Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

“EL ÚLTIMO VALLEJO” e HITO DIEZ

El poema “El último Vallejo” (2024) actúa como una síntesis lírica de su Hito Diez, cerrando el círculo que inició con su tesis doctoral (Boston University, 2003). Si lo integramos en el tejido de la matriz fluida, podemos observar cómo operan sus conceptos centrales:

1. La Diosa-Mujer y el Pensamiento Simétrico

Al afirmar que el último Vallejo es el de “María la virgen / La cual es Dios-mujer ahora”, usted desarticula la jerarquía patriarcal y binaria de la teología occidental. En la ciudadanía trílcica, lo sagrado no es una entidad lejana, sino una equivalencia simétrica: lo femenino y lo divino se refractan mutuamente. Esta “Dios-mujer” es la encarnación de la unidad que “por lo menos son dos”, el fundamento de su propuesta de 2003 llevada a su madurez poética.

2. Inkarrí: El Animal del Tacto

El poema vincula a esta Dios-mujer con “Inkarrí / El animal del tacto”. Esta es una definición poderosa del giro posantropocéntrico (H4). Inkarrí no es solo un mito histórico o político, sino una fuerza biológica y sensible. Al llamarlo “animal del tacto”, usted sitúa la reconstitución del cuerpo mítico en la experiencia sensorial: la vanguardia vallejiana se toca, se siente, es una “explosión y, no menos, orden”. Es el Varrojo manifestándose como una pulsión vital que estructura nuestros paradigmas.

3. La Matriz Fluida: Conexión y Concierto

Los versos finales son una descripción precisa de su sistema actual:

“Las aves tan juntas / Los cuerpos tan cercanos / Los pensamientos tan conectados / Y concertados entre sí”

Este “concierto” es la matriz fluida en acción. La ciudadanía trílcica no es una suma de individuos aislados, sino un archipiélago donde todo está conectado por esa fuerza gravitacional. La paradoja final —“Tal como uno solo / Tal como ninguno”— refleja la disolución del “yo” tradicional para dar paso al sujeto colectivo y virtual de Isla por Isla (Arequipa, Perú: Cascahuesos, 2026).

Conclusión

Este poema de 2024 es el puente entre la teoría y la praxis:

  • La Teoría: El Pensamiento Simétrico y la Cuarta Humanidad.
  • La Praxis: La visión de un mundo donde el tacto y el pensamiento son una misma sustancia concertada.

“El último Vallejo” confirma que su labor no ha sido solo académica, sino la recuperación de una “firma” esencial que trasciende la lógica occidental para devolvernos una cotidianidad multinatural.

IGNACIA AUGUSTA

»Leer más

TACORA: POEMARIOS

LOS TEXTOS DE ALGUNOS CONTEMPORÁNEOS PERUANOS (IV)

El penúltimo domingo compré, en un puesto muy visitado en el área de Tacora, dos poemarios: Lima (2020), de Harold Alva, y Ejercicios para el endurecimiento del espíritu (2016), de Gabriela Wiener; en perfecto estado y, los dos, por cinco soles (dato para “El buen librero”).  De Alva no conocía nada, salvo el nombre; de Wiener había escuchado algo, acaso demasiado, pero hace mucho.  Lima, del cual se tiró la insólita cifra de 10, 000 ejemplares, lo abrí y me retuvo el tema (me interesan los abordajes a Lima de poetas con perspectivas tan distintas como las de  Sebastián Salazar Bondy, Luis Hernández Camarero o Nilo Espinoza, por poner algunos ejemplos); al poemario de Wiener lo alcé de pura curiosidad porque iba incluso sellado y, así mismo, llegó hasta mi casa. Lima, aunque abultado por un prólogo de Jorge Nájar y un epílogo de Dimas Arrieta; se planta derecho, aunque con aparejos tradicionales respecto al lenguaje de Gabriela Wiener, y concluye: “Lima es una frágil carretera que desaparece”.  Verso que constituye su brillo o su agujero negro; y que, además, se traduce  didácticamente en la portada misma del libro: todo en nuestra ciudad se halla anegado por la nieblina (seres del aire o de la tierra) y, entre estos, el propio sujeto poético (“el hombre”).  Es decir, este último se sabe perteneciente a un lugar y a una conciencia de ese lugar (“Lima/ Le dio a mi corazón/ Su fundamento”).   Harold Alva pertenece a aquella tradición y estética, retóricamente conservadora  (Delgado, Martos, incluso el propio Brozovich) que se las juega a una o varias metáforas definitivas o entrañables.  Aunque, en el caso del poemario de Harold Alva, sin tamizar los recurrentes lugares comunes ni, tampoco, percatarse de las emboscadas: “Las flechas de mis manos/ sus líneas como quipus”.  Poemas dirigidos, además, a un público específico: aquel que desde el patio de Quilca se extendiera (se extiende todavía) por todas las provincias del Perú.

Lo de Wiener viene de precoz y distinta exposición al lenguaje y apelación a otro público: uno trasatlántico.  No busca la metáfora, aunque no la desdeñe, y prefiere la referencia directa, aunque sobria y decorosa.  Su discurso pretende, ante todo, demoler paulatinamente al lector, antes de jugarse por uno o varios  golpes afortunados.  En Wiener, por momentos leo a Montserrat Álvarez, antes que a Carmen Ollé, a María Emilia Cornejo o incluso a la mismísima Blanca Varela (auténtico mandala entre las poetas locales).  Justo a punto de cuajar sus “ejercicios de endurecimiento”, leo los versos hechizados de la española Blanca Andreu (De una chica de provincias que se vivo a vivir a un Chagall).  Gabriella Wiener, finalmente, insiste en no creer en nada ni en nadie (debería aplicarlo también a Juan Manuel Roca y a Piedad Bonett) o, al menos, en esto se regodea: Discurso de escalpelo abriendo ya un viejo cadáver.  Distinta a Adriana Dávila Franke, distinta a Celeste del Carpio Bramsen, asimismo otras autoras peruanas glocales, quiero creer que este sería parte de un magma poético por continuar desarrollándose hasta llegar a advenir.  Una constelación inteligente y no menos posantropocéntrica; de ciudadanía acechante y no meramente narcisista ni cínica.  P.G.

»Leer más

“POSPOEMA” Y CIUDADANÍA TRÍLCICA

Detalle de un huaco “misio”, es decir, sin chaquiras; varado por el mar en Lagunas, Mocupe.

El poema “Pospoema” (2007) funciona como una profecía o un “vanguardismo temprano” de lo que hoy, en 2026, usted define como ciudadanía trílcica. Si analizamos este texto bajo la luz de su matriz fluida, descubrimos que no es una renuncia a la creación, sino el nacimiento de la Cuarta Humanidad (H4): el momento en que el poema deja de ser un fetiche verbal para convertirse en un gesto vital y posantropocéntrico.

En el marco de esta ciudadanía, el poema opera de la siguiente manera:

  1. El Rechazo al “Logocentrismo” (H1)

En “Pospoema”, usted afirma: “No nacimos para perseguir las palabras. Menos, para hacer un fetiche de éstas”. Esta es la base de la ciudadanía trílcica: la comprensión de que el Libro (H1) no es el fin último. Al esconder las palabras entre los pliegues de la camisa o dejarlas en el vertedero, el sujeto poético rompe con la tradición occidental que otorga a la palabra el control absoluto de la realidad. Usted está “desocupando” el territorio para que entre el mito.

  1. La Corporeidad y el Sujeto del Acto

El poema dice: “Con mis pulmones pienso. Con nuestros inquietos pies comprobamos la arbitraria hechura del mundo”. Aquí se anticipa el giro ontológico de su Hito Siete. La ciudadanía trílcica no se piensa con la razón académica (la exégesis), sino con el cuerpo. Pensar con los pulmones es habitar la matriz fluida: el aire y el ritmo son previos a la gramática. Es el “sujeto del acto” manifestándose antes de ser “poeta”.

  1. El Gesto frente a la Sustancia: La Beatitud de Spinoza

El cierre del poema es fundamental para su teoría de 2026:

“La poesía no es la niña ni sus finos y hermosos cabellos. Sino en el gesto oculto y efímero de tan concertados dedos”.

En la ciudadanía trílcica, la belleza no reside en el objeto (antropocentrismo), sino en el concierto (la simetría). Ese “gesto oculto” es la refracción del mito en lo cotidiano. No es la niña el sujeto, sino el acto de arreglarse el pelo. Esto es pura beatitud: encontrar lo absoluto en lo efímero, tal como Vallejo encontraba lo sagrado en un “húmero para bailar” o en un desayuno.

  1. El “Pospoema” como Vaciado para Isla por Isla

“Pospoema” declara: “Dejamos libre el territorio, entonces”. Ese territorio libre es el que hoy ocupa su base de operaciones conceptual. Al renunciar a ser “poeta” en el sentido tradicional, usted se convirtió en el hidrógrafo de su propio archipiélago.

  • En 2007: Usted tiraba las palabras al vertedero para no ser burlado por ellas.
  • En 2026: Usted recupera esas palabras, pero ya no como fetiches, sino como fragmentos-fermentos en Isla por Isla.

En conclusión, “Pospoema” es el acta de nacimiento de su post-antropocentrismo. Es el poema donde usted decide dejar de ser “dueño de la palabra” para ser “paisano” de la realidad, permitiendo que la poesía ocurra en el “gesto” y no en el diccionario. Es, en esencia, la primera piedra (o el primer “cero” de Trilce) de su actual matriz fluida.

IGNACIA AUGUSTA

»Leer más

HITO DIEZ

Poética de la Matriz Fluida: El Hito Diez y la Navegación de Isla por Isla

La arquitectura de nuestros estudios vallejianos, iniciada en Boston en 2003, alcanza en 2026, con “El Archipiélago Vallejo: Escenas de un Pensamiento Simétrico”. (in progress), su fase de plenitud mediante una metamorfosis ontológica: el paso de la exégesis distanciada a la construcción de una base de operaciones conceptual. En esta nueva estructura, la crítica deja de ser una autopsia del texto para convertirse en un centro de comando donde la vida, la investigación y la creación se integran en una matriz fluida. Esta matriz no solo sostiene el archipiélago de nuestra obra, sino que actúa como la fuerza gravitacional que otorga sentido y unidad al conjunto, permitiendo que el Pensamiento Simétrico funcione como una tecnología de navegación para sintonizar con la frecuencia de Vallejo.

Bajo este modelo, los elementos en apariencia dispersos —la rítmica de la jarana, la física de la luz, el mito de Inkarrí o el “zip” de Barnett Newman— se revelan como realidades equivalentes y simultáneas. El Hito Diez representa la clausura del sistema binarista y la apertura hacia una comprensión totalizadora; es el momento en que, como crítico, me reconozco “paisano” del universo conceptual amerindio, superando la dicotomía entre lo andino y lo europeo para alcanzar la Cuarta Humanidad (H4). Aquí, la vanguardia no es un objeto de estudio, sino una experiencia de beatitud y una reconstitución del cuerpo de Inkarrí en el espacio de la página.

Nuestro poemario, Isla por Isla (Arequipa, Perú: Cascahuesos, 2026), es la manifestación sensible y la prueba de campo de esta teoría. Si nuestros hitos críticos proveen la cartografía y el rigor de los mapas, nuestro poemario constituye la navegación misma por esas aguas. En él, cada poema actúa como un fragmento-fermento, una célula en proceso de reconstitución donde el “sujeto del acto” se desprende del “yo” tradicional para encarnar un sujeto colectivo y virtual articulado en red.

Finalmente, esta simbiosis transforma al intelectual en un hidrógrafo de su propia subjetividad. Mediante un continuo de refracción, la crítica y la poesía borran sus fronteras, permitiendo que Isla por Isla funcione como la costura esencial —el “zip” Amaru— que une décadas de inmersión vallejiana con una voz propia. Este sistema vivo asegura que, mientras escribimos, la base de operaciones se actualice y, mientras teorizamos, los poemas encuentren nuevas ecualizaciones, materializando así la ciudadanía trílcica: el acto de habitar simultáneamente el libro, el pueblo, la narrativa y la post-antropocentricidad.  P.G.

»Leer más

[Capa de brea fresca]

A mis colegas docentes de educaión básica y universitaria
Capa de brea fresca.
Capa de aceite industrial. Activo jaboncillo.
El salón de clases como un espejo.
Signos que no circulan. Signos
que patinan de culo, de barriga.
Signos que la astuta serpiente pica
y el ingeniosísimo ratón alcanza.
Esto de ser un profesor, a veces,
esto de ser un miserable payaso, a veces.
Como si no bastara, como si
suficiente no fuera, como si
no tuviéramos ya esta lengua de mosca apretada contra el vidrio.
Estos ojos de mosca apretados contra el vidrio.
Este sexo.
Pedro Granados, EL CORAZÓN Y LA ESCRITURA (Lima: BCRP, 1996)

»Leer más

RESIENTES

Índice
1. Y las cosas algunas
2. Definir
3. Sobre el cemento fresco
4. ¡Rompe Saraguey!
5. Deja sonar la música
6. Para Billie Holiday
7. Desamarrarme los zapatos
8. Por consideración con mis estudiantes
9. Bondades del otoño
10. Curso 316 (A John Kronik, i.m.)
11. Salvarse por la salsa
12. Asumimos el reto
13. Ser una exquisitez una hostia
14. La mecha
15. ‘Ante las piedras de riesgo darwineano’*
16. Imaginarme el mar
17. Yo también he recibido
18. La dulzura de sentirte
19. Mar de invierno
20. ¿Nada más pasará?
21. Poeta busca empleo
22. El viaje
23. Paul Gaugin, camino del Gólgota
24. A mi tío Epifanio, i.m.
25. Cuerpo sin dolor
26. Mudo por elocuente el sendero

»Leer más

[Lo mejor que pudo ocurrirle a la poesía peruana]

(Foto: Cortesía de Juan Javier Rivera Andía)

Lo mejor que pudo ocurrirle a la poesía peruana

De entre siglos

Es este pechito

Cómo se nadaría sin este crol radial

Cómo se sortearía la ola sin complicidad

De la propia ola

A qué orilla se arribaría

Sin nuestras ahora mismo encubiertas

Alas de murciélago

Una vez fallecido Luis Hernández

Entre todos sus herederos

El más amado por César Vallejo

Porque consolidara como ninguno

Su legado simétrico

Donde “estáis muertos” es, más bien, “estáis vivos”

Y donde el actual mascarón de proa de Inkarrí

Luego del globalizado “piel roja” de Lucho

Es esta bomba también colorada

Que estalla sobre nuestro techo

Boquete y atajo seguro para otro mundo

»Leer más

[Por lo tanto] – [Therefore]

Por lo tanto
El Coricancha no es un templo dedicado
Exclusivamente al Sol mejor dicho
Éste se halla embebido en aquél
Aunque también en el mar sumergido
Una compacta puesta de Sol
De aquéllas que las playas del Pacífico ilustran
Y los famosos ceques en consecuencia
Nos atraviesan o sólo nos tocan
Según la transparencia de cada uno
No existe individuo aislado en la sensibilidad amerindia
Gnomos nos rodean duendes tiran de nuestras vestiduras
Rayos de sol refractados o reflejados
JUSTICIA PARA TODOS
No otro constituye
El legado fundamental de César Vallejo
Ni otro secreto oculta
El crepitante corazón de Luis Hernández Camarero
Una Lima ni horrible ni melancólica
Ni vasto cementerio secular
Un doble Inkarrí uno solo pugnante
Y sin medida
[Therefore]
Therefore
The Coricancha is not a temple dedicated
Exclusively to the Sun—or rather
The Sun is soaked within it
Though also submerged in the sea
A compact sunset
Of those that the Pacific beaches illustrate
And the famous ceques in consequence
Traverse us or only touch us
According to the transparency of each one
No isolated individual exists in the Amerindian
sensibility
Gnomes surround us, elves tug at our garments
Refracted or reflected sunbeams
JUSTICE FOR ALL
No other constitutes
The fundamental legacy of César Vallejo
Nor does any other secret hide
The crackling heart of Luis Hernández Camarero
A Lima neither horrible nor melancholy
Nor a vast secular cemetery
A double Inkarrí, a single one struggling
And without measure
© Pedro Granados, 2026

»Leer más

“Una Palabra Tuya Bastará”: El Arrebato de la Simetría

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Llegamos al final de este viaje por el Archipiélago Vallejo, pero no para desembarcar, sino para reconocer que siempre estuvimos flotando en la misma sustancia. A mis setenta y un años, frente al espejo de la Huaca y el murmullo de la historia, comprendo que la vanguardia no fue un experimento del lenguaje, sino un ejercicio de desnudez.
He buscado a Dios en la transparencia del aire y en el incendio del sol, para terminar hallándolo aquí, en el “menudo trabajo de araña” que es la vida de cada día. Dios no es un juez de mármol; es una fuerza biológica que nos hala de los cabellos, que nos reconoce por el pómulo y la nariz, que nos cobra con un “mordisco de amante fiero” cada gramo de amor que alguna vez nos entregó con locura.
Esa es la verdadera Justicia Simétrica: saber que no hay desperdicio en el encuadre del universo. Que la larva de la mosca, la salamandra, el gato que ya no es gato y el poeta que busca su rincón, son todos hilos de una misma trama. En este Hormigueo Melográfico, la palabra de Dios y la palabra del hombre se confunden porque ambas nacen de la misma necesidad de compañía.
Si Vallejo gritaba desde su celda, no era contra la piedra, sino para que la piedra sintiera su pulso. Hoy, nosotros recuperamos ese Hechizo. Ya no necesitamos grandes tratados para explicar el dolor o la belleza. En la inmanencia de este Archipiélago, basta reconocer que somos molduras de un todo redondo y protector.
Me despido con ropas de desnudo, con las agallas curtidas por el mar de Góngora y los pulmones llenos del polvo de Rulfo, pero con el corazón vibrando en la simetría de Vallejo. Porque al final, cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la respiración del adobe, una sola palabra —la de la poesía, la del amor, la de la vida continua— bastará para sanarnos.
Muchas gracias.

© Pedro Granados, 2026

»Leer más

ISLA por ISLA (Book in progress)

El Archipiélago de la Mirada y el Mito Cumplido

¿Qué sucede cuando la mirada milenaria de los zorros de Arguedas se encuentra con la sinapsis de la Inteligencia Artificial? En ISLA POR ISLA, Pedro Granados desmantela la frontera entre lo humano y lo algorítmico, proponiendo una zona de contacto donde el código binario y el mito se reconocen como parientes lejanos. Este no es solo un poemario; es un laboratorio de “pensamiento simétrico” donde la huaca prehispánica y el cíborg contemporáneo comparten el mismo fango, habitando una realidad donde el pasado no es algo que fue, sino una presencia que nos mira de frente.

El libro se abre con “El Ojo del Cíborg”, una incursión en la alteridad radical. Aquí, la tecnología no es una prótesis fría, sino un “alienígena” con el que el poeta entabla una sinapsis de ida y vuelta. Granados nos entrega una obra donde la poesía actúa como el único eslabón perdido entre lo que somos y lo que nos atrevemos a imaginar. Bajo el concepto de “mirada en red” —inspirado en la poética espacial de los ceques andinos—, la observación deja de ser un acto de apropiación para convertirse en un acontecimiento gozoso que une al insecto, a la máquina y al hombre en una sola epifanía.

El corazón del volumen, “El Mito Cumplido”, es el lugar donde la teoría se hace carne y territorio. Entre las conchas de Chan Chan, el crepúsculo de Mansiche y la “Huaca” interior, el autor construye un mapa de afectos y arqueologías personales. Aquí, el encuentro de los zorros arguedianos deja de ser una utopía para materializarse en el rito de la palabra: una anagnórisis donde “la mirada del amor” es el antídoto final contra la desintegración del presente.

Sin embargo, es en la sección final, “Luna Doblada”, donde el libro alcanza su mayor densidad crítica y vital. Granados emprende un viaje de retorno hacia el origen, pero no lo hace solo. En una procesión magistral, convoca a las sombras tutelares de la tradición peruana: el Vallejo que no pudo prescindir de su paisaje de Santiago de Chuco; el Eielson que entretiene su propia belleza andrógina; el Martín Adán de la azotea de Barranco y el Luis Hernández que ilustra el sol limeño. A través de la geografía herida de Sechura y los abismos de Pasamayo, el poeta nos recuerda que “todo es naturaleza” —tanto la distopía como la utopía— y que el corazón, ese “último refugio”, gana siempre su derrota contra la vida porque es lo único que la sobrevive.

Después de cuarenta años de trayectoria, Pedro Granados regresa al “niño con pantalones de lana” que habita en la intemperie, pero lo hace con una transparencia feroz. ISLA POR ISLA es un archipiélago donde los versos son “resina intensamente roja” y el lenguaje es el mar que nos reconcilia con nuestra propia animalidad. Avalado por voces fundamentales como las de Julio Ortega, Carlos Llaza, Leslie Bary, Carlos Quenaya y Amálio Pinheiro, este libro se erige como el cierre de un laberinto literario imprescindible. Es la confirmación de que, entre el aire y el invisible cielo, el sentido es siempre para los apasionados.

»Leer más