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21/09/25: VALLEJO PARA ARMAR: JULIO 1937
https://peru21.pe/lima/revelan-videos-ineditos-poeta-cesar-vallejo-117986-noticia/
LA MECHA
Con el rabillo
A contracorriente
Arañas el flash.
Rodeado de antifascistas.
Húmedo y cóncavo para el pan.
Desfondado ante las palabras
Y sin pelar el diente
Sorprendido
En plena cultura
Occidental
Aunque tu cabeza sean dos:
Es lo que no muestra
Esta fotografía.
Como a la Sudamérica
De tu sien izquierda
Corresponde el África
Blanco oscura
De la otra cien.
Como al diablo sucede
Alguien que llora
Es tímido y acaso sonríe.
Última cena de América.
Y la primera de este mundo
Multifásico en tres cuerdas
En tres alas impúdicas
Que arrastran y vuelan también.
Vallejo enfermo
Vallejo sano
Miga que ya se ha hecho grande
Vallejo
Izquierdo
Quemado
Paralizado
O erecto
En la línea mortal
Del equilibrio.
© Pedro Granados, 2010
Fotografía inédita de César Vallejo. El poeta aparece aquí en el segundo congreso internacional de escritores para la defensa de la cultura, en la residencia de estudiantes de Madrid. Ahí lo podemos ver sentado junto a Georgette, escribiendo sobre un cuaderno, en julio de 1937. La imagen aparece en “Correspondencias de Vallejo”, editado por el Fondo Editorial UCV.
[Andrea Bocelli ante unos cubiertos]
Andrea Bocelli ante unos cubiertos
Cubierto de belleza hermano
De delicadeza
Y de glamour
Contra toda la fealdad comprometida
Y aquélla apegada a roer su hueso
Del poder de la dictadura de la obscena barbarie
El pene lo tienes amarcigado
Igual al mío
Y a tu cintura se abarquilla Georgette
Como sobre una alfombra mágica
La desconocida hija de la “cocotte”
Que te adoraba
Que te trataba como si ella fuese tu doncella
Tu sirvienta vamos tu esclava
Aunque se auto impusiese disimularlo
Ante las mujeres del mundo
Para no pecar con el ejemplo
Ocultando la locura o al menos
El hechizo
Tiernas carnes alabastrinas creativa
Y varias veces desfloradas
Fauno Vallejo el ignoto
El sistemáticamente secuestrado
Tal como sus ademanes de príncipe
Y su mirada de inca cautivo
Pero tan cautivador y cautivo
©Pedro Granados, 2025
05/09/25: MULTIPLICACIÓN DEL SOL/ Gabriel Chávez Casazola
El motivo de este poemario parecería coincidir, exactamente, con uno fundamental en la obra de César Vallejo, por ejemplo, en Trilce XIV: “Pero he venido de Trujillo a Lima. / Pero gano un sueldo de cinco soles”. En ambos casos se rechaza la anarquía o el pesimismo y, más bien, se postula el sentido y la posibilidad de un centro. Sin embargo, y a pesar del talante insistentemente “panteísta” del discurso del poeta boliviano Chávez Casazola (1972), y de su innegable experiencia y pericia de versificador, nos hallamos ante dos propuestas sólo en apariencia semejantes, aunque diametralmente distintas. La entraña de esta diferencia estriba en el lugar de enunciación; mientras en Multiplicación del sol (Colombia, 2017; Chile, 2018), a la larga una secuela nerudiana-machadiana, aquél se ubica al exterior del paisaje porque es el sujeto poético hablando y reflexionando lo que para su fuero interno constituye la naturaleza. Por el contrario, en Trilce, es el sol o Inkarrí el que nos habla desde el texto; es más, el propio poemario en tanto materialidad u “objeto” adopta al cuerpo mismo del Inca restituyéndose (que Trilce se halla constituido de “fermentos” o “hervores” y no, como en los libros de la vanguardia histórica, de fragmentos). Por lo tanto, la poesía post vallejiana más importante de Bolivia, en el sentido de ensanchar creativamente su legado, e intentar entendernos mejor en tanto andinos globales, continúan siendo, aunque en tonos muy distintos, Jaime Sáenz o Jorge Campero, no Hilda Mundi; y, en la “narrativa”, un autor como Christian Vera y su Ciudad Trilce. Esto último, si nos animáramos a individualizar cultores; pero si no, todo ese indistinto “bestiario” que es la poesía altiplánica (incluido el llano) lo constituiría sin distinguir poetas y que, en reflexiones anteriores, ya hemos intentado exponer. P.G.
30/08/25: ELOGIO INCORREGIBLE
Aunque aquí no desarrollaremos más ampliamente nuestro argumento, creemos que lo que ha hecho Vladimir Herrera por la poesía de nuestra región (incluida la peruana) es fundamental. Ha llevado a la altura de las dendritas, no de la impotente estampa ni del mero bullicio callejero, nuestra compleja y multidimensional cotidianidad. Mostrar que, tal como Sorolla, el asunto consiste más en un juego de sol y sombra que en sobrecargar la anécdota; asimismo, y esta vez de cara al mito, en que el eco es más decisivo, perdurable y productivo que la viva voz. Es por estos dos motivos que en su poesía todo se halla impostado y dislocado tal como, precisamente, si viviéramos entre los varios niveles de las líneas entrecortadas de nuestra cordillera. Sus versos no son ave enjaulada, sino liberada; es decir, no sólo aquella que se ha echado a volar, sino, incluso, la misma que alcanzamos sólo por pura voluntad de mirar o de imaginar, aunque sin que dejemos de acreditar en su existencia. Herrera ha sabido ser fiel a sí mismo y, sin melodrama alguno, entre una generación de periodistas de diarios de la tarde o actores de zarzuela, sobrellevar en solitario su íntimo estruendo. Y esta experiencia de una poesía a la larga clásica (alegoría, mito, decoro) volcarla a los temas o motivos de su terruño. P.G.









