Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

Poetas puertorriqueños del fin de siglo (antología efímera )/ Luis Felipe Díaz [Lizza Fernanda]

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He dicho que no quiero el mar
Si tiene la tinta que imagino,
La gota de sudor del obrero
O del erizo,
Sólo quiero ver televisión
Como quien toma veneno
Los domingos
(reinsidentedellupus, José Raúl González, “Gallego”)

El tránsito es un espejo. El único peligro de tener una direc-
Ción es pensar demasiado en el retorno. No tengo la velocidad
De la luz, por eso esta fascinación por los letreros, el celoso
Neón de palabras. Viajera, no quiero explicaciones. Ven a
Jugar en mi puente levadizo –lo único feudal del castillo es
Arena–. El aire se desvanece lo sólido. Uso las manos para
Tocar la evidencia. Lo ligero se sale con la suya.
(Cannibalia, Rafael Acevedo)

La vida es un segundo
Que no tiene que ser una tormenta de siglos.
Dale un espacio a la miseria
Y al banquete de la vida
(idus de marzo, Julio César Pol)

Hay un adorable aparato libre de todo trauma
Es menester levantarle un altar
Y enchufarlo
(Fracturas del devenir, John Torres)

Ayer escuché el himno nacional
Y un impulso patriótico me movió
Casi involuntariamente
A apagar la tele.
(Casquillos, J.D. Capiello Ortiz)

Entonces nos fuimos sentando uno a uno
Sin orden
Ni control
Listos y ávidos de ironías
Desesperados por sentir la bóveda del salón
Cambiar.
Acalorados de emoción
Nos sentamos ahí
Fieles y hambrientos
Listos para conjugar (escribir)
Lo que otros dijeron
Mucho antes que nosotros.
(Realid(h)ades, Amarilis Tavárez Vales)

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Niña golosa / Alexis Gómez Rosa

laberintodeltorogoz.blogspot.com
El poeta dominicano, A. G. R.

A los doce años me gustó el tipo

que mataba las vacas:

un carnicero enorme a quien llamaban Felipe.

Verlo meter el cuchillo y escuchar las vacas

mugir temor y desespero,

me atestaban contra la pared, sufriendo

en entrepiernas, aquel corto escalofrío

que reclamaba un mundo.

Felipe, Felipe Aracena, un moreno de bíceps

gladiadores, destinado a cometer mayores

asesinatos mejores.

Y rimó, como en los viejos tiempos:

perfidia y pasión en el torrente sanguíneo.

Desde pequeña lo espiaba la sangre

lo atenazaba el candor.

Mis hermanas no lo prefiguraron mis amigas:

un carnicero angelical, brazo de niño,

imaginaba mi febril

y precoz adolescencia.

Gustaba él del bolero lo derramaba

con la más fina estocada.

Yo lo escuché una vez exhibiendo su animal

ensangrentado, y dejé aquel chorro de agua

majarme el clítoris erguido.

(Tiempo después supe que así se llamaba

esa glándula del tembleque y el gusto).

Tenía doce años y me gustaba

ir al matadero. El olor de la sangre

me hizo parir tres hijos.

De Marginal de una lengua que persigue su forma (2009)

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[El muchacho mira a la muchacha]/ Esther Oblitas y Pedro Granados

Cortesía E.O.

El muchacho mira a la muchacha.

Ella es bella. Tiene los hombros delicados

y los brazos casi rectos pero bien dibujados.

Tiene los pechos breves y ofrecidos.

El muchacho mira a la muchacha.

A ella le sobran las pestañas

y tiene el talle alto y los cabellos

levemente perfumados.

El muchacho mira a la muchacha.

Ella luce el rostro lavado

y las uñas despintadas sentada aquí

en la biblioteca.

El muchacho mira a la muchacha.

Ella apenas tiene quince

y tiene los dedos de veinte

y tiene los ojos de veinte

y el caminar de una chica de veinte años.

El muchacho mira a la muchacha.

Ella al fin

charla y sonríe y se marcha

con una de sus amigas.

El muchacho mira a la muchacha.

De El corazón y la escritura (1996)

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Gegen das Geheimnis/ Petra Schimd (trad.)

nicolas.bahiadesign.com

Gegen das Geheimnis

der Interpretation. Ich weine.

Seit Tagen. Es ist lange her

dass ich weinen wollte.

So lange, seitdem ich nicht verstehe.

So viele Stunden, die

meine jetzigen Schritte begründen.

Mein trauriges Hundegesicht zeigt sich

an jeder Straßenecke.

Mein Bruder Eduardo ist vor einem Monat verstorben.

Er starb arm, doch ohne Schulden.

Er starb arm, doch ohne Zweifel.

Seine Hände zweifelten nicht.

Auch seine Stimme nicht. Noch seine Liebe.

Meine Schwester Elena übernahm die Ausgaben

für das Krematorium. Und Lucy, seine Witwe,

bewahrt für uns die Asche auf.

An all dem nahm ich nur dadurch teil,

indem ich einer Dunkelhäutigen

die Augen verdrehte. Die blauschwarzen und schneeweißen

Augen meiner Schwarzen. Gleichgültig dem Tod gegenüber.

Traducción: Petra Schmid (Freie Universität Berlin)

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Caral

images.usatoday.com/.../2006/10/16/topperu.jpg

En vez del cráneo de una calavera

acaricio una piedra que he traído a Lima

desde la cinco veces milenaria

ciudad de Caral.

Es un canto rodado grande,

perfectamente plano en su base,

que utilizo para tener en pie

algunos libros. Para tenerme en pie.

Ápice de alguna lengua.

La luna en cuarto menguante,

a manera de ejemplo.

Y junto con esta piedra

–de agigantadas papilas

y evidentes cicatrices –

les escribo.

Ella de cinco mil años;

la mía de cincuenta.

Irregulares, quiñadas,

y gozosas lenguas gustativas.

No menos sexuales, por cierto.

La libra de toto se mide por la vista

y se mide por la lengua.

Como lo saben muy bien

mis discursivos colegas dominicanos.

La luna en cuarto menguante,

a manera de ejemplo.

De Soledad impura (2009)

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‘Yo soy sólo un inmenso y cruel vacío’/ Inés Cook

http://www.inescook.com/poetry/de_la_soledad_el_misterio_el_gozo_y_la_agonia.html

XXXVI

Yo soy sólo un inmenso y cruel vacío

pura necesidad, sediento anhelo

y usando a la palabra de señuelo

intento así abrigarme de este frío

Pero olvido la Fuente de aquel río

y en mi tonta ignorancia me rebelo

buscando en este mundo algún consuelo

sabiendo que ningún cantar es mío

Pues vacuidad encuentro en todo aquello

que acometo buscando el fiel cariño

Perdida y rechazando toda ayuda

y deseando creer que el mundo es bello

me alejo de mi Madre como un niño

quedándome aquí ciega, sorda y muda

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Golpeándome la cabeza/ Edgar Altamirano

http://ealtamir.blogspot.com/

Libro maravilloso, el de un sujeto sencillo, aparentemente uno de tantos, pero soberano, elegante ante la vida y la muerte. De esta actitud fundamental brotan la sabiduría y el humor de estos poemas; para no hablar de la carpintería de los mismos, en su aparente simplicidad también, plenos de guiños cultos, lecturas de todo tipo, meditaciones extraordinarias y, sobre todo, cotidiano arte de vivir. De vivir a duo, a trío, en la polifonía misma de la curiosidad por todo y el interés entrañable por todos los demás. Semejante de su lugar y de su tiempo, estos últimos se animan a entrar de verdad en su poesía: inolvidables su mujer, sus amigos y los lugares por donde discurre el yo poético, a veces también un tanto hechizado. Edgar ha cocinado en su marmita con paciencia y, en el interín, se ha cocinando a sí mismo con lentitud. Hasta convertir su obra en el oro que es hoy dentro de la poesía mexicana e hispanoamericana, a mi entender, llena de fuegos fatuos (montados –de la noche a la mañana– por la editorial de moda, subidos a empujones al vagón de la popularidad). Nada de esto ocurre con este libro, felizmente, porque a la poesía –contra lo que pretenden taimados o ingenuos– no se le puede engañar.

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Poeta limeño y ¿poeta peruano?/ Juan Carlos Ramiro Quiroga

http://http://www.flickr.com/photos/jcrquiroga/3536882764//
Pedro Granados y Humberto Quino M.
Biblioteca del poeta Quino, La Paz, 15/ 5/ 09
Foto de Juan Carlos Ramiro Quiroga

HÓRRIDO CLAUSTRO ES MI ASADURA

A María del Carmen Luna T

Amo a esas mujeres que la noche fecunda
Que la oscuridad devora
Y el alcohol sus vientres mordisquea.
Amo esa madrugada
En que la ronca queja
Creció entre mi pelo blanco
Por la muerta y su miseria de baraja.
Amo ese cuerpo de sol naciente
Su laica desnudez como una espina
Su balar de bestia enfurecida
Saber que ella será cuando yo ya no sea más.
Amo esa arteria de la desdicha
Sentada en mi mirada con su tajeada belleza
Caracol y hollín del desencanto
Guijarro que acribilla la ceremonia de la vida.
Amo la poesía herida de muerte
Su desquiciado rostro que aniquila el desamparo
Su maligno tacto de animal en celo
Su incandescencia que me devuelve a la vida.
Pero amar es caer bajo su designio
Que engendra / Hiere y mata

De COITUS ERGO SUM

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Soledad impura en La Paz

http://www.boliviaentusmanos.com/agendacultural/agenda.php?act=1121
Diseño de carátula: Marita Ibáñez

Allí donde creemos que anida la poesía, las palabras de Granados nos desmienten y nos dice enfático: “no han sido”. Soledad impura es la ola de la tormenta perfecta que está por tumbarnos en su aparente quietud, pero que contrariamente nos mantiene maniatados en la zozobra: la de nuestra memoria, la de nuestra experiencia amorosa y la de nuestra vagancia trascendental por el mundo.
Juan Carlos Ramiro Quiroga, “Soledad impura entre pulp fiction y la gripe A” (fragmento)

La voz poética es consciente de que la vida es una narración, es consciente de esa tensión entre muerte y lenguaje, entre vida y lenguaje. La vida es escritura y lectura, es un libro. […] No deja de latir un tono irónico e irreverente en los poemas de Granados, ya se trate de la muerte, del amor o de la escritura misma. Los poemas se tensionan para luego relajarse en aparentes “trivialidades”, cruzando lenguajes cotidianos con afirmaciones extremas, conformando un lenguaje de contrastes.
Jessica Freudenthal, “Pedro Granados, Apántropo” (fragmento)

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