Anales Galdosianos, Queen’s University, Kingston, Ontario, Canadá – Casa-Museo Pérez Galdós, XXXVII (2002), pp. 103-112.

Fortunata ve a Jacinta
mediateca.educa.madrid.org
Anales Galdosianos, Queen’s University, Kingston, Ontario, Canadá – Casa-Museo Pérez Galdós, XXXVII (2002), pp. 103-112.

Fortunata ve a Jacinta
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Pocos escritores se han atrevido a desafiar el canon impuesto por la tradición
literaria peruana, y han optado al igual que Martín Adán, César Vallejo, Jorge
Eduardo Eielson, a quebrar las leyes, los formatos usualmente conocidos y
concebidos en épocas decimonónicas, además de proponer nuevos lenguajes
que fueran puentes para sus innovadoras ideas. En esta estirpe de creadores natos
se encuentra el poeta y novelista Pedro Granados, por sus revolucionarias
propuestas de contar una historia o hacer de ella una suerte de collage,
una simultaneidad de imágenes en un solo discurso poco ortodoxo al que él
denomina “nobloga”, que es una especie de novela pero con la estructura de un blog.
Esta estructura es empleada en su última novela (nobloga) En tiempo real, que
comparte diversos géneros como poesía, narrativa, artículo periodístico, ensayo;
que no funcionan aisladamente sino que se entrelazan en base a un sujeto
común, como Juvenal Agüero (Pedro Granados), un escritor peruano de 51
años, quien luego de varios años de ausencia retorna a su patria, en la que
espera vivir una vida común y corriente. En cierta forma, el argumento roza con
lo cotidiano y nada espectacular, eso se explica por las mismas palabras del
autor, quien no aspira a escribir “grandes temas”, porque precisamente no cree en
esos “mitos”, sino en formularse nuevos métodos de contar una historia, y no
contarla solamente, dejando al lector que haga su parte de reunir y darle sentido
a los textos insertados en la novela. Porque también Pedro Granados comparte ese
vínculo de privilegiar las formas, y no tanto el contenido, con el escritor francés
Raymond Queneau en sus Ejercicios de estilo, obra que llega al paroxismo en
cuanto al tema que explota, pero con diversos tipos de discursos. Sin duda la
última obra Pedro Granados es un metatexto, al cual emplea vasos comunicantes
con sus novelas anteriores (Un chin de amor y Prepucio carmesí), y de esta manera
va creando su propio universo, donde se mezclan personajes reales con ficticios,
hechos imaginados con sucedidos verdaderamente, siendo como espejos reflejando
realidades ocultas, rostros semejantes, a la manera de Jorge Luis Borges; y por
cierto en el libro se habla de las semejanzas que tienen Juvenal Agüero con Juan
Dahlman del cuento de “El sur” del escritor argentino. En tiempo real, es un
logro para su autor y para el bien de nuestra literatura, que exige ser leído y
releído cuantas veces sea necesario, porque cada lectura nos arroja nuevas inter-
pretaciones y abre una nueva brecha para la discusión sobre los nuevos discursos
que están predominando en esta era de la posmodernidad, ya que de por sí, la obra
comentada, está dentro de esa etapa por mérito propio.

Estas yemas que han brotado para la primavera
me dicen exactamente lo que a ti te dicen. Nada más.(1)
Incontinencia, es la imagen que el escritor y catedrático, Pedro Granados, nos revela a través de su personaje de jovial latitud, Juvenal Agüero. Las novelas cortas parecen haber trasgredido los límites de la fluidez para ser explosivas, sorprendernos llega a ser su oficio perfecto, como una bragueta dorada esperándonos en la copa del Cerro San Cristóbal.
Para empezar, Juventud Agüero, me recuerda a una paloma que conocí por estrictas razones del azar. Ella recogía -solamente haciendo uso de su pico- la comida escarchada de hierba que los alumnos dejamos cerca de la cafetería del Campus de la Universidad Católica. Juvenal limeño, es un ave de libertad vasta a la cual se le han cortado las alas y él no lo sabe.
Granados, Pedro, “Poesía e historia en El doctor Centeno”, Anales Galdosianos, Queen’s University, Kingston, Ontario, Canadá – Casa-Museo Pérez Galdós, XXXVIII-XXXIX (2003-2004), pp. 93-102.


Lo más chic es no tener nada.
Y lo más honorable
no escribir ningún poema.
De Soledad impura
Con un “Pesco lo que me corresponde de la vida” se acerca al final de un reciente poema el poeta Pedro Granados, lo dijo en la Biblioteca Nacional de Colombia y así, aliviado por leer en torno a asuntos diferentes, llego a su última novela: En tiempo real (2007). Un relato para los nuevos tiempos que cierra, por ahora, la trilogía que forma con Prepucio carmesí (2000) y Un chin de amor (2005). Novelas breves, inmediatas, que hacen de la historia de Juvenal Agüero, la historia de cualquier hombre de letras arrojado a la intemperie de una existencia cada vez más intrincada, a caballo entre los retazos sincopados de Internet, ya todos entran en casa sin llamar, y el salto permanente entre imágenes y textos que contemplamos sólo por un instante. ¿De qué manera puede encarar el que vive del sueño y de la tecla semejante pandemonium de pulsos culturales? Pedro nos lo cuenta en un párrafo y sin apenas despeinarse, nada como su falta de afectación para decir las cosas desde la altura de quien ha experimentado seriamente con ello, vamos tomando nota:
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Texto leído en la presentación de la novela, el 9/10/ 2007.

Juvenal dice que es posible inventarse un futuro a través de la escritura, inventarse una vida, múltiples identidades, amores, tragedias, gestas y épicas convenientes; pero es imposible para él desligarse del recuerdo de su padre, de su abuelo, de su hermano a los que tal vez les inventó otra vida también, otra identidad quizá. Todos ellos van arropando los huesos del poeta Granados.
Poeta peruano y granadino porque allí, en Granada, descubrió su corazón y la fragilidad de su corazón y es allí donde inventó y reinventó a la Manoli –hoy Manuela– que ya no está; salvo que algún día a ésta le sea posible aparecer convertida en cable, en chip, colgada de la cola del signo arroba. Vuelta carne y deseo por los incómodos pero deliciosos favores de la literatura y la creación y sus infinitos actos.
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Las narraciones paralelas.
10
escribo algo
algo todavía
algo más aún
añado palabras pájaros
hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
escribo algo todavía
vuelvo a añadir palabras
palabras otra vez
palabras aún
además pájaros hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
borro todo por fin
no escribo nada.
Este poema de Jorge Eduardo Eielson, muestra lo que no debería mostrar. En ese sentido, la creación poética, se ubica como tema y configura una ficción. Por ello, esta composición lírica nos permite introducirnos a una lectura posible de la novela “En tiempo Real” de Pedro Granados. Esta lectura se centra en el tema de la problematización que la novela contiene respecto del proceso de la creación literaria realizado en la narración; y que también, desde un punto de vista externo, se constituye como propuesta estética para la elaboración de narraciones; es decir, una poética. Presenta, así, la narración de la historia de un personaje, pero emparentada con esta problematización. Ello constituye, según esta lectura el contenido narrativo de la novela, pues entre ambas hay simbiosis. Ambos se necesitan: el personaje no es nada sin la creación literaria que irrumpe en su “vida” y la creación literaria no pude existir sin la presencia del protagonista. He ahí la simbiosis.
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Número 31 – 39 | INTI: Revista de literatura hispánica
“El eucalipto me hostilizaba de muchas maneras: si en el juego el árbol era el punto neutral, lo que llamábamos la base; al que tocándolo se escapaba de las persecuciones o se conseguía la dicha de ganar, ¡seguro que yo perdía! Porque al llegar al tronco y anunciarlo, todas se daban cuenta de que yo no había tocado la base: el árbol se había retirado de mí” (36)
Conocida la imagen del árbol como el más poderoso símbolo de la racionalidad y, por ende, del logocentrismo occidental (visualizado está –tratándose de un árbol– el “falogocentrismo” derrideano) nos acercamos al libro de Carmen Boullosa, Antes (México: Colección Punto de Lectura, 1989), a través del pasaje de arriba.
Lo que ocurre en Antes: “el árbol se había retirado de mí”, tiene varias maneras de enunciarse. Unas más pretenciosas que otras; unas más o menos localizadas en el ámbito de cierta crítica denominada feminista o post-feminista; y otras afiliadas a una opinión sin género, en el estilo ya de la literatura o de los textos de Boullosa. A nosotros no nos cabe otra alternativa que el ensayar y cometer todas.
Abreviando, podríamos decir que en este discurso existe un continuum semiótico –expresado por el lenguaje del cuerpo– que no se fracciona y por lo tanto no produce el significado ni siquiera con el trance de la menstruación (o muerte de la protagonista) porque los “fantasmas” (lo indeterminado) se la apropian. La novela termina con el triunfo de lo indeterminado que siempre había perseguido a la protagonista; es decir, no se accede al Orden Simbólico. Sin embargo, son algunos corolarios de esta síntesis, y una inicial comparación con otro texto de la autora, Mejor desaparece (México: Oceano, 1987), lo que nos interesa bosquejar.
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La mayoría de textos que han estado leyendo son fruto de la curiosidad de muchos años. También, un intento de escribir con la teoría, el contexto socio-cultural y, por qué no, los humores propios versus los ajenos. En sus mejores páginas, creemos, elaboran una propuesta tan arbitraria como persuasiva: polémica. Precisamente aquí radica el meollo de lo que para nosotros sería lo más gratificante; por poner sólo algunos ejemplos, propiciar acaso los siguientes debates: que la poesía culta de la República Dominicana se salve de su acartonamiento por imitación de las letras de la bachata; que a los poetas peruanos y mexicanos les preocupe muchísimo menos una precoz fama de barrio; que los poetas españoles se dejen de joder y de verdad se pongan a no escribir “poesía” porque –la que practican– dejó de serlo hace ya mucho tiempo.
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A propósito de Prepucio carmesí (2000), Un chin de amor (2005) y En tiempo real (2007).
En nuestros días la literatura en lengua española pareciera redefinirse –en el marco general del diálogo entre diversas tradiciones– no sólo en su tendencia al contacto o hibridez de los géneros históricos sino, creemos, también en cuanto a su ósmosis o implementación de la brevedad, fragmentación y dinamismo de la internet. Desde esta última perspectiva, por ejemplo, pareciera que hoy por hoy nuestra auto imagen –tal como lo discutíamos hace unos días con la Dra. Jodi Dean de Smith Collage (Nueva York)– ya no precisa volverse narrativa, en el sentido de ceñirse a la linealidad, y más bien recurre a fragmentos o instantes que son, como se sabe, el lenguaje típico de los blog. Obviamente, podemos relacionar esto último –lo del yo o self image que ya no precisa volverse narrativo– con el cubismo y con el arte de vanguardia en general. De este modo, nuestra propuesta de novela breve –que vamos acuñando aquí con la denominación de nobloga— tiene de cubista (por lo fragmentaria y multi focal) como refleja también la relevancia que una tecnología y modo de comunicación tal como la que hoy en día representan los blog . Tomemos conciencia de ello o no, bajo presión de los mass media estamos constantemente en plan de cotejo y experimentación intercultural –haciendo dialogar nuestra cultura local con otras– y también de experimentación tecnológica: aprendiendo o mejorando, por ejemplo, nuestro desempeño con la internet (correo, chat, blog, etc.). La novela no debe estar ajena a nada de esto. Leer más