
Donde dice fuego debe decir agua, la hondura de la boca es manantial.
Donde dice fruta quemada debe decir almíbar, leche y mejorana.
Donde dice una especie de vigilia debe decir un modo del sueño tras el cristal del día cuando tus ojos vean lo que miren y el lenguaje se estrelle contra la dentadura.
Donde dice la vida al rojo vivo debe decir pensamiento cruces de clavos pétalos sangrantes de una flor muy blanca.
Donde dice otras aguas debe decir el río de tu voz se hace ensenada en mi oído.
Donde dice manantial debe decir aire de sol raíces de fuego medianoche del árbol en que despiertas, allí es el revés del mundo y el horizonte vertical parte al medio al sol y al árbol. Donde dice un modo del sueño y el velo de tus ojos debe decir la muerte será otra idea de la noche cuando la lengua calle y a los dos sólo nos separe el cristal del día.
Donde dice pétalos sangrantes de una flor muy blanca debe decir boca y escritura copa de sangre sobre la blanca cama, por aquel horizonte rojo y blanco partido al medio el corazón sobre el papel.
Donde dice en el revés del mundo el horizonte es vertical debe decir el árbol se alza también hacia abajo, la gravedad no es más que la incertidumbre.
Donde dice la muerte no existe sólo separa el cristal del día debe decir tu propio hijo espera en la vigilia de otro tiempo.
Donde dice escritura copa o corazón debe decir rojo y blanco, como la rosa en la osamenta, la poesía es el sueño de una mano que sangra por la boca.
Luego, habrá otras aguas por el mismo río.
Quedan las enmiendas de tu escritura.
Donde dice identidad no hay errata
De: Mariella Nigro, Después del nombre (Montevideo, Uruguay: Estuario Editora, 2011)
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