Surgió un rico intercambio de intuiciones e ideas. Mi estudiante más destacada fue la española Ainhoa Segura Zariquiegui, quien el 2012 defendió la Tesis: “La melancolía en la poesía modernista peruana” (Doctorado en Literatura europea: perspectivas teórico-críticas) – Universidad Autónoma de Madrid; por la cual mereció cum laude y Mención Internacional; y yo actué como Coorientador. Me encantaría volver a repetir, actualizado, este mismo Seminario.
11/12/16: Literaturas e Amazônias: Tiempo de opacidad
Por ejemplo, los respectivos ensayos de Aliza Yanes Viacaba y de Gerson Rodrigues de Albuquerque enfatizan en la necesidad de estudiar la “opacidad” (Éduard Glissant). Entendiendo que este último concepto nos permitiría “poder reaccionar contra tantas reducciones a la engañosa claridad de los modelos universales”. Asimismo, dado que el agua o el río constituyen de por sí en la Amazonía un “mito inscrito en el paisaje”, debemos cuidarnos de tratarlo al modo de un “pensamento nostálgico” (Rodrigues de Alburequerque).
El “todo-o-mundo” de Glissant asimismo va, pero tal como Rodrigues de Albuquerque también remarca: “sem compreender isso como uma alienação das práticas culturais tecidas nas diferentes e múltiplas territorialidades amazônicas, articuladas/ produzidas na dinâmica das diferentes temporalidades dos grupos e sociedades humanas que ai vivem” (283).
Por su parte, otro aspecto de la “opacidad” constituye el que percibe Aliza Yanes Viacaba en el cuento “La canción de los delfines”, de Luis Urteaga Cabrera: “a pesar de ser un texto escrito en español que maneja con destreza técnicas literarias propias del sistema ‘culto’ […] sin utilizar giros lingüísticos, marcas de oralidad ni estructuras propias de la cultura aborigen de la que se nutre, es una de las más profundas muestras de la tradición oral amazónica, tanto de la cultura shipibo-coniga como de las culturas amazónicas en general, pues desarrolla relaciones de intercambio que existen entre los seres humanos y el río aplicables a toda la Amazonía” (126). Sin que al respecto olvidemos, puntualizamos por nuestra parte, que también César Vallejo –en tanto crítico cultural y ya en 1927– manejó en sus crónicas semejante idea de opacidad cultural y, además, en casi idénticos términos: “Un arte, a base de sensibilidad indígena, así se busque en él fines cosmopolitas, se trate temas extranjeros y se emplee materiales estéticos igualmente advenedizos, frutece, por fuerza, en obra y emoción genuinamente aborígenes […] La indigenización es acto de sensibilidad indígena y no de voluntad indigenista. La obra indígena es acto inocente y fatal del creador político o artístico, y no es acto malicioso, querido y convencional de cualquier vecino”.
06/12/16: Este juego de látigos sonrientes. Poesía puertorriqueña de fines del siglo XX y principios del XXI/ Carmen Zeta
El elemento lúdico es uno de los soportes fundamentales en la poesía de la mayoría de los poetas incluidos en esta antología: el juego de las equivocaciones, la ironía sardónica, el humor como válvula de escape en el contenido; el afán de buscar múltiples posibilidades a la palabra y el eclecticismo en la forma.
…quisiera destacar la valiosa impronta de las mujeres incluidas en esta antología. Son ellas: Mayra Santos Febres, Rosa Vanessa Otero, Nicole Cecilia Delgado, Zuleika Pagán López y Karen Sevilla. Comparten con sus congéneres, si se me permite aplicar dicho término a los géneros literarios, las características ya mencionadas. Las distingue, parafraseando a Ángelamaría Dávila, la tierna ferocidad de sus escritos.
02/12/16: Blog de pedro granados/ Juvenal Agüero
A la memoria de Rodolfo Napurí, mi exalumno del San Andrés, gran amigo y devoto eterno de la lingüística.
Mis respetos a los que siguen este blog. Meus parabéns! Espero algún día conocer Menlo Park; así como entrevistarme con aquel remoto –desde el Perú– ocasional visitante de Reunión; y, no menos, aparecerme de repente y en persona a los que me leen –acaso por larvario escrúpulo– de incógnito. Probablemente sé quién se da una vuelta por aquí desde Londrina; e imagino también al que lo hace –como buscando un poco de sol andino– desde Londres. Sin embargo, no tengo idea de quiénes pudieran ser los limeños que también acuden por aquí; digo, ignoro sus nombres o apellidos, pero sí mensuro sus caras contentas (las de mis amigos) o descompuestas (las de mis enemigos). Hablo en plural y en masculino para no despertar suspicacias de género. Aunque nadie carece ni es inmune al odio de alguna mujer. Ni tampoco es incomún que alguien haya merecido su compasión, su cariño y su amor. Así están las cosas; así mismo he ido cultivando este huerto… “Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito”. Entre esto, aparte de mi fervor por Trilce, mis textos dedicados a la poesía española, a la poesía dominicana y a la poesía Latinoméricana en general. En particular, mis puyas a muchos autores célebres, en las que punto por punto me ratifico; y mi auspicio –si es que en algo contara– a muchos escritores jóvenes (poetas, traductores, narradores) de estas, también, repúblicas jóvenes. Mi bitácora (mi crítica) no se distingue de mi vida, y viceversa; que mis crónicas o mis testimonios hayan acertado o no es otro cantar. Pero he acompañado la literatura casi, con semejante escozor, desde mi prematuro despertar sexual; de aquí lo de Prepucio carmesí, mi primera breve novela del año 2000.
Sin embargo, advierto que mi obra es póstuma; por este motivo me apuré –en julio pasado– en dejar algo así como mi definitivo testamento:
01/12/16: Carlos Quenaya o la trama del barro
Triángulos y nubes
Pensaba en el pelo que se hundía, una vez que el mar batía sus hélices. Y las dificultades pródigas en prestar consuelo para enloquecer los párpados. El arte de dar discursos produce en el oyente una exclamación que lo hará rodar de pie. Es desde todo punto de vista altisonante escribir sobre las posibles contradicciones y sus alternadas consecuencias. Porque la mente es frágil, la marisma aplastada del invierno agita olas, propina papeles y soy testigo. En el barro numeroso, me gusta escribir. Soy ese otro que ayer te tomaba de la mano. Caminábamos sin saber que la noche era la alta torre que no podíamos mirar. Y en el envés de tu mirada de niña pobre y desplazada, yo decía mis vocablos. Debo, pues, manifestar mi interés confuso. Mi mano abierta te reclama en horas así. Donde la vida termina, el payaso de la mente finge acrobacias. Esta hora es lúcida de tus pasos. Y voy así, adolorido de viajar para enmudecer. No vale la pena distinguir entre el pobre que esconde las manos y el rico que las extiende. Es el humo redimido, la faz feroz, el colmo extático. Soy oscuro de brillar. Me acerco al pozo de tu luz orvallada. Allí tu imagen se renueva en el labio furioso. Soy estricto al caldear los ánimos. Te espero de pie porque quisiera exprimirme. Si mi fin es buscar, apretar los dientes y caer herido en un vendaval de férulas. En lo orgánico te pierdo y soy envolvente. Pero déjame atraer tu boca en una explosión de triángulos y nubes.
25/11/16: Basilio Belliard: “NUESTRA CRÍTICA ES ESTÉRIL, CARENTE DE IMAGINACIÓN, CON ALGUNAS EXCEPCIONES, ES UNA CRÍTICA AUTORITARIA Y DOGMÁTICA Y SOLIPSISTA Y NARCISISTA”
Aunque dilatada y reiterativa –también los periodistas precisan de un guión y, sobre todo, de un foco– la presente entrevista a Basilio Belliard es de interés. Revela cierto y oportuno descongelamiento del propio criterio; es decir, algún asomo de independencia en el juicio; cierto grado –necesarísimo, sobre todo en la República Dominicana— de profesionalidad o autonomía en tanto escritor. Simpatizamos con esta veta del juicio en Belliard. Y esperamos tenga una ancha y larga estela de imitadores. Aquí no importa el copyright, más bien lo alentamos, en un medio cultural donde además el no citar o plagio –más tibiamente, el palimpsesto– es regla.
23/11/16: EVENTO: WORK IN PROGRESS. CONSTRUYENDO UN POEMA HINOSTROCIANO
23/11/16: Desde otra margen: la última poesía española
En “Desde otra margen: la última poesía española”, Pedro Granados nos ofrece una arriesgada visión de la poesía española de las tres últimas décadas, denigrando la poesía de la experiencia y devaluando la del conocimiento con Valente a la cabeza. Valiente sin duda, el autor ningunea la labor poética de Octavio Paz o de Blanca Varela y valora, con muchos matices, la nueva poesía del compromiso (Riechmann) o la antipoesía a la española (Binns). ¿Por dónde está entonces el buen camino? Creo que postula una poesía personal, de largo recorrido, con humor, comprometida pero no política, mágica pero no hermética, reflexiva pero no onanista. Valioso artículo porque, aciertos, errores o coincidencias a un lado, remueve inteligentemente el anquilosado panorama poético español.
Marcos Taracido
22/11/16: De cómo Pedro Granados es parte del canon de la poesía colombiana
21/11/16: nadie está en el cielo de Venus/ Norka Uribe
no hay Venus ni colmena mucho menos río ni juglar
nadie está en el cielo de Venus hoy domingo nadie que ame su voz o sus quejas
nadie está en el lugar de azufre o rocío.
10 minutos han pasado –todo Brasil todo Javier Prado- esperando
No hay un cuerpo frente a ti, escucha:
Mírame “(miradas) se encuentran las miradas”
estoy perdiendo mi circularidad estoy perdiendo el cielo raso
estoy callando
están cayendo flores una a una sobre mi cabeza mi espalda y mi única nuca están cayendo flores amarillas están manchando la vereda están allí por si alguien las mira no lo olvides.
1. la columna de mi espalda frágil y roja la columna de mi espalda sueña que bebo agua y no se me acaba nunca.
2. la boca
3. algunos órganos
4. que no nos duelan
5. que no nos falten
6. los pies
7. el corazón
8. sangre
9. dientes
10. uñas
11. rostro
12. cabellos
13. oídos
14. nariz
15. lengua
16. piernas
17. sexo
18. las manos
19. senos
20. brazos
21. memoria
22. sal y pimienta
23. piel
24. alma
25. la sonrisa
26. la estrella blanca
27. Venus habita está en ella sola.
Ahora mírame fijamente y resurja tu voz.










