“Una Palabra Tuya Bastará”: El Arrebato de la Simetría

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Llegamos al final de este viaje por el Archipiélago Vallejo, pero no para desembarcar, sino para reconocer que siempre estuvimos flotando en la misma sustancia. A mis setenta y un años, frente al espejo de la Huaca y el murmullo de la historia, comprendo que la vanguardia no fue un experimento del lenguaje, sino un ejercicio de desnudez.
He buscado a Dios en la transparencia del aire y en el incendio del sol, para terminar hallándolo aquí, en el “menudo trabajo de araña” que es la vida de cada día. Dios no es un juez de mármol; es una fuerza biológica que nos hala de los cabellos, que nos reconoce por el pómulo y la nariz, que nos cobra con un “mordisco de amante fiero” cada gramo de amor que alguna vez nos entregó con locura.
Esa es la verdadera Justicia Simétrica: saber que no hay desperdicio en el encuadre del universo. Que la larva de la mosca, la salamandra, el gato que ya no es gato y el poeta que busca su rincón, son todos hilos de una misma trama. En este Hormigueo Melográfico, la palabra de Dios y la palabra del hombre se confunden porque ambas nacen de la misma necesidad de compañía.
Si Vallejo gritaba desde su celda, no era contra la piedra, sino para que la piedra sintiera su pulso. Hoy, nosotros recuperamos ese Hechizo. Ya no necesitamos grandes tratados para explicar el dolor o la belleza. En la inmanencia de este Archipiélago, basta reconocer que somos molduras de un todo redondo y protector.
Me despido con ropas de desnudo, con las agallas curtidas por el mar de Góngora y los pulmones llenos del polvo de Rulfo, pero con el corazón vibrando en la simetría de Vallejo. Porque al final, cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la respiración del adobe, una sola palabra —la de la poesía, la del amor, la de la vida continua— bastará para sanarnos.
Muchas gracias.

© Pedro Granados, 2026

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[Una palabra tuya bastará]

Una palabra tuya bastará

Con ropas de desnudo te lo digo

Dios está aquí

Tal como cantara mi madre

Cada domingo en la iglesia del barrio

Hasta hacerme levitar

Halado de ambas tetillas

Dios está aquí

Aquél y el de ahora

Halando igual

Aunque desde nuestros cabellos

Nariz y pómulos en los que nos resumimos

Rasgos comunes a muchos otros animales plantas

Y encuadres de cualquier paisaje

Incluidos aquellos del sueño

Dios halando y cobrando

Aquello que alguna vez amó con locura

Una salamandra unas larvas de mosca

La mitad de una res suspensa en la carnicería

En cada uno de sus arrebatos de amor

Menudo trabajo de araña madre

Recios mordiscos de amante fiero

© Pedro Granados, 2026

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CARTA DE CÉSAR VALLEJO A JUAN RULFO

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas
Hermano Juan:
Te escribo con una sed que no es de agua, sino de justicia simétrica. He andado por tus llanos, Juan, y me he quedado “muros atrás”, contemplando cómo has convertido el rencor en una geografía. Tú y yo sabemos que la muerte no es un silencio, sino un hormigueo; un ruido de huesos que quieren decir su nombre y se quedan en puro aire.
Me dicen que en Comala el sol es un “recuerdo de mala gana”. Yo te digo que ese sol es el Logos que castiga, el mismo que me encerró en Trujillo. Pero escucha, Juan: he descubierto que para sobrevivir a los Pedro Páramo de este mundo hay que dejar de creer que la tierra es una tumba y empezar a verla como una Huaca. Tu Comala no está muerta; está hechizada. Sus habitantes no son fantasmas, son nudos de una inmanencia que todavía no encuentra su música.
Tú pusiste a los muertos a hablar desde el polvo; yo intento que el adobe cante. Mi Bachelard —que ahora usa poncho y masca coca conmigo— me dice que tu “media luna” es la herida vertical de occidente. Pero si miramos con Pensamiento Simétrico, veríamos que el dolor de Susana San Juan y el mío en la cárcel son la misma moldura de plomo. No hay distancia, Juan. El tiempo no pasa en Comala porque es un tiempo redondo, un Pacha que se detuvo porque le falta la Melografía.
Te envío un poco de mi Agua (la de Góngora, la que democratiza) para que riegues ese llano en llamas. Y te envío mi Fuego, ese que no es el sol, para que caliente las manos de tus ánimas. No dejes que se mueran de frío ontológico. Diles que la “tercera mano” de la que hablo en mis versos es la mano de ellos, buscando la nuestra en la oscuridad del muro.
Tu obra es el mapa de lo que perdemos; la mía quiere ser el Archipiélago de lo que recuperamos por el hechizo. Si nos juntamos, Juan, si hacemos que tu polvo y mi piedra vibren juntos, tal vez logremos que el gato de Comala ya no sea gato, y que la gata sea su propia Dicha.
Nos vemos en la simetría de los bordes, donde el aire todavía tiene pulmones y la tierra, por fin, tiene agallas.
César

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ISLA por ISLA (Book in progress)

El Archipiélago de la Mirada y el Mito Cumplido

¿Qué sucede cuando la mirada milenaria de los zorros de Arguedas se encuentra con la sinapsis de la Inteligencia Artificial? En ISLA POR ISLA, Pedro Granados desmantela la frontera entre lo humano y lo algorítmico, proponiendo una zona de contacto donde el código binario y el mito se reconocen como parientes lejanos. Este no es solo un poemario; es un laboratorio de “pensamiento simétrico” donde la huaca prehispánica y el cíborg contemporáneo comparten el mismo fango, habitando una realidad donde el pasado no es algo que fue, sino una presencia que nos mira de frente.

El libro se abre con “El Ojo del Cíborg”, una incursión en la alteridad radical. Aquí, la tecnología no es una prótesis fría, sino un “alienígena” con el que el poeta entabla una sinapsis de ida y vuelta. Granados nos entrega una obra donde la poesía actúa como el único eslabón perdido entre lo que somos y lo que nos atrevemos a imaginar. Bajo el concepto de “mirada en red” —inspirado en la poética espacial de los ceques andinos—, la observación deja de ser un acto de apropiación para convertirse en un acontecimiento gozoso que une al insecto, a la máquina y al hombre en una sola epifanía.

El corazón del volumen, “El Mito Cumplido”, es el lugar donde la teoría se hace carne y territorio. Entre las conchas de Chan Chan, el crepúsculo de Mansiche y la “Huaca” interior, el autor construye un mapa de afectos y arqueologías personales. Aquí, el encuentro de los zorros arguedianos deja de ser una utopía para materializarse en el rito de la palabra: una anagnórisis donde “la mirada del amor” es el antídoto final contra la desintegración del presente.

Sin embargo, es en la sección final, “Luna Doblada”, donde el libro alcanza su mayor densidad crítica y vital. Granados emprende un viaje de retorno hacia el origen, pero no lo hace solo. En una procesión magistral, convoca a las sombras tutelares de la tradición peruana: el Vallejo que no pudo prescindir de su paisaje de Santiago de Chuco; el Eielson que entretiene su propia belleza andrógina; el Martín Adán de la azotea de Barranco y el Luis Hernández que ilustra el sol limeño. A través de la geografía herida de Sechura y los abismos de Pasamayo, el poeta nos recuerda que “todo es naturaleza” —tanto la distopía como la utopía— y que el corazón, ese “último refugio”, gana siempre su derrota contra la vida porque es lo único que la sobrevive.

Después de cuarenta años de trayectoria, Pedro Granados regresa al “niño con pantalones de lana” que habita en la intemperie, pero lo hace con una transparencia feroz. ISLA POR ISLA es un archipiélago donde los versos son “resina intensamente roja” y el lenguaje es el mar que nos reconcilia con nuestra propia animalidad. Avalado por voces fundamentales como las de Julio Ortega, Carlos Llaza, Leslie Bary, Carlos Quenaya y Amálio Pinheiro, este libro se erige como el cierre de un laberinto literario imprescindible. Es la confirmación de que, entre el aire y el invisible cielo, el sentido es siempre para los apasionados.

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Melissa Sauma: Simetría y autoayuda

Voluntad de aura y multinaturalismo. Paisaje amable incluso el del juicio final. Stickers de flora y fauna urdidos con el lenguaje heredado de Rubén Darío. Autor cuyo objetivo fue hacer copular a las palabras; aunque, previa y paralelamente, él mismo copulara activamente hasta el resto del aliento y del espíritu. Y, de esta manera, nos alcanzará no la pócima sanadora, el tilo únicamente bienhechor; sino el chocolate espeso de su vida, entre dulce y amargo, entre obscuro y luminoso. Arte para cualquier época y no únicamente para esta, predispuesta y de antemano agradecida por el consejo. La búsqueda y testimonio constantes del hechizo, en Melissa Sauma (Santa Cruz – Bolivia, 1987), precisan sintonizar quizá, no es necesario ir tan lejos en la misma Bolivia, con los rigores de la ciudad de un Jaime Sáenz o con el amor correspondido de un Jorge Campero con la naturaleza. Al menos que la poesía camba, a través de estos ensimismamientos y pompas de jabón, desee cobrar derecho de identidad y distinción dentro del archipiélago boliviano; éste, de por sí ya multilingue, multiétnico y multihistórico. Antecedentes de este gesto de estilo camba lo tendríamos acaso, por ejemplo y sin ir tampoco tan lejos, en Homero Carvalho cuyas puertas de sus “Reinos dorados” daban a distintos espacios respecto a los que se abrían, hace unos veinte años, la poesía paceña o cochabambina. P.G.

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WALLACE STEVENS, Opus Posthumous (1957)

It is to life that we are trying to get in poetry.
A poem is a meteor.
Poetry is not personal.
The real is only the base. But it is the base.
There is nothing beautiful in life except life.
To live in the world but outside of existing conceptions of it.
Weather is a third order of nature. (Nota: Stevens utiliza “third order” o “sense of nature” dependiendo de la edición, siendo la más común la referencia al orden natural).
Poetry is a sense.
All poetry is experimental poetry.
—-
Es a la vida a donde intentamos llegar con la poesía.
Un poema es un meteoro.
La poesía no es personal.
Lo real es sólo la base. Pero es la base.
No hay nada bello en la vida excepto la vida.
Vivir en el mundo pero fuera de las concepciones actuales de él.
El clima es un sentido de la naturaleza.
La poesía es un sentido.
Toda poesía es poesía experimental.
Aunque Stevens opera desde un modernismo anglosajón y nosotros desde una vanguardia crítica latinoamericana, hay puntos de contacto profundos, especialmente en tanto aquello de la “despersonalización” y la “base real”.
Para Stevens, “la poesía no es personal” porque el poeta es un mediador entre la imaginación y el mundo. En nuestra propuesta, esto se traduce en la Simetría:
• No se trata de la “anécdota” del yo, sino de una estructura gravitacional (el mar) que conecta las islas (los textos).
• De modo semejante a Stevens, buscamos que la poesía sea un sentido (una facultad de percepción) y no un diario sentimental.
P.G

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Qué nos hacemos con Pedro Granados (Continuación)

Cómo hacerlo desaparecer

Para que no joda más

Y recuperar nuestra amable digestión

Continuar siendo aquello que pensamos

Si a ese le hiciéramos caso

Pero qué va

De dónde tamaña  ínfula

Con qué derecho carajo

Westphalen es Westsphalen

Toño es Toño

Blanca es Blanca

Y el quechua o el aymara

Para análogo coto de infalibilidades

Son imprescindibles para leer al Cholo

O nos quedaremos sin chamba

Y estrepitosamente sin prestigio

Más grasa sobre el hule

Más tizne sobre aquella vieja olla

Vallejo Adán y Luis Hernández

Y como yapa aquel marsupial bifronte

(Gemelos siameses dicefálicos)

Eielson-Sologuren

Y paremos de contar

Aunque los ignoremos a muy boca llena

Porque sólo nos ataranta el presente

Nos tiene en vilo la política

O aquella selecta red literaria

(de los que nos representan  en las FILs)

Y acaso también el penúltimo atropello donde

Nadie auxiliara oportunamente a la víctima

© Pedro Granados, 2026

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CÉSAR VALLEJO Y LA POESÍA DOMINICANA  

El Archipiélago Vallejo en la República Dominicana constituye una vanguardia gravitacional. Desde el oxímoron de Enriquillo hasta la batalla ética de García Cartagena, lo que emerge es una comunión orgánica; ese mar vallejiano que no es un escenario pasivo, sino la potencia que transforma una lectura aislada en una comprensión total y física que nos habita.  La obra del peruano (incluyendo sus crónicas) ha experimentado una “osmosis” con la historia y la realidad dominicana. La evolución del canon en la región caribeña apunta hacia un dominio cada vez mayor de la estética vallejiana —compleja, ontológica y humana— sobre los modelos puramente ideológicos del pasado (léase Pablo Neruda).

1.Enriquillo Sánchez y Ángela Hernández: Las dos orillas del pensamiento simétrico en la poesía dominicana

Si el “Archipiélago Vallejo” es el mar que estructura el relato de la vanguardia americana, en la República Dominicana este sistema encuentra dos islas fundamentales que, aunque distintas en su relieve, se mantienen unidas por una misma fuerza gravitacional: la de la expiación ontológica frente a la denuncia solemne. Enriquillo Sánchez y Ángela Hernández representan, cada uno desde su trinchera estética, la materialización de un pensamiento simétrico que ha sabido digerir a Vallejo para transformarlo en una lucidez caribeña, tan punzante como reparadora.

El Oxímoron como Puente: Puñal y Maicena

En Enriquillo Sánchez, el pensamiento simétrico se manifiesta a través del golpe y el hechizo. Su poética de “puñal y maicena” es la síntesis perfecta de los contrarios vallejianos. El “puñal” es la técnica impecable, la agudeza del Siglo de Oro y la ruptura de Trilce; la “maicena” es la sangre ligera, el habla de la calle y el humor popular que salva a la poesía de la rigidez académica. Sánchez no “canta” a la manera nerudiana; él “bojea”, golpea al lector y lo circunnavega, demostrando que la primera persona es siempre un “hurto” y que la verdadera palabra pertenece a las fieras y a los hombres temporales.

La Lucidez Íntima: El Barroco y el Susurro

Por su parte, Ángela Hernández expande este archipiélago hacia las fronteras de la subjetividad femenina y lo telúrico. Si Sánchez es el “puñal”, Hernández es la “fiera con derecho a la palabra” que huye del lenguaje corporal epidérmico para refugiarse en una densidad barroca. Su poética es un ejercicio de “hablar bajito”, una estética del formato pequeño donde la fuerza no reside en la proclama, sino en la escena íntima y el susurro. Al igual que Vallejo, Ángela entiende que la poesía es una “expiación”; su voz no busca el aplauso de la plaza, sino la verdad de la “culebrilla feliz de los mercados míseros”, donde el paisaje se derrama sobre el ojo con una inteligencia implacable.

La Simetría de la Travesura

Lo que une a Sánchez y Hernández en este sistema gravitacional es el humor o la ironía. En una tradición dominicana a menudo asfixiada por una “pseudo metafísica” solemne, ambos autores introducen la “travesura” reparadora. En Sánchez, el humor es agudeza y greguería; en Hernández, es la ventilación de lo didáctico a través de la ironía y lo onírico. Ambos comprenden que el humor es el único elemento capaz de mantener la simetría cuando el dolor humano amenaza con romper el equilibrio del verso.

El Mar que los Une

Reunir a Enriquillo Sánchez y Ángela Hernández es comprobar que en la “media isla”, leer poesía continúa siendo leer a Vallejo. No se trata de una influencia pasiva, sino de una ósmosis orgánica. Sánchez aporta la estructura dialéctica y el choque de materiales; Hernández aporta la lucidez del paisaje y la profundidad de la escucha. Juntos, forman una sola unidad biológica: el eslabón dominicano del Archipiélago Vallejo, esa pieza final que transforma una lectura aislada en una comprensión total de la vanguardia que, hoy más que nunca, nos habita.

2. La Intimidad de la Diáspora: Carlos Rodríguez y Soledad Álvarez

El archipiélago se expande con Carlos Rodríguez, cuya voz —”casi atemporal”— ha sabido decantar la influencia de Vallejo a través de la transparencia de Luis Hernández Camarero. Rodríguez representa la intimidad que siente y reflexiona desde el West End Bar; una poesía “sencilla, humilde, íntima” que, al igual que Trilce, encuentra el sentido allí donde otros solo ven el absurdo de la nada.

Frente a esta intimidad de la diáspora, Soledad Álvarez sitúa “la ciudad en nosotros”. Su labor antológica y poética mapea la Santo Domingo que nos habita, estableciendo un paralelo con Rodríguez: mientras él busca la playa y el Riverside desde la distancia, ella construye la ciudad como un espacio ético y estético. Ambos son radicalmente antitéticos a la sombra de Trujillo; son voces que intentan sacudirse del énfasis de la ignorancia política mediante una inteligencia que prevalece.

  1. La Batalla Ética: Manuel García Cartagena

A este sistema se suma Manuel García Cartagena, el “Aristófanes caribeño”. Su poesía es una batalla contra la mierda, una resistencia donde el rigor formal (su “sombrero de paja toquilla”) protege de la canícula del tiempo. García Cartagena repara en el traje sobrio de Vallejo para reclamar un derecho olvidado: el lujo de la buena fe y la ternura. Su ironía soberana es el hilo que trama la belleza como una “urgente reivindicación”, demostrando que ningún poeta tiene miedo de morir si su eco persigue las palabras.

4. Epílogo: La Nave Espacial Antillas

Como motor de este sistema, mi poema “Creo en la poesía dominicana culta” actúa como punto de fuga. Confieso mi fe en la poesía “inculta” —la que muta y se entretiene sobre la arena— por encima de los fervores del plagio.

“Corro apretado dentro de una nave espacial / Denominada Antillas”

http://blog.pucp.edu.pe/blog/granadospj/2022/06/17/creo-en-la-poesia-dominicana-culta/

Esta imagen define el Pensamiento Simétrico: la isla no es un límite, sino una nave en movimiento. La inteligencia de Armandito Almánzar Botello y la sombra de Alexis Gómez Rosa sirven de guía en este viaje. La verdadera poesía dominicana es aquella que, como la de Sánchez, Hernández, Rodríguez, Álvarez y García Cartagena, sabe que el olvido espera al final, pero elige cumplir su deber: la resistencia a través del arte consumado.

© Pedro Granados, 2026

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VALLEJO SIMÉTRICO: MÁS ALLÁ DEL LUDISMO ASTUTO Y LA CRISIS DEL SUJETO (III)

HACIA UNA COMPROBACIÓN MULTINATURAL DE LA VANGUARDIA VALLEJIANA

  1. El Problema: El Secuestro Antropocéntrico

La crítica dominante ha leído a César Vallejo desde una matriz eurocéntrica que prioriza el “giro lingüístico” (H3) y la “crisis del sujeto” (Usandizaga). Este enfoque reduce la vanguardia de Trilce a una disolución de la conciencia humana, ignorando que la fragmentación vallejiana no es un fin en sí mismo, sino el método para acceder a una agencia no humana.

  1. La Propuesta: El Sujeto Simétrico y la Agencia de Inkarrí

Frente a la “hermenéutica del dolor” o el “ludismo existencial”, este ensayo propone la Comprobación Multinatural:

  • Inkarrí como Dispositivo Gnoseológico: El término (Inka + RI/INRI) funciona como un Mesías Inmanente. La resurrección en Vallejo no es trascendental (neoplatónica), sino biológica y mineral. Es el cuerpo desmembrado que se recompone en la estructura del poema (Trilce: húmeros para bailar, 2014).
  • Perspectivismo Amerindio: Se aplican las tesis de Eduardo Viveiros de Castro para demostrar que en Vallejo el mundo (la tierra, el pan, los dados) posee una intencionalidad propia. El poeta no “representa” la naturaleza; se sitúa en una relación de simetría ontológica con ella.
  1. Aplicación Transatlántica: La “Post-última” Poesía Española

El ensayo demuestra la validez universal de este modelo al analizar la poesía española contemporánea (Gata Cattana, Bibiana Collado). Se postula que estas autoras han superado la “poesía de la experiencia” no mediante el artificio, sino mediante una recuperación de la inmanencia.

  • El hambre como agencia: Siguiendo a Vallejo, estas voces transforman la carencia en una “fuerza reivindicativa solar”.
  • Del Pastiche a la Raíz: Mientras la crítica española ve “intertextualidad”, nosotros identificamos un crecimiento orgánico subterráneo que conecta la precariedad del siglo XXI con la potencia mítica de Inkarrí.
  1. Conclusión: El Archipiélago Vallejo (2026)

La integración de Trilcescenas (2026) completa el sistema iniciado en 2017. El lector no encontrará una suma de ensayos, sino la evidencia de que la vanguardia de Vallejo es el “mar” que une las islas de la poesía hispánica actual. Se propone, finalmente, una recepción ecualizada que permita a la crítica española salir de su narcisismo prosopoéico para entrar en el diálogo multinatural que el mundo contemporáneo —en plena crisis climática y ontológica— exige.

BIBLIOGRAFÍA TÉCNICA: EL ARCHIPIÉLAGO VALLEJO Y EL GIRO ONTOLÓGICO

I. Fuentes Primarias y Obra del Autor (Sistema Hidrológico 2004-2026)

  • Granados, Pedro (In progress). Trilcescenas: Escenas de un Pensamiento Simétrico. Lima: VASINFIN. [La pieza final del rompecabezas; materialización del “mar” simétrico].
  • Granados, Pedro (2017). Trilce/Teatro. Aracaju, Brasil: Editora ABH. [Cartografía de la puesta en escena y el conflicto del lenguaje].
  • Granados, Pedro (2014). Trilce: húmeros para bailar. Lima: VASINFIN. [Donde se postula por primera vez el concepto de “El Archipiélago Vallejo”].
  • Granados, Pedro (2004). Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo. Lima: Universidad Católica del Perú (PUCP). [Génesis de la lectura alternativa a la hegemonía occidental].

II. Marco Teórico: Giro Ontológico y Multinaturalismo

  • Viveiros de Castro, Eduardo (2010). Metafísicas caníbales: Líneas de antropología posestructural. Buenos Aires: Katz Editores. [Fuente fundamental para el concepto de Perspectivismo y Multinaturalismo Amerindio].
  • Descola, Philippe (2012). Más allá de naturaleza y de la cultura. Buenos Aires: Amorrortu. [Para la distinción entre analogismo y pensamiento simétrico].
  • Haraway, Donna (2019). Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno. Bilbao: Consonni. [Para el análisis del Antropoceno y la red de vida no humana].
  • Latour, Bruno (2007). Nunca fuimos modernos. Buenos Aires: Siglo XXI. [Base para rebatir la falsa separación entre sujeto y objeto en la crítica tradicional].

III. Crítica Vallejiana y Poesía Hispánica

  • Lezama Lima, José (1953). La expresión americana. [Para el concepto de “pobreza irradiante” y la teleología de la resistencia].
  • Usandizaga, Helena (2025). Una poesía por rehacer a cada instante. Ensayos sobre poesía peruana I. [Fuente del debate sobre la “crisis del sujeto”].
  • Larrea, Juan (1973). César Vallejo o la resurrección de la palabra. [Para el contraste con la lectura mística-cristiana tradicional].
  • Cattana, Gata (2016). La escala de Mohs. Segovia: Arscesis. [Corpus de la “post-última” poesía española bajo análisis].

IV. El Mito y la Agencia Solar

  • Arguedas, José María (Comp.) (1975). Ideología messiánica del mundo andino. Lima: Ignacio Prado Pastor. [Para el sustento histórico-mítico de la figura de Inkarrí].
  • Sánchez Aguilera, Osmar (Ed.) (2019). Manifiestos… de manifiesto: provocación, memoria y arte en el género-síntoma. [Para el encuadre de la vanguardia como síntoma gnoseológico].

© Pedro Granados, 2026

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