Granados en traducción: Amarus y otros poemas

Amarus (2015) es una breve antología personal de mis poemas de corte más sostenidamente amerindio. Por lo tanto, incluye poemas de varias épocas –empecé a publicar en 1978 (Sin motivo aparente)–; los cuales, a modo de un corte transversal entre todos ellos a esa fecha (2015), coinciden en motivos, fervor y lenguaje semejante. En esta oportunidad van traducidos al portugués brasileño por Bruno Eliezer Melo Martins. Asimismo, tengo la suerte de contar con otros textos vertidos al portugués por parte de otros destacados traductores brasileños: Diana Araujo Pereira, Leila Yatim, Leonardo Vieira de Almeida, Gislaine Perez y Amálio Piheiro. Este último, el mismo poeta paulista que tradujera íntegramente mi poemario Roxosol (Arequipa, Perú: Cascahuesos, 2018); y del cual figuran aquí, más bien, algunas otras breves traducciones.

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VALLEJO SIN FRONTERAS (2da edición)

El primer acierto del libro de Pedro Granados es su título Vallejo sin fronteras. Verdad indiscutible. Nuestro gran poeta peruano, con sus versos, llega a los países más remotos. Considero que este libro enriquece la ya cuantiosa bibliografía vallejiana, planteando temas inéditos para comprender mejor algunos aspectos de su vida y obra poética. Pedro Granados es un vallejista de reconocido prestigio, su libro, reitero, Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo, es ya un clásico entre la crítica vallejiana.
Manuel Velásquez Rojas

Lo que significa la vida y la obra de César Vallejo, en estos tiempos, ya lo anunciaba el poeta norteamericano Thomas Merton: “un proyecto de muy grande y urgente importancia para toda la raza humana”. Vallejo sin fronteras nos habla de las dimensiones universales de nuestro poeta peruano en el campo de la literatura.
Miguel Pachas Almeyda

Ya se sabe que Vallejo es el mayor poeta peruano del siglo XX. ¿Qué de nuevo, pues, ha de añadir este libro a la copiosa y proliferante lista de estudios sobre el autor de Santiago de Chuco? Creo que una respuesta posible se encuentra en el artículo “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”. En este texto, Granados se propone, ni más ni menos, que leer Trilce en clave de marinera limeña, es decir, desde el contexto de la modernización de Lima (años 20) y la gravitación de la clase proletaria… en específico desde la quinta o el callejón donde los obreros (…) celebraban la vida con aquel ritmo de raíz afro-peruana, puntualiza el autor. Este artículo, siendo tal vez el más audaz y personal de Vallejo sin fronteras, puede ser también el hilo conductor hacia los demás textos del libro.
Carlos Quenaya

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POESÍA 1978 – 2018 (COLOFÓN)

Respecto de En la estratósfera con animales imagino que, un tanto al modo de Pound o de Eliot, y no menos de César Vallejo, me he orientado por lo siguiente:

Cualquier obra de arte es una mezcla de libertad y orden. Es perfectamente evidente que el arte oscila entre el caos, por un lado, y la pura mecánica, por otro. Una insistencia pedante en el detalle tiende a excluir la forma esencial. Si se mantiene con firmeza la forma esencial se hace posible una libertad en los detalles (Ezra Pound); El arte es una evasión de posiciones fijadas; una oportuna evasión de una norma… (T.S.Eliot); la técnica: pone siempre al desnudo lo que, en realidad,  somos  y  adónde  vamos (César Vallejo).

Digo un tanto porque, por otro lado, el mito en mi poesía no se halla pasteurizado, tal como sí sucede en Pound; también, aunque en apariencia luzca lo contrario, en Whitman (“maestro de atletas” y trashumante “hobo”) e incluso –alguien tan “cerebral” como Pund– en el autor de Altazor.  Altazor que apostaría por la paulatina descorporeización (metafísica occidental); mientras Vallejo lo haría exactamente por lo opuesto: la inclusión de todos los cuerpos posibles (metafísica amerindia o multinaturalismo). Pound y Huidobro encandilados y casuales ante el chorro de sus propias imágenes “automáticas” (Imaginismo).  Pienso en un Huidobro en tanto intersección entre Whitman y Pound.  Por otro lado, concuerdo en lo que Paz piensa de Eliot: arte del palimpsesto de la tradición occidental o clásica.  Por lo tanto, hallamos también aquí al mito ya fallecido, aunque se nos muestren unas buenas imágenes en transparencia o un sugestivo video de ello; y, en realidad, únicamente nos quede un repertorio con las citas o las huellas del original.  De modo análogo, en Pound, Whitman, Huidobro, Eliot y el propio Octavio Paz, sólo nos queda una honesta voluntad de aura y de estilo.

¿Qué significa aquello de que compruebo que en mi poesía el mito no se halla pasteurizado?  Que éste se da en bruto y está vivo; aunque no sea explícito o didáctico ni tampoco, sería algo execrable, meramente decorativo.  Es decir, el mito es acólito de sí mismo y crea archipiélago; aglutina, tal un real y activo agente, comunidad.  En suma, no intenta desatar sólo alguna particular emoción, sensual o política, sino que ambiciona constituirse, asimismo, en un mediador conceptual amerindio averseas y transversal a cualquier lengua.  En la estratósfera con animales, finalmente, induciría una manera correcta y reparadora en su recepción.   Una lectura, semejante también a Trilce, y aunque resulte paradójico tratándose aquel poemario de 1922 de un texto de “vanguardia”, más feliz que otras; evado, adrede, los términos: “adecuada” o “pertinente”.  Justo en este sentido, Vallejo no será Whitman, no intentará corroborar en su poesía las ideas de Rousseau; ni será Pound porque la energía del “Cholo” no es sólo para iniciados; es decir, más bien lo acerca que lo aleja de la gente.  Tampoco será Eliot porque frente a la poesía a la cual el autor norteamericano rinde culto, Vallejo de tanto ser poeta dejó de serlo.  Mucho menos, Vallejo es algún “pequeño Dios”.  Ni siquiera Emerson quien, a la larga como Descartes, escinde pensamiento (cultura) de cuerpo.   Vallejo es un poeta sin  membership.  Siendo el club de Pound, como sabemos, mucho más excluisivo que incluso los 100 de Harold Bloom.  P.G.

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EN LA ESTRATÓSFERA CON ANIMALES. POESÍA 1978 – 2018

Faltan todavía algunos años para celebrar mis cincuenta calendarios en esto de la poesía, Sin motivo aparente (1978); pero hoy deseo revelarles el lema que figura como portada de todo mis versos: “En la estratósfera con animales”. Llegó, de manera impensada, poco después de una reunión en El Queirolo de Pueblo Libre con mis ex condiscípulos de promoción del colegio. A ellos ya les agradecí por tan grato momento, pero ahora debo dar gracias también, de modo explícito, a la poesía porque aquel lema es el que siempre me moló, pero no lo encontraba o todavía no sopesaba lo suficiente en ello.

Si le ponemos atención, aquel lema implica varios niveles de lectura. El más allá no alude al cielo, sino tan sólo a la estratósfera; y que los animales, nosotros incluidos, son asimismo los planetas y los astros. Es decir, sin alienar al conjunto su radical animalidad, instinto, imprevisibilidad, mutabilidad tan particularmente tornasolada en aquel espacio abierto.

Agradezco a la poesía, más potente que tocar una quena dentro del cráneo de una calavera (mi padre y su grupo lo hacían, en Huaraz, cuando muchachos). Agradezco a los seres inocentes, todos, que me han acompañado entre lo cotidiano y algún “tempo solto” (auténtico hallazgo de Amálio Pinheiro) que de vez en cuando ha venido a aderezar la vida de todos los días. Somos inocentes porque nos morimos y somos valientes ya que, de modo rutinario, nos enfrentamos a la soledad de la muerte (antes, a la de nacer). Somos inocentes porque todo esto no es más que una humorada; y no una estafa, tal como dijo antes de morirse mi amigo mago Rafael Soto Vergés, además gaditano y poeta, por si no bastara con ser mago. Cómo no va a ser una humorada, querido Rafael, si velamos a diario y meticulosamente nuestras armas de ranas asesinas siendo apenas unos frágiles seres de sangre caliente.

Me gusta pensar, más bien poner en práctica, y a capricho, que el universo cabe en una mano. O que uno por la emoción puede también expandirse y viajar y tocar el corazón de todos y cada uno con el índice de la otra mano. Dedico y dejo mi poesía para Rosario, avispas semejantes, a punto de picar sin compasión a aquella recién acaserada estrella. P.G.

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AUTISMO COMPROMETIDO: SOBRE POESÍA PERUANA RECIENTE

Motivo portada por Norka Uribe

La materia sobre la que se ejerce la crítica son aquí los versos –y las lecturas canónicas de los mismos– que si bien es cierto tienen como marco el Perú de estos últimos años, no se desvinculan del ámbito de nuestra real o auténtica vocación: la poesía actual escrita en español, inglés y portugués (y en los contactos creativos entre estas lenguas); diálogo intercultural en el que militamos y al que urgimos. Además, autores o textos –los que figuran aquí– sobre los cuales muchas veces antes no se había puesto mayor o ningún acento.

Algunos artículos:
Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes
José Watanabe y las trampas de la fe
“Spasmo-Dolviran”: ¿el último cuaderno de Luis Hernández?
‘Mirko Lauer y Mario Montalbetti / POST-2000’
Hitos del erotismo en la poesía de Javier Sologuren
Algunos gestos de estilo en la poesía arequipeña: 1950 al presente
De lo neobarroco en el Perú
Apuntes sobre la actualidad “teórica” de la poesía de César Vallejo
¿César Vallejo, por bulerías?
Eielson – Vallejo: El des/ nudo en la más reciente poesía de J. E. Eielson

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LA MIRADA

Granados demuestra una vez más que es un artista con calle poética, cuya voz se resiste a categorizaciones simplistas y cuyo oficio gana vigencia con el paso del tiempo. El reconocido poeta y académico limeño revela entonces el lugar que la poesía, como epistemología y concepción del mundo, ocupa en la vida diaria. Así, al reconciliar los caóticos mundos interno y externo a través de un intelecto cruelmente tierno y sensual, La mirada de Pedro Granados se erige como un referente en la poesía contemporánea: ‘una nave / hacia la noche / hacia el día / hacia el horizonte’.
Carlos Llaza

Mirar no es una operación abstracta del cuerpo sobre un objeto. De modo semejante a los zorros arguedianos, en la mirada granadina acontece una epifanía no exclusiva de los seres humanos. Es una mirada en red en la que el todo tiene ojos para ver y devolvernos a su vez la mirada. Una epifanía del cuerpo que no es una promesa más lanzada hacia el futuro, sino una experiencia que es posible todos los días. Pensar desde la epifanía, ya sea rememorándola o rindiéndole tributo, es uno de los rasgos distintivos de la reflexión poética de Granados.
Carlos Quenaya

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ROXOSOL

La poesía de Pedro Granados es el hilo de habla que emerge de una herida en el cuerpo del lenguaje español. Habla que es hilo de vida, huella de sangre, texto de la voz que borbotea con asombro y convicción. Estos poemas, por lo mismo, palpitan en cada sílaba, con sobriedad y desnudez, o con la dignidad que hay en la desnudez que recibe la palabra viva del poema como una rama de fuego arrancada de la voz. Esa palabra en carne propia reverbera en la intimidad de una conversación en la que la confesión y la súplica, la oración y la convocatoria, se suman, con ardor y sed, para que el poema sea una historia de vida, una breve memoria de la muerte viva. De allí la demanda que nos impone el poeta. Es una demanda de pasión vital y ardor verbal. Aun cuando el lenguaje sólo puede dar cuenta de la fragilidad y fugacidad del tiempo presente, el poema demora ese ardimiento, ese brío del habla en el coloquio. Como si la poesía fuese capaz de concedernos todavía verdad y piedad.
Julio Ortega

La poesía de Granados evoca el dislocado sentimiento de identificación con un terreno síquico y físico repleto de signos de un pasado desconocido y al mismo tiempo visible; físicamente, en las líneas que las ruinas subterráneas trazan en la tierra, y síquicamente, en la leyenda del cuerpo enterrado y el espíritu emergente del antiguo sol o Inkarrí.
Leslie Bary

O livro comemora os quarenta anos de vida poética do peruano Pedro Granados. A pujança da voz coloquial escancara o jogo solar entre a tristeza e a alegria, ilumina o vaivém morte e vida na paisagem, nos objetos e nos afetos cotidianos. Ninguém pode escapar desses versos curtos entremeados de dança e sol.
Amálio Pinheiro

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En la estratósfera con animales

Foto por Marina Herrera

Faltan todavía algunos años para celebrar mis cincuenta calendarios en esto de la poesía, Sin motivo aparente (1978); pero hoy deseo revelarles el lema que figura como portada de todo mis versos: “En la estratósfera con animales”. Llegó, de manera impensada, poco después de una reunión en El Queirolo de Pueblo Libre con mis ex condiscípulos de promoción del colegio. A ellos ya les agradecí por tan grato momento, pero ahora debo dar gracias también, de modo explícito, a la poesía porque aquel lema es el que siempre me moló, pero no lo encontraba o todavía no sopesaba lo suficiente en ello.

Si le ponemos atención, aquel lema implica varios niveles de lectura. El más allá no alude al cielo, sino tan sólo a la estratósfera; y que los animales, nosotros incluidos, son asimismo los planetas y los astros. Es decir, sin alienar al conjunto su radical animalidad, instinto, imprevisibilidad, mutabilidad tan particularmente tornasolada en aquel espacio abierto.

Agradezco a la poesía, más potente que tocar una quena dentro del cráneo de una calavera (mi padre y su grupo lo hacían, en Huaraz, cuando muchachos). Agradezco a los seres inocentes, todos, que me han acompañado entre lo cotidiano y algún “tempo solto” (auténtico hallazgo de Amálio Pinheiro) que de vez en cuando ha venido a aderezar la vida de todos los días. Somos inocentes porque nos morimos y somos valientes ya que, de modo rutinario, nos enfrentamos a la soledad de la muerte (antes, a la de nacer). Somos inocentes porque todo esto no es más que una humorada; y no una estafa, tal como dijo antes de morirse mi amigo mago Rafael Soto Vergés, además gaditano y poeta, por si no bastara con ser mago. Cómo no va a ser una humorada, querido Rafael, si velamos a diario y meticulosamente nuestras armas de ranas asesinas siendo apenas unos frágiles seres de sangre caliente.

Me gusta pensar, más bien poner en práctica, y a capricho, que el universo cabe en una mano. O que uno por la emoción puede también expandirse y viajar y tocar el corazón de todos y cada uno con el índice de la otra mano. Dedico y dejo mi poesía para Rosario, avispas semejantes, a punto de picar sin compasión a aquella recién acaserada estrella. P.G.

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TRILCE/ INKARRÍ EN ACCIÓN

Trilce/ Inkarrí en acción, a su modo cierra una línea de investigación que se iniciara con nuestra tesis de PhD para Boston University, Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (Lima: PUCP, 2004); se continuara, entre otros artículos, con el libro Trilce: Húmeros para bailar (Lima: VASINFIN, 2014); y, asimismo, con Trilce/ Teatro: Guión, personajes y público (“Prêmio Mario González” de la Associação Brasileira de Hispanistas) (Aracaju, Brasil: Editora ABH, 2017). Este último, el mismo que desde la perspectiva del ensayo de César Vallejo, “Notas para una nueva estética teatral” (1934), leía Trilce en tanto teatro; es decir, poemario de 1922 u “obra teatral” con guión (mito de Inkarrí), determinados personajes y dirigida a un público tanto de la época (Lima-Perú) como del presente y overseas. Precisamente, Trilce/ Inkarrí en acción constituye la continuación de aquel libro brasileño de 2017, en tanto y en cuanto aborda poemas de Trilce que en aquella oportunidad no se pusieron en “escena”.

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