< %image(20081109-Rosy_palau.jpg|102|136|www.poemariodemujeres.com/P/Rosy_palau.jpg
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A través de los sueños,
cuando el silencio ilumina
su niñez de los hechos
y nace un árbol que prolonga
la especie de lo triste
y no hay luz
y no hay sombra,
sólo la pureza de los días
que conservan la frescura
del instinto,
por esa inmensidad abreviada
en un segundo de la noche,
pasas.
Eres la palabra
en cuyas aguas el cielo se descubre
una nube ardiendo en el pecho,
un rumor de atardecer,
en ti toca fondo el olvido
y se aparece
con la sencillez que toman
los cuerpos en el alma.
Pero de pronto
el viento golpea la puerta precisa,
las cosas se alzan verdaderas
y hay que detenerse,
dejar caer la palabra
que se astilla en la sospecha
de un posible asombro,
mirar esa ciudad donde la luna
buscando su evidencia
en reflejos se deslava.
Dichosos los que aún
no han sido descubiertos,
los que ciegos de amor
se alumbran con el milagro
y andan por todas partes
adivinando el pasado,
los iniciados del deseo,
porque a ellos no los tocarán
las sombras.
Silencio de paso la memoria,
tiempo del tiempo
que para siempre irse, vuelve
y sediento de si mismo
se busca en la claridad que existió,
pero esa luz,
no tiene pruebas.









