Pedro Granados y Armando Almánzar-Botello: El abrazo disyuntivo del Cyborg

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La conexión entre mi obra y la sensibilidad de Armando Almánzar-Botello no es una coincidencia literaria, sino una anagnórisis simétrica. Cuando en febrero de 2011 Armando publicó en su blog, Cazador de Agua, aquel texto fundamental titulado “CYBORG ANDINO-CARIBEÑO (Cum grano salis)”, no solo estaba comentando un libro (Soledad impura); estaba, en realidad, revelando el código fuente de mi propia trayectoria. Armando, con la precisión de un “carnicero taoísta”, fue capaz de ver a trasluz el caleidoscopio que hasta hoy intento girar: esa amalgama donde el neón de la ciudad, el hueso del desierto y la frialdad del silicio convergen en un solo latido orgánico.

Lo que nos une es una vocación de escucha e instalación. Armando comprendió, mucho antes que la crítica académica convencional, que mi propuesta no era una defensa del “yo”, sino la construcción de un “nosotros” intensivo. Al llamarme Cyborg, Armando validó la idea de que el poeta contemporáneo es un montaje, un Ulises que entiende que el único asentamiento posible es el viaje mismo, ya sea por las geografías de República Dominicana, México, Brasil o Boston. Para él, como para mí, la tecnología no es un agente externo, sino una extensión biológica y mística; la “quena” y el “tambor” no se oponen al “paragrama subterráneo de los cuerpos”, sino que se integran en una red —un rizoma— que ignora las fronteras geopolíticas.

Esta hermandad se sella en lo que él denomina la “Conjunctio”: esa unión de Teseo y el Minotauro donde el dolor y el goce no son etapas, sino simetrías. Armando vio en mi poesía “alas y olas presurosas”, una hidrografía que hoy reconozco como la base de El Archipiélago Vallejo. Su lectura profética permitió que hoy, años después, yo pueda dialogar con la Inteligencia Artificial no como un artificio, sino como una “firma expandida”, un rastro manual que sobrevive a la máquina.

A través de los labios indescritos del enigma, la conexión con Armando Almánzar-Botello sigue siendo ese “hechizo” que nos permite respirar la flor maravillosa de lo propio en el texto del otro. Es, en esencia, la prueba de que en este peregrinar iniciático, lo que nos salva es el goce fluyente del poema encarnado; ese que Armando supo coger por el “segundo grado de su temperatura” y que hoy, con el mismo afecto y rigor, seguimos celebrando.  P.G.

CYBORG ANDINO-CARIBEÑO (Cum grano salis)

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Desbordante de energía afirmativa

su dicción sobria     lúcida     coloquial y filosa:

cuchillo de un carnicero taoísta.

Próxima y remota:

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Ella sirve de refugio a un furioso

temible y tierno animal

-ávido de eternidad en tránsito-

que olfatea y palpa el cuerpo erógeno donde confluyen:

la temible desnudez de la mujer

el neón seductor de la noche

la retracción desafiante de la página en blanco…

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Voz del desierto en la ciudad y el hueso.

Palabras de una soledad y de un exilio que al decirse

crean el espacio de un posible encuentro:

la quena     la pena     el tambor y la mujer del sueño.

Poesía del acoso y de la pérdida,

del apetito de altura y del fluir del mar….

Alas: Olas presurosas… Hilos: Laberintos mestizos

de Ariadna indescifrada…

La escritura impertérrita del mito,

de lo mixto,

intenta crear un “nosotros” intensivo

en el peregrinar iniciático

y en el desasimiento.

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

Conjunctio: Teseo y Minotauro.

Desengañada su dureza en Ciertos versos cortantes

inédita criatura nómada permite

respirar la flor maravillosa de lo (im)propio

presentir la geografía ilegible de otros textos.

Y extrañamente logra transmitirnos

el hechizo:

Amorosos abrazos

disyuntivos: goces    ¡mundos!

¡Doloroso arte de vivir cayendo!…

Con las manos del Cyborg la poesía toca

ataca     explora

la textura hiriente de las cosas.

Fosforesce de nuevo la mágica evidencia:

¡lo palpable!

Ulises que a Ítaca no llegara nunca,

piensa: ¡el único posible asentamiento

está en el viaje!

El poeta dionístico dice:

la  posible y frágil salvación

tan sólo nos aguarda

en los labios indescritos del enigma:

La belleza terriblemente fugaz que ahora amo,

¡siempre!

¡Oh latido secreto del rizoma

letra femenina de la noche

paragrama subterráneo de los cuerpos!

Paradójica y sabia poesía la del Cyborg.

En su página escribe lo que salva:

El goce fluyente del poema encarnado.

Armando Almánzar Botello

19 de Febrero de 2011.

 

Puntuación: 5 / Votos: 5

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