Extraordinario hallazgo: Carta natal de César Vallejo

Tiene usted una mente sintética, capaz de concentrar el sentido de un libro en una sola frase, el sentido de muchos libros en una sola página. Es por eso que usted impresiona con sus certeras frases, que resumen toda una situación o desarrollan toda una estrategia, juego para el que usted está naturalmente dotado. Usted ve lejos y grande, lejos y fuera, y todo lo que es extranjero tendrá una gran importancia para usted desde su juventud, y los viajes tendrán una importancia decisiva para su formación profesional y espiritual. Porque es posible que usted encuentre en el extranjero lo que su país a veces le niega: el reconocimiento, la instrucción, la cultura, el trabajo, y usted es capaz de aprovechar al máximo su estadía en otro país para realizarse y renovarse, regresando transformado al suyo propio, si es que decide regresar. Cuando por alguna razón usted siente que ha agotado un período, para bien o para mal, le haya ido bien o le haya ido mal, es capaz de terminar con todo lo que lo ligaba a esa vida, y comenzar de cero en otro lugar. Renace pues de sus cenizas como el Ave Fénix, para comenzar una vida nueva, cuando todo el mundo lo daba por terminado. Este es un rasgo extraordinario que le permite tener muchas vidas, cambiar varias veces de orientación profesional, de amigos, de país, manteniendo sin embargo muchas fidelidades. A veces, lamentablemente, deja usted transparentar una altiva autosuficiencia que suele ganarle antipatías, y enemigos, y esto puede dificultar e incluso obstruir el reconocimiento de sus méritos. Usted suele estar dotado de magnetismo y carisma, y a veces lo acompaña un cierto sentimiento trágico de la vida; pero no suele ser pesimista, y algunas veces tiene una visión aguda, y hasta profética, de la sociedad y de la historia.

Usted es excesivamente sentimental. Dotado de una sensibilidad rica, vibrante y generosa a flor de piel, y de una emotividad que sigue estas mismas características, se emociona sin poder evitarlo por los acontecimientos buenos o malos, grandes o pequeños que ocurren tanto en su vida, como en este bajo mundo. No es de ningún modo indiferente a las miserias, injusticias y dolores que la gente sufre, y le gustaría hacer algo para remediarlo, aunque sea contribuir con su granito de arena a que esto se arregle. Porque es básicamente optimista, y tiene una confianza final en la bondad intrínseca de la naturaleza humana, para la que tiende a buscar explicaciones y justificaciones. Hay en usted un deseo, un poco ingenuo, de que todo termine bien, como en una película americana, y que las maldades de las que adolece este mundo no sean sino un mal sueño, de ahí que algunas exhortaciones suyas a la paz y a la armonía puedan caer en saco roto, en momentos de crueldad e incertidumbre. Usted es a veces de un gusto excesivo, colorido, barroco, e inclinado a cierto melodramatismo un poco teatral, y puede ser criticado por tener un gusto un poco disparatado, a veces huachafo, y en ocasiones grotesco. Pero también puede pasarse al campo contrario, al de la excesiva exquisitez y refinamiento en la expresión y la apariencia, pues ambos son caras de la misma moneda. Pero siempre tendrá un corazón acogedor y cálido.

Es usted un individuo que practica un humanismo acogedor, pero un tanto turbulento, y que suele estar atraído por los insondables misterios del alma humana. Es profundamente intuitivo, con un olfato especial para la gente, y una gran penetración psicológica, de modo que no es fácil engañarlo. Se siente, curiosamente, atraído por las zonas oscuras, sórdidas y miserables de la condición humana, y no por un instinto morboso, sino más bien por la compasión que esto despierta por usted, y por el sentimiento de que la grandeza del ser se mide en la desgracia, antes que en el bienestar y la alegría. Generalmente siente una intensa atracción por los mundos nocturnos, subterráneos, donde se desnudan las pasiones humanas, las gentes se despojan de sus máscaras, y se revelan en sus virtudes y miserias. Su vida puede conocer grandes altibajos, pero, de alguna manera, usted estará siempre cerca del dolor humano, sea porque tendrá que atravesar algunas duras pruebas, que pueden llevarlo a frecuentar prisiones y hospitales, sea porque las contingencias sociales lo lleven a situaciones conflictivas. En algunos casos, amor y muerte se darán la mano, llevándolo a vivir momentos de erotismo que tendrán un valor trascendental e incluso místico, debido a su especial sensibilidad.

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Pedro Granados: Perfil actualizado

PEDRO GRANADOS, Lima, Perú, 1955. Ph.D (Hispanic Language and Literatures), Boston University; Master of Arts, Brown University; Profesor de Lengua y Literatura Española, ICI (Madrid); Bachiller en Humanidades, PUC del Perú. Crítica: Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (2004), Vallejo sin fronteras (2010), Autismo comprometido: Sobre poesía peruana reciente (2013), Breve teatro para leer: Poesía dominicana reciente (2014), Trilce: húmeros para bailar (2014) y César Vallejo: Tiempo de opacidad (in progress).  Poesía: Sin motivo aparente (1978), Juego de manos (1984), Vía expresa (1986), El muro de las memorias (1989), El fuego que no es el sol (1993), El corazón y la escritura (1996), Lo penúltimo (1998), Desde el más allá (2002), Poesía para teatro (2010), Poemas en hucha (2012), Activado (2014) y Juicio final (in progress). Novelas: Prepucio carmesí y otras novelas cortas (2012), Fozi Lady (2014) y Poeta sin enchufe (in progress).  Del 2011 al 2014 fue profesor visitante en la UNILA (Brasil).  El 2016, con Trilce/Teatro: guión, personajes y público, mereció el Prêmio Mario González de la Associação Brasileira de Hispanistas (ABH). Actualmente preside el “Vallejo sin Fronteras Instituto” (VASINFIN).

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A toda mi impresentable generación

No sigo a un fantasma,

aunque éste tenga mucho dinero

y hable en lenguas.

Tampoco me prendo fuego por Kloaka,

abrase visto.

Ni por un doctor que deplorando

lo conversacional,

optó por hablar en difícil.

A las poetas mujeres las sigo buscando,

indesmayablemente.

A los hijos de El Comercio, a los loquitos por encargo,

a los poetas-editores, a los poetas-profesores

sabios en aburrimiento,

a los calculadoramente feministas,

a los poetas-comentaristas políticos.

A cada uno de ellos

me los he ido pasando por el forro.

Como a los que dejaron de estudiar

o se vendieron como baratijas.

Y creyeron que así nomás era ser poeta

y así nomás era la poesía.

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“De lo neobarroco en el Perú” (Citas)

Granados, Pedro. “De lo neobarroco en el Perú”. “Identidades”, en El Peruano. Lima, lunes 5 de julio, 2004:3-7.

CITADO EN:

Coral, Víctor

2011    “’Del Verano inculto’ del poeta peruano Vladimir Herrera”.  Luz de Limbo, 21/14.

[http://luzdelimbo.blogspot.pe/2011/02/del-verano-inculto-del-poeta-peruano.html#comment-form]

Guillén, Paul

2010    “Neobarroco a La peruana”.  Gámbito de Rey, 10 de julio.

[http://gambito-de-rey.blogspot.pe/2010/07/neobarroco-la-peruana-por-paul-guillen.html]

Galindo V., Óscar

2010    “Las poéticas (NEO)BARROCAS de Diego Maquieira y Tomás Harris”.  Alpha (Osorno) Nº 31 Diciembre.  195-214.

[http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012010000200014]

Quesada Gómez, Catalina

2007    “Aproximación a la poesía de Roger Santiváñez: Una lectura de Eucaristía”. Ómnibus, No 15, Año III, junio.

[http://www.omni-bus.com/n15/santivanez.html]

Medo, Maurizio

2005    “Repensando la poesía peruana: Una Babel en el continente Latinoamericano”.  Escáner Cultural, No 70. Año 7. Marzo.

[http://www.escaner.cl/escaner70/ensayo.html]

NO CITADO EN:

Quiroz Ávila, Rubén

2012    “El transbarroco en la poesía peruana contemporánea”. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Año 38, No. 76 (2012).  431-444.

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Nueva York Transatlántico

Apreciados colegas, este es un amable recordatorio de la fecha límite (15 de marzo) para enviar sus propuestas de ponencia, o panel, para participar en nuestra conferencia Nueva York Transatlántico (mayo 24-26).  Si ya están listos para enviar sus propuestas pueden usar este enlace: http://www.nytransatlantico.com/submissions.html

Nos complace invitar al hispanismo internacional, y a todos los académicos e investigadores interesados, a enviarnos una propuesta de ponencia o de sesión (3 panelistas) en torno a cualquiera de los escritores, periodistas, artistas y cineastas latinoamericanos, caribeños y españoles que hayan vivido en Nueva York y cuya obra exprese o asuma esa experiencia.

Esta conferencia busca recobrar, documentar y evaluar el trabajo interactivo de escritores, artistas, agentes culturales, periodistas, maestros fundadores del hispanismo, traductores y editores de revistas Iberoamericanos y caribeños en Nueva York.

Envío de propuestas: Las propuestas deben constar de un título y un resumen de unas 250-300 palabras y de una breve biografía (100-150 palabras). Las propuestas se enviarán a través de la página web del congreso http://www.nytransatlantico.com/index.html

Las ponencias pueden ser en español o en inglés.

Comité organizador – Organizing Committee:

Juan Carlos Mercado (CCNY- CUNY)

Ignacio Olmos (Instituto Cervantes)

Ana Vázquez Barrado (Instituto Cervantes)

Carlos Aguasaco (CCNY- CUNY)

Julio Ortega (Brown University)

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Mapa/ Diana Araujo Pereira

Com pés de índio não pise no tapete branco.

Com pés de negro não chegue na sala principal.

Com este sorriso duvidoso não me olhe nos olhos

que os tenho em segurança

que os quero à salvo de dúvidas ou dores.

Já passei pela ponte da incerteza.

Cruzei o umbral dos tempos duros e gastos.

Como à mesa e uso adequadamente os talheres.

Sei manter a maquiagem e a máscara.

Fecho os olhos de noite e conto as ovelhinhas brancas.

Durmo tranquila depois de rezar.

Hoje o mundo está organizado

e meus passos caminham sem vacilar pelo mapa.

O mesmo mapa que me deram no berço,

que me fizeram tragar no leite,

e que aprecio comodamente

da janela ou da internet.

Ah! E canto bem as canções que enamoram ou tranquilizam.

Com esforço aprendi os lemas perfeitos

com os quais permanecer de pé

com os quais lavar o rosto antes de deitar

com os quais descansar do susto cotidiano de existir do lado de cá.

Horizontes Partidos (2016)

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AL FILO DEL REGLAMENTO (Poesía: 1978-2005)

EL MIRADOR DE LOBOS

I
Los lobos marinos
alzaron su canto
solicitando amor al cielo;
sólo Venus los escuchó
y la luna brilla desde entonces
en sus hocicos.

II
Entre las rocas,
en los acantilados y farallones
donde el aire es fresco silencio
y el deseo no tiene límites;
donde el mar no es una encrucijada sino
fugitivos cangrejos
o pulposas estrellas;
los lobos marinos muerden en el agua
igual que en sus compañeras,
y encuentran los mismos peces.
Jamás hubo secretos para ellos.

III
Por las tardes,
el sol despoja sus pétalos más íntimos
sobre las aves;
el mar se despeina en los farallones
y las familias de lobos
se desprenden de las rocas.
Cuando la orilla inclina el mar
a la ciudad.

De JUEGO DE MANOS (1984)

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Mujer fatal, compañera y madre en la poesía de César Vallejo

En lo fundamental, este trabajo pretende mostrar los matices y alcances de la alteridad femenina vallejiana. Es decir, cómo el tema de la mujer, presente desde un inicio en la poesía de César Vallejo, nos permite hurgar –creemos que muy productivamente– en la poética e ideología de este complejo autor. Alteridad, aquélla, en tanto motivo en esta poesía y, además, auto-auscultación sistemática por parte del yo poético. En síntesis, distintos y sucesivos hitos de lo femenino que, de modo simultáneo, caracterizan o definen cada una de las etapas poéticas de este autor: desde Los heraldos negros, y pasando por Trilce, hasta los poemas póstumos, en particular, “España, aparta de mí este cáliz”.
Palabras claves: Poesía de César Vallejo, poesía y psicoanálisis, estudios de género, dualismo andino.

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POSPOEMA

Hemos llegado a la conclusión

que no escribimos poesía.

Que no somos poetas.

Es más, que la poesía

para nada nos interesa.

Que las palabras no han sido,

precisamente,

lo que buscábamos.

Ni tampoco

lo que hemos ido hallando

a lo largo del camino.

Ahora podemos hacer un alto.

Y con toda sencillez,

mas sin pizca de humildad,

decirlo.

No nacimos para perseguir las palabras.

Menos, para hacer un fetiche de éstas.

Qué va.

No nos hemos rifado por eso.

Los brazos los hemos abierto

para ti.

Para nada nos interesan la poesía

ni sus expertos.

Dejamos libre el territorio, entonces.

Impunidad total para aquellos que dicen

lo que quieren decir las palabras.

Nos arrepentimos de haber

tomádote tu pan.

Con mis pulmones pienso.

Con nuestros inquietos pies

comprobamos la arbitraria hechura del mundo.

Ni una lejana campanada

reproducimos.

Ni hemos inventado modo distinto

de jugar con estas cartas.

Sólo a nuestro íntimo rechazo

nos atenemos.

A nuestra quizá tardía blasfemia.

Con mis manos oculto las palabras.

Abochornado.

Entre los pliegues de mi camisa

con premura las escondo.

Un eco no hace el poema.

Un fantasma jamás podría erigirlo.

Ahora mismo vamos arrebatados

y en vela

y sabemos a lo que nos referimos.

Pero nada de ganar honra

o dinero con las palabras.

Antes que ellas se burlen de nosotros

preferimos dejarlas en el vertedero.

Y no por escrúpulo docto:

aquello de canjear una ilusión por otra.

Ilusión es lo que necesitamos

para seguir viviendo.

Una niña pasa arreglándose

discretamente el pelo.

La poesía no es la niña

ni sus finos y hermosos cabellos.

Sino en el gesto oculto y efímero

de tan concertados dedos.

En unos segundos más habrán cesado

la visión y el sentido.

Otro rostro interroga ahora mismo

al nuestro

y entendemos que todo está ya por concluir.

Un solo gesto que goce

de absoluto concierto.

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Lectura de María/ Harold Alvarado Tenorio

A finales de tercero de bachillerato, cuando ya había descubierto a Borges en la Luis Angel, y bebía cervezas con un filipichín del Restrepo, presumido de vestir de sastre, con ternos que imitaban las vitrinas de El Romano de la 24 y su padre pagaba para que luciera como Oscar Golden o un estudiante del Gimnasio Moderno, el maestro de literatura, un viejecillo cuyo nombre no recuerdo, nos hizo leer, completa, de cabo a rabo, Maria, de Isaacs, justo en el momento que los nadaístas la quemaban y denigraban de ella. Fuimos a comprar un ejemplar a las librerías de viejo cerca de la Casa de Nariño, y de regreso, me parece estar viéndolo, mi amigo me indicó a Mario Rivero haciendo cola, a eso de las once, en uno de los bajos del edificio Murillo Toro donde está todavía el Ministerio de Comunicaciones, en la sucursal del Banco Popular, que era entonces Caja Agraria, con una alcancía de metal, que tenía un orificio lateral para ingresar billetes, en la mano. Mario nunca perdió esa costumbre, se creía tan pobre, que apenas debía gastar cinco pesos diarios, como contó su bellboy, el infatigable camarlengo Federico Diaz Granados, que salió debajo de una mesa de cantina a servir a Rivero hasta que ascendió al trono de la poesía de la mano de una agiotista y un desahuciado apodado El ovejo. A Diaz lo enviaba desde las nueve a sacar cinco mil pesos de los años noventa, tanta veces, que incluso decía que había llegado a la mayoría de edad parado en la puerta del banco, mientras Mario descendía a pie, desde su inmensa casa de La Candelaria, repleta de pinturas y dibujos que había expoliado a los artistas que ponía en la revista del grupo Dinero o había entrevistado en Monitor, un programa de radio dominical de Caracol, mientras su chofer negro que hablaba inglés le seguía a distancia en un Mercedes Benz sedan color verde mareo australiano de los años setenta, que no usaba para no gastarlo. Diaz Granados también contó en aquellos años que Rivero no escribía las críticas de arte sino su mujer, una anciana hermana de Antonio Panesso Robledo, más culta que todo el mundo, pero avergonzada de su vejez y postergada por su hermano famoso, porque decía, nadie iba a creer que ella era capaz de decir tanta impostura sobre una recua de pintores de quinta que publicó esa revista. Algo de cierto debió haber en ello, porque Rivero de lo único que hablaba con rigor era de las fluctuaciones del dólar y de chismes de farándula, con una señora caleña, de pelo de ceniza, que fue su amante platónica por años.

La edición que compramos por tres pesos, un dineral entonces, si pensamos que para todo el mes yo recibía trescientos cincuenta pesos, era hecha en Paris en tapa dura con relieve, donde una chica abre su sombrilla sentada sobre una roca cetrina y fondo azul, de la Librería de la Viuda de Charles Bouret, que vendía los libros en español en 16 de Setiembre y Bolivar de Ciudad de México, esquina. La perdí después de atesorarla por años cuando estando enfermo, postrado en la Clínica Shaio, un chiquilicuatro que decía ser librero, pésimo poeta huilense, nieto de una famosa lírica medio comunistoide y libertina, amancebada con un abogado de narcos, que hizo la pubertad sentado en el bufete esperando para abrir la puerta, fue hasta casa de mi madre y sisó de mi biblioteca unos setecientos ejemplares, dedicados y primeras ediciones. Luego encontré algunos de ellos en una librería de lance de la Calle del Doctor Rizal en Barcelona, donde estaban vendiendo Historia de un deicidio dedicada por Mario Vargas, por la módica suma de 125 euros. A mi mamá el bandido le había dado diez pesos por cada libro, con la promesa, solemne, de que volvería por el resto, que eran seis mil.

Lejos de casa, a dos mil seiscientos metros de altitud, con una lluvia inagotable y el frio calando los huesos, mientras leía en Maria repasaba los paisajes de mi niñez y sin que hubiese conocido sentimiento amoroso alguno, la historia me enganchaba hasta las mismas lágrimas. Efrain regresa a la hacienda de sus padres al terminar sus estudios en Bogotá y conoce a Maria, de quien se enamora sin saber que está enferma y ha de morir. Un aleteo de poesia invade el texto. En un admirable y lento discurrir Isaacs presenta el mundo idílico de las relaciones entre los enamorados, hecho de silencios, equívocos, medias voces, secretos, palabras no pronunciadas, adivinaciones, juegos de manos y miradas. Idilio romántico y realismo concurren pero lo que más impactó en mi eran las descripciones de la campiña que yo bien conocía y que en Maria termina por ser un trasunto de los padecimientos de los personajes. La descripción de la naturaleza hecha alma de acuerdo a los sentimientos impresiona por su autenticidad, ofreciendo una sobria novela tropical con su ilimitada botánica, los pueblos blancos colgando de azules montañas, el viento, las ceibas de las llanuras, las vegas con sus torrentes espumosos, los sauces, la soledad de la luna y la llanura, la luciérnaga, los yarumos, los juegos del sol en el recinto de las arboledas, los gualandayes violetas y amarillos, las colinas verdes de loros y palmeras, el naranjo, la populosa vegetación donde los cazadores acosan un venadillo, la ondulación en el aire de garzas plateadas y las águilas negras, el tigre, el canto de los pájaros, el estanque con rosas, la culebra que cuelga de las ramas y el eterno paso de la luz a través de una habitación oscura: la vida.
Nunca he olvidado el momento cuando Efrain va en busca de un médico para Maria. El crecimiento de la enfermedad de la niña coincide con el comportamiento de la naturaleza cuando él deja su habitación para montar el caballo que habrá de llevarle hasta el galeno. El cierzo mueve los sauces, de los naranjos vuelan las aves asustadas, los relámpagos iluminan la honda noche todavía, la lluvia alcanza a humedecer las sienes, el ave negra roza la frente y Efrain la sigue con la mirada hasta que se oculta en el bosque. Y al llegar al Amaime, que encuentra crecido, ese fragmento memorable del cruce del rio sobre el caballo:

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