Sobre la poesía de Edgar Artaud Jarry

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Llamo la atención, por enésima vez, que se va haciendo “realidad” una propuesta de gran poesía en México. Nos referimos a la que ensaya ahora mismo, Edgar Artaud Jarry, desde Chilpancingo para el mundo. Poesía moderna en español. Descoyuntada de sí misma sin dejar de ser una alta poesía. Desorejada, jamás.

Hace un rato, en Bogotá, un joven me preguntaba –trataba de convencerme con sus preguntas más bien– sobre la conveniencia de, aparte de romper la sintaxis, usar palabras del inglés porque así –según él– le llegaba cotidianamente el mundo. Buena pregunta, buen reto para un latinoamericano que no vive en USA, por supuesto; pero, por ejemplo, ¿para los que viven ya aquí? ¿Qué encanto podría tener este tipo de alternativa? Sigue pendiente para un poeta hispano, aunque admito puedan existir varias opciones, la respuesta a cómo escribir frente a la globalización. Cuyo caballito de batalla es el inglés y, sobre todo, otra forma de ver el mundo (epistemología), más bien pragmática frente a nuestra añeja escolástica. El reto de pasar de la decoración de nuestros poemas –con palabras en otros idiomas– a internalizar, dominar y transculturar a nivel de la epistemología más bien. Transculturar no para seguir siendo nosotros mismos, esencialismo vano y, paradójicamente, alienante; sino, por el contrario, para ser creativa y soberanamente otros. Otros, obvio, sin ser una mera caricatura del inglés.

Lo de E. A. J. va o indaga al rededor de esto último. Una forma de olvidar, para ampliar la conciencia; una forma de destruir, para edificar acaso algo más cierto; una forma de desaparacer, ciertamente, para hacer más nítido e inolvidable nuestro paso sobre la tierra.

Algunas otras notas sobre poesía mexicana reciente:

¿La poesía mexicana descansa en Paz?

Poética mexicana contemporánea

21 balas. Antología de la poesía mexicana actual

‘Antídoto’/ Jorge Esquinca (México, 1957)

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Wikileaks para niños/ Rodrigo Núñez Carvallo

Mi ahijada Zoe me pide que le aclare cómo es este lío de Wikileaks, que nadie en su casa se lo puede explicar. Haré el intento […] Es curioso. La lucha por la libertad y la democracia hoy se da en el ciberespacio. Como en un cómic de superhéroes, el capitán Assange está venciendo a las fuerzas más torvas de ciudad Gótica. Batman a su costado parece un vulgar super-ratón, y Hillary Clinton, la secretaria de estado norteamericana, no es otra cosa que el Guasón con faldas.

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Palotes de un autista comprometido (IV)

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Mafia y poesía

“-Pedro, si tienes algo que decir, dilo.
Y no te vuelvas un ganapán como yo
” (L.A.R.)

.No leemos libremente, lo hacemos manipulados siempre.

.Ojo con la institución en la que acaso estudias. Ya has llegado –como por un tubo previo– a ella; pero tu primer deber, como estudiante, es ser consciente de cómo fuiste a parar allí.

.El que ganó el Nobel o al que lo premiaron en el Congreso, ya recibieron su merecido.

.Ser poeta-mujer no te libra de la mediocridad. Ser hombre-poeta, tampoco.

. Salvo LEW, no hubo mejores en toda mi generación.

.Acaba de visitarme la poesía, ¿a alguien le interesa?

.Las malas personas andan, obsesionadas, con hacer el bien; los malos poetas, con la poesía.

.¿Cómo se reconoce inmediatamente un buen poema? Si al leerlo anda como en otra parte.

.¿Cómo reconocemos uno malo? Si se empecina en deleitarnos, enseñarnos, enternecernos, sorprendernos, sujetarnos a la pata de su alegría o de su dolor.

.¿Cómo reconocemos un mal crítico? Por la cara. ¡Pero si es tan sencillo!

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Carta a una modelo que describe el tiempo/ Edgar Artaud Jarry

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E. A. J.

El autobús apareció repleto de cabezas

una llave de agua que goteaba cianuro

tu huella digital es mi huella cerebral

bebí una cerveza binaria en una cantina digital

no te arrojes del puente, no todavía

orinábamos en botellas vacías de Coca-Cola

Jesucristo boca abajo en las autopistas

Leíamos poemas en el parque acuático

debajo de la luna estoy mirando los cuadernos

Escribí un poema en tu piel de los sargazos

en lugar de cabeza portas un libro envejecido

en lugar de libro cargas una poeta entre las manos

envenenada por la certidumbre indispuesta

la mujer tiene cara de pleonasmo

es una interrogación en los vagones del metro

viajamos para Chile viajamos parAmarte

descubro la interrogación debajo de tu piel

construimos un poema de amor con pedacitos

te quiero a quemarropa toda mi piel huele a usted

me cortó las alas, para que no la estorbe

me tiraré al río, no te quepa la menor duda

este poema es interminable, por favor, continúe

usted escribiendo, aquí debajo:

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Jóvenes poetas bolivianos

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Nos gustaron las propuestas de los poetas nacidos de los años 80 para acá. Las primicias de los gestos de estilo de Lorena Castellón; aquello de irse, hastiada del mundo de los hombres: “a la lluvia y al frío,/ colgada en la órbita de un queso/ con mi desgobierno pueril/ y mi convicción política mafaldiana” (“Un día me escondí de la lluvia”). También, la “Relación sobre un ser superior “, de Sergio Gareca, que copiamos completa:

Mi perro, esta mañana, es dueño del sol.
Recostado, estrellas hacia adentro,
se disfruta y no siente el peso
de ese cuerpo que parece el aire y no es,
esa tristeza circundante y tendenciosa.
Viene de un camino más grato que el mío.
Sin política
Sin religión
y, desde luego, sin culpa.
Ya estás un poco viejo,
pero tiene esa predisposición
de ir hacia la muerte
sin prisa,
sin temor a despertar,
sin ganas de huir
o ser mejor.
Su ausencia de ambición
y su corazón gigante
se filtran por las estaciones
sin sentir el reloj,
por eso a veces siento
que cree ser mi amo,
pero estoy seguro que
no necesita de esa soberbia.
El patio está sitiado por el sueño
y la orden es precisa,
respirar, sólo respirar.

Por último, siendo exigentes, las traducciones de los versos en quechua y en aymara de Elvira Espejo Ayca: “Ima munaspa qhipay purinki/ Nugata qanta maskaspa… ¿Qué queriendo llegaste por mi detrás/ … y yo en busca de ti”. Y, finalmente, los aciertos de Rodny Montoya, como en esta breve segunda parte de un poema sin título:

II
En otro tiempo
En otra vida
En otro olvido
Yo fui seguramente
Un cuervo
Que vivió disecado
Escuchando
Una vieja vitrola

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Palotes de un autista comprometido (III)

Poesía ilustrada y Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) en el Perú

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¿Inmaterial, intangible?

1. Para empezar, el PCI es una denominación muy discutible:
“Anteriormente se contraponía a las mal llamadas “bellas artes” con las culturas populares, indígenas, subalternas o incluso denominadas “folclóricas”, visualizadas por las élites como pintorescas y exóticas, donde éstas siempre aparecen en el “imaginario social” como inferiores frente a las primeras […] Ahora se acuñó un término: “patrimonio inmaterial” o “intangible” en el que las culturas populares, indígenas y subalternas ya no son inferiores… ¡ahora las invisibilizaron!” (Mac Gregor)

2. No se tiene claro si a la poesía ilustrada o culta se incorpora en el marco del PCI; aunque, como en la cita anterior, se insiste en sus diferencias:
“Cuando hablamos de cultura, en general se piensa en la cultura de elite, erudita, en las artes profesionales, en la burocracia que la protege. Falta una mayor elaboración conceptual respecto a la cultura y cómo este concepto interpela a la organización total del Estado” (Vega-Centeno 301)

3. Obvio, en todo esto no se trata de valorar sólo las “canciones”; sino, sobre todo, a los “cantantes”; a la gente que produce este mal llamado PCI:
“Es preciso tener en cuenta que el sujeto productor de cultura es el individuo, miembro de la comunidad nacional, regional, local, frecuentemente sumido en la pobreza y que realiza su obra en condiciones de vida sumamente precarias. Por eso las tareas de salvaguardia del PCI están ligadas con la educación en Derechos Humanos y la lucha contra la pobreza” (Vega-Centeno 309)

4. Ante este panorama sólo quisiéramos puntualizar dos cosas:

A. “La cultura viva sufre procesos de desaparición y eliminación de elementos constituyentes, así como procesos de reavivamiento, innovación, resemantización, sustitución, apropiación, hibridación, asimilación o de adición. Se cuestionan todas aquéllas pretensiones de preservar la pureza original de la cultura o de afirmar “autenticidades” que pueden generar procesos regresivos o incluso posiciones racistas o chovinistas que reivindican la “pureza primordial” (Mac Gregor)

Y que, asimismo , comprobado el fenómeno anterior:

B. “La Interculturalidad que trasciende la mera existencia del pluralismo cultural y que brinda a la diversidad cultural una posibilidad de interacción creativa y fecunda a través del diálogo horizontal… diálogo entre iguales, no entre tangibles e intangibles, no entre legitimados y damnificados, no entre modernos dinámicos y tradicionales estáticos, no entre visibles posicionados e invisibles, inmateriales e intangibles… en esas condiciones no hay posibilidad de diálogo” (Mac Gregor)

Por lo tanto, para hacer posible y más productivo el punto A debemos integrar sin temor –e incluso propiciar o facilitar– la perspectiva del punto B. Es decir, concebir sin complejos la poesía culta dentro del PCI. Total, salvo algunas excepciones, sus actores son análogamente pobres y mal difundidos. Además, desde este punto de vista, a ambas canteras artísticas o patrimonios culturales los va y los irá legitimando –haciendo cada vez más suyo– un público común. Esfuerzos, en este último sentido, son patentes en cuanto a las letras de poemas de conocidos autores llevados a la canción popular. Y viceversa, acaso como el ejemplo sutil de César Vallejo en Trilce, dejando abierta la puerta de lo culto al sentir y expresión de la gente llana. Y de modo semejante, también, a como la potencia de una propuesta cultural –sea tradicional o culta– ya no se mide sólo por su gravitación local o regional; sino, vía la Internet, por su lugar en el mundo.

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“No ser un profesor-poeta”/ El Caribe (entrevista)

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(Carátula: Christian Bendayán)

“Un chin de amor no es una novela decimonónica con un inicio y un final. A mí me interesa decir las cosas veladamente, pero lo más directo posible. Y, sobre todo, que haya ritmo. Concibo el trabajo novelístico como un poema, que si es posible atrape al lector inmediatamente, y que éste no pueda dejar el libro.

Es una obra cosmopolita, y muy caribeña en el sentido de que para mí, a diferencia de otros países de habla hispana, hace tiempo que en el Caribe viven en la post-modernidad. Esto me fascina, no sólo su vitalidad y su erotismo, que es maravilloso, sino que es un territorio increíble e inteligente, que ha soportado tanto colonialismo y permanece siendo el mismo.

La primera parte, Prepucio carmesí la escribí en el verano de 1998 en Boston, no hacía otra cosa que escribir y corregir. En Un chin de amor, la continuación, fue escrita cinco años después, y como la primera tuvo una distribución muy particular por Internet, estaba muy restringida su circulación. Entonces decidí publicar las dos juntas. En la primera hay una recurrencia del Perú, pero también hay otros países. La segunda parte es mucho de República Dominicana. Los términos muy sudamericanos deben funcionar en el lector de acuerdo al contexto, hay una conexión subconsciente que me dice cómo debo interpretar esas palabras.

Es una novela pionera que trata de vincular dos realidades culturales aparentemente tan disímiles como la andina y la caribeña. Es la primera vez que se hace una que intenta a través de varias historias tratar de juntar ambas cuencas culturales. Elegí eso como un homenaje y un compromiso con este país, me siento dominicano, como un puente entre ambos países. El titulo se debe a una bachata de Chicho Severino –”Millonario”- que dice “Tan sólo quiero que me des un chin, un chin chin de amor”.

No he sido un turista típico, conozco sitios insólitos hasta para un dominicano citadino. Toda obra que valga la pena debe provocar un debate, no como un libro muerto, para que la gente no acepte todo lo que se le propone.

No persigo un fin moralizante. Soy lo más distante posible a un escritor moralista o que hace novelas de tesis. Yo me muestro en mis contradicciones, en mi fragilidad, en mi intelecto, más bien curioso, que palpa diferentes posibilidades.

En realidad no sólo temáticamente la novela suscita muchas respuestas, sino formalmente es una especie de aglutinado de muchos subgéneros literarios. Se combinan la narración, la entrevista periodística, el monólogo interior y la poesía, no como adorno sino como un capítulo dentro de la novela, porque no encontré otra manera de decirlo.

Quizás esa mezcla de narración y reflexión la marca mi forma de ser: un escritor y un escolar, soy maestro de literatura. No es nada fácil, porque lo peor que puede ocurrir es que me vuelva un profesor-poeta, y no soy eso por la gracia de Dios. Soy ambas cosas, distintas, que existen por encima de mi voluntad”.

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‘Deixa a música tocar’/ Lev Vidal (trad.)

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No meio de cidade tão triste

e das próprias misérias

estas do corpo…

como criança encurralada

e sem presentes.

Com um monte de anos

sem olhar para Deus

direto aos seus olhos.

Assomem-se.

Sem uma bunda maravilhosa

fartando-nos a cama.

Sem o tal Deus e sem a tal bunda

então.

E ainda com todos esses anos

trazidos como em carrinho de mão

Alturas já vertiginosas

as do acumulado desejo

Cume que é acaso

nosso verdadeiro tamanho.

Denso, obscuro e blasfemador incenso.

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¿César Vallejo, por bulerías?

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(Apostillas a “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”)

1. Micky González acaba de lanzar un disco, titulado “Lando por bulerías”, donde fusiona de modo maravilloso música afro-peruana (marinera limeña incluida) con palos flamencos.

2.Hemos ya publicado, de modo electrónico y en papel, “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana” donde demostramos la pertinencia de relacionar la palabra Trilce con “!Trila!”, término de resbalosa de la marinera limeña y, a su vez, glosolalia de “La Tirana” (la Madre Patria, España, para los soldados españoles de servicio en las Indias y, en concreto, en el Perú).

3. Al presentar mi libro, Vallejo sin fronteras, en el contexto del II Encuentro Universitario e Internacional de poesía en Bogotá (agosto 2010); en específico, aquella relación de Trilce con la marinera limeña, uno de los asistentes al acto (el poeta y actor español, Antonio Castaño) reparó en la pertinencia de mi trabajo y, a su vez, en otras posibles glosolalias análogas; por ejemplo, aquellas de “Tus ojillos negros”:

tiriti tran tran trao
tiriti tran tran tran tran
tiriti tran tran tran trero
ay tiriti tran tran trao

mis relucidos luceros ay en la bahía de Cádi 1era
mis relucidos luceros y eran tus ojillos negros
que me decía te quiero
ay eran tus ojillos negros que me decía te quiero

que con la luz del cigarro yo vi el molino 2da
se me apagó el cigarro perdí el camino
perdí el camino, mare, perdí el camino
ay que con la luz del cigarro yo vi el molino

que le llaman la atención, 3era
ay dos cositas tiene mi Cádi
ay que le llaman la atención
ay las mocitas de mi barrio y
la plaza de San Juan de Dios
ay las mocitas de mi barrio y
la plaza San Juan de Dios

yo pego un tiro al aire cayó en la arena 4ta
confianza en el hombre nunca la tengao
nunca la tenga prima nunca la tenga
yo pego un tiro al aire cayó en la arena

te han puesto en envalanza 5ta
ay dos corazones a un tiempo
ay está puesto en envalanza
ay uno pidiendo justicia
ay el otro pide venganza

ke ya los titirimundi 6ta
que yo te pago la entrá
que si tu madre no quiere ay que dirao ay que dirao
ay qué dirao ay qué dirao ay que tendrá que decir
que yo te quiero y te adoro que yo…
Camarón (con Tomatito), París 1987
http://www.youtube.com/watch?v=p6kd5B6Gh0w

4. Glosolalias, en este caso, también en general de lamento o denuncia; pero que no aluden precisamente a La Tirana (en femenino), sino, pensamos más bien, al “Mundo” (en masculino):
tiriti tran tran trao
tiriti tran tran tran tran
tiriti tran tran tran trero
ay tiriti tran tran trao
Ya que, y ahora tomando el contexto y temas de las coplas en relación con su interpretación, también aquí se comprueba que: “La voz, durante el desarrollo de la copla, adiciona elementos vocales, no literarios, que matizan y dan carácter [a la copla] “ [Molina, Ricardo / Mairena, Antonio: Mundo y formas del cante flamenco. Sevilla: Librería Al-Andalus, 1971 (82-88) 82.]

5. Temas de las coplas.
1era: los ojillos negros y relucientes, de la amada, en la bahía de Cádiz.
2da: análogo a los ojos relucientes de la amada, la luz del cigarro que por un momento alumbró al poeta en medio del –por contraste– obscuro mundo
3er: “que le llaman la atención” o codicia (el poeta o el mundo) las cosas amables que tiene Cádiz
4ta: Quizá la más enigmática de estas coplas. Es probable anticipe el tema de la venganza, en este caso frustrada (tiro que cayó en la arena), de la copla siguiente.
5ta: Fuero interior del yo poético; se debate éste, irresueltamente, entre el anhelo de justicia y el deseo de venganza.
6ta: El tema pareciera resumirse en el amor o deseo de parte del cantor, hacia la amada, frente a la no aceptación, oposición o mala opinión del “titirimundi”: mundo, comunidad.

6. Lo que se adiciona o matiza en la voz, más bien sutilmente se enfatiza, es la gravitación de sonido vocálico /o/. Tanto, claro, de modo evidente al final de los versos de las glosolalias (vv. 1-4); pero también, de modo más o menos generalizado, al final de los versos de las coplas propiamente dichas. Esto quiere decir que, efectivamente, existe un rechazo, una frustración, una pugna o un lamento, pero no dirigido a La tirana (en femenino)… sino al Mundo (en masculino). Esto, aunque puede ser motivo de un trabajo posterior, puede hallarse vinculado al tópico medieval del mundo cruel; tal como lo ilustra la siguiente y famosa copla de Jorge Manrique.

¡OH, MUNDO!,
PUES QUE NOS MATAS…
¡Oh, mundo!, pues que nos matas,
fuera la vida que diste
toda vida;
mas según acá nos tratas,
lo mejor y menos triste
es la partida
de tu vida, tan cubierta
de tristezas y dolores,
despoblada;
de los bienes tan desierta,
de plazeres y dulzores
despojada.
Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre

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Palotes de un autista comprometido (II)

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Fervor de Cali

En un muy reciente viaje a Colombia visité, brevemente, Cali; ciudad que no conocía, aunque de la que tenía –acaso como todos ustedes– ya algunas buenas referencias. Llegué un sábado por la tarde y me alojé en el centro de la ciudad. Por la noche, en un local de rumba de la carrera cuarta, ocurrió la epifanía. En toda la poesía colombiana que he leído hasta el momento, salvo algunos memorables atisbos, aún no ha penetrado aquella tromba de conocimiento y de dicha que constituye una sesión de baile en Cali. Acontecimiento que si fuera llevado a la literatura –digo, no como mero referente, sino como evento en el lenguaje– superaría largamente y con creces, sólo por poner un par de ejemplos, lo conseguido por García Márquez y sus epígonos; por Mutis y, junto con él, sus soporíferos continuadores. La poesía colombiana –repito, con algunas notables excepciones (Gómez Jattin, J. M. Arango, Alvarado Tenorio, entre pocos otros)– en general anda encorsetada, maniatada dentro de una elegante camisa de fuerza. Camisa, esta última, hecha de irrelevante soliloquio, modales periclitados, y un prejuicio inmenso sobre lo que es la cultura, el pensamiento y el buen decir. Donde está la alegría, allí mismo hace morada la poesía. O, dicho también de otro modo, donde a costa de intensidad y sabiduría atinamos a conjurar el sufrimiento.

Así pues, invito a los poetas colombianos, muy en especial a los bogotanos –que simpatizen o no con este inca postrero–, a visitar las discotecas del centro de Cali; y ensayar cada uno sus pasitos de salsa… o como podamos denominar aquel baile endiablado. Grillos sobre una plancha caliente, elfos ubicuos, honores reencontrados, tauromaquia. Y un otro yo mejor, regalado de pronto para ti solito (poeta), entre tu utilería de corona de espinas y la grave lección de tus versos de oficio.

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