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Poesía

Contra el secreto de la interpretación – Gegen das Geheimnis/ Petra Schimd (trad.)

Gegen das Geheimnis

der Interpretation. Ich weine.

Seit Tagen. Es ist lange her

dass ich weinen wollte.

So lange, seitdem ich nicht verstehe.

So viele Stunden, die

meine jetzigen Schritte begründen.

Mein trauriges Hundegesicht zeigt sich

an jeder Straßenecke.

Mein Bruder Eduardo ist vor einem Monat verstorben.

Er starb arm, doch ohne Schulden.

Er starb arm, doch ohne Zweifel.

Seine Hände zweifelten nicht.

Auch seine Stimme nicht. Noch seine Liebe.

Meine Schwester Elena übernahm die Ausgaben

für das Krematorium. Und Lucy, seine Witwe,

bewahrt für uns die Asche auf.

An all dem nahm ich nur dadurch teil,

indem ich einer Dunkelhäutigen

die Augen verdrehte. Die blauschwarzen und schneeweißen

Augen meiner Schwarzen. Gleichgültig dem Tod gegenüber.

Traducción: Petra Schmid (Freie Universität Berlin)

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Trilce calendario solar vertical

Trilce calendario solar vertical

Ceque mi llanto

Mi arritmia anímica inevitable

Mi abisal desamor

Contra los que leen a Vallejo

Como un socialista

Como un cristiano

Como un consumado ventrílocuo

Calendario que consulté

Que consultaba

Nomás estaba enamorado

Y veía ensartarse el amor

Tal cuentas de un collar

De perlas cultivables o no

Casi da lo mismo

Un collar un carrusel más bien

Que iba siempre hacia lo alto

Desde una simple emoción

Verla crecer hasta las nubes

Desde una sola desdicha

Desde una sola muerte

Que procuraba colgar sin demora

Sobre aquella noria

Sobre aquella nube de monólogos

En los momentos más frágiles

Unas lágrimas que eran también

Las de mi madre las de mi padre

Que no sé si alguna vez lloró

Las de mi hermanito Germán

Cuya flecha llega justo hasta aquí

Hasta esta agua que se cuela

Por la rendija

De esta puerta

Como se cuela

Este espejo que deslizo

Y abro para que le dé el sol

Les hablo desde todos mis años

Todos y cada uno y cada hora

Vallejo no era socialista

Vallejo no era cristiano

Vallejo no era poeta

Sino porque no había otro remedio

Y su mirada de roedor gigante

Acompañaba a la de la asexuada

Gaviota desde la que miraba

Cuando era un muchacho

Y la nube el sol la estrella fugaz

Los labios besándose de los astros

Aunque iba la mirada baja

Sabía me acompañaban

Sé que voy a morir

Sé que mi manera de leer

A Vallejo

Va a quedar en suspenso

No critico a los críticos

Menos los individualizo

La inmensa mayoría de ellos

Un arrecife de ganapanes

Tampoco aunque los deploro

Voy a hablar otra vez mal

De los poetas

Con una sola vez ya basta

Pero creo en Sasha Reiter

Como creo en Carlos Quenaya

Como creo en Ethel Barja

Sólo falta que ellos crean

También en ellos mismos

Y se aten al mástil de la existencia

Y no se cubran los oídos con cera

Hasta ya no creer más en  sirenas

Y sí creer en el Sol

Y sí creer en Vallejo

El más tierno entre todos sus hermanitos

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SIEN EN TRILCE: HOMENAJE A CÉSAR VALLEJO (CAESURA)

Caesura presenta los siguientes extractos como anticipo del dossier Sien en Trilce, en memoria de los 100 años del poemario Trilce (1922) de César Vallejo, de pronta aparición en la edición nº 22 de la revista Mar con soroche (Santiago / La Paz) en colaboración con Vallejo Sin Fronteras Instituto (Lima), en el cual han participado más de 77 escritores de América y Europa.

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Sueño del insomnio – Dream of Insomnia/ Isaac Goldemberg

MÁSCARAS
El soñador esconde las manos
en el fondo de sus ojos,
se enmascara por dentro,
sonríe de costado en pleno oscuro,
sin ventanas ni pasadizos
que lleven a lo claro,
limpiándose todo lo efímero.
Se detiene ante la luz
incierta del ocaso,
se eleva con las alas del otoño,
el cuerpo en remolino.
Se llueve, se fuega,
se nieva,
se agua.
Se le permite todo
si aletea con los codos
y si ríe,
atado a pies y manos.

OJOS Y SILENCIO
Después
de tantas palabras
soñadas en la vigilia,
el soñador busca
el silencio.
Su oscuridad
se mofa de la luz
que sonríe en el cristal
de la ventana.
De pronto siente
un leve sopor
arrastrándose por su
corazón despierto.
Cierra los ojos
y lanza la mirada
como una caña de pescar
sobre la soledad del cuarto
y engancha
manos vacías,
corredores negros,
sonidos lejanos,
indiferentes a las palabras
que callan
y el soñador se afana
en encontrar
la luz que se mofa
de las palabras despiertas.

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A una peruana/ Indran Amirthanayagam

No sé qué hacer salvo anotar estos versos

en mi hoja de vida. Me alegró tanto verte

tan fresca, delgada, y con tu genio a flor,

y sí hay que tomar tiempo para reírse

de lo surreal en nuestras vidas y seguir

adelante aprendiendo a ser notaria

para administrar leyes en un país

donde la democracia ha caído víctima

de la oclocracia y la única opción

que le queda a la gente de bien,

digo de ética y de la paz entre pueblos,

es votar por la hija de un dictador

acusado de corrupto. Sí, este poema

no es un disfraz y no tiene buena

música. Es triste más es justo reconocer

que si todos merecen ser presumidos

inocentes antes del fin del proceso

pero ahora sí el proceso va a concluir

y vamos a tener que olvidar

el motivo para la acusación y actuar

como amnésicos, y votar de nuevo

sin esperanza de una vida

mejor, de una sociedad libre

y a salvo de la nada.

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Trilce LXVI, por Prisca Agustoni

Vallejo & Co. presenta el siguiente texto como anticipo a la futura aparición de Sien en Trilce, publicación de homenaje por los 100 años del poemario Trilce (1922) de César Vallejo, que será publicado próximamente por la revista Mar con soroche (Santiago / La Paz) y Vallejo sin fronteras Instituto (Lima), con la colaboración de Caesura Magazine y Vallejo & Co.

Descascar a fruta

Dobra triste o dois de novembro:

são dias e noites e mais dias

devorados pela luz

cínica do sol alto nos trópicos

reluzente entre os verdes da mata,

como árvores de raízes inversas

que se dispersam no céu,

enquanto nós, reféns do vidro

e do medo, descascamos laranjas

para ofertá-las aos vivos,

e nesse mínimo gesto

construímos nossa casa, um chão

de espera, o sabor cítrico

circulando corpo adentro.

Porém dobra triste o dois de novembro

nos trópicos, sob o sol ardente

em nós, lenta, macera a fruta

e a consciência do que finda.

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Poemas de Edney Cielici Dias

contemplação no pátio

A consciência é tímida; ama a solidão e a paz.
jean-jacques rousseau, emílio ou a educação

o sol ilumina obliquamente o pátio
há dois mil anos e neste momento
tremula certa, circular eternidade
o jardim extático é belo como sempre foi
o silêncio traz a mensagem além das horas
a brevidade da vida, este eterno tão breve
a brisa de outrora
é a brisa de agora

sábado qualquer
acendo o cigarro
burburinho da avenida
a noite fosforescente
luzes, traços rápidos
o brilho na boca das
moças que passam
caminho a esmo
estranho movimento
como certos jogos
sem propósito sigo
assim manipulado
por algo bem aqui
bem aqui dentro

mar de domingo
o avô esperava o almoço
em silêncio, como de hábito
fumávamos, bebíamos vermute
a avó senta-se um pouco na sala
estava cansada de cozinhar
fizera aquilo a vida inteira
olhávamos sem pensar
a vidraça para a rua inerte
era domingo, ainda é domingo
ouvíamos o barulho do mar
que então se avizinhava
a vales e montanhas dali

aviso da diretoria
[se tiveres sorte]
andarás por onde todo mundo anda
viverás como todo mundo vive
e te cansarás como todo mundo cansa

Cartas da alteridade (São Paulo: Selo Demônio Negro, 2020)

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Granados (no granadas) al rescate/INDRAN AMIRTHANAYAGAM

Esperaba una oleada, un golazo hoy.

A primera hora, grabé cinco poemas

amerindios de golpe que Pedro Granados

concibió; aquél que vivió en Piura

y nació en Lima, que enseñó a los brasileños

en la frontera de Iguazú, el de los estudiosos

de Vallejo con heraldos negros tejidos

en los hombros, el mero mero de mis andanzas

en el mundo de los blogs literarios…y bueno

los subí al canal de la poesía y no sabes

con cuánta expectativa que hasta mi camisa

sudaba de alegría en esta primavera cambiante

como debe ser, con altibajos y hoy

una temperatura hacia arriba y sabes

estamos a seis horas de las publicaciones

de cinco no cuatro ni siquiera un poema maestro

pero cinco y nada, un solo nuevo suscriptor

y una dama muy amiga que me simpatizó

aunque no usa ni portátil ni televisión

pero logró suscribirse al canal de la poesía

que sigue experimentando días desapercibidos,

días de olvido, días que incluso el maestro Granados

no puede cambiar como aquel rey Midas ante

las mareas como yo con el recuerdo de tus besos

presente en plena pandemia y nada salvo que

tengo doce lustros y dos suscriptores más antes

que la noche caiga, antes del fin ni siquiera

del mundo, este poema

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[De Sechura las garzas]

Para Amálio Pinheiro

I

De Sechura las garzas

Invisibles

Y asimismo las cabrillas

Harto visibles

Ignoro si amagamos la pandemia

Con la tantísima canícula

Donde fueron muriendo los garzas

Y más aún las nociones de lo mío

Y lo tuyo

Pero nunca las cabrillas

De un solo ojo

Que andaban rajadas por la mitad

Tal como mi oscilante alegría

Un solo ojo para orientarse

Y para hacerle compañía al sol

Rajado él mismo

Como la cabrilla como nosotros

Como casi todo

II

La gente sale del manglar cada día

Porque también nació de él

Y emerge de él hasta con el tiempo

Volverse una costra dura

Una mácula una pétrea espuma

Insignificantes en medio del desierto

Nosotros hemos bebido y comido

De aquella entraña

Es decir

Hemos conocido el sabor de la arena

Y desde los pies nos hemos impulsado

Cotidianamente

Fuera de aquel imantado fango 

De labios tan ávidos como untuosos

III

Viajar en moto taxi sobre aquellos desiertos

Es idéntico a remontar el cielo

Olvidarse de lo más elemental

Y no por ello

Adosarte a una fe palpable ostensible práctica

Una vaina de algarrobo  seca y dulce 

Ante pesadísimo tráfico

Briznas al sol

Garzas en huesecillos

Polvareda de remotas civilizaciones

¿Cómo irías a condenarte

Entre tanto amarre a tu corazón

Y en medio de este fango?

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