La historiografía vallejiana acaba de registrar un punto de quiebre fundamental. En el más reciente número de la prestigiosa Revista Allpanchis (año LIII, núm. 97, enero-junio de 2026, editada en Arequipa), el poeta y crítico Pedro Granados publica un ensayo medular que promete sacudir los cimientos con los que se ha construido el canon biográfico del autor de Trilce.
Bajo el título «Y me quedé Vallejo ante Muchay». Hacia una biografía multinaturalista, este estudio —inscrito en un riguroso dossier de homenaje a la obra del antropólogo Alejandro Ortiz Rescaniere— propone desmontar el “eurocentrismo metodológico” y el positivismo burgués que, durante décadas, han parcelado la vida y obra del genio de Santiago de Chuco.
La trampa del eurocentrismo y el “héroe sin fisuras”
Granados abre el fuego examinando críticamente cómo las biografías tradicionales han proyectado sus propias agendas e invalideces sobre Vallejo. Desde el retrato vulnerable y aminorado de Juan Espejo Asturrizaga, pasando por los celos ideológicos de Georgette —quien llegó a sepultar la complejidad humana del poeta bajo un molde de militancia ortodoxa—, hasta las lecturas anglosajonas de Stephen Hart, que reducen el erotismo simétrico vallejiano a una actividad “casi animal” o individualista. Tampoco escapan al examen las ficciones de González Viaña o Bolaño, empeñadas en moldear a un héroe político monolítico y sin dobleces.
Frente a este escenario de fragmentación, Granados rescata las propias palabras de Vallejo durante su viaje a Rusia, donde el poeta defendía una «orgánica y subterránea unidad vital» por encima de cualquier etiqueta o “caos ideológico”.
El hallazgo: Una traducción inversa en Budapest
El corazón del artículo de Granados radica en una deslumbrante relectura de la crónica-cuento «Un atentado contra el regente Horthy» (escrita en Budapest en 1928 y posteriormente titulada «Teoría de la reputación»). A través de un minucioso cotejo textual, Granados restituye un párrafo omitido donde emerge la enigmática figura de Ossag Muchay, un personaje ostensiblemente otomano.
¿Qué ve Vallejo en este tabernero turco en medio de la represión magiar? El artículo propone que el poeta opera una anagnórisis simétrica (un reconocimiento profundo). Al oír el nombre de Muchay, la sensibilidad de Vallejo viaja por debajo del mapa geopolítico europeo y activa la vibración semántica de la raíz quechua muchay (que significa “reverenciar”, “adorar” o “besar”).
Apoyándose en las herramientas teóricas del multinaturalismo y el perspectivismo de Eduardo Viveiros de Castro, Philippe Descola y el pensamiento simétrico, Granados demuestra que el encuentro con el “otro” otomano no es una exótica metáfora, sino una traducción inversa: Vallejo des-nacionaliza al sujeto para devolverlo a una mismidad espiritual, a una ontología andina donde los seres comparten un alma continua bajo vestiduras geográficas distintas.
La “Firma Expandida” y el optimismo trágico
La investigación concluye que la evolución ideológica de Vallejo entre 1924 y 1929 no está hecha de etapas sucesivas o compartimentos estancos (el vanguardista, el comunista, el andino), sino que responde a una persistencia ontológica de capas simultáneas, comparable al mito de los nacimientos simultáneos de Pariacaca o al palimpsesto de Inkarrí. La identidad de Vallejo se revela así como una “firma expandida” —en diálogo con la deconstrucción de Derrida—, un acontecimiento y un rastro que circula como un bien común, donde el marxismo y la matriz amerindia convergen en una resistencia postantropocéntrica.
Con este artículo, Pedro Granados no solo enriquece los estudios vallejianos globales con un marco metodológico simétrico y de vanguardia teórica, sino que lanza una invitación urgente a leer a Vallejo con el pecho puesto sobre la materia viva de su lenguaje. Una entrega capital que ya se puede consultar, debatir y habitar a través de su registro oficial.
Ficha Técnica del Artículo:
- Revista: Allpanchis, Vol. 53, Núm. 97 (2026), pp. 133-158.
- ISSN: 0252-8835 (Impreso) / 2708-8960 (En línea)
- DOI Oficial: https://doi.org/10.36901/allpanchis.v53i97.2704
- Institución: Vallejo Sin Fronteras Instituto (VASINFIN).
Alejandro Ortiz Rescaniere y la poética de la simultaneidad andina
Para comprender a fondo por qué el ensayo de Pedro Granados sobre César Vallejo se inscribe en un dossier de homenaje a Alejandro Ortiz Rescaniere, es fundamental entender quién fue este pensador y cómo su mirada transformó la antropología peruana.
Ortiz Rescaniere fue uno de los antropólogos y mitólogos más lúcidos del Perú contemporáneo. Discípulo directo de figuras fundamentales como José María Arguedas y el estructuralista francés Claude Lévi-Strauss, Ortiz Rescaniere dedicó su vida a descifrar la estructura del pensamiento indígena, no como un residuo del pasado, sino como un sistema vivo, complejo y radicalmente vigente.
El cartógrafo del mito: De Adaneva a Inkarri
Su obra cumbre, De Adaneva a Inkarri (1973), es un hito fundacional. En ella, Ortiz Rescaniere analiza cómo el mundo andino procesó el trauma de la conquista española a través del mito.
Lejos de ver la mitología como una simple colección de fábulas o folklore, demostró que el relato de Inkarri (el rey inca decapitado cuya cabeza crece bajo tierra para algún día recomponerse y restaurar el orden) funciona como una estructura de pensamiento sofisticada: una forma de resistencia cultural y una filosofía de la historia que maneja una temporalidad distinta a la occidental.
El concepto clave: Ortiz Rescaniere nos enseñó que en los Andes el tiempo no es lineal (pasado > presente > futuro), sino cíclico y simultáneo. El pasado no ha muerto; habita el subsuelo y presiona constantemente el presente.
La conexión con César Vallejo: El “pensamiento simétrico”
Es precisamente este marco teórico el que permite a la crítica actual conectar la antropología de Ortiz Rescaniere con la poesía de César Vallejo:
- Capas simultáneas: Así como Ortiz Rescaniere explicaba que un comunero andino puede rezarle a un santo católico, reclamar derechos ciudadanos ante el Estado moderno y ofrendar a la Pachamama al mismo tiempo (sin contradicción lógica), Vallejo opera igual en su escritura. En el poeta conviven el vanguardismo europeo, la militancia marxista y la matriz ontológica indígena.
- La traducción del revés: El homenaje en la Revista Allpanchis celebra a Ortiz Rescaniere porque él fue de los primeros en demostrar que el pensamiento andino posee una capacidad infinita de absorción: puede tomar elementos del “otro” (el colonizador, lo extranjero) y traducirlos a su propio código. Eso es exactamente lo que hace Vallejo en Budapest al escuchar el nombre Muchay.
Al recordar a Alejandro Ortiz Rescaniere, este dossier no solo rinde tributo a un gran maestro de la antropología, sino que abre una ventana metodológica para entender que la literatura más universal del Perú brota de una profunda y subterránea raíz mitológica.

