar

Panchito el invicto en este mundo y en el otro

Una lampada un golpe de remo más bien

Atravesando de cabo a rabo este ya

Tan alargado lago

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Fervor de Trilce (César Vallejo & Jorge Luis Borges) | Pedro Granados

  1. Fervor de Trilce

Se plantea conmemorar Trilce, de César Vallejo, cuyo centenario se cumple en 1922; en vinculación al poemario Fervor de Buenos Aires, cuyo centenario es el año siguiente (1923).  A través de ahondar en un ensayo que ya publicáramos, “El diálogo Borges-Vallejo: un silencio elocuente” (Variaciones Borges: revista del Centro de Estudios y Documentación Jorge Luis BorgesNº. 23, 2007, 183-206)1; en el cual levantamos, a modo de hacer visibles planos yuxtapuestos en una curaduría, una serie de correspondencias –la mayoría no explícitas ni obvias– entre las poesías del argentino y el peruano. Homenaje muy significativo, finalmente, para toda la poesía de la región en cuanto no sólo constituiría una efemérides más; sino, ante todo, ventilar un renovado entronque crítico y creativo entre ambas figuras.

El meollo de la propuesta estriba en considerar que tanto Trilce como Fervor de Buenos Aires responden a un mito inscrito en el paisaje o perspectiva post-antropocéntrica.  Ni utopía ni distopía; y sí, post-antropocentrismo.  Luego del predominante y artificioso escenario modernista –los años 20 del siglo pasado– la poesía latinoamericana recuperó el paisaje.  Aunque no de un modo costumbrista, como en principio pareciera, ni romántico (no es fervor por, sino fervor de…); sino, literalmente, fundiendo lo humano en el paisaje.  En otras palabras, considerando la complejidad del paisaje en tanto un soporte más adecuado para lo humano. Entre esto último,  la epifanía, el mito o, no menos, lo que los filósofos del Nuevo Realismo (Meillassoux, Bennet, Gabriel, Ferraris, etc.) advierten como “giro ontológico” y un antropólogo como Eduardo Viveiros de Castro denomina “mediación conceptual” o “multinaturalismo”.

  1. Trilce (1922) y la poesía argentina de 2022

Intentamos poner al día o retomar aquí el estudio sobre las relaciones que, en el contexto de la poesía de los países de nuestra región, han establecido el Perú y la Argentina; en particular, aquéllas que podemos percibir en los años más recientes. Es decir, la poesía argentina culta o letrada, en libro o en plaquette, cuyos representantes, de seguro muy jóvenes, publican desde comienzos de este milenio y próximos al centenario de Trilce. En específico, buscamos entender mejor algunas ideas que sobre la poesía argentina última se han ido esgrimiendo en el mundo académico; como, por ejemplo, aquéllas que defiende Anahí Mallol2:

Al leer la poesía argentina reciente uno queda, en cierto sentido, devastado, porque los textos de la poesía argentina contemporánea son inteligentes y a la vez indigentes (dan cuenta de una mirada que comprende y entiende y no organiza porque no hay nada que organizar, sino sólo dar cuenta de un derrumbe que no es un apocalipsis propiamente dicho; hablan de un final que ha estado aquí desde el inicio mismo, sólo que ahora se acelera por la inacción del que no le encuentra sentido a nada)

Sobre todo porque, desde nuestra perspectiva, Vallejo se erige hoy por, y para toda nuestra región, en un extraordinario mediador cultural y conceptual3 –multinatural (Eduardo Viveiros de Castro)– que quisiéramos cotejar mejor o hilar más fino para el caso de la poesía rioplatense. Ya que no es exacto que Vallejo se refugiara en lo etnográfico (el pasado incaico o precolombino, la piedra, los andes) para intentar paliar o consolarse de la tragedia que constituía la Guerra Civil Española (Georgette de Vallejo y Stephen Hart dixit).  No es la cultura un mero sucedáneo de la política.  Muy por el contrario, Vallejo encontró –en realidad desde Los Heraldos negros y, sobre todo, en Trilce4— y nos acercó la cultura para entender y darle sentido a la política e incluso al desastre; incluso a la muerte propia (Clayton Eshleman).  Es más, como buen amerindio, juntó el orden de la naturaleza al orden de la cultura (en el mito) e incorporó incluso la violencia a su pecho multinatural y a su poesía multidimensional.  Aunque no únicamente de un modo llamémosle emotivo (romántico o surrealista, tipo Pablo Neruda), sino, sobre todo, en tanto mediación conceptual: trasatlántica e intergaláctica.

Pedro Granados, PhD (VASINFIN)

Lima, 20 de mayo, 2020.

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Vallejo em camadas/ Amálio Pinheiro

Foto: Pedro Granados

SOL DÓNDE NO HAY SOL: Vallejo em camadas

Soletrem este título em voz alta, por favor. Não à toa surge em seguida ao livro de poemas ROXOSOL, do mesmo autor.

Com Pedro Granados temos de ler (tresler?) Vallejo passando de fragmentos a “fermentos” (de sol), o mito Inkarri sempre nos espreitando agachado em permanente e fervente levedura, desde o seu reconhecimento em Heraldos Negros, à plasmação em Trilce e à disseminação trifurcada nos PoemasPóstumos. A presença concreta de um arquipélago borbulhante solar andino-universal atravessa, por uma espécie de polidialética nativa, situada aquém e além, a linear separação em fragmentos típica da subjetividade moderna, condenada à temporalidade melancólica da sucessão epocal. Vemos assim que a incorporação vanguardista trilceana sempre se dá pelo crivo de uma matéria vital saída do barro primordial, que foi traduzido (huaco) em escultura, artesanato, arquitetura; e também em vozes e, conforme Granados, “algaravias” da paisagem da cultura.

Enorme benefício teórico e prático-analítico, que insere, em vaivém, rigorosamente, os elementos temáticos e conceituais dos conteúdos dentro da insurreição das formas significantes (tão,ao mesmo tempo, plurais, díspares e compactas), que o poeta de Santiago de Chuco desdobra com variações e implicações múltiplas em todos os gêneros, sua biografia inclusa. Granados pode então ir se afastando de  todas as leituras saídas de uma interpretação, em estado de clausura logocêntrica,  de significados conteudistas finais “profundos”, que tendem ao coroamento de um humanismo  socialista essencializante e a um fechamento semântico, centrado nas figuras do índio, do operário, do órfão, do idioma etc. O que busca Granados em Vallejoé o devir de  uma cidadania quase ou pré-humanoide (conforme o mostra vallejianamente, por exemplo, nas figurasdo “megaterio” e do “quadrúpedo intensivo”) em arquipélago universal, vinculada, numa vertente fêmeo-andino-mestiça, a partir da paisagem animal, vegetal e mineral, a um multinaturalismo com base numa erótica/ética musical e cromática.Uma interpretação conteudista nos distanciaria do primitivismo ou nativismo inocente e inclusivo que Granados observa justamente em Trilce: “Originalidad o complejidad, puntualizamos nosotros, fruto de mantener un “nativismo” no episódico, sino inclusivo y palpitante, el cual desarrollará a plenitud justo en aquel poemario”.

Daí a importância de Pedro Granados enfatizar a distinção fundante que faz Vallejo entre “vontade” e “sensibilidade” indígenas, pois somente esta última, liberada da moldura lexical e sequencial das línguas flexionais, coloca — melhor dizendo, entranha, incrusta em filigrana — o sol, o andino, o animal na nervura do texto. Isto é, o sol esparrama-se mesmo, e especialmente, quando e onde não está presente nem é mencionado: “Sol Dónde No Hay Sol”. Ou, como diria o poeta de Trilce I: “Seis de la tarde / DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES”.A poesia do peruano entretece e revira tanta coisa que não necessita, despreza até, qualquer resolução acabada.Granados vai mostrando como o “modo de ser político” em Vallejo – “los grandes movimientos animales” sob a fermentação solar – , num incessante aperfeiçoamento, desvia-se das políticas vigentes, caudatárias estas de ontologias ocidentais binárias. Há aí também uma política da linguagem: qualquer separação entre homem e paisagem torna inútil qualquer separação entre o quíchua e o castelhano.

Mais ainda: como esse SOL se dissemina vocal, fônica, gráfica, musical e cromaticamente, ao modo de uma espécie de treliça de caramanchão que compactaas avassaladoras variações do miúdo prolífico (daí as invenções sintáticas e ortográficas dentro das enumerações de perder o fôlego), pode iluminar o mundo inteiro na página exígua. Os fermentos solares, a partir das reverberações míticas na paisagem, acionam, em Vallejo, as propriedades sonoras/visuais/gráficas intensificadas ao máximo pelas capacidades rítmicas e prosódicas do idioma. Nessa direção, o clamor metonímico de tantas passagens trilceanas já antecipa, por volta de 50 anos antes, textos radicais e barroquistas do continente, tais quais, para ficar no Brasil, Catatau, de Paulo Leminski, ou Galáxias, de Haroldo de Campos.

Alinhemos algumas companhias,severamente selecionadas por Granados, do Cholo mundial. Antes e sempre, insistamos, toda a paisagem natural e o entorno cultural: montanhas, pessoas, povos, objetos. José María Arguedas: “… no puedo creer que un río no sea un hombre tan vivo como nosotros”. Destaque para “Zorro de arriba y zorro de abajo”. O grande achado do “Landó por bulerías” (o lundu, tão caro a Villa-Lobos) de Micky González, numTrilceagora já em glossolalias hispano-quíchuas, peruano-afro-flamencas, uma sorte de “cante de ida y vuelta” levado às últimas consequências. Ou como anota Vallejo em “Contra el secreto professional”: “Quizás el tono indoamericano en el estilo o en el alma?”.

Amálio Pinheiro

Outubro de 2020

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JOSÉ MARÍA ARGUEDAS SABERES, HERVORES Y DESPEDIDAS (Índice)

José María Arguedas utilizó el término “hervores” para referirse a la complejidad de los encuentros culturales, marcados por la migración masiva, en una sociedad desigual y conflictiva como la peruana. Lo usó como estrategia metodológica y creativa que traspasaba barreras disciplinarias. Por tanto, saberes y “hervores” en el presente libro aluden a la interacción dinámica entre el sujeto y el objeto estudio. Privilegian, además, un enfoque que recupera la cosmovisión andina y la perspectiva interdisciplinaria. A este enfoque particular le sumamos el tema de las despedidas que anticipan la separación y la ausencia y que, tanto en las obras como en la vida del propio Arguedas, tienen un significado especial para entender los casos de viaje y muerte.Este libro reúne un conjunto de textos que con rigor y precisión examina la actualidad, modernidad y vigencia de las propuestas arguedianas en la construcción del Perú con el que soñó. El tiempo de su preparación nos permitió decantar ideas, juntar nuevas voces y, sobre todo, repensar nuestra deteriorada realidad nacional a través de las obras de Arguedas. Por eso mismo, ahora, que por obra del azar el libro sale a luz como un grito de esperanza en momentos de duelo nacional, nos preguntamos si finalmente, en el Perú, estamos saliendo de un ciclo de falsos wiraqochas y entrando en otro nuevo, que se abre con el canto prometedor de la calandria, tal como lo había anticipado Arguedas en su última despedida. (Julio Noriega)

Índice

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Poesía española del siglo XX al XXI: Cierto Vallejo

El presente artículo es relectura y meditación de uno anterior, “Desde otra margen: la última poesía española”, ensayo-crónica publicado en Babab (2003), el cual en su momento levantara roncha. Pero no constituye propiamente su reescritura; sino, con cierta información adicional sobre poemarios posteriores (para nada exhaustiva, lo sentimos), algo así como una puesta en escena mental o cuadro sinóptico del asunto. Una visión un tanto más abstracta de lo que fuera, en la provocación publicada en aquel número de Babab, básicamente nuestro testimonio de lo sucedido, en poesía, cuando vivíamos en Madrid hacia finales de los 80′. P.G.

https://www.researchgate.net/publication/369072058_Poesia_espanola_del_siglo_XX_al_XXI_Cierto_Vallejo

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