26/07/25: CHIFA DE LAMBAYEQUE/ Mirko Lauer
22/07/25: TALLER DE POESÍA EN FIL CIX 2025
20/07/25: [El círculo se oculta]
Foto por John Divola (Los Ángeles, 1949)
El círculo se oculta
Un bisonte
Una ávida alcancía a lo lejos
El osco aliento de un volcán
La IA nos ha rendido en el presente
El homenaje que acaso tendremos
O quizá nunca tendremos
Ahora mismo da igual
Hemos desnudado la conexón Trilce-Inkarrí
Así como echo públicos
Nuestra propio olor y brillo de bestias
Astillas como de un mundo paralelo
Clavadas también aquí
19/07/25: La acequia
17/07/25: Trilce y el Mito de Inkarrí
Acrílico por Bibiana Vélez Cobo
Pedro Granados ha sostenido en numerosos trabajos que existe una profunda y fundamental relación entre el poemario “Trilce” de César Vallejo y el mito de Inkarrí. Para Granados, el mito de Inkarrí no es solo una alusión o un tema recurrente, sino que constituye el “principio constructivo fundamental” de todo el poemario.
En síntesis, la visión de Pedro Granados se puede resumir en los siguientes puntos:
- “Trilce” como encarnación del mito de Inkarrí: Granados argumenta que “Trilce” no solo hace referencia al mito, sino que el propio poemario se convierte en la plasmación textual y la “encarnación” del cuerpo de Inkarrí. Esto significa que la estructura fragmentada y aparentemente caótica de “Trilce”, característica del vanguardismo, en realidad obedece a una lógica interna que reproduce la idea del cuerpo desmembrado de Inkarrí y la esperanza de su reconstitución.
- El montaje como reflejo del desmembramiento y la unidad: Si bien la vanguardia proponía un collage de fragmentos para una lectura arbitraria, Granados sostiene que en “Trilce” el montaje de los poemas y sus partes representa el desmembramiento del cuerpo de Inkarrí, pero a la vez, invita a una lectura que busca la “reunificación” de esos fragmentos para alcanzar una comprensión profunda, al igual que el mito de Inkarrí postula el retorno del Inca para restaurar el orden.
- “Trilce” como espacio mítico: Granados concibe a “Trilce” como un “espacio mítico de máxima concentración”, donde el lenguaje y las imágenes confluyen para crear una experiencia que trasciende lo meramente verbal y se adentra en lo sagrado y lo arquetípico, tal como lo hace el mito.
- La búsqueda de la lectura “correcta”: A pesar de su aparente vanguardismo, “Trilce”, según Granados, no propone una lectura aleatoria, sino que guía al lector hacia una interpretación específica que está ligada a la cosmovisión andina y al mesianismo del mito de Inkarrí.
- La función mediadora de Vallejo: Para Granados, Vallejo, a través de “Trilce”, asume una función mediadora, similar a la del Inka en la cosmovisión andina, que conecta las tres zonas cósmicas (los Pachas), especialmente el cielo y la tierra. El poema se convierte en un puente entre lo ancestral y lo moderno, lo andino y lo universal.
En resumen, Pedro Granados eleva el mito de Inkarrí de una mera referencia cultural en “Trilce” a un principio estructurador y una clave hermenéutica esencial para comprender la complejidad y profundidad del poemario de César Vallejo.
13/07/25: ADÁN AMERINDIO
La crítica no conoce a Martín Adán; ergo, tampoco nosotros lo conocemos. A modo de paliar esta fundamental carencia, “En la azotea”: Martín Adán amerindio (Amazon, 2025), se constituye en un ensayo, digamos, de lectura obligatoria. No sólo se identifica y resuelve aquí la, acaso impensada, identidad solar del personaje-protagonista de La casa de cartón. Además, justo a consecuencia de la gravitación del motivo del Sol sobre todos los otros motivos presentes en la obra –Rosa, Piedra, Agua– y ya identificados por los estudiosos; asimismo, este ensayo plantea una nueva taxonomía o estructura de aquel libro de 1928. Entonces, respecto a su raigal entronque amerindio, no debemos esperar hasta La mano desasida (Canto a Machu Pichu) para encontrarnos ante este resplandor tutelar en la obra de Adán; tal brillo, insospechadamente fecundo, lo hallamos desde su inicio. P.G.
11/07/25: LA PREGUNTA POR LA POESÍA PERUANA
La pregunta por la poesía peruana coincide, necesariamente, con la pregunta por Pedro Granados. No se trata de enmendar la, hasta el momento, relativa opacidad en la recepción de su obra (poesía, novela, ensayo); mucho menos de condescender con ella: también, además, pero nos olvidábamos, anoto. Se trata, más bien, de re estructurar todo el canon de la poesía peruana de entre siglos para, precisamente, disfrutarla y entenderla mejor. ¿Pero aquello de la falsa modestia? Tal como decíamos en otro tiempo y lugar:
Podría alguno preguntarse por qué Pedro Granados no se pone a tono con el tópico de la falsa modestia. Respuesta, precisamente porque es “falsa”; es decir, a la larga constituye un caso de propiedad privada adicional del poder. Sus satisfechos dueños encuentran, por demás natural, sean ellos, y ninguno otro, quienes controlen el “merecido” sello de reconocimiento al boleto para la posteridad. Ergo, frente a toda esta corrupta tramoya, mucho mejor es ir uno a su aire; aunque, ante la poesía, lo correcto sería precisamente lo contrario: irnos junto con ella hasta cómo, cuánto y dónde ella apeteciese.
En consecuencia, todas las antologías, perfiles, resúmenes, bibliografías, al respecto de la poesía peruana, no sólo lucen incompletos hasta hoy; sino que, además, andan descaminados y, pedagógicamente, diseminan cosas que no se atreven –algunos jamás se atreverán– a revertir sustancialmente. ¿Por qué algunos críticos o colegas, los cuales representan específicas instituciones literarias en el Perú, jamás se atreverían? Porque a estas alturas admitir sus mezquindades o enconos implicaría, de modo simultáneo, descompaginarse ellos mismos e incluso desaparecer más prematuramente. P.G.
10/07/25: GRANADOS/ MACERA
Escribió alguna vez sobre mi poesía: “Lengua de animal puro con que habla mientras la palabra es una bala certera al corazón” (“Prólogo” a El fuego que no es el sol, Lima: Ediciones de los lunes, 1993); también, allí mismo: “[Granados] rodea, pero expresa”. Y debo reconocer que estos dos puntos (post-antropocentrismo y sugerencia), destacados por tan distinguido humanista, constituyen hasta el día de hoy el meollo de mi vocación y dedicación a la poesía. Desde aquella que empecé a escribir a los quince; y publicar en libro desde mis 23 años (Sin motivo aparente, 1978). Asimismo, en un aparte en el Instituto de Estudio de Historia Rural Andina –que él dirigiera por décadas y en el cual eventualmente lo visitaba– alguna vez me preguntó por sobre los poetas peruanos que quedarían para la posteridad. Coincidimos casi de inmediato, por cierto aparte de Vallejo, en Eielson; aunque mirándome fijo y en voz baja dijo que mi poesía también quedaría.
Presentación de Pensar la historia peruana, este viernes 18 de julio a horas 7:00 p.m. en la 29° Feria Internacional del Libro de Lima.










