
He dicho que no quiero el mar
Si tiene la tinta que imagino,
La gota de sudor del obrero
O del erizo,
Sólo quiero ver televisión
Como quien toma veneno
Los domingos
(reinsidentedellupus, José Raúl González, “Gallego”)
El tránsito es un espejo. El único peligro de tener una direc-
Ción es pensar demasiado en el retorno. No tengo la velocidad
De la luz, por eso esta fascinación por los letreros, el celoso
Neón de palabras. Viajera, no quiero explicaciones. Ven a
Jugar en mi puente levadizo –lo único feudal del castillo es
Arena–. El aire se desvanece lo sólido. Uso las manos para
Tocar la evidencia. Lo ligero se sale con la suya.
(Cannibalia, Rafael Acevedo)
La vida es un segundo
Que no tiene que ser una tormenta de siglos.
Dale un espacio a la miseria
Y al banquete de la vida
(idus de marzo, Julio César Pol)
Hay un adorable aparato libre de todo trauma
Es menester levantarle un altar
Y enchufarlo
(Fracturas del devenir, John Torres)
Ayer escuché el himno nacional
Y un impulso patriótico me movió
Casi involuntariamente
A apagar la tele.
(Casquillos, J.D. Capiello Ortiz)
Entonces nos fuimos sentando uno a uno
Sin orden
Ni control
Listos y ávidos de ironías
Desesperados por sentir la bóveda del salón
Cambiar.
Acalorados de emoción
Nos sentamos ahí
Fieles y hambrientos
Listos para conjugar (escribir)
Lo que otros dijeron
Mucho antes que nosotros.
(Realid(h)ades, Amarilis Tavárez Vales)









