
ÁNGEL DE ANTONIO
“Por otro lado, en medio del monocorde panorama general, también hemos podido toparnos con muy agradables sorpresas. Comprobar, por ejemplo, que excelentes poetas como Angela Valley, Jesús Aguayo o Antonio Moreno Figueras comparten los mismos sobresaltos de sus pares latinoamericanos: ¿cómo persistir en ensayar una voz personal en medio de tanto espejismo de mercado? u otra también pertinente y, quizá, más agobiante en Latinoamérica: ¿cómo sobrevivir sin perder el sentido del humor, sin que la política mate en nosotros lo mágico? Obviamente, en nuestra época hipercrítica nadie, mucho menos los poetas, quisieran que los tomen por ingenuos en política; mas, tampoco, creemos sea obligatorio tener que pensar y expresarnos siempre como si fuésemos ministros del interior. Sin embargo, a aquellas didácticas y, por lo tanto, simplificadoras preguntas nos responde de forma mucho mejor el poema “Esperanza”, del último de los poetas nombrados:
“Derrocado el corazón,
intento salvarme de la tragedia.
Hago como si no estuviera muerto”.
Estimado, Pedro. Estas palabras suyas, publicadas en la revista “
Babab” y referidas a mi obra, fueron como nombrarme caballero deprisa y corriendo para participar en unas justas… Me dirijo a usted porque quiero hacerle llegar mi último libro, “Ni lugar adonde ir”, publicado por “El Sastre de Apollinaire”. Me hace ilusión que tenga el libro físicamente, pero también, si lo desea, le puedo mandar un documento.
Un cordial saludo
Antonio M. Figueras
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