STATEMENT OF POETICS PRINCIPLES

Central Park, NY.  Photo by Rosario Bartolini

I imagine that, somewhat in the manner of Pound or Eliot, and no less of César Vallejo, I have stopped at the following:

Any work of art is a mixture of freedom and order. Art oscillates between chaos, on the one hand, and pure mechanics, on the other. A pedantic insistence on detail tends to exclude essential form. If the essential form is firmly held, freedom of detail is possible (Ezra Pound).

Art is an escape from fixed positions; a timely evasion of a norm… (T.S. Eliot).

The technique: it always reveals what we really are and where we are going (César Vallejo).

I say somewhat because, on the other hand, the myth in my poetry is not pasteurized, as it is in Pound; also, although it seems otherwise, in Walt Whitman (“master athlete” and hardened “tramp”) and even – someone as “cerebral” as Pound – in the author of Altazor. Both, these last two, dazzled or casual before the stream of their own images (Imaginism). By the way, I think of a Vicente Huidobro as an intersection between Whitman and Pound. And I also agree with what Octavio Paz thinks of Eliot: palimpsest art from the Western or classical tradition. Therefore, here we also find the myth already deceased; and we only have quotes or traces of him. Analogously to what happens in Pound, we insist vortex of fused and fusing ideas, honest will for aura and style.

However, and on the contrary, in César Vallejo and I verify that also in my poetry, the myth is given raw and is alive; Although it does not pretend to be explicit or, it would be execrable, something merely decorative. That is to say, the myth is an acolyte of itself and creates an archipelago; brings together, such a real and active agent, community. In short, it aspires to become an overseas Amerindian conceptual mediator and cross-sectional to any language. Poetry that finally does not hide, but rather supports, a corrector restorative way in its reception. A reading, for example, by Trilce, and although it is paradoxical in the case of an “avant-garde” text, happier than others. I purposely evade, together with what would constitute a random or arbitrary reading of that collection of poems, the term “pertinent”; and, rather, I refer to an embodied and post-anthropocentric reception of both the poetry of the author of Trilce and mine. Vallejo will not be Whitman, he will not try to corroborate Rousseau’s “ideas” in his poetry; nor will it be Pound. Neither Eliot nor any “little God.” Nor, though both “abolitionists”, would R. W. Emerson share “transcendentalism”. Vallejo is a poet without membership, being Pound’s club, as we know, much more exclusive than Harold Bloom’s 100’s.

And in Spanish, I don’t write.

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Entrevista a Pedro Granados: “Trilce, La mirada y los zorros”. Sasha Reiter e Isaac Goldemberg

Isaac Goldemberg comparte la entretrivisa que, junto s Sacha Reiter, hiciera a Pedro Granados a proposito de la traduccion al ingles de su poemario Amerindios, notese la mencion a la poetica espacial de los ceques. 

A propósito de la publicación de Amerindios/Amerindians (Ney York: Arte Poética Press, 2020), donde ambos escritores tradujeron al inglés La mirada; el cual, junto con Roxosol, traducido por Leslie Bary, completa el conjunto de aquella publicación neoyorquina y bilingüe. Fredy Roncalla

¿Qué relación tienen los poemas de La mirada con Trilce de César Vallejo y con los “zorros” de José María Arguedas? ¿Qué significan en tu libro?

El punto crucial y reiterativo de los “zorros” –equivalentes, aunque uno de “arriba” y otro de “abajo”– es que cuando se juntan –hecho extraordinario, tal un mito cumplido– en aquel espacio –nominalmente Chimbote, aunque más bien abstracto, tipo La metamorfosis de Kafka– en lo fundamental miran, observan y comentan lo observado. Tanto que, en aquel tan significativo trance o circunstancia,  Arguedas insinúa pueda tratarse –ya que pueden convertirse en cualquier cosa– de un solo “zorro”; y nosotros agregamos, por ende, constituir una sola “mirada”. Nuestra lectura de aquello, por lo tanto, no es meramente “literaria” (canon) ni en estricto cultural (noción de las humanidades en tanto pueblos, culturas  o minorías); sino mítica o, más bien, ontológica. Trata de rescatar no el asunto ideológico o político, al menos inmediato de la novela, sino su magma filosófico o teológico (prefiero el filosófico) un tanto descuidado por la crítica a la sazón. El ojo de Yhavé, de Buda  o de Guernica podría vincularse a esta lectura… de Arguedas… y a mi concepto de La mirada.

Algo semejante existe con Trilce, la simultaneidad de los “tres soles” (OOO) de mi poemario Roxosol, observen la carátula del mismo, y aunque cada uno de ellos de color diferente en mi sueño, aluden también a su posible, dada la equivalencia, intercambio entre aquellos soles. La continuidad solar, en lo básico (mañana, tarde y noche, como para el hombre antiguo), contemplada tal como una epifanía… tal como una mirada o un encuentro de miradas.

Tu poesía parece estar en un diálogo con Arguedas y con Vallejo. ¿Es así? ¿Cómo?

Fundamentalmente con Vallejo, a través de un paulatino descubrimiento poético que se toca con uno también intelectual, de modo un tanto mas consciente en los últimos veinte años. Lapso de mi tesis de doctorado que le dediqué, junto con poemarios y ponencias; las cuales, estas últimas, por lo general van a contracorriente del modo usual con que hasta ahora se recepciona al autor de Trilce.  Ejemplos de esto: “Trilce, muletilla del canto y adorno del baile de jarana” (2007), Trilce: húmeros para bailar (2014) y Trilce/Teatro: guión, personajes y público (2017). Pero no me considero, en tanto poeta, un vallejólogo ni, mucho menos, un vallejómano; tengo voluntad de estilo y ambición personal que me hacen, tal como la pregunta, dialogar con él y no meramente imitarlo.

¿Hablas quechua? ¿Está influenciado el castellano del hablante de tus poemas por “una” dicción quechua? De ser así, ¿cómo?

Arguedas, desde 1938 (“Vallejo, el más grande poeta del Perú”) y con aquello de “Vallejo era el principio y el fin” (1969), testifica que el autor de Trilce le permitió resolver un problema que todavía sigue vigente para la mayoría de estudiosos; aquél de que el español es un mediador cultural válido del quechua.  Es decir, que fue leyendo Los heraldos negrosTrilce y Tungsteno donde Arguedas se percató de cómo superar sus angustiantes conflictos lingüístico-culturales a la hora de escribir. Sin duda que el haber sido mis padres bilingües (español/quechuas I y II) ha sido cultural y humanamente importante para mi; pero creo que el español “solito” del Perú –¿de los peruanos y andinos incluso fuera de su país? –es quechua también e incluso amerindio. Sé del quechua algunas contadas palabras, pero lo que se ha filtrado en mi escritura sea acaso su sensibilidad, no estoy seguro. En suma, creo que no precisamos enfatizar la diferencia cultural, somos indígenas todos; y el Everest representa nuestro apu mayor. Por eso Vallejo se daba el lujo de no ser un peruano profesional o de utilería; jamás intentó ganarse la vida con su “diferencia” o devenir en un gurú de lo “otro”, ni en su vida ni en su poesía. Entendió que el mito no pertenece a ninguna lengua –o cultura–, sino que cada lengua es traducción de aquél; siempre apuntó hacia al origen de este Babel.

Como tú hablas y lees en inglés, ¿te parece que las versiones de tus poemas en este idioma dicen de alguna manera algo distinto que los originales? Y no me refiero solo a La mirada sino también a Roxosol.

Me parece que en las versiones de mis poemas al inglés se acentúa el aspecto conceptual o intelectual de los mismos; no sé qué tanto sea equivalente, entre ambos idiomas, el aspecto expresivo o más corpóreo.  Acaso aludan, mas bien, a las coordenadas propias de un cuerpo o sensibilidad distintos en inglés. Pero aquello no está mal o no constituye una limitación de la traducción; por el contrario, mi poesía ventila mucho aquel aspecto intelectual, aunque entrelazado a lo cotidiano. Y que el aspecto expresivo al que se ligue en inglés no disminuye, sino, por el contrario, multiplica sus posibilidades apelativas y de configuración de realidad.

Lo cual nos lleva a preguntarte: ¿Piensas que un idioma puede captar la mentalidad cultural de otro idioma? ¿Piensas que es posible traducir una cultura a otra?

Perfectamente posible, aunque no se pueda decir que esta traducción sea mejor o peor respecto a un original. ¿Cuál original? ¿Cuál principio u origen? Bastardos somos todos no sólo a nivel genético, sino asimismo a nivel cultural. Compartimos, a modo de glosolalias insertadas en nuestra cultura y a veces también en nuestras lenguas, desde ya fragmentos de muchas culturas anteriores que sobreviven en nosotros, que sólo de modo aparente se encuentran extintas. Y que se activan y actualizan, algunas de ellas, particularmente cuando se escribe poesía. Somos permanentes homínidos migrantes con una gran y antigua alma en común. Esto sostiene la posibilidad misma de la traducción.

En los poemas de este libro, nos parece que el acto de mirar está identificado con el acto de conocer y saber y de cierto modo con el acto de “poseer” lo que se ve. Asimismo, el lector siente esta preocupación: cómo capturar con palabras lo que ve el ojo. ¿Podrías decirnos cuál es el papel de la mirada en tu poética?

Conocer, saber, “poseer” y consolar o poner en práctica la compasión; no el mero consuelo, sino la mutua identificación con el otro. Pero, finalmente, de ningún modo con un propósito de ayuda o de auto ayuda, de causa-efecto práctico, pragmático o filantrópico. Se puede mirar o contemplar juntos el horror o la dicha suma y, sin esto ser inventado sino real, su consecuencia pedagógica puede mantenerse incierta, latente u opaca. La mirada, eso si, es una invitación a mirar en red; a reavivar y multiplicar, por ejemplo desde la experiencia andina, los ceques o puntos de visión que salían y se orientaban hacia los cuatro puntos cardinales, desde el templo del Sol o Koricancha.

El sol juega un papel protagónico en varios de tus poemas. Alumbra descubriendo los espacios oscuros. Lo mismo desempeña “tu/la” mirada. ¿Hay una analogía entre el sol y el ojo?

La mirada no alude a un ojo ni a dos o mas; es mas bien una cualidad o acontecimiento. Por ejemplo, en El zorro de arriba y el zorro de abajo, son dos zorros que juntan sus rostros y, por ende, sus ojos, los cuales constituyen cuatro entonces, aunque ensayan una sola mirada milenaria dirigida a Chimbote.  Instancia que implica experiencia, y no solo una idea o pensamiento. La mirada se parece a una epifanía y a una anagnórisis porque, en última instancia, aquélla es gozosa. Un mito cumplido; y no solo una utopía o algo abstractamente por venir.

En uno de los poemas de este libro, el hablante se pregunta “dónde está la poesía”. ¿Para ti es esto mejor que preguntarse “qué es la poesía”?

Exacto. Qué es introduce apropiación y corte sincrónico; de algo que no tiene propietario y es algo semejante a un fenómeno continuo y ubicuo. No existe o, por el contrario, existe; no es antes ni después; no implica una disciplina, premio o ascesis; todo va depender de la perspectiva con la que se observa.  Aquí resuena el budismo zen; las propias teorías actuales del multinaturalismo, aquello de que entre nosotros y los animales mayores compartimos un alma (cultura) en común y lo que nos diferencia son sólo los cuerpos; un propio catecismo renovado –desde que la creación continúa, no ha cesado–; etc. ¿Y qué podríamos hacer? No nos queda sino echar mano de lo que tenemos más cerca para orientarnos e intentar explicar nuestra experiencia de ella, de lo que por un mero formalismo denominamos poesía.

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¿En qué momento se jodió la poesía del Perú? (II)

Emilio Adolfo Westphalen, buena poesía para adolescentes, índice de edad o de permanente condición.  No se atreve a encandilarse consigo mismo, con su propio metro y con su propia voz, y delega a que recite el lector.  Actitud muy vieja en empaque surrealista.  Escuela para olvidar pronto.

César Moro, su contertulio André Breton es mucho mejor.  Poesía para “aguantados” como lo es la inmensa clase media limeña; la cual, de facto, es la minoría que siempre ha leído.  Muy de vez en cuando, arroja la tinta de sus pinceles directamente al aire y hacia la noche, entonces acierta.  Aunque, por lo general, el formato manda, el soporte le ordena.  Aun así, es mucho mejor que Westphalen.

Javier Heraud, murió justo cuando todavía se encontraba en el intersticio entre su ser real y el de la ficción.  Su gesto ético, aquello de morir a los 21 por los ideales socialistas cubanos, nos deja mudos.  Su gesto poético, en cambio, sí nos permite articular que no superó a Antonio Machado ni salió de las homilías de la iglesia del barrio o de su colegio.

Jorge Eduardo Eielson, testigo de la Poesía, cómo no.  Heredero directo de Martín Adán; de aquellos versos de este último: “[Poesía] De Dios que cayó en orgasmo/ Haciéndolo para cisma”.  Sus esculturas enterradas, de modo paralelo a su “secreto” oculto entre sus voluptuosos “nudos”, brindan cuenta de aquello.  Es el último de los grandes poetas peruanos de raza.  Casi a su mismo nivel va Javier Sologuren; admirador de Eielson porque lo que éste intuía, Sologuren lo articulaba y plasmaba a plenitud. Poeta menor de esta misma generación, de los años 50′, es la muy expresiva y expresionista Blanca Varela.

Antonio Cisneros, constituye el más elocuente fruto de la solvencia e influencia de sus amigotes, también, a nivel de la cultura.

Rodolfo Hinostroza, y su tan personal Comala.  La búsqueda del padre, a lo largo de toda su obra (poesía, ensayo, teatro), trasciende  la utilería y el “tono” de época.  Muy inspirador y recomendable para lectura de los jóvenes.  Juego de acertijos para la gran mayoría, mientras el autor permanece atento al tránsito y  conjunción entre Venus y Neptuno.

Raquel Jodorowsky, a esta autora chileno-peruana alguna vez la leímos y, juramos, que en cuanto podamos la vamos a volver a leer.

José Watanabe, la oralidad de su pueblo natal, Laredo (La Libertad, norte del Perú), le salvó la vida literaria.  Uno de los poetas peruanos más inteligentes del siglo pasado; y excelente administrador también de su propia poesía.  Lo poco que tuvo, que es mucho, lo supo mostrar eficazmente en sus versos.  Cauto.  Obvio, dada esta actitud vital y retórica, le faltó arriesgar.  Se la creyó y le creyeron, pero terminó refugiado en los evangelios; como si estos constituyeran algún tipo de refugio.  Su mesura, su decoro, términos asimismo de la retórica, le pasaron factura.

Eduardo Chirinos, como sus amigos Jorge Eslava o Carlos López Degregori, entre otros de su clan: todos los premios, cero goles.  Producto típico (paradigmático) de las funciones de una institución literaria vigente; en este caso conservadora y con galvanizadas raíces en la PUCP.  Jamás fue un poeta, sí, un esmerado estudiante de Letras.  Junto con Montalbetti y otros, menos conocidos aunque con virus equivalente,  apostaron por –el a su vez inexistente– Antonio Cisneros.  Neblinas de verano de Lima.  Ascos comunes y, a su vez, los mismos modales compartidos.  Espejismos, todavía, de algunos profesores que  tozudamente militan en ciertas nociones restringidas de la vida y de las Humanidades.

Jorge Pimentel y Enrique Verástegui.  Más palabrero uno que el otro; engreídos, ambos, por una crítica siempre en cierre de edición; uno mestizo y el otro zambo. Nada más nos sale decir de ellos.

Pedro Granados,  toda aquella aproximación a la poesía y su crítica en la región –que no tome su obra como referente imprescindible y secuencial a Vallejo, Adán y Eielson– es y será una  verdadera pérdida de tiempo y esfuerzo (Ej. Poesía peruana: Entre la fundación de su modernidad y finales del siglo XX).  Trabajos de un mala leches o de un tonto ocupado.

PD Sería muy ingenuo que un lector o “poeta” no peruano (chileno, español, mexicano, brasileño, norteamericano, etc.) considere que con esta crítica, sólo en apariencia ácida hacia la poesía de mi patria, se han librado y se hayan sus obras, como dicen, de puta madre.  No piensen así.

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UN CHIN DE AMOR

Este extraordinario mambo derivó también en una novela breve, Un chin de amor (Lima: San Marcos, 2005); la cual fue presentada en la República Dominicana  tanto en la UASD (por los buenos oficios de Pedro Conde Sturla) como en la librería Cuesta de Santo Domingo (con presencia del propio Chicho).

http://www.eldigoras.com/eom03/2004/2/tierra28pgr01.htm

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My animals (Poems in tribute to Paul Gauguin)

Paul Gauguin – “Self-portrait. Near Golgotha ​​”

Look around the main image and, when it comes to your writing, it will be more productive perhaps for less predictable. By concentrating on the margins, you will be able to illuminate an increasingly personalized spotlight. For example, in Paul Gauguin’s “Near Golgotha”, this is relatively straightforward. On purpose, and although in no less paradoxical way, the painter wishes to focus the contour as much, or even more, than his own self-portrait. The multinaturalist world – which Gauguin has discovered in his travels and residence in Oceania – and his ego or identity in its most radical trance (he is, like Christ, on the way to Golgotha) can no longer be dissociated; one can no longer be conceived without the other. Furthermore, the observer’s discovery and complicity with this epiphany –that of symmetry: the human cosmos– is destined for the whole painting. And, therefore, the theme of it could not be that of pain, farewell or death. But, on the contrary, and as in the poetry of César Vallejo, the welcome to another life that already exists, but before which we cannot smile because it is something too new or unpublished. Example:

No. 534 (“Self-portrait”)

About trimming her light robe

another robe peeks out.

Coarser and darker too.

Some other lamb.

Heaven-chorus

of evasive policemen:

masks, naked torsos,

folds, dull drums.

Multiple looks.

A dumb eye.

A deep scar.

A mouth.

A long and patient wait.

Breasts and arms

still strong.

He’s been dead for days.

The birds flew away

through him.

The night and the undergrowth

raffled very easy

that door half open.

Which one of us goes

Golgotha ​​road?

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VALLEJO SIN FRONTERAS.PDF

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

ARTÍCULOS
2010 “Mujer, fatal, compañera y madre en la poesía de César Vallejo”.

2008 “El Taller Literario César Vallejo en la República Dominicana”. pp.
123-136 IN: Berroa, Rei (ed.); Aproximaciones a la literatura
dominicana, 1981-2008. Santo Domingo, Dominican Republic: Banco
Central de la República Dominicana; 2008. 338 pp. (book article)

2007 “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”. Lexis, October.
And [www.ucm.es/info/especulo/numero36/ – 23k -]

2007 “El diálogo Borges-Vallejo: un silencio elocuente”. Variaciones Borges,
No 23. Abril. 183-205.

2006 “Compromiso y magia en la poesía de agitación política: El caso de
Roque Dalton (y César Vallejo)”. V Congreso Internacional de
Literatura Hispánica. Lima, March 8-10.

NOTAS, RESEÑAS Y CRÓNICAS
2010 “Hitos y metamorfosis del deseo en la poesía de César Vallejo”.
VALLEJO SIN FRONTERAS
[http://vallejosinfronteras.blogspot.com/2010/06/hitos-y-metamorfosisdel-deseo1-en-la.html]

2008 “Trilce y Georgette”. Blog de Pedro Granados
[http://blog.pucp.edu.pe/item/40741]

2008 STUMBLING BETWEEN SEVERAL ENEMIES? (Reseña a libro de
Stephen Hart, Stumbling between 46 stars) Blog de Pedro Granados
[http://blog.pucp.edu.pe/item/20436]

2005 “César Vallejo y su pensamiento cuantitativo”. Escritores y poetas en
español. www.letras.s5.com

2005 “Crónica de Santiago de Chuco. César Vallejo: al filo del reglamento”.
[http://www.omni-bus.com/n2/chuco.html]

http://blog.pucp.edu.pe/blog/granadospj/wp-content/uploads/sites/97/2020/10/Vallejo-sin-fronteras-1-convertido.PDF

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