Sobre la poesía de Edgar Artaud Jarry

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Llamo la atención, por enésima vez, que se va haciendo “realidad” una propuesta de gran poesía en México. Nos referimos a la que ensaya ahora mismo, Edgar Artaud Jarry, desde Chilpancingo para el mundo. Poesía moderna en español. Descoyuntada de sí misma sin dejar de ser una alta poesía. Desorejada, jamás.

Hace un rato, en Bogotá, un joven me preguntaba –trataba de convencerme con sus preguntas más bien– sobre la conveniencia de, aparte de romper la sintaxis, usar palabras del inglés porque así –según él– le llegaba cotidianamente el mundo. Buena pregunta, buen reto para un latinoamericano que no vive en USA, por supuesto; pero, por ejemplo, ¿para los que viven ya aquí? ¿Qué encanto podría tener este tipo de alternativa? Sigue pendiente para un poeta hispano, aunque admito puedan existir varias opciones, la respuesta a cómo escribir frente a la globalización. Cuyo caballito de batalla es el inglés y, sobre todo, otra forma de ver el mundo (epistemología), más bien pragmática frente a nuestra añeja escolástica. El reto de pasar de la decoración de nuestros poemas –con palabras en otros idiomas– a internalizar, dominar y transculturar a nivel de la epistemología más bien. Transculturar no para seguir siendo nosotros mismos, esencialismo vano y, paradójicamente, alienante; sino, por el contrario, para ser creativa y soberanamente otros. Otros, obvio, sin ser una mera caricatura del inglés.

Lo de E. A. J. va o indaga al rededor de esto último. Una forma de olvidar, para ampliar la conciencia; una forma de destruir, para edificar acaso algo más cierto; una forma de desaparacer, ciertamente, para hacer más nítido e inolvidable nuestro paso sobre la tierra.

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En los tiempos del fracaso intencional

Edgar Altamirano intentó suicidarse
el 11 de julio de 2001 y fracasó
vergonzosamente;
se mudó a unas cuantas cuadras de
la Sagrada Familia
miraba a lo alto, fijaba el sitio
a veces tomaba un café en el Bar de Picasso
para observar el puente entre ambas torres
en varias ocasiones subió al puente
confundido entre decenas de turistas
otras veces rodeaba el Templo
a pie o en bicicleta
o simplemente veía desde una banca
los autobuses de visitantes europeos;
fracasó amargamente
y abandonó Barcelona
un año después
se fue
y se quedó.

Puntuación: 5 / Votos: 24

Comentarios

  1. Juan José Z. escribió:

    E. A. J. Lo descubrí por casualidad, como lector ocasional me impresionó y me ha hecho temblar. Lo cotidiano intrascendente, la nota roja entrando en mi cuerpo de lector. La poesía como posibilidad contemporánea, acompañando el día a día.

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