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Poesía

El corazón y la escritura

EL CORAZÓN Y LA ESCRITURA - Librería El Virrey

Pedro Granados, El corazón y la escritura (Lima: Fondo editorial BCRP, 1996).

[Un muro de cerca]

Un muro de cerca. Porosidad.
Textura. Muchedumbre. Avidez.
Lejos de mis muros, ahora.
Lejos de mi sexualidad de niño
y de adolescente. La delicadeza.
Lejos del consuelo profundo de
cierta promiscuidad con los muros.
Florecidos sentimientos de amor hacia mi madre.
Muros. Juegos con los muros.
Entre los muros.
La historia universal resuelta sobre un muro.
Sin libros.
La turbia locuacidad
de las paredes desnudísimas de mi
infancia. El incomprensible cariño
de los ecos mudos. Los antiecos.
Lucho no sale a jugar, está haciendo
sus tareas. Frente a la casa de Angélica
ni preguntar. Y yo jugando vanamente
con una pelota de jebe
contra los muros. Botes.
Todas las cosas lejanas y cercanas.
Todas las cosas entreveradas
simultáneamente.
Arena. Espinas. Altorrelieves.
Todas las cosas imantadas allí.
Caras. Olores. Nubes.
Todas las cosas delicadas allí.
Tiernamente adheridas. Labios.

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GOZOS DEL CUERPO/ Harold Alvarado Tenorio

¡Cuánto por nada,

cuánta vana ilusión:

la vida!

GOZOS DEL CUERPO

Entre el sueño,

después de los goces del cuerpo,

cada presencia mira por su ojo,

cada salida tiene una puerta.

HERENCIA

La única herencia de mi padre

[dijo Yusufibn al-Sayj al-Balawi]

fue unos grandes testículos.

Qué gran legado, pensó,

¡qué gran legado!

A LA MEMORIA DE RAÚL GÓMEZ JATTIN

No comprendiste las palabras.

Quienes conocieron de locura,

jamás crecieron en brazos de los dioses,

jamás cantaron contra el infinito.

SERVICIO DE PLACER

De cada noche que vivimos

recuerdo implacable tus caderas.

Como nunca, nadie

ofreció iguales placeres.

Como nunca, nadie

extrajo de mí la vida.

Dicen que ahora otro,

tan alto como yo,

complace tus caprichos

y los de tus padres.

Soy sólo un escribano

y debo componer

tres mil caracteres cada día.

Apenas sirvo para dar placer.

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Ritmo y poesía: Taller de escrituras (poesía, novela muy corta y ensayo)

Primero es el ritmo.  Enseguida, como montada sobre él o fundida con él, viene la palabra, el “verbo” (Génesis).  Estamos en un momento cultural donde nos hemos extraviado y nos hemos desconectado del ritmo y, por lo tanto, es muy escasa la experiencia de bumerang.  El ritmo atraviesa, oscila, envuelve, retorna y crea comunidad.  No son las palabras, a las cuales se las lleva el viento.  Y no arropan a nadie, empezando por quienes las pronuncian.  Ni a cuadrúpedos ni a humanos.  Sin embargo, sonámbula, la poesía hoy por hoy empieza por las palabras.  Y acaso incluso con la mejor de las intenciones; se trataría de hacer filosofía con ellas.  Aunque, con la peor de aquellas mismas, se trataría de establecer con las palabras un decálogo; unas nuevas tablas de auto-ayuda obligatorias para todo el mundo.  La auto-ayuda como una nueva ley, sobre todo, post-coronavirus.  Algo nada nuevo; sino que ya ha estado ensayándose y gestándose en toda nuestra región como mecanismo de control del imaginario y del deseo: Acción Poética.  Poesía sin “patos” (en tanto catarsis y, asimismo, emblemático post-antropocentrismo) y sin “sombra” (Jung).  Comer, oler, tocar, deslizarse, sumergirse, ni qué decir hablar, diseñados dentro del  más lobotomizado protocolo.  El verbo se ha trocado en puro significante o en algo más o menos así.  Y  la voz nos va resultando extraña en sí misma e incluso indeseable; hoy intentamos, mucho mejor, ser un palimpsesto, la más pulcra imitación de alguien.  Toda la distribución de lo sensible (Rancière) contenida en un chip; aquel  decálogo en tan acelerada construcción.  Lo mismo en los States como en Bolivia.  Un grifo que reposa al fondo del patio y que ya, teniendo cada cual agua en casa, ha pasado de cada vez más obscuro a prácticamente invisible.

INFORMACIÓN:

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FELICIDAD DEL TERAPEUTA (Poema en prosa)/ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO

IMÁGENES:
1) Fotografía creativa de un huevo
2) Vladimir Kush: “Sunrise by the ocean”, 2000

«Perhaps we ought to feel with more imagination. / As today sky 70 degrees above zero with lines falling / The way september moves a lace curtain to be near a pear.» John Ashbery  [«Quizá debamos sentir con más imaginación. / Como hoy día el cielo a 70 grados sobre cero con líneas precipitándose / De la forma en que septiembre cambia una cortina de encajes para acercarse a una pera.» John Ashbery]

A Ella…

Amanece. Despierto en el delirio y voy al patio. Con bata y en pantuflas me deslizo por el césped. Escucho. Vislumbro en la neblina enjaulada su revuelta.

Una devoción mayor y trágica por brillo especular de imagen rota, estremece allá en lo umbrío la hojarasca.

¡Oh, los pájaros!

Escrito aquí un miedo que hizo frío intensamente. Por lo menos en el trópico sería pesadilla en la vigilia su demencia.

No la pura y esencial mostración de los conceptos. No aletazos de metáforas. No.

El vuelo. El hueso. El hueco…

¡La caída!

Solo canta la evidencia del enigma cada pájaro. Ellos trazan persistentes la verdad de la existencia: cautelosos garabatos con el pico por los bordes: la estructura indiferente de la muerte indescifrada que ahora crece…

De nuevo entonces no sonrío y me detengo.

Solitario.

Abandona el buen humor la pajarera y me dibujo de improviso en la recámara.

Pánico en desierto… Allí, un baño lentamente me despoja de la sombra…

Me visto en ausencia. Le quito la tapa con cuidado a mi frasco de perfume o de veneno favorito… ¡He aquí el dilema!… Al hacerlo, veo mi rostro casi escrito con mi letra más cursiva en el espejo.

¿Me suicido ahora o me perfumo? ¿Me suicido perfumado?

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Trilce I/ John Divola

“un sol tutelar está presente en Trilce (I) desde el inicio del libro hasta el final del mismo (LXXVII).  Presencia tutelar en tanto Sol propiamente dicho o, de modo indistinto, en tanto Inkarrí; es decir, protección en la costa y en la sierra, en lo alto y en lo bajo” (Pedro Granados, Trilce/Tetaro: guión, personajes y público)

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Nenhuma palavra brota da terra/ Gerson Albuquerque

Escrevo sem palavras o amor que já não tenho,

nunca tive.

Escrevo com um raio de trevas os desejos que me abocanharam ao entardecer,

deitado nas matas e campos de minha rua,

rolando mulheres,

homens,

bichos e bichas,

comíveis devoradoras atravessadas por meu olhos sem brilho.

Escrevo sem palavras minhas vontades ávidas,

banais,

carnalizadas num corpo,

numa voz,

num olhar que nunca vi.

Escrevo sem desejos,

os olhos náufragos em palavras tolas,

interditadas nas manhãs,

com suas manhas e auroras.

Escrevo sem amor as palavras que já não sinto,

nunca senti.

Palavras iluminadas de mundanidades,

instintos,

lâminas de sapé e capim santo rasgando a pele descarnada de meus ossos duros.

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Cuatro poemas/Andrés “Aguayo” Ajens

DEL ANTISUYO, muña
húmera, hoy — te vi volar

temporaria golondrina ante el abismo
sobre el atador solar; antes

el Inca, de Soto, Cieza, jesuitas
expulsos, Sucre, el Brujo
tras las ocupadas líneas, Sendero
practicando tiro en el reloj y una tuna
jugosa, inmemorial. Solo más tarde,

en el cielo apo-
sentando de Guamanga, te oí
silbar

más extrañobello aire quechua
ayacuchano, alto suizo alemán.

http://www.alligatorzine.be/pages/201/zine213.html

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