Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

Cuatro Haikus A The Smiths/ Antonio De Saavedra

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a Andy

los peces nos miran
portamos trompos
el girar es inminente

a Johnny

en la placentera noche
el Marr está tranquilo
solo veo sus ojos

a Mike

balas azules cruzan
el largo camino
ilesas flores

a Morrissey

la leve lluvia
hermosa forma de caer
sobre la cama y dormir

Marzo – Mayo de 1997

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LA BALADA DE HARRY HALLER/ Gaspare Alagna

franciscamoreira.blogspot.com

Para M. R. S.

(Miraflores, 28 de enero – 14 de febrero de 2006)

Una noche en el teatro mágico

Ella dormía plácida y serena. Un deslumbramiento repentino se apoderó de Harry, después experimentó la transfiguración de su persona para poder entrever mejor el orden complejo de las realidades subjetivas. En ese estado de iluminación, como algunos piensan, compuso la siguiente canción de amor

1

Eso. Partir. Naufragar.
Incendiar mis campos para recuperar la memoria.
Los palomares clausuraron sus puertas con la llegada del otoño.
Mis manos se volvieron diestras para rescatar sombras fugitivas,
mendrugos de pan para alimentar el olvido y la indigencia.
Mis dedos aprendieron a tañer el silencio que llegaba de lejos
y tambien a devolver sus ecos en el aire fresco de la tarde.

Su cabellera siempre volvía a desvanecerse ante mis ojos.
Un cuerpo desasido.
Una pared sin poros
Sin palabras

Y tu misma piel se alargaba en el tiempo…..
Al infinito…

3

Lifting de corazón

El viaje por fin había terminado
y el viejo palomar volvió a poblarse de alas y plumas.
Ahora consentir el contacto, cubrir el altar con ofrendas propiciatorias,
[a veces sin respuesta]
En ese momento Harry creyó sentirse jóven (como nuevo).
Solo entonces comprendió.
Los frutos caídos en el otoño también podían iluminar
el esmalte de algunas hojas en blanco

Y tuvo la sensación de haber recobrado la voz.

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¡Rompe Saraguey!

No creo en gelman

No creo en kozer

No creo en zurita

Menos en milán

Tampoco en otro garcía

Aunque sea montero.

El maquillaje

Los traiciona. La mirada

Los delata.

No son poetas. Jamás

Lo han sido. Su obra

Es un desperdicio del tiempo.

No sus mañas.

Políticos, funcionarios,

Árbitros y racioneros

De la imaginación

Por estos feudos.

Te descuidas y te endilgan

Alguno de sus halagos.

Y entonces,

Escapas de la caverna

De la opinión para figurar

En el entremés como telonero.

Voceadores profesionales

Demiurgos al centavo.

Preferible creer en la antipoesía

Pero no de don de Nicanor Parra.

Creo en Rafael Cadenas

Creo en Alejandra Pizarnik

En varios versos de Javier

Sologuren

Que hasta el día de hoy me acompañan.

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[Un muro de cerca]

www.fundaciotapies.org/site/IMG/arton698.jpg

Un muro de cerca. Porosidad.

Textura. Muchedumbre. Avidez.

Lejos de mis muros, ahora.

Lejos de mi sexualidad de niño

y de adolescente. La delicadeza.

Lejos del consuelo profundo de

cierta promiscuidad con los muros.

Florecidos sentimientos de amor hacia mi madre.

Muros. Juegos con los muros.

Entre los muros.

La historia universal resuelta sobre un muro.

Sin libros.

La turbia locuacidad

de las paredes desnudísimas de mi

infancia. El incomprensible cariño

de los ecos mudos. Los antiecos.

Lucho no sale a jugar, está haciendo

sus tareas. Frente a la casa de Angélica

ni preguntar. Y yo jugando vanamente

con una pelota de jebe

contra los muros. Botes.

Todas las cosas lejanas y cercanas.

Todas las cosas entreveradas

simultáneamente.

Arena. Espinas. Altorrelieves.

Todas las cosas imantadas allí.

Caras. Olores. Nubes.

Todas las cosas delicadas allí.

Tiernamente adheridas. Labios.

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Poemas de René Rodríguez Soriano

http://www.letralia.com/firmas/rodriguezsorianorene.htm

CORTAZIANA CON LLUVIA Y CHOCOLATE

Si una mujer te invita a un chocolate espeso espumeante

insinuando la tarde con mar de albaricoque al fondo

y tú no sabes si mayo o la mujer si la mujer si lluvia

todo poema prometido es una mandarina esdrújula

un voto en vilo un niño mudo en pleno parque

una acuarela sorda o tres cerezas tristes en un trípode

melódico mordaz y el chocolate o la mujer y el chocolate

o la mirada que se filtra por la tarde entra por el teléfono

se derrama indiscreta por las piernas de azúcar

dice algo sin decirlo la lluvia la mujer el chocolate

o el poema quizás el poema tal vez la tierra prometida

o volver a empezar hasta que salga el poema la lluvia

el chocolate la mujer o

*

APUNTE A LÁPIZ

Apunte a lápiz, trazos sueltos,
tirando a casi palidez desnuda
y limpia. Poesía menor
que ni siquiera aspira
a nadar en la otra orilla
–si es que el mar, el tiempo
y la distancia, tienen
otro envés–.
Tenue apunte
que quizás, a más tardar mañana,
borren las aguas del olvido
o se pierda en la arena,
quebradizo papel
que lava los recuerdos
al borde de los pasos
y la espuma.

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“pájaros despilfarrados de pasión” / Liliana Celiz

“Lo real crece, lo real avanza.
Un día todo será real y, cuando todo sea real,
será el fin”. Baudrillard

www.artepoetica.net/liliana_celiz.png

pájaros despilfarrados de pasión por el augurio de las

copas negras, de las nubes que se alzan en el cielo torneado

de difuntos que no tiñen, cesan en las manos, otras manos

dadas vueltas del revés de sus dedos en los otros que no crecen,

tiñen del revés del hambre enmohecido, tierras de distancia

en el doblez del ala misma de la noche el canto triste de pichones

(tristes) sin alas, ya sin plumas, ya sin madre, sin noche en el ojal

del cielo, en el crepúsculo

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[Que mi padre me lleve de la mano]

google

Que mi padre me lleve de la mano.
Que mi padre se incorpore desde sus casi
centenar de años.
Que se incorpore.
Con la dignidad
de sus abundantes cejas,
con la hidalguía de su apegada pobreza.
Que mi padre y mi madre
–jóvenes y fotográficos–
se incorporen.
Para que este acto de mecánica general
–para que estas piezas que voy engrasando mano a mano–
funcione.
Si no vienen, habrá que escribir de otro modo.
Si no vienen, habrá que actuar de otro modo.
Porque sólo tendremos nuestro chico y ridículo corazón.
Porque sin ellos somos opinión nomás artificialmente engordada.
Lástima de fallida cocción.
Que se vengan, pues, cantando su yaraví en quechua,
y con un buen matamoscas que se vengan.
Que se vengan a darse los besos que les conocí,
aunque casi ninguno les viera.
Que mi padre tan y tan excesivo –por mudo–
con su ir y venir nos cuente lo de siempre.
Porque esas palabras funcionan, y esa sintaxis,
y ese amor que él supo hacer despertar, y esa fragilidad
que el también supo oponer
aunque le cayeran varios –y varias veces– los mundos.
Y en sus manos no quedara
y su corazón no fuera
más que exactamente lo mismo:
Pura ganzúa dormida. Puro alacrán hecho paloma.
Puro y generoso mar
–hecho gotas–
en el centro de la casa. (pp. 325 – 326)

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YAQHA LAYQA PHICHHITANKA/ Andrés Ajens

www.aventuramerica.com/images/artistas/violet...

violeta parra manuscribió en bolivia

gracias a la vida el sesenta y seis

pa’ marcar territorio, pa’ que ninguna

changuita le levantara al gringo favre

y en las multitudes al hombre que yo amo

y la voz tan tierna de mi bienamado

y la casa tuya, tu calle, tu patio

cuando miro el fondo de tus ojos claros

violeta parra escribió en la peña nayra

gracias a la vida el sesenta y seis

y de la paz se trajo el revólver tigre

que arrasó con todo a las seis de la tarde

¿cómo volver de la paz y no arrasar?

¿cómo no volver a chuqiyapu marka?

¿cómo no domar al tigre ni marcar

territorios y vivir para cantarla?

¿el canto de ustedes, layqa phichhitanka,

que es el mismo canto? kunats larch’ukista.

¿y el canto de todos, mä lurawix tu-

putaw, que es mi propio canto, sasaw si?

gracias a la vida, layqa phichhitanka;

layqa phichhitanka kunats larch’ukista.

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Deja sonar la música

Para Barry White

www.ashinconcert.com/images/bwhitediscoverysh...

En medio de ciudad tan triste

y de nuestras propias miserias,

éstas del cuerpo…

Como un niño acorralado

y sin regalos.

Con un huevo de años

sin mirar a Dios

directamente a los ojos.

Asómense.

Sin un culo espléndido

llenándonos la cama.

Sin ese Dios y sin ese culo,

entonces.

Y con todos estos años

traidos como en carretilla.

Alturas ya vertiginosas

las del acumulado deseo.

Cima que es acaso

nuestra talla verdadera .

Denso, oscuro y blasfemo incienso.

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“Parto rauda”/ Jennifer Marline*

http://www.elcaribecdn.com/articulo_caribe.aspx?id=155714&guid=C5AA0C602E2540B4B15A5F038F318B5C&Seccion=17

Emulo el caudal de viento que arrastra salvajemente el caballo iracundo

en su lomo

El estruendo de un río cuya huida imparable pretende el infinito

Soy ese infinito

Habito las palabras del silencio hacia las miradas ajenas

Visto el eco de este pasillo cual una capa que abrigase mi frío

Y la capa se ondea en los giros a los que me aventura el camino

Y el aire la arrastra la agita y deja una estela de magia

Es un velo destinado en su vaivén a descubrir un secreto innombrable

Desacostumbro mis pisadas de los vagos rumores de la palabra

Me aviso a un silencio estático

Llueve.

Es un viernes señero que resume todos los otoños.

Me abro hacia la tarde, sin los antiguos miedos,

Desando las existencias que me poseen para liberar mi ser hacia esta inmensa plenitud.

Me embriago de-bocados-de-agua-de-esta-lluvia que se tiende como alfombra ante mis pasos.

Los goterones ahogan mis ojos.

Compilo las memorias de cada bocado mientras recorre mi cuerpo.

Me embarco en la sonrisa, sobre las frías aguas de la soledad y la distancia, ¿en qué peñascos me

harán anclar cuando, turbias, estas aguas me arrojen indolentes hacia la isla que puebla a las

almas?

Parto, ingrávida,

sin el peso de un pensamiento, de un sentimiento, de esta voz…

sin el peso de un latido.

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