Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

‘El último tango’/ Edgar Arthaud Jarry

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Hay una chica que insiste en repetir
el papel que realizó María Schneider,
ella dice que yo soy Marlon Brando
y que debemos reunirnos en su casa
y actuar.

Pero yo no soy Marlon Brando,
no vivo en Paris y no quiero morir,
todavía.

La chica es muy linda, es tan linda
como una paleta de frutas jugosas,
pero me lanzó un ultimátum:
“si no ejerces de Brando, buscaré
otra pareja”.

Me embriago en la casa con Whisky
y arrojo la botella en el cesto.

¿Porqué no puedo ser Marlon Brando?

Destapo una botella de vino argentino,
escucho un disco de milongas y tangos.
Y bailo entre sombras.

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‘Volvió a vestirse con su nombre’/ Diana Araujo Pereira

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Volvió a vestirse con su nombre. Todos los días lo hacía para creérselo como una verdad imborrable. Su pequeño ritual consistía en incorporarse, y en cada parte del cuerpo pegarse una letra y un sonido. Cuando ya estaba hecha palabra escrita y hablada (para eso, claro, siempre necesitaba que algún vecino o amigo le llamara), cobraba un colorcito rosado en la mejilla. Pero se decía mejor a sí misma cuando le llamaba su novio, luego su marido, y unos años más tarde también su hijo.
Pero un día de pronto se le había roto el nombre. Empezó con un pequeño agujero en la esquina de la a. Ella no le hizo caso, y el agujero creció hasta desbordarse a las otras letras.
Ya con el nombre a medias, ni su marido, ni su hijo o amigos y vecinos lograban recomponerla. Se volvió humo, polvo, sonido lejano.

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work in progress/ Carlos Eduardo Quenaya

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Carlos Eduardo Quenaya (1984)

*
Ahora escribe lo que no puedes ver. Allí encontrarás un futuro posible: una tienda al borde de un acantilado, una serenata en la lluvia, una mujer escarmenando en el río sus cabellos.

En la majestad de lo visible, existen mundos que desconoces.

Tal vez la locura sea arribar con el cabello cubierto de sangre y flores encendidas.

O tal vez no.

*
Si consigo existir pagaré mis deudas. Es inútil y famoso abrazarte. Despotrico contra los horrores de la educación moderna. En mi vida sólo quiero saberme plástico y desproporcionado. A ti no te gusta cómo nos lame la luz. En el viento arden pestañas devorando la órbita que secuestró la magia.

*
Si ella habla, el amor estornuda. Si respira, el aire comenta la noticia con asombro. Ella juega y los pájaros se remangan las medias (y no paramos de reírnos). Ella me ama y mi organismo pega un grito, dos, hasta salir disparando como una comparsa de locos arrojando tomates.

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Paul Gauguin, camino del Gólgota


Núm. 534 (“Autorretrato”)

Sobre el recorte de su túnica clara

se otea otra túnica.

Más burda y también más oscura.

Algún otro cordero.

Cielo-coro

de evasivos polizontes:

máscaras, torsos desnudos,

pliegues, tambores sordos.

Múltiples miradas.

Un ojo mudo.

Una honda cicatriz.

Una boca.

Una larga y paciente espera.

Los pechos y los brazos

fuertes todavía.

Hace días que ha muerto.

Los pájaros volaron

a través de él.

La noche y la maleza

sortearon muy fácil

aquella puerta semi abierta.

¿Cuál de todos nosotros va

camino del Gólgota?

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[Poeta busca empleo]

crazypoems.net

Poeta busca empleo

muy bien remunerado.

Cura almas. Menos la suya.

O permite ponerlas

sobre cualquier papelito

para que ya no molesten.

Colabora en hablar con Dios

todos los días

como si fuera la cosa más simple

de este mundo.

Y aquí no ha pasado nada.

Tú sigues siendo tú

y Dios continúa siendo el mismo

aunque ahora con algo así, entre ambos,

como de un acuerdo entre caballeros.

Dejas de preguntar, deja de atormentarte.

Pero de todo corazón.

A las feas el poeta

les permite ser lindas.

Y a estas últimas disfrutar, también,

con el imaginarse ser de lo peor.

Aunque, ahí mismo, volver a la realidad

frente a la más próxima y golosa

de las miradas.

Todos los problemas de gramática

o comunicación

los resuelve, además, entre los hombres:

pobre diablo, farsante, comemierda

se mencionarán al desgaire

–de ida y vuelta–

y esto vaya si libera.

¿Cómo iba a ser de otro modo?

Para pagarle

pónganse las dos manos

en el pecho

y dejen libres los bolsillos.

Nadie ha de devolverles su dinero,

qué va. Aunque el poeta ya sabrá

disfrutar como un chancho con ello.

Los más concientes se sentirán justos,

ecológicos, realizados. Ojo

no sólo así se sentirán,

sino que muy de veras lo serán.

Y los denominados corruptos,

si es que a un verdadero corrupto

pudiese interesarle también la poesía,

caerán en la cuenta que estuvieron detrás

de un misio chancay de a veinte.

Que los grados de manipulación acaso

son insondables. Se mirarán el propio ombligo, entonces,

luego el de su prójimo, a través de tan distintas ropas,

por cierto, y comprenderán

que junto con ellos perdimos

inadvertidamente el tiempo.

Denle su dinero al poeta, su lugar

en este no lugar. Él sabrá convertirlo,

de modo puntual, en incienso muy fino.

A más caudales, más nítido

y permanente el humo.

Dense el espectáculo, para nada gratuito,

de verlo gozar como el chancho que es.

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Cuerpo sin dolor

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Para R. B.

Gel

Menta

Olor a cañas

Del lugar

Una escena:

Mis padres

Y sus sonrisas anchas

Ilimitadas

La infiltración

Va haciendo

Su efecto

Cuajando va

Poco a poco

En el poema

La alegría

Un cielo sin dolor

Donde poder escribir

¿a quién?

Todo el mundo sin dolor

¿y para qué?

Retorno

Me conformo

Gel

Menta

Mi mujer

Al lado

A oscuras

A la que no escribo

Pero que está allí

Como el dolor

Que no está

Y por eso puede escribir

Mi cuerpo

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[Eu também recebi]/ Traducción de Lev Vidal

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Eu também recebi aqueles copiosos

e pontuais cheques

e vi neve

e vivi, mais ou menos,

que nem pessoa decente.

E uma formosa mulher

Ficou me esperando

com seus quadris pendulares

de encontro ao meu ventre

com o seu quadril

e aquele leve compasso

ali mesmo onde

a gente vira homem feliz.

Também atravessei o lago

Congelado

E, por que não,

Fugi com a fumaça mais viva

De qualquer chaminé

Colocada na vastidão do caminho.

Sem dúvida fui feliz

E continuo sendo.

Ainda que

ruim de vida por uma memória

e não podendo prescindir dela.

Poetas vivemos por causa de uma recordação.

Não pra fazermos o bem nem o mal

Às pessoas

Nem pra ficar de acordo

Com o mundo.

Não me importa o mundo

Ainda que goste dele

Bem como do primeiro rebento dos teus olhos

Quando estás no ponto

De entender de ouvir de te fixar

Que fui

Que sou o homem mais abençoado contigo.

Para a poesia

Porque existe

Em meio a necessidades

E à esquiva bonança.

Para a poesia. Para a mãe

A filha

A filhastra.

Para a poesia

Que não impõe

Mudar tua vida

E nem por acaso outorga qualquer perdão.

Para ela, a linda

Que vem, comumente,

Com nossos mortos

Mas não está morta

E nem é espertalhona.

Uma nuvem de borracha

Um céu de borracha

Uma cidade de borracha

Poesia, velharia de faca

Que já nem bates

E deitas tudo fora.

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Jardín de arena/ Cristóbal Zapata (Cuenca, Ecuador, 1968)

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Esta breve antología personal básicamente son como dos libros en uno. Poemas escritos hace algo más de una década; y poemas recientes, de los últimos dos o tres años. Los del primer grupo son eróticos, logrados; de una escritura develadora, incluso insólita, aunque –paradójicamente– al servicio de una sensibilidad bien modulada: sin picos, sin exhibicionismos, sin alharacas… como si de modo casual, espontáneo, se hubiera sabido sortear el epíteto. El sujeto poético, asimismo, es aquí persuasivo; empático en su zozobra; sutil en su humor.

En cambio el otro libro virtual, los poemas más recientes y donde prepondera la elegía, es más retórico y regodeado de explicaciones parásitas. El sujeto poético se ha tornado políticamente correcto. Y por ende su discurso, a través de los numerosos epígrafes o dedicatorias que anteceden a sus versos, pareciera tener la mira puesta o querer justificarse dentro de lo institucional. Obvio, preferimos y demandamos al Zapata de antes… si acaso esto fuera posible. Más erotismo, mayor testimonio de su crujiente aparición es bienvenida; sobre todo hoy en día en que, más bien, el panorama asexuado –descomprometido incluso con esta dimensión de la celebración de la vida–parecería ser el dominante. Sepa, esté seguro el poeta, que ni Genaro Talens ni José Ángel Valente –entre la constelación purista o paceana que afea ciertas aristas de Jardín de arena— jamás podrían habernos dado poemas como los siguentes:

EL CRÁTER

Humo,
ceniza,
lava,
fango
como un volcán activo el sexo de una mujer arroja
materias ardientes que estremecen la tierra.
Pero, ¿qué se abre allí, en su cráter, cuando al fin estalla?
¿una herida?
¿un grito?
¿un túnel?
¿otra boca?

Iberia Square, agosto, 1999.

NUPCIAL

Es nuestra noche de bodas, recuérdalo bien.
Tu calzón ha rodado y ha estallado en pelusas,
como un trofeo dócil,
como una presa herida.
.
Hay un extraño peso en las prendas cuando caen,
cuando ceden,
son plumas de plomo en manos del deseo,
figuras de paja.

Sobre tu vientre tiembla el chorro ambarino
de la lámpara.
Son las dos de la mañana y siento el apremio,
el impostergable ataque de locura.
No vamos a hacer el amor, te digo,
vamos a matarnos.

Iberia Square, agosto, 1999.

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