Tiempos de vergüenza e indignacion/ Rodrigo Montoya Rojas

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Los 3 ex presidentes de los últimos 23 años, están atrapados en las redes del desprestigio y la debacle moral…

Los tres son hechuras del Perú; no son demonios surgidos de la nada sino de las entrañas mismas del país, del arribismo estructural y colonial, de la viveza criolla para dar gato por liebre, subir, volverse ricos y disfrutar de la sensualidad del poder y la fortuna. Los tres tuvieron hogares humildes, uno más que los otros, es verdad.

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POEMAS DE ALEJANDRO ABDUL

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EL CLARO DE LA LUNA
La luz partió da oscuridão y
Por la puerta del fondo
No almejaba tu voz en la ventana
Y después en la callecita.

UN ÁRBOL ENTRE DOS BALDOSAS
A tus pies un árbol entre dos baldosas
Atentamente
Mirándolo
Tal vez sea ella
A pessoa que sonhei
En el banco de la plaza

TAL VEZ SEA
Tal vez seja o hoje
Tal vez no sea hoy no, mañana
Tal vez no sea nunca
Y si venís será jamás
Y tal vez sea bueno

08: 50
No sono nada
Mas me lembro de tudo
As veces não muito
Por que no tenho força
08: 55 – fim.

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Viagem a Santiago/ Andrés Ajens

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A seção de intervenções é uma seção única, inédita e especial, criada para este número de opercevejo.
Na terceira, o projeto de intervenção Viagem a Santiago, do escritor chileno Andrés Ajens: por meio de subtrações, sequestros e rasuras no livro Viagem ao México, de Silviano Santiago, Ajens desentranha um novo percurso, abrindo espectros de sentido. É um experimento que faz convergir leitura e escritura, desestabilizando a fixidez do texto impresso e a assinatura que o sustenta.

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AHAYU-WATAN. Suma poética de Gamaliel Churata/ Mauro Mamani (compilación y estudio)

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El poeta, entre los Churata, es el autor de Ande (Alejandro), no Gamaliel (Arturo).  Es decir, el poeta en estricto, el versificador.  Alejandro Peralta, a su vez, influido directamente por Trilce; el franco vanguardista.  Muy al contrario de su hermano (Gamaliel), hechizado por Eguren y, otro tanto, por Apollinaire (el de “Zona”: “sol/ cuello cortado”); sin desprenderse del todo del  modernismo y cierto simbolismo.  Es como si el “Interludio Bruníldico”, del autor de El pez de oro (Arturo) se continuara en la poesía de su hermano.  Virtual tema de estudio este diálogo y complicidad literaria entre ambos hermanos.  Acaso Gamaliel discutiera con César Vallejo; pero no Alejandro.

Por lo tanto, el interés de este volumen es ante todo documental; y acaso el sesudo discurso de Mauro Mamani en el extenso prólogo (la mitad del libro de 148 páginas), aquello que deba ser comentado.  Y elogiado por facilitar al especialista, luego de un arduo trabajo de investigación, la “Suma poética de Gamaliel Churata” que, asimismo dicho prólogo, enfatiza que aún “no ha sido estudiada”.  Algunas preguntas pertinentes a la narración de Mamani podrían ser, tomando sólo en cuenta las páginas 22-23: ¿Es posible hablar todavía de forma y contenido?; ¿Lo andino lo constituyen el paisaje y el ambiente? o ¿el incorporar “significantes quechuas y aymaras”?  Muy probablemente (otro subtema a cotejar) Arturo Peralta en su poesía jamás dejó de ser Juan Cajal: seudónimo hispánico que aquél usara para acompañar sus poemas de influencia modernista. 

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A mis caros estudiantes

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A todos los que llegan tarde y me quisieran mecer, enamorar, apelar a lo que de  holístico tenga mi corazoncito.  Sepan que no tengo corazón y que muy en el fondo todos ustedes me llegan al pincho.  Digo, los que llegan tarde a la eucaristía.  A la repartición en trozos de mi cuerpo y de mi memoria encarnada, por un abracadabra involuntario, únicamente para ustedes… pequeños hijos de la gran flauta… del mercado y del celular.  Pero hace visto, muchachotes, de sentimientos y sexos todavía radioactivos.  Jamás el discípulo es más que su maestro.  Por eso los disculpo, pero no dejo de puntualizar que –a los que llegaron tarde– obtendrán nota negativa conmigo, puntos de menos que tendrán que pagar incluso en su próxima existencia.  Así que a ponerse en buena  relación con sus despertadores y no lleguen tarde, carajo.  Que me hinchan los pulmones aun antes que las pelotas y provocan me acuerde de mí mismo –espeluznante anagnórisis– sin entrar a las clases ni quedarme en el café, simplemente sin ir a la universidad estando muy bien matriculado… sin nunca asistir a las clases conociendo incluso de vista al simpático profesor… No sabiendo qué hacer con mi rol de estudiante, de pobre, de arrecho, de poeta con Dios en el bolsillo de la flameante camisa… No sabiendo, desde luego,  qué tanto hacer ahora  con el rol que me toca.

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Un camelo titulado Álvaro Mutis/ Harold Alvarado Tenorio

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Tanto la llamada “poesía” como la “prosa” de Mutis son ejemplos flagrantes del arte de la sociedad de consumo. Un
“arte” que vende el mejor de sus productos: el rechazo ramplón de lo que conocemos como modernidad, con sus
ofertas de igualdad, libertad y fraternidad, consideradas por Mutis otras supersticiones de nuestro tiempo. Para él la literatura fue mera entonación o estilo, no comunicación. Heredero de la voz radial de Jorge Zalamea en sus traducciones de Perse, Mutis hizo de sus monodias presagio de la vacuidad, o como él prefiere llamarla: desesperanza.  Desde Los elementos del desastre (1952), Reseña de los hospitales de ultramar (1959) y Los trabajos perdidos (1964) el asunto fue lo mismo. Según José Miguel Oviedo “todos sus poemas revelan la misma actitud” pues animados por una idea fija, “todas las palabras empleadas en el fondo son iguales ya que es uno mismo el sentido que se les otorga…” Y agrega: “Mutis es uno de esos poetas que, a cualquier edad, escriban lo que escriban, dicen siempre lo mismo…” Cobo Borda ha descubierto, además, que “Un libro de Enrique Molina, Costumbres errantes o la redondez de la tierra, aparecido en 1951, manejaba los mismos tópicos de Mutis.”

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Sigo siendo: haikus peruanos

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Sigo siendo, traducción de “!Kachkaniraqkun!” (¡Somos aún!, del famoso poema “Katatay” de José María Arguedas),  constituye desde ya un clásico de la filmografía latinoamericana.  Aunque andino, propone una perspectiva policultural no sólo del referente o de lo narrado; sino, y  es fundamental en el filme, también del narrador que  invade y contamina nuestra intimidad –nos hace sus semejantes– con este multi-perspectivismo.     Javier Corcuera (el director) nos transmite con paralelo hechizo los ritmos sanguíneos (no se trata ya más del folklore) de la amazonía (sobre un río de ésta empieza y se cierra el filme), de la sierra y de la costa del Perú.  Dudo que exista entre las películas peruanas de todos los tiempos una fotografía de la calidad y potencia que palpamos (con las manos) en Sigo siendo.

Y es allí, en la fotografía y en la música, y no precisamente en el relato en donde  se apoya todo el filme.  Es más, la propuesta de Corcuera es acaso jugárselas todo  por una imagen, por unas pocas  tomas, que a la larga sean más pertinentes y productivas que la elocuencia de la variedad, de la narración e incluso de la propias palabras.  De modo oblicuo, el  narrador nos ofrece su poética a través de aquel criollo –joven y afro-descendiente–  al cual, al principio de su arte, su fervor lo hacía andar en todas (y todos los instrumentos), hasta que otro criollo más viejo le dijo algo así como: “ta bien sobrino, pero tranquilo nomás”.  Tranquilidad aquí o refrenamiento en pos de captar la poesía del asunto y no meramente lo anecdótico… y sobre todo trascender el narcisismo y conectarse a un saber y modo de ser colectivos.   Sigo siendo constituye, pues, haikus peruanos más allá de la mera cita a extraordinarios directores japoneses; tal como aquél, por ejemplo, de Ugetsu monogatari al inicio y final del filme.

Las bondades de esta película pasan también al acierto en la dirección de actores o, mejor dicho, de los músicos puestos a actuar; excelentes todos.  Aunque extraordinarios e inolvidables también algunos de ellos: la magia del grupo compuesto por Carlos Hayre, Féliz Casaverde y Sara Van  interpretando “Cardo o ceniza” de Chabuca Granda. 

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TRILCE E INKARRÍ

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Viernes 11 de octubre
Lugar: Casa de la Literatura Peruana

11:20 a.m. – 12:00 m.

Mesa 21 Sala 15 de la Casa de la Literatura Peruana

LAS HUELLAS DEL MITO EN LA POESÍA DE VALLEJO

Pedro Granados (Universidade Federal da Integração Latino-Americana)

Trilce e Inkarri

Sumilla:

Luego de encontrado un consistente y persuasivo repertorio solar en este poemario de 1922 –es más, toda una acabada versión de Inkarrí que se adelanta en tres décadas a las primeras recolecciones del mito por Óscar Núñez del Prado y José María Arguedas a mediados de los años 50–,  Trilce sería un espacio mítico de máxima concentración y contracción sintácticas de ese exceso metonímico en que, a modo de un indigenismo minimalista incluyente, no se produce sentido, más sí un territorio de posibilidades que enlaza las alteridades (mapeado por la tendencia de los pueblos amerindios a la incorporación barroquizante de lo exógeno asimétrico).  Las “Nostalgias imperiales” (Los heraldos negros) y su Trilce hasta, por ejemplo, su “Piedra cansada” (drama de 1937) serían un mismo mito expuesto por César Vallejo de modo minimalista, con la opacidad característica de la poesía y con vocación incluyente siempre.  De lo afro-limeño, primero, y después de las etapas iluminista y revolucionaria de su experiencia europea: francesa y soviética, respectivamente.

Palabras claves: Trilce, Poesía y Mito, Poesía de César Vallejo.

Victor Quiroz (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

Betanzos, Sahagún y Vallejo: huellas de la mitología andina y tolteca en el poema XXX de Trilce

 

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TANGO

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 Para R.B.M.

I

De esta hora el tumulto la espera

Tu belleza detenida en tus manos

Delicadas ciertas ambarinas

La dicha preciosa oculta

A las miradas y a las voces al apetito

Traerte a esta pista de baile

Tomar tu talle tomar la música

Desde allí mismo

Grave y en humo ante tu mirada

 

II

Que se haga la luz y la noche

Inocente a sufrir al deterioro

Invencible si me miras

Si reclinas tu pelo

Hacia mi alma adorada

Eres lo único que amo

Que ansío que necesito

El cariño nunca entrevisto

Salvo una sola vez

Una suerte de cuchillo

Cortándonos el aliento

 

III

Que todo arda que nos vamos

De este mundo a otro mejor

A tus discretas manos

Y  a tu sabia mirada

Adorarte  por siempre

Inconteniblemente

Como si fuera de felicidad

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