Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

FIVE POEMS BY SASHA REITER FROM HIS NEW BOOK/ CINCO POEMAS DE SASHA REITER DE SU NUEVO LIBRO

INTRODUCTORY NOTE

With the poems in this new book, Sasha Reiter takes to another level what he had already achieved in his first collection. Fundamentally, Reiter delves into a kind of intelligence and sensibility –which does not shun humor– in the manner of a Paul Gauguin or a César Vallejo; that is, rather post-anthropocentric. Or, in other words, where the myth is not pausterized, but is alive, gathering people together and fostering a live community.This alone sets Reiter apart from a legion of young and not so young poets, attentive in a unique way to themselves or to an oversized private space. Therefore, today and in the projection of this poetry toward the future, we do not find utopias or dystopias in a humanistic way; but, instead, a plunge –with eyelids wide open– toward another instance or condition of language: a knife which cuts flesh, seasons it slowly and then hands it out. Sasha Reiter’s poems not only make up the Bronx but also –from a cultural perspective and not merely a geographic one– Peru and, likewise, the academy placed together on the stage. They are, first of all, for eating, for countering a vast creative anemia prevailing throughout the entire world. –PEDRO GRANADOS

NOTA INTRODUCTORIA

Con los poemas de este nuevo libro, Sasha Reiter lleva a otro nivel lo que ya lograra en su primer poemario.  En lo fundamental, Reiter ahonda en un tipo de inteligencia y sensibilidad –que no rehúye el humor– a lo Paul Gauguin o a lo César Vallejo; es decir, mas bien post-antropocéntrico.  O, en otras palabras, donde el mito no anda pasteurizado; sino que está vivo, aglutinando a las personas y propiciando una comunidad viva.  Esto, de por si, ya lo distingue de una legión de jóvenes y no tan jóvenes poetas, de aquí y de acullá, atentos de modo único a si mismos o a un sobredimensionado espacio privado.  Por lo tanto, hoy y en la proyección de esta poesía hacia el futuro, no hallamos utopías ni distopías a la manera humanística; y sí, en cambio, una zambullida –con los párpados bien abiertos– hacia otro momento o condición del lenguaje: un cuchillo que corta la carne, que la sazona con parsimonia y la reparte. Los poemas de Sasha Reiter no solo constituyen el Bronx sino también –desde una perspectiva cultural y no meramente geográfica –el Perú y, asimismo, a la academia puestos juntos en escena. Ellos son ante todo para comer, para contrarrestar una vasta anemia creativa reinante en el mundo entero.  –PEDRO GRANADOS

»Leer más

[Um animal]/ Amálio Pinheiro (trad.)

Um animal

Alcança uma linda flor

Uma palavra escutada

Enterrada entre a poeira

Inabitável por agora

Uma palavra que te possibilitou viver

Em meio à humilhação

E o desamparo

Uma palavra retorcendo-se muda

Dentro do lodo

Dessa folha um fruto o ramo a árvore o mundo

Tudo isso orfandade

Uma palavra saída da tua boca

E contra nosso peito

Dardo e tocha fumegantes

Uma palavra que é deste mundo

Ou de qualquer outro

Embora intensamente vivida

Incandescentemente vivida

Melhor diríamos agora

Uma rede inflamada

Cobrando-te de cabo a rabo

Para sempre

Pedro Granados, A mirada (São Paulo: Escombros Editorial, a publicarse próximamente). Versión de Amálio Pinheiro*

»Leer más

No conozco Nueva York

[No conozco Nueva York]

No conozco Nueva York,

todavía no conozco nada

de Nueva York.

Ayer me llevaron a Jones Beach:

gente morena como en cualquier playa de Lima,

mar marrón,

gaviotas enormes entre otras más enormes todavía.

También, como siempre, el amor

desfigurándome el rostro, haciéndome un monstruo

en Lima, Madrid o Jones Beach.

La garra del amor.

Y ahora estoy limpiando un cuarto

y acomodando una pequeña biblioteca

y escribiendo

–echado de sexo sobre una alfombra violeta–

sobre Jones Beach o sobre Pessoa

o sobre la poesía íntegra de Alejandro Romualdo

o sobre los argonautas de Malinowski,

libros que he revisado hace un momento.

Como un mono amante de una reina

como una serpiente llamando

a la puerta de un pubis

como una fiera dentellando las fauces.

Así escribí siempre y así escribo ahora,

antes de vomitar para no morirme de hambre

como en un festín romano.

O antes de llamar a un teléfono que no suena,

que no puede sonar porque está muy lejos,

que no debe sonar

porque ya no existe.

El muro de las memorias  (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

»Leer más

PLACEBO/ Rosario M. Bartolini

Cómo leer tu poesía y sobrevivir en el intento

Me atraviesa

Jugando con mis pálpitos

Se anida en mi molusca baba

Se entrampa de mi paladar hacia arriba, contra mi hueso carpiano

Tanto, tanto y sin mí, sin para mí

Inevitable mi tacto lunar

Respiro polvo de estrellas

Pero pasa el sabor, se escurre

ni sus palabras ni mis intentos sirven de tapón

vuelvo a mi tierra árida, sin norte, sin sombra, sin agarradera

la náusea ósea y torbellina

hasta el hartazgo

inevitablemente

tengo que entrar y cerrar mi puerta

mirada brillante en la oscuridad

no puedo

vuelvo a huir

tal vez tu siguiente verso me permita definir mi ser sin mí

al menos por el ratito en que te necesito

»Leer más

PASAMAYO (tercero)

[Si me fuera ahora o ya me hubiera ido]

Si me fuera ahora o ya me hubiera ido

El español me acompaña

El español del Arcipestre de Talavera y el de mi madre

Nacida en Lampa de Parinacochas

Más bella que el lucero que el agua que rompe

Para alcanzar a hablar conmigo

Hemos vivido para amar

A regañadientes equivocados tan dispersos

Pero para amar

Déjame que me ponga la voz

Déjame que encaje con la lengua

Que la haga parir para ti

Para ti solito

Y te arrastre desde el barquillo de helado

En que te has convertido

Tan de repente

Y te lleve con aquella voz los brazos

Las piernas ya para qué

Te lleve el entendimiento y el corazón

Preciosos en sí mismos y ahora

Ciertamente asomados cristalinos bullentes

©Pedro Granados, 2021

»Leer más

PASAMAYO

[Ciego por unos instantes veo]

Ciego por unos instantes veo

La poesía por todas partes

Bulbos flores palacios iluminados

Tal como nuestros padres

Incautamente la imaginaron

O una enorme vagina

Con guillotina al ristre

Tal como y desde  no hace mucho

Muchas poetas la conciben

La confusión se agrava

En nuestros tan colonizados países

Los poetas peruanos quieren ser argentinos

Los cuales se han esforzado en ser británicos

Los poetas dominicanos quieren ser españoles

De cepa pura

Cuando estos últimos hace tiempo

Perdieron el rumbo de su lírica

Generación Nutella o de la chocolatina

Denominaríamos a la más reciente de sus promociones

Si no sobrepujaran queriendo tomar este lugar

Asimismo  otros nombres

De la experiencia  de la conciencia

Junto con el de la chocolatina

La ética nos tiene irremediablemente cogidos

A todos y cada uno

La moral del Norte heredera de calvinistas

Y calvos a modo de sabios o sabihondos

Acaso sólo el Brasil se salva de  todo esto

Porque desde el pasado más remoto

Se la pasa en éxtasis

Y no escribe sino que baila en imágenes

Que devuelven  sin pausa otras semejantes

Chorro acompañado siempre

De una u otra contagiante canción

A los Andes corresponde poner en letras de molde

El remolino de hojas de paños de olas

De  juego de piernas y amagues sin fin

De  la extática poesía do  Brasil

Uruguay se casó con una idea del honor

Porta estandarte previo a cualquiera de sus versos

Fijos dalgos de ojos vendados

Derecho al más obtuso de los  despeñaderos

Bolivia, ice cream del mundo

Aunque de una sola bola

Porque el helado de dos

Continúan  siendo los Himalayas

Paraguay, agua para atragantar  la sed

Y cotidianidad para aburrirse sin medida

Estados Unidos, el modo más absurdo

De perder el tiempo de la mente y trocarlo

Por supermercados satisfechos 

Venezuela, …

Colombia, cuya poesía de delicados ademanes

Trastocara para siempre Raúl Gómez Jattin

Ecuador, un porfiado pasillo

Chile, territorio de poetas vencedores

Y que por lo tanto ignoran

La decisiva voz de la derrota

El Panamá y la poesía no publicada en libro

De los Kuna

Centroamérica, equivalente a Fuente Vaqueros

O Santiago de Chuco, tierra del indio Rubén Darío

A quien sin embargo hemos leído

Como si de Antonio o Manuel Machado se tratara

A todas las bestias y sus bostas de poesía

A nuestras estoicas aves de rapiña o aunque sea de corral

Que no han cesado de volar o intentado elevarse

A todas las mujeres hermosas de América Latina

Porque todas lo son

Al río que oculta y es frío

Al sol que no oculta y resulta abrazador

A esas calles breves entrecruzadas y populosas

Donde  hallé  mi destino

Como si de un beso del sol mismo se tratara

Como si una inundación en  los ojos fuera

Como si un perfil humano tornado

Ovejo pantera buitre estrella

Y seguiríamos sumando

Como si en ello precisamente consistiera

©Pedro Granados, 2021.

»Leer más

Variante del corazón

No creo que haya que reconciliarse con la naturaleza

Éste es un mito estúpido porque todo es naturaleza

Tanto la distopía como la utopía

El empaque mismo en que vienen las cosas

No tengo alma para los cerdos ni los pollos de la granja

Tampoco para poner mi atención sobre aquella probeta

Que demuestra que todos tenemos el virus de la vida

Un pececillo que sobrenada sobre natas y excrementos

Al que dan igual las granjas como los edificios

Y se instala efímeramente sobre cualquier cosa

Incluso si es preciso dentro de nosotros

Y a ver cómo pica

Cómo revienta y pone en vilo

En calamitoso estado de postración

Todo aquello que íbamos considerando vida

Vivo viviente y la lista completa de sus altisonantes sinónimos

A ver cómo quema

Cómo estalla

Cómo perturba tu corazón

Último refugio de nuestro cuerpo

En el que por un momento olvidamos

El sexo, las piernas, la terca angina de pecho

Cómo tu corazón lucha solo y sin escudo ninguno

Contra la vida

Y gana siempre y sin atenuantes la derrota

Porque únicamente el corazón la sobrevive

Y siempre ha sido muchísimo más que la vida

»Leer más

SAMAYPATA HEIGHTS

I

Samaypata is a small Macchu Pichu,

they tell us. And the people is right.

An hour and a half it costs to leave behind

the heat of Santa Cruz de la Sierra.

And settle down. Pass

through the needle eye of its streets.

Without touching the stone.

Without putting your nose on the cold rock.

Know that Samaypata awaits us.

To die. To live

maybe even more this way.

With its gentle architecture under our feet,

that tells us.

With its unfathomable screen of air,

that illustrates us.

Samaypata and the art of dying,

to go dying while we fall

in its deep well.

Same as in Macchu Picchu.

Although Samaypata is personal death,

not community or sidereal. Just individual.

One day we went there

with our india camba

long hair, strong and dark.

One day we went there, in Lima,

when we were kids

and we played around

to one of its dusty huacas.

The goal was death

but we did not know this yet.

And the joy

the same joy as now. Dark joy.

Without putting your hands on the hard rock

nor closed eyes on the cold stone.

II

We belong to such an old family

like that of the first men of the plain.

Although in the mountains they also find

our ashes.

Make love on my camba

It is like entering a wall.

How to make love to a black rose.

Samaypata is the female

hidden among the foliage.

Legs and hips of a woman.

And doggy  tits.

So was that dark girl.

And your cock turns to leather.

For continuing to lie on the stone.

And your teeth stick out and your arms

to better bite and hug her.

And your calves get rubbery

to boost you

and get to know the art of dying in Samaypata.

Without breathing the stone or licking the hard rock

nor lie face down at the bottom of the abyss.

III

The return from Samaypata

brought me here.

That it is not Samaypata, this is clear.

That it’s not me either.

That he is nobody, perhaps. If not, alone

a certain mirage of lights and tall buildings

on the patient grass.

IV

A delicacy can be

any bite.

That’s why you write despite

of your impure feeling.

There is no place or time

ideal. Thereforeyou

approach your head

to the abyss of paper.

Samaypata has left

a long trail of stars.

Of agglomerated stars of death.

Half an hour less lasts

the way back to the plain.

To the onslaught of heat

from Santa Cruz de la Sierra.

Storming the Boston cold.

Even if you live for now

inside the plane of your memories.

And the near future fact

be that of your own extinction.

Maybe in Samaypata.

Maybe touching the china itself

of those splendid stars.

With our drop of shadow confused

and happy among so many other shadows.

But you don’t know this yet. And that’s why you write

with your impure loneliness.

Half alone. Accompanied

half

There is no place or time

ideal

»Leer más