[Una palabra tuya bastará]

Una palabra tuya bastará

Con ropas de desnudo te lo digo

Dios está aquí

Tal como cantara mi madre

Cada domingo en la iglesia del barrio

Hasta hacerme levitar

Halado de ambas tetillas

Dios está aquí

Aquél y el de ahora

Halando igual

Aunque desde nuestros cabellos

Nariz y pómulos en los que nos resumimos

Rasgos comunes a muchos otros animales plantas

Y encuadres de cualquier paisaje

Incluidos aquellos del sueño

Dios halando y cobrando

Aquello que alguna vez amó con locura

Una salamandra unas larvas de mosca

La mitad de una res suspensa en la carnicería

En cada uno de sus arrebatos de amor

Menudo trabajo de araña madre

Recios mordiscos de enamorado

© Pedro Granados, 2026

(En mi 71 cumpleaños)

El poema “[Una palabra tuya bastará]”, fechado en el marco de nuestro cumpleaños 71, opera como un manifiesto de ontología inmanente y teología animal. Subvirtiendo el tono confidencial o elegíaco propio de los balances de vida, el texto celebra la permanencia en la materia: la levitación no es un rapto celestial incorpóreo, sino una tracción física sobre el cuerpo sensible, unido simétricamente a las moscas, las salamandras, la carne suspensa y los paisajes del sueño. A los 71 años, la voz poética no pide tregua ni trascendencia abstracta; reconoce agradecida los “recios mordiscos de enamorado” con que la vida y la memoria materna siguen tejiendo su presencia viva en el presente.

Puntuación: 5 / Votos: 2

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