JORGE EDUARDO EIELSON EN FLORENCIA/ Israel Tolentino

Una persona entrañable me procuró uno de sus clásicos poemarios, viene a mi cabeza “poesía en forma de pájaro: Azul/ brillante/ el Ojo el/ pico anaranjado/ el cuello/ el cuello/ el cuello… luego de muchos años de espera, conocería virtualmente al querido poeta; un enlace realizado por la fundación telefónica, permitió a otros muchos, que seguro le querían, saludarlo y oírlo en pantalla gigante; verlo aparecer con una máscara arrancada de una noche estrellada…sentir que divisar el universo y la pequeña luna que alumbra los unía. La cara dulce de Jorge, con sus finos bigotes, el surco de su rostro y sus manos hablando por él en algunos momentos cuando sus labios escuchaban las preguntas, los recuerdo como apuntes fallidos y extraviados. Ese ser mágico e irreal había roto la distancia del mundo con Lima. Terminado el encuentro, regresamos al arrullo de los coches y el cielo nublado, pero queriendo un poco más a Jorge Eduardo. Salimos, tomamos un café, dejamos una silla para él y retornamos a casa, ojeamos sus libros con delicado afecto, con apego, como nunca antes habíamos sentido por poeta alguno.

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Poema em pampa/ Leonardo Vieira de Almeida (Tradução)

Leonardo Vieira, escritor e investigador en el homenaje a Carlos Fuentes

A Leonardo, i.m. 

Tudo quieto e findo
E pura sensação de paz
Como agora
Um cubo desabitado,
Sóbrio
E com aroma de madeiras
Porém fruto das sombras
E das luzes dos dias
A descoberto
Em flagrante
A viagem, o regresso
E a espera de esperar
Ave metálica no interior

Desse cubo bendito
Alvoroço estridente
E não menos invisível
Entre aroma de madeiras
Hei de morrer, hei de despedir-me
Ou ao menos hei de empreender
Algum tipo de viagem
Vagabundear um átimo
Pelo que somos
Assim me olha Germán
E me contempla
Minha amorosa mãe já

Desaparecida
Ave de asas no topo
Entre os ângulos de meu cubo
Ânsias de amor, desassossego
Ante a ausência de janelas
Você é minha janela, a paz,
A bem-aventurada alegria
Neste mundo
E a roda, a aspa,
O salto no vazio

Que somos
No interior de seu corpo
Também tênue gaze
E o leve
Apenas se resiste
Fui um poeta entretido
Pela pele e seu sabor
E suas morenas e cálidas mãos
Que tentam todavia
As polegadas de meu ser tornadiço
Às suas carícias
Sensível a aura de sua espera
Flor de mirada aberta e fecunda
Talvez não saiba morrer
Talvez decepcione no
Último minuto
Metálica ave incômoda

De bico e garras
Contra superfície tão brunida

Do cubo

De ombros e esplêndida cabeça
Ante o pesado do mundo
Por dentro

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Adán amerindio

Nueva línea de investigación de VASINFIN

Estudio sobre las relaciones entre las obras poéticas de Martín Adán y de César Vallejo; desde el debate y profundización de dos ideas fundamentales:

  1. “El poeta [Martín Adán] añora en la literatura colonial, la mixtura lograda en la arquitectura, en donde el motivo autóctono se combina con el diseño europeo, produciendo monumentos de aclimatada belleza. En la literatura, lo único semejante es la obra de Garcilaso” (Chocano)
  2. “Vallejo aparece constantemente a lo largo, sobre todo, de Escrito a ciegas y La mano desasida. Y los sonetos de Mi Darío y de Diario de poeta son en su mayoría alejandrinos, entre otras muchas razones, para evitar la intromisión inadvertida de Vallejo […] se puede hablar de cierto gusto: el gusto lingüístico, el placer lexicológico de Adán al reproducir, a su manera, el tono de Vallejo.  ¿Por qué no?  A Vallejo también le dio gusto reproducir el acento de Adán” (Aguilar Mora )

Aguilar M., Jorge (1992). Martín Adán. El más hermoso crepúsculo del mundo (Antología).      México: FCE.

Chocano, Magdalena (1985). “La palabra en la piedra: una lectura de Martín Adán”, Socialismo   y participación, N° 32.  85-94.

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Poesía peruana: Ni problema ni posibilidad

“El problema del sol son los helados”

Luis Hernández Camarero lo decía

Al que le gustaba Vallejo por aquello de

-“Di mamá”

Aunque debemos admitir que Martín Adán

Escribía mejor que el Cholo

O también el propio Eguren

Aunque puestos en paralelo ambos limeños

Preferimos al de La Mano desasida

O Canto a Macchu Picchu

Sin haber pisado ni un minuto aquella ruina

Y brindarle tan sólo una oreja

Al pregón de Luis. E. Valcárcel

Lo que pasa es que el Cholo no escribe

En términos de representación

Sino que en su poesía encarna

Sino que su literatura constituye

La cabellera misma de Inkarrí su barba

A nivel de la tercera moldura de plomo

Aunque no su rostro que es

El de cada uno de nosotros

Cuando leemos Trilce o Escalas

De este modo en la literatura nacional

No existe problema ni posibilidad

Escenario superado por César Abraham

Con beneplácito del tan circunspecto

Jorge Basadre Grohmann

Todo es cuestión de modular nuestra escritura

O a nosotros mismos o a Inkarrí o al Cholo

Es igual

Y por la abundancia hablará nuestra boca

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POEMAS EN LAGUNAS

*

La triste realidad de la vida

No todo lo que brilla es oro ni nada es

Simplemente soy quien soy

Por la abundancia habla la boca

**

El narcisista

Hasta la lluvia que viene de lo alto termina en mis

Pies y la termino pisando

***

El sol del sol

Es tan hermosa con su radiante luz

X D tan brillante como mi ex Romina soy Iván

Su mirada es tan profunda

Como un diamante

****

Mar al mirar

*****

A mi pueblo Lagunas

Es muy buena y muy hermosa

Con su playa resplandeciente

Y su sol hermoso

Y sus habitantes desgraciados e

Infelices como yo y tú Haker

De FRI Toyes

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“En una de mis vidas soy dominicano”

Sin duda en una de mis vidas soy dominicano. Acicateado siempre por el deseo he barrido las calles de Santo Domingo e, igualmente goloso y anónimo, las de muchas de sus provincias. Una suerte de ir siempre a desenmascarar un hechizo, una promesa atávica, una perla relampagueante en medio de la concha más oscura. ¡Dulce! –así me lo refirió un viejo taxista de El Conde, ya hace años– es el toto de las hembras dominicanas; y así mismo lo he comprobado. Pedazos de madera de balsa sobre un mar proceloso e iluminado. Reto para jugar a las escondidas y perderse, despreocupadamente, en medio de ese bosque encantado. Incienso que se prende, sobre ese altar minúsculo, mientras a uno lo embriaga su bendito aroma. Bendecido es el encuentro con el toto dominicano, pues, la auténtica y secreta poesía local en medio de semejante enjambre, pareciera sempiterno, de poetas a la carta y a la corte. Cofre, en suma, alguna vez enterrado, y rescatado a mano –a ávidas heridas– por este memorioso y agradecidísimo filibustero.

Previa esta introducción, ineludible tratándose de cosas dominicanas, acusamos lectura de Marginal de una lengua que persigue su forma (Santo Domingo, República Dominicana: Editorial Gente, 2009) de Alexis Gómez Rosa. Poeta, en base 6*, bajando con ojos bien abiertos una penumbrosa escalera. Peldaños de los recuerdos, de los reencuentros, digo, con nuestros jirones de luz y de camisas flameando ante el viento vivo del mar del Caribe. Alto es el peñasco de mira y discursiva la gruta de líquenes de la playa de Alexis Gómez Rosa; sin duda el de más virtuosa y febril digitación sobre su saxo, como “Tavito” Vásquez (El Grande). Virtuoso, pero sin el tufillo malicioso o peyorativo de no creador que, algunas veces, hacemos equivaler aquella palabra. En cambio, una vez nos hemos untado Marginal, nos percatamos que la creación en Alexis es casi impersonal, y este sí que es un auténtico y extraordinario logro. Su propuesta convoca, más claro que nunca y sin los narcisismos ni las megalomanías de antes (encandilamiento con Neruda, con vida y obra) una honda herencia de historia antillana; una melaza lenta, eruptiva, como brotando de un enorme volcán que cubre sólo parcialmente la playa. Una cabeza imantada al palenque, dentro mismo del dolor; y, las otras, a una lectura bajo un lamparín a kerosene, a una conversación inolvidable, a un tabú, a una pregunta a la Esfinge. Son varias las cabezas las de esta hidra buena que es la poesía de nuestro extraordinario amigo de la Zona Colonial. Bate mayor, y de otras ligas, frente a los meros recogedores de bola en el diamante poético dominicano.

*A.G.R. (1950-2019).

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HE SALIDO/ Josefina Plá (“a Vallejitos/y su pulso de sombra”)

a Vallejitos

y su pulso de sombra

 

He salido de casa tantas veces

con esperanza o pena

con temor o alegría

o simplemente limpia la cartera

Con el sol dentro o fuera, con el sol fuera o dentro

Con lluvia o viento, adentro con lluvia o viento afuera

He salido de casa tantas veces

y he cerrado la puerta

tan a menudo para volver a abrirla

a una hora cualquiera

entre las veinticuatro.

Hoy salgo ya por ella dejando atrás mis penas

y las de los demás atrás las esperanzas

mías que fueron de otros cualesquiera

de otros que fueron mías

Me voy irremediablemente y sin espera

sola

con esta nada entera

tan bien guardada siempre

se cerrará la puerta

y nunca más mi llave alertará el oído

de alguien que me esperaba para poner la mesa

Josefina Plá, Canto y cuento.  Ramón Bordoli Dolci (ed.).  Montevideo: Arca, 1993.

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