
El muchacho mira a la muchacha.
Ella es bella. Tiene los hombros delicados
y los brazos casi rectos pero bien dibujados.
Tiene los pechos breves y ofrecidos.
El muchacho mira a la muchacha.
A ella le sobran las pestañas
y tiene el talle alto y los cabellos
levemente perfumados.
El muchacho mira a la muchacha.
Ella luce el rostro lavado
y las uñas despintadas sentada aquí
en la biblioteca.
El muchacho mira a la muchacha.
Ella apenas tiene quince
y tiene los dedos de veinte
y tiene los ojos de veinte
y el caminar de una chica de veinte años.
El muchacho mira a la muchacha.
Ella al fin
charla y sonríe y se marcha
con una de sus amigas.
El muchacho mira a la muchacha.
De El corazón y la escritura (1996)
Forma parte de la MUESTRA ARTE-POESIA VASOS CONDUCTORES

Linda poesia, nos trae a la memoria cuantas veces durante nuestra adolescencia hemos sido ese muchacho que miraba platonicamente a la muchacha sin atreverse a decirle nada, nos remueve la fibrita interna de sentimientos y la ilustracion esta genial, cual cereza adornando este dulce helado de nostalgia.