Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

CELEBRACIÓN DE ROXOSOL EN SANTOS-SP

Lo que es imposible ocurra en el Perú ni entre los peruanistas, con la poesía de Pedro Granados, va a pasar este sábado en Brasil. Celebro allí cuarenta años desde que empecé a publicar poesía: Sin motivo aparente (1978). Jamás ha sido más tirante, por aparentemente invisible, mi relación con la institución literaria peruana, habrase visto.

“Os poetas e ensaístas Pedro Granados e Amálio Pinheiro, dois descendentes diretos do arquipélago poético César Vallejo, lançam ROXOSOL. O livro comemora os quarenta anos de vida poética do peruano Pedro Granados. A pujança da voz coloquial escancara o jogo solar entre a tristeza e a alegria, ilumina o vaivém morte e vida na paisagem, nos objetos e nos afetos cotidianos. Ninguém pode escapar desses versos curtos entremeados de dança e sol. Lançamento recitado e cantado, onde Amalio Pinheiro fará leituras comentadas da obra em conexão com músicas do cancioneiro popular do Brasil e América Latina, que serão apresentadas pela cantora brasileira Jurema Paes  e a pianista e flautista cubana Claudia Rivera. Junto ao repertório escolhido, as mesmas musicarão de forma inédita um dos poemas de ROXOSOL”

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[Con la venia de Enrique Granados]

Con la venia de Enrique Granados

Y de Claudio Granados, mi abuelo querido, 

Soy el poeta Pedro Granados

No Federico Díaz-Granados

Ni Jorge Fernández Granados

Tampoco  Jesús Ávila Granados

Y a Vanesa Espinosa Granados

Sólo la conozco por una sugestiva fotografía.

Y dejo de enumerar.

Dios nos salve,

Que la poesía se salva sola.

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DOMINICANíSIMOS

UNO

El sudor
le gana al poema.
La alcantarilla
a mi voz.
Una irregularidad, apenas.
Un terrón de azúcar desconcertado
ante tantísimo eco.
Así el niño que vende,
y la muchacha que compro
ni con palabras
ni con besos.
Poesía de cara a la desconcertante
habilidad de unas serranas
de uñas multicolores
y engominados labios.
El sudor
puede más que la sed.
Porque aquél es secreto y el anhelo
sólo puede mover montañas.
Poco a poco
corto trocitos
que añado a mi licuadora.
A la noche de Santo Domingo
es preciso palanquearla con un fierro
antes de asirla y cortarla bien.
Noche densa y aceitosa que resbala
–como por un embudo-
hacia las nalgas de mi ocasional muchacha.
Muchísimo más negras que su propia cara.
DOS
Una muchacha negra
va uniendo los cabos
de lo desconocido.
En veinte uñas
–y conectado a ella–
yo más bien soy su instrumento.
Una bocina por donde escapa
un nudo de ruidos
monocordes y muy antiguos,
TRES
La noche no depende de ti.
Esta noche, este cuello de botella
que compulsivamente atraviesas,
para nada depende de ti.
El semen tuyo, agua furtiva
que te asemeja a un arrollo
o a una chispa inocente,
en realidad no te pertenece.
Te has perdido en la noche
–como en el juego de los niños–
y no has vuelto ni han vuelto a encontrarte.
Sólo recuerdas el manso viento de la gente.
Sólo recuerdas el brillo de aquellos ojos:
una luz resbalando resignada
frente a tu puerta.
Todas las anécdotas al respecto
se reducen a esto.
Todo lo que has vivido también.
Una calle modesta y muy mal iluminada
y compulsivamente atravesada.  Y la noche.

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El quechuaespañol

A mis ex-alumnos de la UNILA

Se llega a él a través de Billie Holliday
También de Amy Winehouse
Ambas del mismo pelo
También de estar de verdad
Un rato contra tu cuerpo
French-Funk-Jazz
Un tango como
“Naranjo en flor”
El río Paraguay al atardecer
Y al amanecer entre tus brazos.

Harare, Zimbawe
Es uno de sus territorios
Y en el camerino
De algún circo bieloruso
Impacientemente espera
Para hablar con aquel pino
De Arguedas en Arequipa
A cada una de sus gradas
Que dan hasta el cielo.

Rehuye los términos
En quechua
O en español
Se reconoce menos
En estos idiomas
Que en muchos otros
O que en el laborioso rasgueo
De una guitarra.

Difícil antologarlo
Hacer un diccionario con él
Aunque de inmediato
Los delfines lo reconocen
Ándate de lengua nomás
Con un leve impulso te basta
Y ya no sentirás
Las dos llantas de tu bicicleta.

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Martín Adán – Pedro Granados

Poemas entregados por mí, para Martín Adán, a través de Juan Mejía Baca en su ya desaparecida librería de la calle Azángaro (centro de Lima).  Corría el año 1977, predominio casi absoluto en la institución literaria peruana (prensa, docencia, publicaciones, investigaciones académicas, pláticas, etc.), por un lado, del grupo Hora Zero; y, por el otro, de la figura incuestionada e incuestionable de Antonio Cisneros.  El público era básicamente universitario; más popular el horazeriano; más miraflorino el de Cisneros.  Suicidio de Luis Hernández Camarero.  Y, al menos en Lima, gesta de otras propuestas poéticas y políticas epigonales, aunque con voluntad de independencia o de estilo, respecto de aquellas otras dos; en lo fundamental: el grupo Kloaka (UNMSM, fundamentalmente) y Mario Montalbetti (PUCP).  Que es como decir la distancia, si no la diferencia, que existe entre el parque Ramón Castilla de Lince y el Olivar de San Isidro; barrios limítrofes, ambos, pero…

Son estas las circunstancias en que busco me lea algún otro que no fueran mi hermano Germán o mi mamá o algunos de mis amigos o de mis profes de literatura; y se me ocurre buscar al Poeta.  Releyendo estos textos identifico el motivo-prosodia que los caracterizaban.  Ni ego ni real politik; y sí, desde un inicio, pasión por la realidad de la poesía.

Porque eres agua furiosa
I
Porque eres agua furiosa
sin memoria
sin nombre

y porque el dominio del tiempo se deshace
a tus olas
se desnudan mis sentidos
Poesía
y se hace la intuición.
Esta que recuerdas
haciendo minutos,
silbando fuerte en tu marea,
llamándote:
nieve
burbuja
musaraña
cielo despeñado
noche.
Esta que palidece por el esfuerzo,
se reintegra a mis sentidos
y no es más que latencia y unas cuantas grafías
arrancadas
al bullicio de tus olas…

II
Y sabes, ahora sí, que estas arenas
se van con tus cabellos,
con algún horizonte de tu cuerpo
de un brillo
a esculpir tus dominios.
Ya no sabrás sólo del ir y del venir
del silencio rocoso
de tu espuma;
sabrás, ahora, que un poeta nace,
tejido,
al recuerdo de la infancia
o al recuerdo de tus asaltos.
Porque la vida la concebiste tú por mí
con la sal de tus subidas que abruman
a este impertinente
que acoge en sus arenas
tu marea.

III
Si tú convivieras conmigo
ya no sería, si no,
tus circunstancias.
Tus rumores en el tiempo.
Tu instante de ola y tu caída.
Si yo me confundiera contigo
en la vanguardia de mi arena y tu extravío,
de mar, que no cesa de entregarse;
si yo de roca emergida…
sumergiendo
apartar la bruma
branquear tu paciencia, tu arrebato…
¡Oh Pasión!, así como vienes
y en silencio.

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Al filo del reglamento. Poesía (1978 – 2005)

El tercero de La Mirada. La Asociación Cultural La Mirada Malva, de Madrid (España), acaba de publicar el tercer título en su colección digital Biblioteca La Mirada Malva. En esta oportunidad se trata de Al filo del reglamento, una antología poética del escritor peruano Pedro Granados que abarca su obra desde 1978 hasta 2005, incluyendo el poemario inédito Soledad impura, escrito entre 2003 y 2005. El libro puede ser descargado en formato PDF.

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