04/09/17: Congreso Internacional México Transatlántico: México en el mundo, el mundo en México
03/09/17: SPINOZA-VALLEJO
Mis manos juegan con el poema
Como con una pequeña piedra
Dedos sin huellas digitales
Piedra que un perrito lame
Mientras estropea
Todo lo delicado que toca.
Pero todavía así y a pesar de todo
Pequeñas piedras como las que
Lanzamos al cielo y éste
Invariablemente elude.
Piedras como el agua que recordaba
Como mi alegría entre las mariposas
Y los pájaros
Que se desprendían de aquel huerto.
Piedras como dados
Piedras como pezones
Que un día sustraje u otro día
Quedaron entre mis manos
Como sin darme cuenta.
La mente es todo nuestro cuerpo
Como lo entendieron Spinoza, el holandés,
Y César Vallejo, el de Santiago de Chuco.
Pensar con las manos
Recoger a través de ellas
Arrancar desbrozar uncir
Levantar muy en alto
Entre ambas el poema
Que también se va de manos
Y que es desde donde nos viene el alma
Pira de piedras
Precaria llama que activa
Pareciera que por capricho el poema.
Como sin darnos cuenta.
02/09/17: Soledad impura: algunos comentarios
Diseño carátula: Marita Ibánez
Pedro Granados, Soledad impura (Lima: Edición del autor, 2009) 92p
ISBN: 978-9972-33-987-5
Algunos comentarios:
Paradójica y sabia poesía la de Pedro Granados. Desbordante de energía afirmativa en su dicción sobria, coloquial y filosa como el cuchillo de un carnicero taoísta. Ella sirve de refugio a un furioso, temible y tierno animal -ávido de eternidad en tránsito-, que olfatea y palpa el cuerpo erógeno donde confluyen la temible desnudez de la mujer, el neón seductor de la noche y la retracción desafiante de la página en blanco. Voz del desierto en la ciudad y el hueso. Palabra de una soledad y de un exilio que al decirse, crean el espacio de un posible encuentro. Poesía del acoso y de la pérdida, del apetito de altura y del fluir del mar…. La escritura de Granados intenta crear un “nosotros” en el peregrinar iniciático y en el desasimiento. Con desengañada dureza en ciertos versos cortantes, el sujeto nómada nos permite asomarnos a una geografía poética personalizada, que extrañamente logra transmitirnos un hechizo: las aproximaciones inverosímiles, los amorosos abrazos disyuntivos y el doloroso arte de vivir cayendo… Con Granados la poesía toca, ataca, explora la textura hiriente de las cosas, y descubre -como un Ulises que no llega nunca a Itaca porque el único asentamiento es el viaje-, que una posible y frágil salvación tan sólo nos aguarda en el goce fluyente del poema encarnado.
Armando Almánzar-Botello (República Dominicana)
Hay cierto minimalismo formal en la poesía de Pedro Granados, cuyo trabajo he venido a conocer sólo recientemente. Ello, sin embargo, no equivale a una reducción de la capacidad expresiva ni de la complejidad de su visión. Al contrario: el verso corto, la pausa constante ponen un énfasis particular en cada una de sus ideas. Estas parecen desenredarse progresivamente, como si buscaran ir más allá de lo dicho anteriormente.
He encontrado, también, algo ausente en mucha de la poesía reciente: un arriesgarse por el sentido, un sentido que no se esconde detrás de metáforas vagas. Me ha agradado en particular el tratamiento de las historias familiares, el peso simbólico o real del Perú y su pasado, y las reflexiones sobre la escritura poética, un tema presente en la mayoría de los poemas.
Alfredo Alonso Estenoz (Cuba)
Soledad impura es la ola de la tormenta perfecta que está por tumbarnos en su aparente quietud, pero que contrariamente nos mantiene maniatados en la zozobra: la de nuestra memoria, la de nuestra experiencia amorosa y la de nuestra vagancia trascendental por el mundo.
Juan Carlos Ramiro Quiroga, “Soledad impura entre pulp fiction y la gripe A” (fragmento) (Bolivia)
La voz poética es consciente de que la vida es una narración, es consciente de esa tensión entre muerte y lenguaje, entre vida y lenguaje. La vida es escritura y lectura, es un libro.
Jessica Freudenthal, “Pedro Granados, Apántropo” (fragmento) (Bolivia)
Puntualidad de lo cotidiano y abrigo de lo siempre presente, la poética de Pedro Granados es como una doble conjunción de espacio y tiempo. En ella, el mundo se despliega como un mapa de las emociones, pero, a la vez, como el esfuerzo por la conquista del lenguaje “otro”. Geografía de la pasión e inserción de ésta en la geografía material de los objetos que de alguna manera nos pueblan.
Gustavo Ruiz Pascacio (México)
30/08/17: “Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo” (JALLA 2018: Simpósio Temático)/ Pedro Granados
Acaso es tarea de la academia, hoy más que nunca, intentar superar –a modo de un salto cualitativo– las clasificaciones y taxonomías y atrevernos a evaluar la «poesía nueva» (César Vallejo) en cuanto y en tanto «sensibilidades nuevas» en o para un contexto determinado. Y, asimismo, atrevernos a trabajar en el aspecto cultural con opacidades (mixturas, hibridaciones, simultaneidades) ya que, de modo casi unánime, partimos de esencialismos o privilegiamos temas o motivos: esta poesía es andina –incluso “quechua”– porque habla de determinados temas o con determinado vocabulario; esta otra es del “lenguaje” porque es más o menos metalingüística; o esta otra es “meramente” coloquial o anticuada; etc. Así no llegamos a ninguna parte; salvo a que nos editen el libro o la antología porque cumple de antemano con una agenda de intereses más o menos políticamente correctos; peor aún, más o menos concertados con la institución literaria vigente o dominante.
Por lo tanto, se trata de insistir (nunca clausular) sobre los textos –poemas, canciones, traducciones, biografías, cuentos, novelas breves, etc.– que vienen del nivel horizontal (los múltiples repertorios o series: social, histórica, retórica, psicológica, de género, etc.); pero también –y esto es poco mencionado– los que vienen del nivel vertical y suben hacia las palabras. Es decir, y en principio, permitirnos ensayar a través del ejercicio de la escritura automática y la creación colectiva –ambos, modos de intentar trascender el narcisismo y el nihilismo– nuestro reencuentro con lo colectivo y con el mito: “no es nunca de su lengua, es una perspectiva sobre otra lengua” (Lévi-Staruss). Esto último, privilegiando– antes que la metáfora– la metonimia en tanto estado transitorio de identificación del sujeto poético con una ecología, una historia o un “mito inscrito en el paisaje”; de allí lo de “multinaturalismo” (Viveiros de Castro). Para, luego de habernos ejercitado en lo colectivo, intentar encontrar nuestro propio ritmo (Rubén Darío) o ecualizarlo.
Cabe precisar que aquello de “transfronterizo” no se limita a describir un “taller de creación literaria” diseñado expresamente para la amazonía o, por ejemplo, para la frontera peruano-brasileña. Si intentáramos postular su alcance –por cuencas culturales– y sus metas puntuales tendríamos una síntesis como la siguiente:
Caribe, para sacudirse de Pablo Neruda.
Cono Sur, para que en nuestro pacto con el lector no intentemos, desde un principio, pasar por sujetos poéticos listos.
Brasil, para que nuestro performance (cuerpo y ritmo) aterrice mejor en nosotros mismos y luego, y con más potencia, en el papel u otro soporte a través de la escritura. No estamos conminados a la poesía de autoayuda (“acción poética”); ni, tampoco, limitados a trascribir en portunhol selvagem.
Área andina, para que leamos en su real dimensión y expresión, de modo gozoso, a nuestro César Vallejo.
Amazonía, para sacudirse del espejismo y culto de los formatos –exotismo, multiplicidad de lenguas u otros mimetismos– y optemos siempre, más bien, por las sensibilidades (ejemplo, la poesía de Luis Urteaga Cabrera); éstas, nuestra lengua común.
Latina (USA), para, al modo de Tino Villanueva, dialoguemos más fluidamente con las demás cuencas culturales; y encontremos que nos ligan más afinidades que nos separan diferencias.
España, para que una vez superadas la “poesía de la experiencia” y la “poesía de la conciencia” y la “poesía de la chocolatina”, etc., percibamos todo ello como desde otra margen, la de América Latina; para, luego, permitir filtrarse a borbotones toda esa oralidad y poesía –a cada paso y a cada minuto y también a cada lectura de los clásicos– del territorio de España.
México, porque no todo fue Octavio Paz ni todo debe ser ahora infrarrealismo o un Bukowski, no de sótano, sino de vitrina. Porque en nuestro contrato con el lector no empecemos por apuntarle con un revólver.
Finalmente, “Creación literaria transfronteriza: Poesía y multinaturalismo”, va dirigido a investigadores, estudiantes, profesores de enseño medio y público en general. Cada uno de estos públicos sabrá aprovechar lo que mejor esté a su alcance; la teoría, la metodología, el gozo de la práctica de la escritura.
28/08/17: Luis Cortes Bargalló y César Vallejo (intervención)
selva/ mudoestruendo.
El adentrado pétalo reanuda. Fibra.
Cruzo el espesor del mirlo. Cuerpo
piedra sobre piedra –piedra negra
sobre piedra blanca–
una blusa negra se unta
desabotonada contra
el cielo resbaloso.
En la casa hay un hombre
que juega con serpientes, que se autofecunda,
se divide y multiplica, encarga, silba.
Y a su boca como fosa
van a dar todos los rastros.
Baudelaire habló de “nervios
y color” [Vallejo habló de fisiología].
Atorados y en fila:
Una vagina que se abre, muslos;
Un ano como un sol garabateados;
Un pene con su ojo [Trilce I], baba,
Testículos, dos curvas.
Cuando el agua baja turbia
hasta besar el lodo de la orilla
entre el humus, cadenas boquiabiertas,
un labio a la deriva que se seca.
Para cuando todo
quede al ras al descubierto.
De La lámpara hacia abajo (México: Ediciones sin Nombre/ Secretaría de Cultura, 2016)
24/08/17: La poética de los cuadernos de Luis Hernandez/ Carlos Quenaya
¿Cuál es ese lugar de donde proviene y adonde se dirige la poesía?, ¿qué es aquello ilegible que no puede escribirse ni leerse, pero que sustenta la palabra escrita de la poesía? Agamben lo precisa en otra parte: la oralidad. La oralidad es lo anterior, lo previo a cualquier literatura: el suelo en el que se sustenta y al que ha de regresar la escritura. El poeta es quien asume la tarea de escribir lo que nunca ha sido leído y leer lo que nunca ha sido escrito: la palabra en el aire, la palabra oral. Los cuadernos de Luis Hernández se hallan en medio de la tensión entre lo hablado y lo escrito. Urdidos con la materia de lo transitorio y de lo siempre en marcha, reproducen las huellas de la oralidad de un peruano de Lima. Son palabras sin versión definitiva y, sin ser un borrador de nada, –así como la charla cotidiana tampoco lo es– interpelan a cualquiera que pasa.
20/08/17: DOS POEMAS DE ALEXIS GÓMEZ ROSA/ Rafael García
PARQUE COLON
Vivo en un barrio de película
que ha visto desaparecer
sus héroes
al sur siempre galopan.
Son los parias del anochecer:
locos chamarileros,
luchadores,
asesinos de miradas en arcoiris;
gordos sacerdotes
y cutáfaras
para las que no hay cines
donde ventilar la cabeza.
Sparrings en retiro
y cueros de cortina para un llorado
film mexicano, ahora que Gardel murió.
El barrio sucumbió
a su esplendor.
Mi calle, la del arzobispo Meriño,
perpendicular a los barcos,
prolonga las incidencias
del parque Colón:
un cuadrilátero de frustrados políticos
que hacen patria en conteo
de tres bolas-dos strikes,
recetando en nutrida
soireé, elmagno credo
de la República de insignes
varones en celo.
Pero algo más digo
del barrio que me vió crecer,
en el parque
almirante también habrá de verme
morir.
Lentos fotogramas construyen
la película absurda
de un hombre
que salió de su mudez,
a dar cuenta
de los pormenores de la infamia.
(¿Si me atreviera a venderla?)
Compradores del mundo
vendrían solícitos y curiosos,
con los ojos hambrientos,
a dejar
su moneda de lenta
circulación.
ABEJA DE PIEDRA
Llegó al barrio con el tumbao de “Caja de Bolas”:
un boxeador culebro por ese indescifrable juego de cintura.
Carlos Caja de Bolas, el original, fuera del ring se llamaba Carlos Gil.
Este otro, de hablar meloso y embaucador, sabía (sabe)
tirar la cabeza y el codo mete a partir: “corrió la colorá”
salpicando a fotógrafos y chicos de la prensa.
No hizo muchas peleas en el ring, siempre ajeno a las reglas
y buenas maneras del ordenamiento social.
Su vida fue un desastre, podrido como está en un celda
del plan piloto de la Policía Nacional.
Su mujer lo abandonó; sus hijos no guardan memoria de su rostro.
19/08/17: ASESORÍA INTEGRAL DE TESIS SOBRE POESÍA LATINOAMERICANA (en particular, César Vallejo)
Elección del tema y título de la tesis. Aplicación de la más pertinente, para el caso, teoría, metodología y bibliografía. Presentación en Power Point de la tesis. Ortografía, gramática, revisión metodológica y técnica de la tesis en cualquier nivel de progreso.
18/08/17: César Vallejo/ José María Arguedas
La inseguridad económica, ya sabes tú que es y que ha sido siempre mi fuerte. En cuanto a lo político, he ido a ello por el propio peso de las cosas y no ha estado en mis manos evitarlo. Tú me comprendes, Juan. Se vive y la vida se le entra a uno con formas que, casi siempre, nos toman por sorpresa. Sin embargo, pienso que la política no ha matado totalmente el que era yo antes. He cambiado, seguramente, pero soy quizá el mismo. Comparto mi vida entre la inquietud política y personal y mía para adentro. (Carta a Juan Larrea, 29/1/1932)
Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico. (“No soy un aculturado”, 1968; El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)
“Vallejo era el principio y el fin” (El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971)










