Mi “mítico” hermano Germán Granados (obrero y poeta) al lado de nuestra madre, Lastenia; abajo, mi recordado hermano Eduardo y mi sobrina Jessica. Las cartas que me escribía, como referí en algún otro lugar, las fabricaba poco a poco durante semanas. Constituyen para mí un tesoro. El “negrito” le llamaba mi madre, y yo diría que podría ser el “chinito” también. P.G.


